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Sindicatos mayoritarios y minoritarios van de la mano de las inquilinas al 11N: "Esta huelga general es de la gente"

Sindicatos mayoritarios y minoritarios van de la mano de las inquilinas al 11N: "Esta huelga general es de la gente"

Las organizaciones de trabajadores han registrado formalmente el paro en el Ministerio de Trabajo, que afecta tanto a las empresas privadas como los servicios públicos para exigir una vivienda y salarios dignos

España se encamina a una huelga general “a la ofensiva” por el estallido de la crisis de la vivienda

“Esta es una huelga de la gente, de las calles”, ha afirmado este lunes Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas en Madrid, con motivo del registro formal del paro general por la vivienda del próximo 11 de noviembre que ha impulsado el movimiento social por la vivienda y que ha encontrado el respaldo y apoyo de los sindicatos mayoritarios del país (CCOO y UGT), así como de minoritarios como CGT y CNT y centrales regionales, como ELA y LAB en Euskadi y la gallega CIG.

Los sindicatos mayoritarios a nivel estatal (CCOO y UGT) y varios minoritarios que apoyan el paro (CGT, CNT, Unión de Actores y Actrices, CO.BAS, Solidaridad Obrera e Intersindical) han comparecido unidos esta mañana en Madrid, de mano del Sindicato de Inquilinas, para presentar el registro del paro ante el Ministerio de Trabajo y los motivos de la huelga de 24 horas.

La vivienda digna y accesible es el objeto central de la movilización, pero también una subida de salarios, la denuncia de horas extra ilegales y el acento en el contexto de márgenes empresariales en máximos, entre otros que han explicitado los sindicatos CCOO y UGT en su documento de registro, al que ha accedido elDiario.es.

“Hito histórico” de unión sindical para “pararlo todo”

Valeria Racu ha subrayado el “hito histórico” de unión sindical entre organizaciones de trabajadores de muy distinto tipo, rivales en muchos contextos, así como del movimiento “sindical” por la vivienda digna para defender que “la vida está por encima” de los intereses del mercado de la vivienda, que ha insistido en que “no puede ser un negocio”.

“No queremos que unos pocos se lucren con nuestro esfuerzo y trabajo”, ha reivindicado la portavoz del Sindicato de Inquilinas, que junto a los líderes de todas las organizaciones de trabajadores han llamado a la población trabajadora a secundar la huelga para “pararlo todo, parar el país” por la crisis por la vivienda y también a participar en las manifestaciones que se convocarán en todo el país el próximo 11 de noviembre.

Para dar visibilidad a estas distintas protestas, el Sindicato de Inquilinas ha puesto en marcha la página web Huelgaporlavivienda.org. En ella también se comparten octavillas, carteles y motivos que inspiran la movilización. Desde la vivienda a unos salarios y pensiones dignas, la reducción de la jornada laboral y el refuerzo de los servicios públicos.

Unai Sordo, secretario general de CCOO, ha reivindicado que la huelga y movilización social deben abrir un nuevo “sentido común” sobre la vivienda en España, como derecho y alejada de la especulación y los precios abusivos, que Pepe Álvarez (secretario general de UGT) ha subruyado que han llevado a que “la imposibilidad de la inmensa mayoría de trabajadores de acceder a una vivienda en alquiler o propiedad”.

El secretario general de CGT, Miguel Fabrique, ha pedido disculpas por una huelga “que llega tarde” tras décadas de emergencia social con la vivienda, “pero nunca es tarde si la dicha es buena”, ha afirmado, llamando a una gran movilización social y laboral. Nieves Román, secretaria general de CNT, ha emplazado a “pararlo todo” por el principal problema de la clase trabajadora y a seguir “más allá del 11 de noviembre” para defender estas reivindicaciones.

Juanjo Artero, secretario general de Unión de actores y actrices, ha llamado a los actores y actrices del país a secundar el paro del lado del resto de trabajadores, con los que ha afirmado que comparten la frustración por “salarios que no suben” y a lo que se añaden sus problemas específicos, como la intermitencia de los trabajadores y la imposibilidad de acceder a contratos indefinidos que les faciliten acceder a una vivienda en propiedad o incluso alquiler.

“Esto es un puñetazo sobre la mesa para decir claro que, si la calse obrera para, lo paramos todo”, ha sostenido Andrea Zayas, de la dirección estatal de CO.BAS, mientras que en Solidaridad Obrera han emplazado “salir con ganas, con rabia” para defender sus derechos. Desde la Confederación Intersindical han celebrado la “lucha y organización” para defender a la mayoría social y los servicios públicos.

Paro durante el 11 de noviembre, con estas excepciones

La huelga general, alcanza a todos los trabajadores (públicos y privados), tendrá lugar durante la jornada del día 11 de noviembre de 2026, “comenzando a las 0 horas y terminando a las 24 horas del citado día once”, recoge el documento de registro de CCOO y UGT.

No obstante, hay algunas excepciones en los turnos que empiezan y terminan antes de esas franjas horarias, precisa la convocatoria formal, que han presentados los sindicatos mayoritarios en cada territorio. El paro también cuenta con el respaldo de los vascos ELA y LAB, así como la gallega CIG, entre otras organizaciones regionales.

La huelga general comenzará “a las 0 horas” y terminará “a las 24 horas del citado día once”, recoge el documento de registro. No obstante, hay algunas excepciones en los turnos que empiezan y terminan antes de esas franjas horarias, como explicita la convocatoria formal.

“No obstante, en aquellas empresas que tengan varios turnos de trabajo, el comienzo de la huelga se efectuará en el primer turno, aunque empiece antes de las 0 horas del día 11, y su finalización tendrá lugar una vez terminado el último turno, aunque se prolongue después de las 24.00 horas del día 11”, precisa el documento.

“Así mismo, en aquellas empresas que tengan un único turno de trabajo, pero éste empiece antes de las 0 horas del día 11, el paro se iniciará a la hora de comienzo de la actividad laboral y finalizará el día 11 de noviembre en la hora en que concluya la misma”.

“Durante la jornada del día 10 de noviembre cesarán en su actividad laboral y funcionarial las personas cuya prestación profesional esté relacionada con la elaboración de productos, servicios y aprovisionamientos que habrán de tener efectos inmediatos el día 11”, añaden los sindicatos.

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Más de 3,4 millones de personas pueden teletrabajar, pero no lo permiten sus empresas

Más de 3,4 millones de personas pueden teletrabajar, pero no lo permiten sus empresas

Es casi el mismo número que sí lo hace hoy en día en España, un bloqueo que responde a una cultura "presencialista" que limita a nuestro país respecto a otros europeos, señala un informe de UGT

Empresas que no permiten teletrabajar ni con la visita del Papa: “Tardo casi una hora más a casa”

Más de “3,4 millones de personas” podrían teletrabajar, pero no se lo permiten sus empresas. Se trata del “16,1%” de los ocupados, según los datos de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares (TIC-H) del INE, correspondientes a 2025, que ha analizado el sindicato UGT en un nuevo informe. “Sí solo se permitiese a la mitad teletrabajar, ya superaríamos la media de la Unión Europea”, destaca José Varela, responsable de Digitalización del sindicato y autor del estudio.

Con el título Ámbito contextual del teletrabajo en España. Del mito presencialista a la negociación colectiva, el informe pretende, “con los datos en la mano, representar la verdadera situación del teletrabajo en España”. Por un lado, destaca que el teletrabajo está en estos momentos en “máximos históricos, tanto relativos como absolutos”, por encima de la pandemia, con más de tres millones de personas que trabajan a distancia en nuestro país.



Estos datos, aunque han aumentado notablemente respecto a antes de la COVID, siguen muy lejos de las cifras europeas de teletrabajo, que eran superiores antes de la COVID y que, en muchos casos, tras la pandemia están creciendo a un mayor ritmo que en España.

En 2019, “nuestro país se situaba en la posición 21 de 33 estados analizados” y, en 2025, la distancia con la media europea ha aumentado, “lo que incluso nos ha hecho bajar un puesto (22 de 33 países)”, recoge el estudio.



UGT argumenta que esta brecha se explica por varios motivos, como “la modernización” y “digitalización” más lenta de nuestro tejido productivo y las diferencias en los sectores con más actividad en unos países y otros, con una gran importancia del turismo en España, por ejemplo. Así, según la encuesta del INE TIC-H, 7 de cada 10 personas con empleo manifiestan que “no han teletrabajado porque su trabajo no les permitiría teletrabajar”.

Pero el sindicato alumbra a otro dato mucho menos conocido: qué personas afirman poder teletrabajar por la naturaleza de su oficio, pero aun así no lo hacen. Según esta misma estadística, un 16,1% que personas afirman que “no han teletrabajado aunque su trabajo les permitiría teletrabajar”.

“En números absolutos: a 3,44 millones de personas se les prohíbe teletrabajar. Tenemos a un colectivo de millones de personas que sí podría trabajar en remoto, pero simplemente, no les dejan”, denuncia UGT. De este total, la mayoría trabaja en empresas privadas y solo un 12% son empleados públicos, precisa Varela.

El teletrabajo podría incluso duplicarse

“Hay tantas personas teletrabajando como las que podrían hacerlo y no se le permiten”, subraya José Varela, que destaca que el teletrabajo podría incluso duplicarse en España con “un cambio de cultura empresarial menos presentista o antiteletrabajo”, según los resultados de esta encuesta.

Sin ir tan lejos, solo con que la mitad de estas personas que pueden teletrabajar lo hiciera realmente España ya alcanzaría niveles europeos, apunta Varela.

El estudio recoge que de ese total del 16,1%, alrededor de un 4% expresan que “su trabajo principal les permitiría teletrabajar totalmente y no han teletrabajado” y otro 12% manifiestan que “su trabajo principal les permitiría teletrabajar parcialmente y no han teletrabajado”.

El informe destaca algunos datos, como que “una de cada tres administrativas/os podría teletrabajar y se le niega” (33,4%). Estos puestos existen de manera transversal en muchos sectores, también en aquellos donde el grueso de la plantilla no puede teletrabajar, como la construcción, una industria a la hostelería.

En estos sectores es habitual que las empresas nieguen el trabajo a distancia al personal de oficina “para evitar conflictos o agravios comparativos”, explica José Varela, que considera que “el teletrabajo puede funcionar si se explica bien a la plantilla”. “Ningún puesto es igual a otro. Y al igual que unos pueden tener un plus de productividad o por turnos, por ejemplo, este colectivo puede tener este reconocimiento”, sostiene el sindicalista.

Veto incluso en el sector tecnológico

En cualquier caso, el impedimento a teletrabajar a veces está también extendido en los sectores y actividades en los que parece más sencillo. Así, la estadística señala que “hasta un 23% del personal relacionado con las nuevas tecnologías no se le permite trabajar a distancia” y “1,2 millones de profesionales científicos e intelectuales tienen vetado el acceso a la prestación remota (24,4%)”, destaca el representante de UGT.

El primer caso, de los profesionales del sector TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), el sindicato considera que es el más claro de que gran parte del impedimento al teletrabajo en España responde a multitud de empresas con cultura “presentista”. “No se aprecian razones técnicas, tecnológicas, productivas o de perfilado de las personas que impidan el acceso a millones de personas al teletrabajo”, sostiene el informe.

En el segundo caso, José Varela llama la atención sobre las empresas y jefes que impiden teletrabajar porque “el núcleo central del trabajo” de los empleados requieren presencialidad, “pero no todas las tareas”. Así, destaca la posibilidad de aglutinar ciertas tareas en días “o un par de tardes” a la semana, para permitir el teletrabajo en estos momentos. “Eso funciona perfectamente, pero incide en la mala organización del trabajo en las empresas, que también es un mal de España. Si todo se hace a salto de mata, claro, no puede hacerse”, argumenta. 

El sindicalista destaca “el impulso de la negociación colectiva y la lucha de los trabajadores y trabajadoras” por mantener el teletrabajo en los últimos años, que considera que han sido los artífices de que se revirtiera el descenso del teletrabajo que tuvo lugar en 2022, cuando muchas compañías quisieron dar marcha atrás al trabajo a distancia y que el personal regresara a las oficinas al 100%.

En 2017, había 54 convenios que regulaban cuestiones relacionadas con el teletrabajo que alcanzaban a unas 300.000 personas trabajadoras, dato que ha escalado a 265 convenios el año pasado y más de 1,2 millones de trabajadores, recoge el estudio. En muchos casos, la negativa de las empresas al teletrabajo ha generado conflictos colectivos, como en el caso de Airbus (cuya plantilla lo ha acabado recuperando tras una histórica huelga) o con salidas voluntarias a empresas de la competencia que sí ofrecen esta posibilidad, “como le ocurrió a Yahoo con Google”, dice Varela.

“El teletrabajo se ha convertido en una parte intrínseca e irrenunciable de la relación laboral”, considera el responsable de Digitalización de UGT, que cree que esta modalidad seguirá abriéndose camino a futuro por encima de las reticencias empresariales gracias a sus buenos resultados de productividad, satisfacción de las plantillas y como una necesidad de retención de talento y personal.

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