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El alcalde de Picanya declara a la jueza de la DANA que cuando llegó el ES-Alert estaban pidiendo a la gente que no bajara a los garajes

El alcalde de la localidad valenciana de Picanya, Josep Almenar, ha declarado este miércoles como testigo ante la jueza de Catarroja que investiga la gestión de la DANA, que el 29 de octubre de 2024, cuando llegó el ES-Alert a los móviles de los ciudadanos (20.11 horas), ya estaban avisando a la gente para que no bajara a los garajes. Según su declaración, a las 18.00 o 18.30 horas un agente de la Policía Local le alertó de que el barranco estaba "prácticamente lleno", a "punto de desbordarse", tras un día en el que llevaba casi un metro de agua.

A las 15.30 horas llevaba poca y fue a partir de las 17.00 cuando comenzó a subir. No obstante, ha dicho no tener constancia de que hubiera bomberos forestales vigilando el cauce. Los vecinos empezaron a sacar los coches del garaje y se avisó para que no se bajara. "Eso sería sobre las 19.30 más o menos", ha indicado el primer edil, que lleva en el cargo desde 1983, y que ha afirmado que, en menos de media hora, se desbordó todo. De acuerdo con su testimonio, ni el 29 de octubre ni con anterioridad había recibido ningún aviso por la DANA —ni alerta hidrológica— ni él ni el Ayuntamiento y, de hecho, según ha dicho, hasta el Es-Alert no recibieron "nada".

Ese día tampoco llamó nadie del Centro de Coordinación de Emergencias. Con fenómenos meteorológicos posteriores sí que han llegado por correo electrónico. A lo largo de la jornada del día 29 en Picanya no llovió aunque había "bastante viento". En la localidad, el barranco se empezó a desbordar por la zona del puente viejo y no llegó a ver la pasarela, que cayó entre las 20.00 y las 21.00 horas. Una vez el tsunami alcanzó la localidad, ha señalado que se dirigieron al almacén municipal, al otro lado de la vía, porque el Ayuntamiento "no era seguro" y desde ahí establecieron el Cecopal municipal.

Entre las actuaciones de rescate que ha mencionado que sobre las 22.00 horas sacaron con una grúa a unas 25 personas del centro de día. El primer edil ha recordado que a las 2.00 o 2.30 horas de la madrugada se fue a su casa porque no sabía nada de sus hijos, que finalmente estaban bien. Y fue andando desde el almacén descalzo, alrededor de un kilómetro y medio y con un metro de barro. Al día siguiente, sobre las 8.00 horas, fueron a recogerlo con la grúa y vio las pasarelas y los puentes desaparecidos: habían desaparecido tres pasarelas y dos puentes y otro estaba en mala situación. Y entonces ha afirmado que fue consciente de lo que había pasado.

Almenar ha subrayado que no tuvo contacto con otros alcaldes ese día, que fue "normal". Con quien sí habló por la mañana fue con la primera edil de Catarroja, Lorena Sirvent, sobre cerrar colegios pero dado que no pasaba nada decidieron que no. En todo caso, ha destacado que no tenían constancia de ninguna situación de emergencia por lo que estaban haciendo "lo que hacían cada día" y ha apuntado no recordar si tenía conocimiento de la llegada de una dana. De hecho, ha subrayado que la consciencia que tenían era la de que no pasaba nada. Entre las medidas adoptadas por el Cecopal, ha apuntado que se decidió enviar maquinaria a recoger personas con problemas para llevarlas a la residencia Solimar, donde ingresaron alrededor de 40 y prepararon reparto de agua y comida.

Tras su declaración, la magistrada, en una providencia, ha acordado unir a la causa un gráfico sobre el caudal del barranco del Poyo, desde las 10.00 hasta las 19.00 horas de ese día 29 de octubre que ha aportado el testigo. Asimismo, ha pedido al consistorio que remita una cronología relacionada con la DANA a la que ha hecho referencia el primer edil —una explicación que se ofreció en un pleno dos meses después—; los avisos del 112 que les conste a la Policía Local relacionados con la emergencia y las actas del Cecopal o las comunicaciones referentes a decisiones adoptadas en esa reunión.

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La jueza víctima del bulo del ‘bar España’: “Me acusaron de asesinar y violar a niños. He sentido miedo físico”

La vida de la magistrada Sofía Díaz se truncó hace tres décadas. Fue entonces cuando esta funcionaria –que desde el pasado año preside la Audiencia Provincial de Castellón- se situó en la mirilla del peluquero de Benicarló (Castellón, 30.296 habitantes) Reinaldo Colás, ideólogo del bulo del bar España. Una patraña que, propulsada por una legión invisible de webs, liga desde 1997 a dirigentes del PP y PSOE, jueces y empresarios con una red pedófila que organiza orgías y perpetra asesinatos. “He sentido miedo físico en este tiempo”, ha declarado Díaz este miércoles en la cuarta sesión del juicio, que sienta en el banquillo de un juzgado de Castellón a seis acusados.

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© Andreu Esteban (EFE)

Vista general del juicio el pasado viernes en la Plaza 3 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Castellón contra seis personas acusadas de difundir el bulo del "Bar España"
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Las víctimas de la dana de 2024: “Adam ha mostrado que entonces no se hizo lo que se podía”

La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la Dana de 2024, Rosa Álvarez, el pasado febrero, en las Cortes Valencianas

La gestión de la dana Adam, que ha impactado en la Comunitat Valenciana casi dos años después de la que dejó 233 fallecidos en Valencia, ha evidenciado que “todo lo que se podía haber hecho” entonces “no se hizo” y que “no minimizar el riesgo” salva vidas, según explican a EFE las asociaciones de víctimas de la dana del 29 de octubre de 2024. “No es que hayamos aprendido la lección, simplemente lo único que han hecho es aplicar los protocolos que existían y que ya se habían aplicado en la dana de 2019” en la comarca alicantina de la Vega Baja, ha señalado la presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la Dana de 2024, Rosa Álvarez, quien ha afirmado que es “inevitable” que la nueva dana les haya “removido”.

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Voluntarios de la dana de 2024 que ahora limpian su pueblo inundado: “El barro es el mismo, pero el desastre no”

Vecinos y voluntarios limpian el barro en una calle junto al río Girona en Els Poblets.

La impresión del desastre es la misma que dos años atrás: el barro que lo cubre todo, las puertas desvencijadas, los muebles amontonados en la calle, las excavadoras y los camiones cargados de residuos y mucha gente con cepillos, fregonas, escobones, cubos o mangueras. La imagen del pequeño municipio alicantino de Els Poblets apenas se distingue de la de cualquiera de los pueblos que fueron pasto de la dana del 29 de octubre de 2024, que se cobró la vida de 233 personas en la provincia de Valencia. La sensación de déjà vu es inevitable, pero con una diferencia insoslayable: la magnitud de la tragedia.

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Una joven arroja residuos en la limpieza de Els Poblets, este martes.Un hombre descansa sobre un carro repleto de aparatos y cajas de herramientas en la tarde del martes en Els Poblets.

© Mònica Torres (EL PAÍS)

Varias personas entre ellos varios voluntarios, quitan el barro de las calles debido a las inundaciones por las fuertes lluvias provocadas por la Dana Adam, en la localidad dels Poblets, donde se desbordó el río Girona.

© Mònica Torres

Vecinos de Els Poblets retiran el agua embarrada con cepillos tras las inundaciones registradas en la localidad.

© Mònica Torres

Voluntarios y vecinos quitan el barro de las calles en la localidad dels Poblets, donde se desbordó el río Girona.

© Mònica Torres

Un vecino afectado por las inundaciones descansa junto a algunos de los enseres que ha logrado rescatar de su vivienda.

© Mònica Torres

Vecinos y voluntarios participan en las labores de limpieza de las calles de Els Poblets tras el temporal.

© Mònica Torres

Coches dañados por el agua tras las intensas lluvias en Els Poblets.

© Mònica Torres

Labores de limpieza en Els Poblets tras el desbordamiento del río Girona, que anegó varias zonas de la localidad.

© Mònica Torres

Labores de limpieza en Els Poblets tras el desbordamiento del río Girona, que anegó varias zonas de la localidad.

© Mònica Torres

Daños ocasionados en el municipio costero de Piles tras el paso de la dana Adam.

© Mònica Torres

Un residente limpia su casa en Piles después de las fuertes lluvias registradas en la zona.

© Mònica Torres

Vecinos y voluntarios trabajan para retirar el lodo de las calles de Els Poblets tras las fuertes lluvias registradas en la comarca.

© Mònica Torres

Operarios retiran enseres de una calle cubierta de barro en Els Poblets tras las inundaciones provocadas por la dana Adam.

© Mònica Torres

Una fotografía recuperada de una vivienda inundada en Piles, mostrada por uno de sus vecinos.

© Mònica Torres

Tareas de limpieza en Els Poblets, donde vecinos y voluntarios trabajan para retirar el barro dejado por las inundaciones.

© Mònica Torres

Estado de un vehículo dañado por las inundaciones en Els Poblets tras el paso de la dana Adam.

© Mònica Torres

DVD 1341 VALENCIA , 20/10/26 Varias personas entre ellos varios voluntarios, quitan el barro de las calles debido a las inundaciones por las fuertes lluvias, en la localidad dels Poblets, donde se desbordó el río Girona. FOTO,MÒNICA TORRES/EL PAÍS
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