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¿Se puede ser rentista y de izquierdas?

Antes de tener hijos, gritaba a los cuatro vientos que el día que me tocara seguiría viviendo en el centro, de alquiler, en un piso con muebles más bonitos que prácticos. No iba a renunciar al estilo de vida en el que creía por ser padre, ni de broma. Bueno, pues el primero aún no había cumplido el año y ya nos habíamos mudado a uno de esos barrios en los que solo hay glorietas, con hipoteca a 30 años y un salón de Ikea decorado como un Toys’R’Us. El escupitajo al cielo me cayó en la cara, aunque si alguien me recordaba mis palabras salía con que es que en el centro no hay casas con ascensor para subir el carrito…

Algo parecido le ha pasado en los últimos tiempos a la izquierda con sus constantes incoherencias, como la de Montse Mínguez, la portavoz del PSOE que ha salido de todas las listas electorales por los negocios inmobiliarios de su pareja. Hablan de 30 pisos de los que Mínguez no es responsable, como tampoco lo era Ayuso de las movidas que tuvo González Amador. Eso sí, Mínguez ha defendido la empresa de su pareja. Igual algo aprueba su manera de ganarse la vida…

Tampoco debe parecerle mal a Sánchez, que lamenta su dimisión y casi culpa de haberla dejado rota a la máquina del fango, esa que fabrica bulos que luego resultan ser verdades como puños: el feminismo de Ábalos, el enjoyado Zapatero… Al PSOE le ha caído su propio escupitajo con lo de Mínguez porque está haciendo precampaña con la crisis de vivienda que asola el país, culpando a los grandes tenedores. Como si en casi ocho años de Gobierno el problema le hubiera quitado el sueño a Sánchez…

¿Se puede ser rentista y de izquierdas? El capitalismo no lo pone fácil, pero se puede. Como se puede defender la sanidad pública y luego tener seguro médico privado. Que se lo pregunten a Almodóvar, vamos. Y también se puede exigir una enseñanza pública más que digna y que tus hijos estudien en colegios privados. Que a ti te vaya bien económicamente no significa que no quieras que el resto tenga las mismas oportunidades. Ahora, si puedes elegir entre alquilar 30 pisos y tener que pelearte con 30 candidatos para alquilar una habitación, es probable que seas más eso que llaman izquierda caviar que currante. Y si encima te da por soltar sermones como si fueras la conciencia de la clase obrera, pues vas a quedar de hipócrita.

Me sorprende que los políticos aún no se hayan aprendido que la ideología no puede ser un púlpito desde el que juzgar a los demás mientras uno se permite todas las excepciones. Con la de veces que les pillamos en renuncios... A mí también me acabaron pillando los que me conocen: lo de mudarme a un barrio residencial tuvo más que ver con la piscina de la urba que con la falta de ascensores en el centro. Eso no me hace ni mejor ni peor persona, aunque sí menos coherente de lo que presumía.

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Jaime Fernández, jugador de La Laguna Tenerife, producto nacional de máxima experiencia

A un mundo todavía de los registros de su compañero de vestuario, Marcelinho Huertas (732), y algo lejos aún del corte que le convertiría en jugador histórico de la competición (600 encuentros), pero Jaime Fernández se hace un hueco cada vez más grande en la Liga ACB. Con la que arranca este domingo 27 el madrileño abordará su decimoséptima campaña en la élite nacional. Las cinco más recientes defendiendo los colores de La Laguna Tenerife. Tras debutar con el Estudiantes el 17 de octubre de 2010, y tras siete años de colegial, pasó por el Andorra y tuvo otra etapa larga (cuatro cursos) en el Unicaja. Hasta la fecha acumula 458 encuentros.

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