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Un atlas molecular revela cómo el ejercicio transforma 22 tejidos del cuerpo

Un equipo del Instituto Salk elaboró un atlas molecular que describe las modificaciones del ejercicio físico en 22 tejidos del organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ejercicio físico se asocia con una menor mortalidad y con beneficios frente a las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Sin embargo, sus efectos van más allá de los músculos y no se manifiestan de la misma manera en todos los órganos.

Para entender mejor esas diferencias, un equipo del Instituto Salk elaboró un atlas molecular, es decir, un mapa que reúne información sobre los cambios que produce el entrenamiento en el organismo. El trabajo, publicado en la revista Cell, describe cómo se modifican los tejidos, las células y distintos procesos biológicos.

El desafío no es menor. Los estudios realizados en personas suelen contar con muestras de sangre y de unos pocos músculos, por lo que todavía se conoce poco sobre la respuesta de otros órganos. También quedaba por determinar cómo influyen factores como el sexo y la hora en que se realiza la actividad.

Para responder esas preguntas, el equipo analizó durante ocho semanas a ratones machos y hembras que corrieron voluntariamente. Reunió muestras de 22 tejidos y aplicó distintas técnicas para registrar los cambios asociados con la actividad física.

El entrenamiento modificó la actividad de casi la mitad de los genes analizados en el estudio publicado en la revista Cell (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada tejido reaccionó de una manera distinta al entrenamiento

En el Instituto compararon esos animales con otros que permanecían sedentarios. También recolectaron muestras durante las fases de actividad y descanso, lo que permitió evaluar la influencia del reloj biológico, el sistema interno que regula los momentos de actividad y descanso, en la respuesta del organismo.

El primer análisis se centró en el ARN, una molécula que permite saber qué genes están trabajando en cada tejido. Los resultados indicaron que el ejercicio modificó la actividad de casi la mitad de los genes en al menos uno de los 22 tejidos analizados. Aun así, ningún gen respondió de la misma manera en todo el organismo.

Esa diversidad ayuda a entender por qué no existe una explicación única de los beneficios de la actividad física. Los músculos encargados del movimiento concentraron la mayor cantidad de cambios genéticos, pero también hubo modificaciones en otros órganos y sistemas.

El análisis de células individuales identificó adaptaciones musculares específicas que permanecían ocultas en las muestras tradicionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El ejercicio no solo cambia nuestros músculos, sino muchos de nuestros órganos y células en distintos niveles, algunos a corto plazo y otros a largo plazo”, afirmó Geraldine Maier, científica del Instituto Salk, en el comunicado institucional. Según explicó, el diseño del experimento permitió observar diferencias entre tejidos y sexos, además de estudiar células individuales en los músculos.

También hubo diferencias según el horario. La mayor parte de los tejidos mostró más cambios durante la fase activa de los animales. El hipotálamo, el riñón y el pulmón fueron las excepciones. A su vez, las hembras presentaron modificaciones más amplias en la actividad de sus genes que los machos.

El análisis célula por célula reveló cambios que antes quedaban ocultos

Para estudiar los músculos de las patas con mayor detalle, el equipo analizó células individuales. Los estudios habituales observan un tejido completo y ofrecen un resultado promedio. Este método, en cambio, permite separar a las células según su función e identificar cuáles cambian con el ejercicio.

Los científicos también estudiaron la metilación del ADN, una señal química que puede regular la actividad de los genes sin alterar la información genética. Puede entenderse como una marca que indica qué instrucciones debe usar una célula. Estas señales pueden conservarse más tiempo que otros cambios registrados durante el entrenamiento.

Según se detalla en el estudio, el ejercicio modificó esas marcas en algunos tipos de células musculares, mientras que otros no mostraron cambios. El comunicado precisa que es el primer trabajo que analiza la metilación de células individuales del músculo después de la actividad física.

La actividad física modificó las marcas de metilación del ADN en determinados tipos de células musculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Los estudios de célula única son tan importantes porque hay muchos cambios específicos de cada tipo celular que se pierden en la secuenciación masiva”, afirmó Manoj Hariharan, ex científico sénior del Instituto Salk, en el comunicado institucional. Hariharan sostuvo que los resultados podrían impulsar nuevos mapas que reúnan información de cada célula y de sus distintas funciones.

El trabajo también midió moléculas pequeñas presentes en ocho tejidos y en el plasma. Ese análisis permite conocer sustancias que las células producen o utilizan para obtener energía y cumplir sus funciones. Además, los investigadores observaron las proteínas de cuatro músculos de las patas, ya que son las moléculas que realizan buena parte de las tareas indicadas por los genes.

Al reunir todos esos datos, los autores obtuvieron una imagen más completa de la respuesta al ejercicio. El resultado muestra que el organismo no reacciona de forma uniforme, sino que cada tejido y cada tipo de célula se adapta según sus características, el sexo y el momento del día.

Una combinación de 51 genes podría servir para estudiar la salud muscular

Con los datos reunidos, los científicos identificaron una combinación de 51 genes que permite distinguir entre músculos entrenados y sedentarios en ratones y seres humanos. Esta combinación reúne señales genéticas que, en conjunto, ayudan a reconocer el efecto del entrenamiento sobre el músculo.

La herramienta podría contribuir a la búsqueda de biomarcadores, es decir, indicadores que permitan estudiar la pérdida de masa o función muscular. El trabajo no propone un uso médico inmediato, pero ofrece información para futuras investigaciones sobre recuperación, rendimiento y salud muscular.

El hipotálamo, el riñón y el pulmón registraron patrones de respuesta diferentes a los demás órganos según el reloj biológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Nuestro atlas proporciona un recurso integral para comprender las adaptaciones moleculares sistémicas al ejercicio de resistencia”, afirmó Ramesh Ramasamy, ex biólogo computacional del Instituto Salk. El investigador señaló que los datos permitirán estudiar estrategias basadas en la actividad física, sola o junto con otras intervenciones.

El atlas es un punto de partida. Aún resta saber cuánto deben sostenerse las rutinas para que los cambios persistan y si las células conservan señales de esa experiencia. “Ahora que tenemos los datos, los laboratorios pueden identificar un gen o una vía metabólica que les resulte interesante y luego analizar ese mecanismo”, señaló Maier.

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Qué alimentos elegir y cuáles evitar tras una intoxicación alimentaria

La hidratación y el regreso gradual a la alimentación habitual son claves para recuperarse después de una intoxicación alimentaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una intoxicación alimentaria puede causar vómitos, diarrea, cólicos, cansancio y fiebre leve. En esos días, la hidratación y la vuelta paulatina a la alimentación habitual son las principales medidas para recuperarse. Aunque las molestias más fuertes suelen ceder en pocos días, el intestino puede tardar un poco más en regularizarse.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que 77 millones de personas enferman cada año en la Región de las Américas por consumir alimentos contaminados. Estas enfermedades pueden estar causadas por bacterias, virus, parásitos, toxinas o contaminantes químicos.

Tomar líquidos en forma frecuente ayuda a evitar la deshidratación

Cuando hay vómitos o diarrea, el organismo pierde agua y sales, por lo que durante las primeras horas conviene beber de a poco y con frecuencia. Unos sorbos de agua suelen tolerarse mejor que un vaso entero de una vez.

De acuerdo con Harvard Health Publishing, el gastroenterólogo Alexander Goldowsky, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, vinculado con Harvard, aconsejó priorizar el agua, los caldos claros y las infusiones sin cafeína. El té de menta o de manzanilla puede aliviar a algunas personas, siempre que no aumente las náuseas.

Tomar líquidos en pequeños sorbos y de forma frecuente ayuda a compensar las pérdidas de agua y sales causadas por los vómitos o la diarrea

Si la pérdida de líquidos es importante, las sales de rehidratación oral pueden ser una opción. Contienen agua, sales y azúcar en proporciones adecuadas para compensar lo que se pierde con la diarrea y los vómitos. Pueden resultar especialmente útiles para personas mayores o con síntomas intensos.

La orina oscura, la boca seca, la debilidad, el cansancio inusual y los mareos al ponerse de pie son señales de deshidratación. Cuando no es posible retener líquidos, se debe consultar sin demora.

Qué comer después de una intoxicación alimentaria

Cuando vuelve el apetito y bajan las náuseas, es conveniente retomar la comida de manera gradual. Las porciones pequeñas permiten comprobar qué alimentos se toleran sin exigir de más al sistema digestivo.

Al comienzo, suelen tolerarse mejor el arroz, las tostadas, las galletas saladas y la avena. También pueden incorporarse huevo, pollo o pescado, junto con verduras bien cocidas.

Si alguno provoca dolor, hinchazón o diarrea, es mejor dejarlo para más adelante e intentarlo de nuevo cuando el malestar haya pasado.

El consumo gradual de arroz, tostadas, avena y carnes cocidas facilita el reinicio seguro de la alimentación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Goldowsky recomendó volver a comer aquello que cada persona pueda tolerar, sin obligarse a consumir porciones grandes ni mantener restricciones innecesarias durante muchos días. La pauta debe ajustarse a la respuesta del cuerpo.

La antigua dieta BRAT, basada solo en banana, arroz, compota de manzana y tostadas, puede servir durante un día o dos, pero no alcanza para cubrir las necesidades nutricionales.

Hay comidas y bebidas que pueden empeorar las molestias

Mientras el intestino está sensible, ciertas comidas y bebidas pueden aumentar los cólicos, la acidez, la diarrea o la hinchazón. Conviene dejar de lado la cafeína, el alcohol y las bebidas con mucho azúcar hasta que los síntomas desaparezcan.

También es preferible postergar las frituras y otros alimentos grasos, porque suelen resultar más difíciles de digerir después de un episodio de vómitos o diarrea. Los platos muy condimentados o picantes pueden causar molestias similares.

Los lácteos requieren atención. Después de una infección intestinal, algunas personas toleran peor la lactosa, el azúcar natural de la leche. Si la leche, el queso o el yogur generan gases, dolor o heces blandas, es aconsejable suspenderlos por unos días y reintroducirlos de forma gradual cuando la digestión se haya normalizado.

El intestino convaleciente tolera con dificultad el alcohol, la cafeína, los platos grasos y los productos lácteos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los alimentos fermentados y los suplementos con probióticos también suelen generar dudas después de una intoxicación alimentaria. Sin embargo, no hay pruebas sólidas de que reduzcan los síntomas o aceleren la recuperación. Quienes deseen probar yogur, kéfir o chucrut pueden hacerlo si los toleran y no les generan malestar, pero no deben considerarlos un tratamiento.

Las legumbres, los cereales integrales, las frutas con cáscara y las verduras crudas también pueden generar gases o acelerar el tránsito intestinal al comienzo. No es necesario excluirlos de manera permanente: alcanza con esperar hasta sentirse mejor para incorporarlos otra vez.

Cuánto tiempo puede durar la recuperación tras una intoxicación alimentaria

Los síntomas habituales mejoran entre las 12 y las 48 horas en la mayoría de los casos. Sin embargo, las infecciones provocadas por bacterias como Escherichia coli, Salmonella o Campylobacter pueden durar entre una semana y 10 días. Las causadas por el parásito Cyclospora pueden prolongarse durante varias semanas si no reciben tratamiento.

Las infecciones bacterianas por Salmonella o Campylobacter pueden extender el malestar digestivo hasta por diez días (Imagen Ilustrativa Infobae)

Harvard Health Publishing advierte que, aun después de superar el cuadro, algunas personas mantienen cansancio, distensión abdominal o sensibilidad digestiva. En casos poco frecuentes, puede aparecer el síndrome de intestino irritable posterior a una infección, con dolor abdominal, diarrea, estreñimiento o ambos. También puede persistir una indigestión que genera saciedad temprana.

Una revisión científica de 2024 citada por Harvard estimó que 1 de cada 7 personas presentó síndrome de intestino irritable tres meses después de una infección intestinal. El riesgo aumenta si el cuadro fue intenso o si requirió antibióticos.

Cuándo es necesario consultar por una intoxicación alimentaria

Los niños pequeños, las personas mayores de 65 años, las embarazadas y quienes tienen las defensas bajas deberían comunicarse con un médico ante los primeros signos de intoxicación alimentaria.

También hay que buscar atención rápida si los vómitos impiden tomar líquidos, si hay sangre en las heces, deposiciones muy oscuras, fiebre superior a 38,9 °C (102 °F) o síntomas que duran más de 72 horas.

De acuerdo con Goldowsky, el tratamiento puede incluir líquidos por vía intravenosa, antibióticos o medicamentos contra parásitos, según la causa y la gravedad del cuadro. Si los problemas digestivos continúan, un profesional puede indicar tratamientos para la diarrea, el estreñimiento, la hinchazón o la indigestión, y un nutricionista puede ayudar a identificar los alimentos que generan molestias.

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Cómo un análisis de sangre habitual podría anticipar riesgos de demencia hasta 15 años

Un estudio científico en Corea del Sur evaluó los análisis de sangre de más de 316.000 adultos mayores de 40 años durante quince años (Imagen Ilustrativa Infobae)

En 2021, 57 millones de personas vivían con demencia en el mundo y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La enfermedad afecta la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas, y es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores.

Con el objetivo de identificar indicadores vinculados al riesgo de deterioro cognitivo, un estudio publicado en Journal of Alzheimer’s Disease analizó los niveles de hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta oxígeno desde los pulmones hacia el resto del cuerpo.

Se trató de una investigación observacional de cohorte, revisada por pares, que siguió a 316.542 adultos de Corea del Sur de 40 años o más. El equipo evaluó si ese dato de un análisis de sangre habitual se relacionaba con diagnósticos posteriores de demencia.

Los resultados mostraron que las personas con niveles muy bajos de hemoglobina tuvieron una mayor probabilidad de recibir ese diagnóstico hasta 15 años después. El riesgo también fue algo más alto entre quienes presentaban los valores más elevados. Los autores aclararon que el resultado muestra una asociación, pero no demuestra que esta proteína sea la causa de la demencia.

Las personas con los niveles más bajos de hemoglobina registraron un 16 % más de riesgo de recibir un diagnóstico de demencia por cualquier causa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las personas con hemoglobina más baja tuvieron un 16 % más de riesgo

La investigación reunió información de personas que participaron en un programa nacional de controles médicos entre 2004 y 2005. Después, el equipo revisó los registros del seguro de salud para detectar nuevos diagnósticos de demencia hasta fines de 2019.

Para comparar los resultados, los autores dividieron a los participantes en cinco grupos con la misma cantidad de personas, según sus niveles de hemoglobina. Así, contrastaron al 20 % con los valores más bajos con los grupos intermedios y con el 20 % que tenía las cifras más altas.

Quienes pertenecían al grupo con menor hemoglobina registraron un 16 % más de riesgo de demencia por cualquier causa que el grupo de referencia. Entre las personas con los niveles más altos, el aumento fue del 7 %.

Los adultos con las cifras más elevadas de hemoglobina en sangre tuvieron un incremento del 7 % en el riesgo general de demencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hyun Soo Kim, profesor asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad Dong-A, en Busan, e investigador principal, afirmó en el comunicado de prensa que “los resultados no muestran que la hemoglobina en sí misma cause demencia, pero sugieren que los niveles anormales de hemoglobina pueden ser un marcador visible de una vulnerabilidad física más amplia relevante para la salud cerebral”.

La demencia reúne varias enfermedades que afectan funciones como la memoria, el razonamiento y la capacidad de realizar tareas cotidianas. El estudio registró los diagnósticos que aparecieron en los registros de salud, pero no propone que el resultado de un análisis de hemoglobina permita anticipar lo que ocurrirá con una persona en particular.

El vínculo cambió según el tipo de demencia estudiado

Los resultados variaron de acuerdo con el tipo de demencia. En la enfermedad de Alzheimer, la relación apareció sobre todo en el grupo con menor hemoglobina, que presentó un 14 % más de riesgo que el grupo usado como referencia.

La enfermedad de Alzheimer es una de las causas de demencia y produce un deterioro progresivo de las funciones del cerebro. La demencia vascular, en cambio, se relaciona con una disminución del flujo de sangre hacia el cerebro. Cuando ese flujo se reduce, el órgano recibe menos oxígeno y nutrientes.

En la demencia vascular, los resultados fueron menos uniformes. El 20 % de los participantes con menor hemoglobina tuvo un 19 % más de riesgo, mientras que en el grupo con las cifras más altas el aumento fue del 18 %. Entre los cinco grupos, la relación no siguió una progresión regular.

La asociación entre la concentración de hemoglobina y la salud cerebral mostró mayor constancia en las mujeres que en los hombres (Imagen Ilustrativa Infobae)

El vínculo también fue más claro y constante entre las mujeres que entre los hombres, de acuerdo con el comunicado. Esta diferencia deberá examinarse en próximos trabajos.

La hemoglobina baja suele estar relacionada con la anemia, una condición en la que la sangre lleva menos oxígeno del esperado. Los valores muy altos, por su parte, pueden estar asociados con el tabaquismo, la deshidratación, enfermedades del pulmón o del corazón, además de otros problemas de salud.

Kim afirmó que los resultados “apoyan la idea de que la salud física general, incluida la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno, importa para la salud cerebral a largo plazo”. Sus palabras describen una relación entre ambos aspectos de la salud, no una causa directa.

El estudio no aconseja tomar hierro para evitar la demencia

Como se trató de una investigación observacional, los científicos analizaron información de salud ya disponible, sin indicar tratamientos ni modificar los niveles de hemoglobina de los participantes. Por eso, el estudio permite detectar relaciones entre datos, aunque no determinar si uno provoca el otro.

Los autores también advirtieron otra limitación. Los cambios tempranos y todavía no diagnosticados de la demencia podrían afectar la alimentación, la fragilidad, la pérdida de peso o la anemia. Esas situaciones podrían ayudar a explicar la relación que se observó.

La probabilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer aumentó un 14 % en los participantes que tuvieron menor concentración de hemoglobina (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El hallazgo no debe interpretarse como un consejo para tomar suplementos de hierro, aumentar los niveles de hemoglobina o reducir los niveles altos de hemoglobina con el fin de prevenir la demencia”, advirtió Kim.

Añadió que un resultado anormal debe conversarse con un profesional de salud, ya que puede revelar una condición que requiere atención.

El trabajo se presentó en el 39.º Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, celebrado en Múnich, Alemania. Los resultados abren nuevas preguntas sobre la información que pueden aportar los controles de salud habituales acerca de la evolución de la salud cerebral con el paso de los años.

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ANSES: quiénes cobran hoy, miércoles 21 de octubre de 2026

Los jubilados que perciben el haber mínimo y los beneficiarios de la AUH con documento terminado en 8 cobran este 21 de octubre

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) avanza este miércoles 21 de octubre con el calendario de pagos del mes. La jornada incluye el cobro de jubilaciones mínimas y asignaciones para titulares con determinadas terminaciones de DNI.

Los haberes previsionales de este mes incorporan una actualización del 1,66% fijada por la Resolución 284/2026 de ANSES, mientras que las asignaciones familiares se actualizaron mediante la Resolución 283/2026.

Además, a través del Decreto 1108/2026 del Poder Ejecutivo Nacional, se suma el refuerzo previsional extraordinario de hasta $70.000 sujeto a los requisitos establecidos.

Quiénes cobran hoy, 21 de octubre de 2026

El calendario de pagos de ANSES para este miércoles incluye a los siguientes grupos de beneficiarios:

Jubilaciones y pensiones que no superan el haber mínimo

Los jubilados y pensionados que perciben hasta un haber mínimo y tienen DNI terminado en 8 cobran este miércoles 21 de octubre.

Asignación Universal por Hijo y Asignación Familiar por Hijo

También cobran hoy los titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de la Asignación Familiar por Hijo con DNI terminado en 8.

Asignación Universal por Embarazo

Las titulares de la Asignación Universal por Embarazo (AUE) con DNI finalizado en 7 reciben hoy su pago.

La jubilación mínima alcanza los 505.748,51 pesos en octubre tras la integración del haber mensual y el refuerzo previsional (REUTERS/Agustin Marcarian)

Asignaciones de pago único

Las asignaciones por Nacimiento, Adopción y Matrimonio mantienen abierto su período de cobro para los trámites ingresados en la primera quincena. El plazo se extiende desde el 9 de octubre hasta el 10 de noviembre.

Asignaciones Familiares de Pensiones No Contributivas

Los titulares de Asignaciones Familiares de Pensiones No Contributivas pueden cobrar sin distinción de terminación de DNI. El período de pago comenzó el 8 de octubre y se mantiene vigente hasta el 10 de noviembre.

De cuánto son las jubilaciones en octubre 2026

Con la actualización de octubre, la jubilación mínima asciende a $435.748,51. A ese monto se incorpora un bono de $70.000 para los beneficiarios que cumplen las condiciones, por lo que el ingreso total llega a $505.748,51.

La jubilación máxima, por su parte, quedó establecida en $2.932.174,85 para octubre. Quienes superan el haber mínimo comenzarán a cobrar desde el 23 de octubre, de acuerdo con la terminación de su DNI.

La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), destinada a personas de 65 años o más que no reúnen los aportes necesarios para una jubilación ordinaria, quedó en $ 348.598,81.

Además, la Prestación Básica Universal (PBU) se fijó en $ 199.335,05. Este componente integra el cálculo de determinadas jubilaciones del régimen general.

De cuánto son las asignaciones en septiembre 2026

La AUH tiene un valor bruto de $156.588 por hijo menor de 18 años durante octubre. ANSES acredita de manera mensual el 80% del beneficio, equivalente a $125.270,40, mientras que el 20% restante —$31.317,60— queda retenido hasta la presentación de la Libreta AUH.

Por su parte, la Asignación Universal por Hijo con Discapacidad alcanza los $509.863 por cada hijo durante octubre.

La Pensión Universal para el Adulto Mayor se ubica en 348.598,81 pesos y la Prestación Básica Universal se fija en 199.335,05 pesos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Asignación por Embarazo tiene los mismos valores: un monto total de $156.588, con un pago directo mensual de $125.270,40 y una retención de $31.317,60.

Para la Asignación Prenatal, el monto base para familias con ingresos de hasta $1.212.301 es de $78.304. La suma disminuye en los tramos de ingresos superiores. En tanto, la Asignación por Maternidad equivale al salario mensual de la trabajadora en relación de dependencia durante el período de licencia.

La Asignación Familiar por Hijo para titulares de Pensiones No Contributivas alcanza $78.304 por hijo en el primer rango de ingresos. En el caso de la prestación por desempleo, el mínimo es de $195.600 y el máximo de $391.200, fijados por la actualización del Salario Mínimo, Vital y Móvil a través de la Resolución 4/2026.

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Primeros auxilios: 5 maniobras que pueden marcar la diferencia ante una emergencia médica

La evaluación inicial ante una emergencia comprueba si la persona responde y si respira con normalidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una emergencia, los primeros auxilios pueden mantener funciones vitales y evitar lesiones hasta que llegue la atención médica. Un desmayo, la dificultad repentina para respirar porque algo quedó atascado en la garganta o una convulsión requieren una respuesta rápida y ordenada. Lo primero es comprobar que el lugar sea seguro, pedir ayuda y reconocer qué medida corresponde en cada caso.

La Asociación Americana del Corazón y la Cruz Roja recomiendan comenzar con una evaluación sencilla. Hay que comprobar si la persona responde y si respira con normalidad. Los jadeos aislados, la respiración irregular o la ausencia de respiración son señales de alarma. En cualquiera de esos casos, se debe llamar de inmediato al servicio de emergencias de la zona y comenzar la asistencia necesaria.

Conocer los pasos básicos permite reconocer cuándo hace falta reanimar, cuándo algo impide el paso del aire y cuándo conviene acostar a una persona de costado para que pueda seguir respirando.

1- Reanimación cardiopulmonar (RCP)

La reanimación cardiopulmonar (RCP) se aplica cuando una persona está inconsciente y no respira, o solo jadea. Lo primero es pedir ayuda: llamar al número local de emergencias o indicar a otra persona que lo haga. Si hay un desfibrilador externo automático, conocido como DEA, también conviene pedir que lo acerquen.

En adolescentes y adultos que se desploman de manera repentina, la Asociación Americana del Corazón recomienda hacer RCP solo con las manos cuando la persona que auxilia no sabe dar respiración boca a boca. Se coloca el talón de una mano en el centro del pecho, sobre la mitad inferior del esternón, el hueso que está entre ambos lados del pecho.

La reanimación cardiopulmonar en adultos aplica compresiones sobre el centro del pecho a un ritmo de 100 a 120 por minuto (Freepik)

La otra mano va encima, con los dedos entrelazados. Los brazos deben mantenerse rectos, con los codos extendidos y los hombros justo sobre las manos. Desde esa posición se comprime el tórax con fuerza y de forma continua, dejando que vuelva a su lugar después de cada presión.

Las compresiones deben realizarse a un ritmo de 100 a 120 por minuto y alcanzar unos 5 centímetros de profundidad en adultos. Conviene evitar pausas innecesarias.

Cuando llega el desfibrilador, hay que encenderlo y seguir sus instrucciones. El aparato analiza el ritmo del corazón e indica si es necesaria una descarga. No reemplaza las compresiones, sino que se usa junto con ellas.

Según la Asociación Americana del Corazón, iniciar RCP de inmediato puede duplicar o triplicar las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco fuera de un hospital.

En bebés y niños, y también en personas que dejaron de respirar después de un ahogamiento, una intoxicación o un problema respiratorio, además de las compresiones puede ser necesario dar aire de boca a boca. Si se sabe cómo hacerlo, las ventilaciones se combinan con las compresiones. Si no, hay que llamar a emergencias e iniciar las compresiones hasta que llegue ayuda.

2- Maniobra de Heimlich

Un atragantamiento grave se produce cuando un objeto bloquea el paso del aire y la persona no puede hablar, toser con fuerza ni respirar. Puede llevarse las manos al cuello, intentar inspirar sin emitir sonido o ponerse azulada.

Si aún tose o hace ruido, hay que animarla a seguir tosiendo y observarla. Intervenir antes de tiempo puede hacer que el objeto se desplace y empeore la obstrucción.

Si no puede respirar, se debe llamar a emergencias. Las recomendaciones actuales de la Asociación Americana del Corazón indican alternar cinco golpes firmes en la espalda y cinco compresiones abdominales, conocidas como maniobra de Heimlich, hasta que expulse el objeto o pierda el conocimiento.

La asistencia ante un atragantamiento alterna cinco golpes firmes en la espalda con cinco compresiones en el abdomen (Mayo Clinic)

Para hacer las compresiones abdominales, quien auxilia se coloca detrás de la persona, rodea su cintura con los brazos y cierra una mano en forma de puño. Debe ubicarlo por encima del ombligo y por debajo del esternón. Luego lo toma con la otra mano y realiza presiones rápidas hacia adentro y hacia arriba.

En personas embarazadas o cuando el tamaño del abdomen dificulta realizar la maniobra, las presiones se hacen en el centro del pecho, no en el abdomen.

En bebés menores de un año, no se debe aplicar la maniobra de Heimlich, porque puede provocar lesiones. Se alternan cinco golpes en la espalda con cinco compresiones en el pecho, mientras se sostiene al bebé con firmeza y cuidado. Tampoco hay que meter los dedos en la boca para buscar el objeto si no se lo ve, ya que podría quedar más adentro.

Si la persona pierde el conocimiento, hay que acostarla boca arriba, iniciar RCP y usar un DEA, si está disponible. Al abrir la boca para dar ventilaciones, se puede retirar un objeto solo si se ve con claridad. Nunca deben hacerse barridos a ciegas con los dedos.

3- Posición lateral de seguridad

La posición lateral de seguridad se usa cuando alguien no responde, pero respira normalmente. Sirve para mantener despejada la vía aérea y disminuir el riesgo de que la saliva, la sangre o el vómito lleguen a los pulmones. No debe usarse si la respiración es anormal o no existe; en ese caso, corresponde iniciar RCP.

Antes de mover a la persona, hay que pensar si pudo sufrir una lesión en el cuello, la espalda o la pelvis, por ejemplo, después de una caída, un choque o un golpe fuerte. Si hay esa posibilidad, es mejor no desplazarla, salvo que sea necesario abrir la vía aérea, hacer RCP o alejarla de un peligro inmediato.

La posición lateral de seguridad evita que secreciones como saliva o vómito ingresen a los pulmones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si no hay indicios de una lesión de ese tipo, se puede extender uno de sus brazos y apoyar la otra mano contra la mejilla. Después, se flexiona la rodilla más alejada y se gira el cuerpo hacia un costado. La cabeza debe quedar apoyada y la boca, orientada hacia abajo, para que puedan salir los líquidos. Es importante revisar de forma periódica que la respiración continúe.

La Cruz Roja recuerda que esta posición no significa dejar sola a la persona. Quien brinda ayuda debe permanecer a su lado y controlar si recupera la conciencia. Si deja de respirar o empieza a hacerlo de manera irregular, hay que volver a acostarla boca arriba y comenzar RCP.

4- Los cuidados básicos durante una convulsión

Durante una convulsión, el objetivo es evitar que la persona se lastime. Si se puede hacer sin riesgo, hay que ayudarla a recostarse en el suelo, alejar los objetos con los que podría golpearse y poner algo blando debajo de su cabeza, como una campera doblada. También conviene mirar la hora o usar un cronómetro para saber cuánto dura el episodio.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y la Cruz Roja coinciden en una indicación: no hay que sujetar a la persona ni poner objetos en su boca. Es falso que pueda tragarse la lengua. Introducir una cuchara, un paño o los dedos puede lastimar sus dientes o su mandíbula y dificultar la respiración.

Cuando terminan los movimientos, hay que comprobar si respira. Si sigue inconsciente, pero respira normalmente, se la puede colocar de costado. Es frecuente que se sienta cansada, confundida o desorientada durante algunos minutos. Conviene hablarle con tranquilidad, explicarle qué ocurrió y quedarse con ella hasta que esté alerta.

Los cuidados durante una convulsión contemplan proteger la cabeza del paciente y descartan colocar objetos en su boca (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se debe llamar a emergencias si la convulsión dura cinco minutos o más, si comienza otra sin que la persona recupere la conciencia entre ambas, si es la primera convulsión conocida, si ocurrió en el agua, si hubo una lesión, si la persona está embarazada o si tiene dificultades para respirar. También hay que pedir asistencia si, tras el episodio, no recupera de a poco su estado habitual.

Frente a cualquiera de estas emergencias, el orden de acción es el mismo: reconocer el problema, llamar a profesionales y aplicar una medida segura, sin improvisar. Aprender primeros auxilios y RCP permiten practicar estas respuestas antes de necesitarlas y actuar con mayor seguridad cuando cada minuto cuenta.

5- Qué hacer si una persona se desmaya

Un desmayo puede tener distintas causas y una baja de presión es solo una de ellas. Según Mayo Clinic, si alguien siente mareos, debilidad o cree que está por perder el conocimiento, hay que ayudarlo a sentarse o acostarse para evitar una caída.

Si no hay sospecha de lesiones o golpes, se debe acostar a la persona boca arriba en el suelo y elevarle las piernas unos 30 centímetros, por encima del nivel del corazón. Esta postura favorece el retorno de la sangre al cerebro.

La elevación de las piernas a 30 centímetros del suelo favorece el retorno de la sangre al cerebro tras un desmayo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante el embarazo, en cambio, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja recomienda colocarla de costado, de preferencia sobre el lado izquierdo.

Según MedlinePlus, no se debe dar comida ni bebida a quien está inconsciente, confundido o no puede tragar con seguridad. Cuando recupere la conciencia, debe permanecer en reposo y evitar levantarse de golpe. Si el episodio se repite o genera preocupación, es necesario que reciba una evaluación médica.

Aunque cada emergencia requiere una respuesta específica, el primer paso siempre es reconocer el problema, pedir ayuda y actuar de manera segura, sin improvisar. Conocer primeros auxilios y RCP permite responder con mayor seguridad cuando cada minuto cuenta.

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Kenia suma su noveno contagio de ébola, mientras el Congo supera los 9500 afectados

Kenia confirmó el noveno caso de ébola en un familiar del primer paciente que murió en Nairobi (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere)

Kenia elevó a nueve los casos de ébola confirmados en el país, tras detectar la infección en un joven de 24 años, familiar del caso inicial. El Ministerio de Salud informó que el paciente ya permanecía en cuarentena cuando presentó síntomas, por lo que fue aislado y recibió atención médica de inmediato.

El joven había sido identificado como contacto del hombre de 40 años que llegó desde la República Democrática del Congo (RDC) y murió el 5 de octubre en Nairobi.

El director general de Salud keniano, Patrick Amoth, afirmó en un comunicado: “Los nueve casos pertenecen a un mismo grupo y, a día de hoy, no hay prueba de transmisión fuera del grupo”.

Las autoridades siguen a 135 personas que tuvieron contacto con el primer enfermo

Desde que se detectó el primer caso, las autoridades pusieron en marcha un seguimiento para ubicar a todas las personas que pudieron haber estado expuestas al virus. Identificaron a 135 contactos estrechos y localizaron a 134, que permanecen en cuarentena bajo control diario.

Quienes tuvieron contacto con el paciente deben permanecer 21 días en observación, que es el período máximo en el que pueden aparecer síntomas. La mayoría de las personas que comenzó la cuarentena el 6 de octubre podría terminarla el 25 de octubre, siempre que no manifieste signos de la enfermedad.

Las autoridades sanitarias kenianas vigilan a 134 contactos estrechos del virus durante un periodo de 21 días (REUTERS/James Keyi)

Los ocho pacientes que siguen con vida se encuentran estables y reciben atención médica, según el Ministerio de Salud. Además, Kenia recibió 500 dosis adicionales de un medicamento para atender a los pacientes.

Como parte de la respuesta, el país habilitó un laboratorio especializado en el Hospital Nacional Kenyatta, en Nairobi, para procesar las pruebas sin exponer a otros centros. Además, distribuyó equipos de protección para el personal de salud en 12 condados de riesgo muy alto y en otros 16 de riesgo alto.

Aunque se confirmaron nuevos casos, el país no impuso restricciones a los viajes, el comercio ni las reuniones públicas. Las autoridades, sin embargo, reforzaron los controles de salud, la vigilancia en las zonas de mayor riesgo y las campañas de información para que la población consulte ante síntomas compatibles con la enfermedad.

El primer paciente viajó desde el Congo a Nairobi a través de Uganda

El primer caso confirmado había vivido los últimos siete años en la República Democrática del Congo. Antes de viajar, recibió atención en varios hospitales de ese país. Luego se trasladó por carretera hasta Kampala, capital de Uganda, y desde allí voló a Nairobi.

El hombre llegó a la capital keniana el 3 de octubre y murió dos días después. A partir de ese episodio, los equipos sanitarios ampliaron la búsqueda de familiares, trabajadores de la salud y otras personas que pudieron haber tenido contacto con él durante el viaje y la atención médica.

La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo provocó 4.602 muertes y alcanzó ocho provincias (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere)

Al cierre del 18 de octubre, Kenia acumulaba ocho casos confirmados de ébola y una muerte. El noveno contagio fue comunicado el 20 de octubre. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, con base en información de las autoridades sanitarias kenianas, indicó que el octavo paciente había atendido al caso inicial y fue aislado tras presentar síntomas.

La epidemia en el Congo ya llegó a ocho provincias

Mientras Kenia vigila la evolución de sus casos, la epidemia de ébola continúa extendiéndose en la República Democrática del Congo. El brote fue declarado el 15 de mayo y, de acuerdo con el último recuento oficial citado por EFE, había dejado 9.552 casos confirmados y 4.602 muertes hasta el 18 de octubre.

La enfermedad alcanzó ocho provincias, entre ellas Nord-Ubangi, situada en el noroeste del país y limítrofe con la República Centroafricana. La llegada del virus a esa zona preocupa a las autoridades por el desplazamiento de población y las dificultades para sostener la atención sanitaria en regiones afectadas por la violencia armada.

Uganda declaró el término de su brote de ébola en agosto tras computar 20 contagios y dos muertes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el 48 % de los casos confirmados en la República Democrática del Congo terminó en muerte. El organismo añadió que 2.550 pacientes se habían recuperado hasta esa fecha.

Mohamed Yakub Janabi, director regional para África de la OMS, explicó que algunos focos registran menos casos, aunque el área afectada sigue ampliándose. “Vemos focos de ébola que en general están disminuyendo, pero por desgracia geográficamente se está extendiendo”, declaró a The Associated Press.

La cepa Bundibugyo aún no tiene vacunas ni tratamientos autorizados

La actual epidemia está causada por la cepa Bundibugyo del virus del ébola. Para esta variante todavía no hay vacunas ni tratamientos específicos autorizados. La OMS trabaja en dos vacunas que ya comenzaron a probarse en personas, aunque su desarrollo y evaluación llevarán varios meses.

La cepa Bundibugyo del ébola no posee tratamientos específicos autorizados y la Organización Mundial de la Salud prueba dos vacunas candidatas

La enfermedad también llegó a Uganda, donde la OMS declaró el 26 de agosto el final del brote después de confirmar 20 casos, 15 de ellos importados desde la República Democrática del Congo. Dos pacientes murieron.

Francia notificó un caso importado de ébola. Países Bajos, en cambio, atendió a un trabajador sanitario evacuado desde la RDC, donde ya había recibido el diagnóstico; por eso, no se lo consideró un caso local.

Las autoridades kenianas mantendrán el seguimiento de los contactos del primer paciente hasta que todos completen el período de observación. El resultado de ese control permitirá establecer si los casos continúan limitados al grupo ya identificado o si surgen nuevos contagios.

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