El truco de limpieza otoñal para poner los radiadores a punto y evitar que el aire caliente dissperse el polvo

El frío ya está aquí. Llega el momento de sacar del armario los abrigos, las bufandas y los guantes. Con la bajada de las temperaturas, la calefacción se convierte en nuestro mejor aliado en casa, pero hay una tarea de mantenimiento que solemos pasar por alto: la limpieza a fondo de los radiadores. Durante los meses que pasan apagados, sus huecos se transforman en el refugio perfecto para el polvo, los pelos de mascota y las pelusas. El problema es que, al encenderlos, todo ese cúmulo de suciedad empieza a flotar y se esparce por las habitaciones, lo que suele acabar en problemas para las personas alérgicas.









































