Un hogar para que mujeres reconstruyan su vida tras perder su casa en Madrid: "No estamos solas"
Un desahucio, la violencia de género o la falta de una red de apoyo pueden dejar a una mujer en una situación de vulnerabilidad y en riesgo de acabar durmiendo en la calle. Recuperar la confianza en una misma es un camino difícil que requiere de acompañamiento profesional y el respaldo de un entorno seguro. Para hacer frente a esta realidad, el Ayuntamiento de Madrid cuenta con un programa que ofrece alojamiento, apoyo psicológico y formación. "Es un espacio para pensar qué es lo que necesitan y que ellas puedan decidir sobre su proceso", explica su coordinador, Víctor García.
Erika, de 42 años, llegó en mayo del año pasado a uno de los dos recursos que tiene el programa. Antes de quedarse en la calle, había pensado en abrir un negocio de papelería creativa, pero tuvo que aparcar su sueño tras perder su vivienda. "Estar aquí me ha servido para pensar cosas, como 'Esto no me cuadra' o 'Voy a empezar desde el principio'. Ahora voy a hacer un rebranding de la marca", asegura. No tiene respaldo familiar ni de amigos, pero reconoce que las usuarias de este espacio le han cambiado la vida: "Tenemos nuestros más y menos, pero nos ayudamos como una familia. Quedamos para salir a dar un paseo por el barrio, para conocerlo...no estamos solas".
El programa, conocido como 'No second night' y que arrancó en 2020, está compuesto por 53 plazas y ofrece de intervención social individualizada, adaptada a las necesidades y circunstancias de cada mujer. El objetivo es que puedan avanzar hacia una vida autónoma y mantener sus rutinas laborales, formativas y personales. "Intentamos que esto sea su hogar. Algunas tienen trabajos de noche, mientras que otras hacen su proceso fuera del del propio recurso. Lo que se intenta es movilizarlas para que puedan hacer su vida en el entorno comunitario", recalca el coordinador. Según los datos del Consistorio, un total de 75 mujeres han sido atendidas en el primer semestre de este año, de las que 16 consiguieron salir con una vida autónoma.
Jóvenes, inmigrantes y víctimas de violencia
Los perfiles de este programa suelen ser mujeres de víctimas de violencia, inmigrantes y jóvenes. Hasta un 60% de las usuarias han sufrido violencia machista, mientras que otra gran parte han vivido agresiones sexuales. "Casi todas intentan evitar una situación de calle y desarrollan estrategias diferentes a los hombres. Cuando hablamos, ellas diseñan un plan de intervención encaminado al objetivo de vida que tienen para salir de las dinámicas de supervivencia que tenían previamente", subraya García. No se establece límite temporal de estancia porque cada usuaria tiene un tiempo de recuperación diferente, en función de sus circunstancias.
Sheima, de 29 años, no conocía a nadie en España cuando se instaló en Madrid en septiembre del año pasado. Sin familia ni amigos a los que recurrir, pasó por distintos recursos sociales y vivió en la calle antes de acceder al programa. "Yo estoy buscando una formación para trabajar en el sector del turismo porque me gusta. Yo hablo francés, árabe, inglés y estoy aprendiendo ahora el español", destaca. Mientras busca oportunidades laborales, ha sido ayudante de cocina y ha trabajado temporalmente para cubrir una vacante durante las vacaciones.
Las dos usuarias han compartido sus historias al delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, durante su visita al recurso municipal, un lugar que, según recalca, ofrece a las mujeres "seguridad" para empezar de cero. El acceso se lleva a cabo previa valoración y derivación del servicio puerta única de entrada de la red municipal de atención a personas sin hogar y los equipos de calle, según han apuntado fuentes municipales. Una vez finalicen su estancia, los servicios sociales del Consistorio hacen un seguimiento para seguir "acompañándolas". En el año 2025, fueron atendidas por el programa 110 mujeres, de las que 26 accedieron a un empleo y 27 iniciaron una formación.
