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Cuando peregrinar en el Camino de Santiago con discapacidad intelectual es un reto 'a la par'

Cada año, y con este ya van seis, un grupo de adolescentes con discapacidad intelectual de la Fundación A La Par viven una experiencia inolvidable: hacer durante cuatro días el Camino de Santiago.

Pero no lo hacen solos, sino acompañados, además de dos de sus profesores, de un grupo de trabajadores de la empresa Alquiber, que conviven con ellos durante los cuatro días que dura la aventura.

El objetivo ya no es solo que cuatro chicos salgan de la rutina, exploren sus capacidades y mejoren su autoestima, sino que personas que no tienen relación con la discapacidad intelectual puedan acercarse a esta realidad.

La iniciativa, cuyo nombre es Cuando hace falta moverse, acaba de empezar su sexta edición, salió el lunes 19 de octubre de Madrid y, tras recorrer 60 kilómetros, llegará el jueves 22 a la Plaza del Obradoiro, donde completarán su aventura, recibirán una concha del peregrino bendecida y lanzarán al cielo una nube papeles con un montón de buenos deseos escritos por sus compañeros de colegio

Solidaria e inclusiva

En A La Par tienen un club deportivo con el que realizan varios campeonatos. Para desplazarse, en muchas ocasiones les apoya la empresa de renting de vehículos Alquiber. "Nos cede los vehículos para poder ir a las competiciones y eso nos ayuda a disminuir los gastos de todos los viajes y eso influye también en el coste para las familias", cuenta José Ángel Alonso, coordinador del área deportiva de la Fundación A La Par.

Pensando en los alumnos del colegio, esta misma empresa les ofreció ampliar su colaboración apoyándoles también en ‘Cuando hace falta moverse’, un programa que consiste en hacer cuatro etapas del Camino de Santiago -con paradas en Melide, Arzúa y O Pedrouzo-, con alumnos del colegio de educación especial pero que, además, tuvieran pocos recursos. "Son alumnos que por su situación familiar o económica, normalmente tienen pocas oportunidades para hacer este tipo de actividades y de viajes. Y el resultado es espectacular, muy beneficioso, tanto para los alumnos del colegio como para trabajadores", cuenta José Ángel.

Durante cuatro días, una expedición formada por 12 alumnos con discapacidad intelectual de entre 12 y 18 años, dos profesores y 8-10 trabajadores de Alquiber -entre ellos el director general de la empresa y dos conductores para apoyo en las etapas- hacen juntos las últimos tramos del camino, entre 15 y 20 km al día. "Comparten ese camino con los chicos con discapacidad, pues ya no solo es estar un ratito con ellos, sino que conviven con ellos. No se trata, por tanto, solo de aportar económicamente con los gastos del viaje, sino que comparten con ellos varios días, ver qué dificultades tienen ellos en el día a día… es otra forma de visibilizar la discapacidad intelectual, y en un entorno tan bonito como es el Camino de Santiago", aseguran.

El Camino es una oportunidad para que nuestros jóvenes se enfrenten a nuevos retos, ganen confianza y descubran lo que son capaces de hacer

Autonomía y autoestima

Cuando hace falta moverse tiene dos objetivos principales. Por un lado, la convivencia entre personas con y sin discapacidad, lo que ayuda a visibilizar la realidad de estas personas y sus familias, y por otro, fomentar la autonomía y la autoestima de estos alumnos. "Vuelven alucinados con lo bien que les han tratado, lo bien que han comido… vienen encantados queriendo repetir. Además, para ellos también es superación, pues piensan que son capaces de andar 20 kilómetros al día".

También participan en los preparativos, pues como explica José Ángel, antes de irse, "tienen que prepararse su primera comida, su primer bocata. Viene un catering y ellos mismos se tienen que hacer sus bocatas del primer día, algo que les sirve para ganar independencia y, de paso, conocer a la gente con la que van a compartir camino".

En esta edición, a la salida, los entusiastas peregrinos de A La Par contaron con la presidenta de la Fundación, Almudena Martorell, quien no solo colaboró en los preparativos del primer avituallamiento, sino que ejerció como madrina de la expedición, motivando a los esforzados peregrinos con palabras de aliento para que lo den todo en el Camino. "El Camino es una oportunidad para que nuestros jóvenes se enfrenten a nuevos retos, ganen confianza en sí mismos y descubran todo lo que son capaces de hacer. Gracias a iniciativas como esta, pueden vivir una experiencia compartida en la que el esfuerzo, la convivencia y la ilusión tienen tanto valor como llegar a la meta", ha afirmado Martorell.

Al llegar a Santiago de Compostela, los peregrinos repetirán un bonito gesto que hacen cada año: "Los chicos llevan deseos escritos en papelitos de otros alumnos del colegio y cuando llegan a la Plaza del Obradoiro, los meten en globos y los sueltan. Es un acto precioso que hacen muy emocionados".

Para los trabajadores de Alquiler, también es una experiencia muy especial, pues como insiste José Ramón Calvo, director general corporativo de Alquiber, "esta iniciativa nos demuestra año tras año que, cuando nos unimos por una causa justa y facilitamos la movilidad, no existen barreras capaces de frenar la ilusión, el esfuerzo y el afán de superación de estos jóvenes".

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