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La crisis de los siete años ya no existe: las parejas se divorcian tras más de 20 años de matrimonio

Tradicionalmente se ha dicho que muchas parejas se rompen a los siete años de la convivencia o del matrimonio. Es la llamada 'crisis de los siete años'. Pero la realidad ofrece un dato muy distinto.

Un reciente estudio llevado a cabo en Reino Unido por la Oficina Nacional de Estadística revela que, por primera vez, los divorcios tras 20 años de matrimonio han superado a todas las demás categorías.

Según el Daily Mail, de los 102.879 divorcios entre personas de distinto sexo registrados en Inglaterra y Gales el año pasado, el 26% correspondieron a parejas que llevaban casadas al menos 20 años.

Por lo general, la mayor parte de los divorcios casi siempre se ha dado entre parejas casadas durante cinco a nueve años, lo que ha contribuido a consolidar la idea popular de la 'crisis de los siete años'.

Pero los expertos afirman que esta tendencia ha cambiado drásticamente, y que muchas parejas ahora optan por permanecer juntas hasta que sus hijos crezcan, para luego separarse.

Jeremy Todd, director de la organización benéfica de apoyo familiar Coram Family Lives, afirma que muchos padres permanecen juntos hasta que sus hijos se independizan, y que el 'síndrome del nido vacío' suele poner al descubierto problemas de larga duración en la relación.

La economía también puede influir, ya que las parejas tienen más posibilidades de separarse más adelante en la vida una vez que han acumulado suficiente riqueza para mantener dos hogares y dividir las pensiones de manera equitativa.

Por su parte, Chivonna Childs, psicóloga de la Clínica Cleveland, explica al Daily Mail que el llamado 'divorcio gris' es cada vez más común entre las parejas mayores de 50 años.

Explica que las parejas mayores a menudo no se ven impulsadas a divorciarse por una sola crisis, sino por años de problemas acumulados, prioridades cambiantes y un deseo de realización personal en la edad adulta.

"Ya no estamos en el siglo XVIII, XIX ni siquiera en el XX, y ya no es necesario permanecer en un matrimonio que no te satisface", dice.

"Las mujeres gozan de mucha más estabilidad y flexibilidad financiera en sus vidas, y prestamos más atención a nuestra salud mental que nunca. Ya no estamos obligadas a permanecer casadas para tener estabilidad económica", concluye.

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El Hospital Universitario Infanta Elena, reconocido por los Premios Top 20 en las áreas de Digestivo, Riñón y Vías Urinarias, Mujer y Atención al paciente crítico

Cartel indicativo en el exterior del Hospital Universitario Infanta Elena ubicado en Valdemoro (Madrid)

El Hospital Universitario Infanta Elena ha sumado cuatro nuevos avales a su equilibrio de resultados en determinadas áreas y procesos clínicos al recibir el Premio Top 20 en cuatro categorías que reconocen su excelencia, en la XXVII edición del programa Top20, que cada año otorga IQVIA para reconocer las buenas prácticas del sector hospitalario en función de las áreas de especialidad y criterios de excelencia, y que en 2026, bajo el lema “Incorporando la mirada al valor”, ha integrado las metodologías de Hospitales Top 20 y Hospitales Top Value.

Concretamente, en la edición de este año de los galardones, el hospital valdemoreño recibió un total de cuatro premios, que reconocen su excelencia en materia de calidad asistencial, resultados clínicos y eficiencia hospitalaria, con una nueva dimensión centrada en la adecuación de la práctica asistencial, que permite evaluar no solo qué hacen las organizaciones sanitarias y con qué nivel de calidad lo hacen, sino el impacto que generan sobre la salud, el bienestar y la experiencia de las personas.

Así, el doctor Santos Jiménez de los Galanes, jefe del Servicio de Cirugía General y Digestiva del Hospital Universitario Infanta Elena, y Paloma Navarrete, DUE del Bloque Quirúrgico, recepcionaron el galardón Top 20 en el área de Digestivo, dentro del grupo de “Hospitales con cirugía general común”.

IQVIA reconoció también al hospital con el Premio Top 20 en el área de Riñón y Vías Urinarias, entre los “Hospitales con Nefrología médica”. Un galardón que fue recogido por el Dr. Adrián Husillos, jefe del Servicio de Urología del centro valdemoreño, y Beatriz Botrán, supervisora de Enfermería de Consultas Externas.

Por su parte, la Dra. María Bordés, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Infanta Elena, y de nuevo Botrán, fueron las encargadas de recoger el galardón en la categoría de Mujer, dentro del nivel “Hospitales con Obstetricia”.

Finalmente, el Dr. Javier García Sanz, jefe asociado de la UCI del hospital valdemoreño, y Pedro Ángel Carretero, coordinador de Enfermería del mismo servicio, recepcionaron el Premio Top 20 en Atención al Paciente Crítico, dentro de los “Hospitales sin Neurocirugía”.

El Hospital Universitario Infanta Elena ha conseguido los cuatro premios Top 20, destacando entre los casi 200 hospitales participantes, públicos y privados, de distintas comunidades autónomas —cerca de la mitad de los centros hospitalarios del país—, entre los que se ha reconocido a los más avanzados y eficientes, en función de su tamaño y gestión, en 11 áreas. Estas son las citadas Digestivo, Riñón y Vías Urinarias, Mujer y Atención al Paciente Crítico, junto a “Músculo-esquelético”, “Sistema Nervioso”, “Sistema Respiratorio”, “Pediatría”, “Urgencias”, “Rigth Care” y “Corazón”, categoría esta última en la que el hospital valdemoreño también ha sido finalista, así como en “Gestión Hospitalaria Global”.

Según explica la organización, este programa está basado en cerca de 130 indicadores objetivos, obtenidos a partir de información extraída del conjunto mínimo básico de datos que todos los centros reportan acerca de los pacientes hospitalizados. En él participan hospitales públicos y privados de manera gratuita, voluntaria y anónima; un proceso de comparación en el que los centros no se evalúan conjuntamente, sino que se analizan en base al establecimiento de niveles según su tamaño y su grado de especialización.

Con 176 camas, cerca de 1.000 profesionales y 10 quirófanos, que incluyen un robot quirúrgico Da Vinci, el Hospital Universitario Infanta Elena ha llevado a cabo unas 5.200 intervenciones quirúrgicas, realizado cerca de 427.000 consultas externas, atendido unas 137.500 urgencias e ingresado a cerca de 12.000 pacientes. Además, forma a cerca de medio centenar de residentes al año en 13 especialidades y lleva cerca de una década entre los hospitales de complejidad baja de la Comunidad de Madrid mejor valorados por los pacientes, según el Índice Global de Satisfacción. Junto a estas recompensas, destacan también hitos como haber obtenido la certificación EFQM con más de 600 puntos de valoración, el premio Prize por el concepto fundamental de excelencia “añadir valor para los clientes” y el sello Madrid Excelente.

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Gisela, paciente oncológica: "No soy una guerrera, me tocó transitar por un cáncer"

Gisela Haag, una mujer argentina de 42 años que lleva seis viviendo en Cantabria, no se siente una guerrera ni quiere que el cáncer de mama la convierta en una, porque es un proceso que la ha llevado a convivir con pruebas, tratamientos, miedo e incertidumbre, pero también con el agradecimiento hacia quienes la han acompañado.

"No soy una guerrera, soy una persona a la que le tocó transitar por todo esto", resume en una entrevista con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se conmemora este lunes, 19 de octubre.

Haag explica que la enfermedad irrumpió en su vida entre septiembre y octubre del año pasado, cuando se palpó un bulto en la mama izquierda mientras se duchaba.

Esperó unos días, pero, al comprobar que seguía allí, acudió a su médica de cabecera y el 9 de enero se sometió a una mamografía convencida de que serviría para descartar cualquier problema, hasta que las pruebas posteriores confirmaron las peores sospechas.

Durante una ecografía preguntó directamente a la especialista si el bulto tenía mala pinta y la respuesta fue que había muchas posibilidades de que fuera cáncer.

Sola en la consulta, rompió a llorar y preguntó si se iba a curar porque en su imaginario la enfermedad era "una sentencia", pero la médica del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander le habló de los avances en los tratamientos y le aseguró que se recuperaría.

"Y me dice que sí, las cosas ahora avanzaron un montón y vas a ver que te vas a curar. Y yo me agarré a eso y me sigo agarrando a eso", recuerda Haag, quien, tras someterse a quimioterapia y una operación, continúa con radioterapia, terapia dirigida y tratamiento hormonal.

"Nadie está en tu piel"

Haag asegura que lo más difícil ha sido la parte emocional, y que físicamente ha respondido bien.

Desde el diagnóstico ha contado con el apoyo de la unidad de mama del hospital y de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), donde recibe atención psicológica y participa en un grupo de ejercicio físico en el que ha conocido a otras mujeres que atraviesan experiencias similares.

Desde esa experiencia, cuestiona los mensajes de optimismo permanente, aunque entiende que suelen nacer de la buena intención de quienes quieren ayudar.

"La gente, desde la bondad, desde querer acompañarte y tal, a veces comete el error de tener cierta positividad tóxica... Dale, luchadora, vos podés, que ustedes son unas guerreras... No, yo no soy una guerrera", afirma Haag, quien reconoce que "nadie está en tu piel y nadie sabe lo que sientes".

Para ella, acompañar también significa aceptar que hay días de miedo, tristeza e incertidumbre, sin exigir a las pacientes que estén siempre bien.

"Tóquense las tetas"

Gisela anima a las mujeres a conocer su cuerpo y consultar cuando detecten algún cambio: "Pálpense, tóquense las tetas, se lo digo así claramente".

También pide que se escuche a las pacientes y se respeten sus emociones, tanto en los días buenos como en los malos.

"Que sepan que no somos unas luchadoras, ni unas guerreras, ni especiales, ni nada por el estilo. Somos simplemente personas que nos tocó en la lotería transitar por todo esto y que vamos a salir adelante. Y vamos a estar bien", sostiene.

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¿Realmente afecta el cambio de hora al cerebro? Una neuropsicóloga responde

La madrugada del próximo 25 de octubre dormiremos una hora más, al menos en teoría. A las tres volverán a ser las dos y, aunque los relojes digitales se ajustarán automáticamente, nuestro organismo necesitará algo más de tiempo para adaptarse al nuevo horario. El cambio puede influir durante los días siguientes en el sueño, la somnolencia y la capacidad de concentración, ya que el cerebro no modifica su ritmo al mismo tiempo que las agujas del reloj.

Lo cierto es que el organismo cuenta con un reloj biológico que regula cuándo sentimos sueño, en qué momentos estamos más alerta y cómo varían determinados procesos a lo largo del día. Cuando los horarios de actividad y descanso cambian de golpe, el cuerpo puede seguir funcionando inicialmente según el ritmo anterior.

"Algunas personas apenas lo notan o se adaptan en uno o dos días, mientras que otras pueden experimentar cambios en el sueño o mayor somnolencia durante alrededor de una semana y, en algunos casos, más tiempo", explica Valeria Medina, neuropsicóloga de NeuronUP.

El horario de invierno encaja mejor con nuestro reloj biológico

La buena noticia es que la transición de octubre suele resultar más sencilla que la de primavera porque al sistema circadiano le resulta más fácil retrasar sus horarios que adelantarlos. Además, el horario de invierno favorece una mayor coincidencia entre la luz de la mañana y el inicio de las actividades, por lo que encaja mejor con el ciclo natural de luz y oscuridad.

"Esto puede favorecer que el sueño llegue a una hora compatible con las obligaciones del día siguiente, aunque no significa que todo el mundo vaya automáticamente a dormir mejor o a tener mejor memoria o atención", matiza Valeria Medina. Y aunque en octubre se suele decir que “ganamos una hora de sueño", disponer de ese tiempo adicional no garantiza que vayamos a dormir una hora más ya que el organismo puede despertarse a su ritmo anterior.

La atención es especialmente sensible cuando dormimos peor

Si durante la adaptación dormimos menos o descansamos peor, la atención sostenida es una de las funciones cognitivas más sensibles. Pueden aparecer lapsos más cortos de atención, dificultades para concentrarse o respuestas más lentas. También pueden verse comprometidas la memoria de trabajo y algunas capacidades relacionadas con la planificación o la toma de decisiones.

En el día a día esto puede traducirse en tener que releer un correo electrónico, perder el hilo de una conversación o tardar más en completar una tarea. La experta recuerda, no obstante, que no está demostrado que cambiar una hora el reloj altere por sí mismo todas estas funciones y que la evidencia es más consistente en la somnolencia y la atención.

Cómo facilitar la adaptación al nuevo horario

Para facilitar la transición, el equipo de NeuronUP recomienda mantener horarios regulares y procurar que el cambio de hora no se sume a una falta de descanso acumulada. También aconseja aprovechar la luz natural durante el día y reducir la iluminación intensa cuando se acerca la hora de dormir. La luz es una de las principales señales que utiliza nuestro reloj biológico y no solo importa cuánto se expone a ella, sino también en qué momento del día se hace.

La exposición real a la luz, además, puede ser muy diferente de una persona a otra. Dos personas que viven en la misma ciudad pueden recibir cantidades muy distintas si una pasa buena parte del día al aire libre y la otra permanece principalmente en interiores. Por eso, un paseo durante las horas de luz puede ser una opción sencilla para combinar exposición a la luz natural, movimiento y una actividad agradable. Valeria Medina también recomienda mantener la actividad física, las actividades que se disfrutan y el contacto con otras personas durante estos días.

Aunque no existe un plazo idéntico para todo el mundo, la evolución de los síntomas puede servir como referencia. Si después de una o dos semanas el cansancio, el mal descanso o las dificultades de concentración no mejoran, conviene dejar de atribuir automáticamente el malestar al cambio de hora y valorar otras causas. Tampoco es necesario esperar si los síntomas son intensos, interfieren de forma importante en la vida o aparece somnolencia al conducir.

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María Neira, candidata española a dirigir la OMS: “Los nuevos desafíos exigen más ciencia y mejor comunicación”

María Neira, candidata española a dirigir la OMS, el pasado lunes en el World Health Summit en Berlin.

Cada vez que alguien abre un grifo de agua, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está detrás de ese gesto: establece las normas que garantizan su calidad. “También está detrás de la definición de qué tiene que llevar una crema para protegerte de los rayos ultravioletas”, asegura María Neira (La Felguera, Asturias, 64 años), la española que aspira a dirigir la OMS, para explicar el impacto en la vida cotidiana de una institución que pasa por horas bajas después de la retirada de la financiación de Estados Unidos y el desplome de su autoridad.

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María Neira, durante la entrevista con este diario, el pasado lunes en el World Health Summit en Berlin.
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Este guante masajeador de manos se ha vendido sin parar en Escaparate: ¿merece la pena? Lo probamos

He puesto a prueba este guante masajeador superventas de Amazon.

Las manos son una de las partes del cuerpo que más utilizamos a lo largo del día y, sin embargo, no solemos parar a pensar en el cansancio que acumulan. Desde teclear durante horas en el ordenador hasta deslizar el dedo por la pantalla del móvil, el caso es que pocas veces les damos tregua. El problema llega cuando los movimientos repetitivos y la falta de descanso favorecen la aparición de molestias en los dedos, las palmas e, incluso, las muñecas.

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Utiliza compresión de aire y calor para masajear tus manos.Dispone de tres modos de masaje y hasta cinco niveles de intensidad, así como función de calor y luz integrada.El interior resulta suave y agradable. Es inalámbrico y dispone de un cable de carga.
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