Wisława Szymborska, cómo ser poeta: “Sea lo que sea la inspiración, nace de un continuo no sé”
Entre otras cosas, Wisława Szymborska fumaba mucho. En Estocolmo, durante la cena del Nobel, entre discursos, vestidos largos, caviar y todo el ceremonial, salió a encender un cigarrillo. El rey Carlos XVI Gustavo, sentado a su lado, decidió acompañarla. Su discurso en la entrega comenzó reconociendo que casi nunca hablaba de poesía porque sospechaba que no se le daba demasiado bien. Por eso, avisó, sería breve: toda imperfección resulta más soportable en pequeñas dosis.















