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Elon Musk responde a la caída del beneficio de Tesla con promesas de millones de robotaxis

Presentación del taxi autónomo Tesla Cybercab en Pekín. EFE/EPA/JESSICA LEE

El fabricante prevé que el negocio de conducción autónoma empiece a contribuir de forma apreciable a sus resultados en el segundo trimestre de 2027 y anuncia la expansión del servicio a nuevas ciudades de EEUU tras una caída del beneficio del 19,5%

Elon Musk estudia la fusión de SpaceX y Tesla en un gigante tecnológico de 3,5 billones de dólares

Elon Musk vuelve a poner el futuro de Tesla en manos de la conducción autónoma, la inteligencia artificial, la robótica y... las promesas. En un contexto de fuerte retroceso de la rentabilidad, el consejero delegado ha redoblado sus promesas de crecimiento para el negocio de los robotaxis, con el objetivo de ampliar su flota hasta millones de vehículos durante los próximos meses y convertir esta actividad en una fuente relevante de ingresos a partir de 2027.

Tesla obtuvo un beneficio neto de 2.378 millones de dólares en los nueve primeros meses de 2026, un 19,5% menos que en el mismo periodo del año anterior, pese a que sus ingresos aumentaron un 12,5%, hasta 78.669 millones de dólares. La evolución refleja la presión sobre la rentabilidad del fabricante estadounidense mientras incrementa sus inversiones en inteligencia artificial y otros proyectos tecnológicos.

El deterioro se acentuó en el tercer trimestre. Entre julio y septiembre, la compañía ganó 787 millones de dólares, un 43% menos que los 1.373 millones registrados un año antes. Los ingresos se mantuvieron prácticamente estables, en 28.046 millones de dólares, frente a los 28.095 millones del mismo periodo de 2025.

El beneficio operativo trimestral cayó un 56%, hasta 718 millones de dólares, mientras que el margen operativo se redujo del 5,8% al 2,6%. Tesla atribuyó el retroceso principalmente al aumento de los gastos vinculados a la inteligencia artificial y a otras actividades de investigación y desarrollo, así como a la remuneración en acciones y los gastos generales y administrativos. También influyeron los menores ingresos por créditos regulatorios y el descenso del beneficio bruto del negocio de generación y almacenamiento de energía.

Los gastos operativos alcanzaron los 12.908 millones de dólares entre enero y septiembre, un 41,2% más que un año antes. Dentro de esta partida, el gasto en investigación y desarrollo se disparó alrededor de un 53%, hasta 7.078 millones. El incremento evidencia el coste de la apuesta de Musk por transformar Tesla en una compañía de inteligencia artificial y robótica, más allá de su negocio tradicional de automóviles eléctricos.

Los robotaxis, una promesa para 2027

Durante la conferencia con analistas posterior a la presentación de resultados, Ashok Elluswamy, responsable de inteligencia artificial y conducción autónoma de Tesla, aseguró que la empresa tiene «un camino claro» para ampliar su flota hasta alcanzar millones de unidades, aunque no concretó el calendario ni los mercados en los que se producirá ese despliegue.

Musk reconoció que el servicio Robotaxi todavía no tendrá un efecto significativo en las cuentas del trimestre actual. El directivo espera que su contribución empiece a ser apreciable en el segundo trimestre de 2027 y que adquiera una importancia considerable durante la segunda mitad del ejercicio.

Tesla comenzó a ofrecer viajes de pago con sus vehículos autónomos Cybercab en Austin (Texas) el 3 de septiembre. Al cierre del trimestre, su servicio de robotaxis acumulaba cerca de dos millones de millas recorridas sin supervisión en esa actividad. La compañía prevé extender el servicio a Dallas en noviembre y llegar a otras ciudades estadounidenses antes de que termine el año.

Además, durante el resto de 2026 pretende ampliar progresivamente las operaciones para ofrecer el servicio las 24 horas, circular por carreteras de mayor velocidad y funcionar en una mayor variedad de condiciones meteorológicas. La empresa espera incorporar alrededor del segundo trimestre de 2027 los primeros vehículos particulares de sus clientes a la red, aunque antes deberá adaptar su funcionamiento a las zonas de operación y los sistemas de gestión de la flota.

La expansión no depende únicamente de la capacidad industrial de Tesla. Elluswamy reconoció que los principales obstáculos siguen siendo tecnológicos, aunque anticipó que las autorizaciones administrativas podrían convertirse en el principal freno durante el primer o segundo trimestre de 2027.

La compañía pretende comenzar a entregar los Cybercab a clientes particulares a finales de 2026, según explicó Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de vehículos. Estos automóviles biplaza están concebidos para circular sin conductor y prescinden de volante, pedales y espejos, una configuración que plantea dificultades regulatorias en Estados Unidos.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) ha abierto una investigación para examinar cómo Tesla determinó que estos vehículos cumplen las normas federales de seguridad, diseñadas para automóviles con controles manuales. La compañía debe justificar ante el organismo la base de su certificación, mientras la agencia estudia posibles cambios normativos para facilitar la circulación de vehículos autónomos sin mandos convencionales.

Menos ingresos del automóvil y más inversión tecnológica

La evolución de los negocios tradicionales de Tesla también ayuda a explicar la presión sobre sus cuentas. Los ingresos automovilísticos descendieron un 3% interanual en el tercer trimestre, hasta 20.560 millones de dólares. La facturación de generación y almacenamiento de energía cayó un 16%, hasta 2.881 millones, mientras que los servicios y otras actividades avanzaron un 33%, hasta 4.605 millones.

Entre julio y septiembre, Tesla entregó 486.532 vehículos, un 2% menos que un año antes, aunque la producción aumentó un 4%, hasta 464.391 unidades. El director financiero, Vaibhav Taneja, afirmó que la cartera de pedidos de automóviles alcanzó al cierre del trimestre su nivel más alto en cuatro años y que las entregas están limitadas principalmente por la capacidad de fabricación.

Pese a la caída de los beneficios, la compañía mantiene sus ambiciones de crecimiento industrial. Tesla aspira a alcanzar una producción aproximada de cinco millones de vehículos anuales hacia 2030, aunque no ofreció una previsión concreta de ingresos o entregas para el conjunto de 2026.

La empresa terminó septiembre con 45.447 millones de dólares en efectivo, equivalentes de efectivo e inversiones a corto plazo, un 9% más que un año antes. Sin embargo, el flujo de caja libre del tercer trimestre se redujo un 62%, hasta 1.531 millones de dólares. Tesla también aseguró líneas de crédito de hasta 30.000 millones para respaldar sus inversiones futuras, aunque no prevé recurrir a ellas durante este año.

Optimus y los chips, las otras apuestas de Musk

Musk situó a finales de 2027 el inicio de las entregas del robot humanoide Optimus a empresas externas. Tesla ya ha comenzado a producir las primeras unidades en su fábrica de Fremont, en California, pero todavía debe resolver problemas de diseño, fiabilidad y desarrollo de la inteligencia artificial.

La compañía aspira a alcanzar una capacidad de producción de un millón de robots anuales por línea de fabricación. Musk advirtió, no obstante, de que necesitará al menos un año, y posiblemente más, para llegar a ese ritmo. Los primeros compradores serán previsiblemente empresas industriales interesadas en automatizar tareas peligrosas, repetitivas o que requieran un funcionamiento continuo, antes de que el robot pueda llegar a los hogares.

Otra de las iniciativas anunciadas es Terafab, el proyecto de fabricación de semiconductores que Tesla desarrolla en Austin. Musk espera obtener el primer chip de prueba en mayo o junio de 2027 y comenzar la producción industrial hacia finales de 2028. La iniciativa requerirá inversiones de decenas de miles de millones de dólares hasta comienzos de 2028 y podría superar los 100.000 millones a largo plazo. Tesla y SpaceX todavía deben determinar cómo repartirán los costes.

En paralelo, Tesla ha iniciado la producción del camión eléctrico Semi en Nevada y mantiene su apuesta por el desarrollo de software y sistemas de conducción asistida. Musk confía en que el sistema FSD obtenga en los próximos meses las autorizaciones necesarias para ampliar su utilización en Europa, una decisión que dependerá de las autoridades reguladoras.

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Los coches de las empresas, un factor clave en la electrificación y para impulsar el empleo

Los coches de las empresas, un factor clave en la electrificación y para impulsar el empleo

La rápida incorporación de vehículos eléctricos en las flotas corporativas puede generar hasta 344.000 puestos de trabajo en la UE, de los que 10.700 corresponderían a España, según Transport & Environment

La movilidad del futuro se enfrenta a su gran desafío: que la tecnología llegue a todos

La electrificación de los coches de empresa es una de las palancas clave para el despegue de los vehículos eléctricos y también para crear puestos de trabajo. La rápida incorporación de coches eléctricos en las flotas corporativas podría generar 10.700 puestos de trabajo adicionales en España de aquí a 2030, atraer inversiones por valor de 900 millones de euros y aportar 600 millones de euros en valor añadido a la economía nacional, según un estudio de la organización ecologista Transport & Environment (T&E).

El informe, elaborado por el instituto alemán Fraunhofer ISI, llega en un momento en el que están en discusión los objetivos de reducción de CO2 y de electrificación de los vehículos de las empresas. Según T&E, una aplicación ambiciosa de los objetivos europeos de electrificación de las grandes flotas empresariales permitiría crear hasta 344.000 empleos adicionales en el conjunto de la Unión Europea. El escenario más favorable contempla también 18.000 millones de euros en nuevas inversiones para la industria automovilística y 20.000 millones de euros adicionales en valor económico.

Incluso con un ritmo de electrificación más moderado, las medidas permitirían generar 196.000 puestos de trabajo adicionales en Europa, según las estimaciones del estudio. “Los coches de empresa son la vía más rápida para convertir la transición europea hacia el vehículo eléctrico en puestos de trabajo europeos”, afirmó la responsable de políticas de flotas limpias de T&E, Sofie Grande y Rodríguez.

Alemania, a la cabeza de la creación de empleo

Alemania, el mercado de mayor volumen, sería el país más beneficiado por la aceleración de la electrificación de las flotas corporativas, con 134.000 nuevos empleos, seguida de Polonia, con 38.500. En el caso español, los beneficios procederían principalmente del aumento de la producción de vehículos eléctricos en las fábricas ya existentes, aunque el estudio también señala el potencial de los nuevos proyectos industriales impulsados por fabricantes chinos.

Entre ellos figuran las iniciativas de SAIC, matriz de MG, en Ferrol; Leapmotor, en colaboración con Stellantis, en Zaragoza y Madrid, y Ebro, junto con Chery, en Barcelona. La organización ecologista considera que el impulso a la demanda de vehículos eléctricos empresariales puede contribuir a atraer inversiones y consolidar la fabricación de estos modelos en territorio europeo.

El impacto dependerá, no obstante, de las condiciones que finalmente establezca la futura normativa comunitaria sobre vehículos corporativos limpios (Clean Corporate Vehicles), actualmente en negociación. La propuesta de la Comisión Europea contempla inicialmente que al menos el 45% de las nuevas matriculaciones de las grandes empresas corresponda a vehículos de cero emisiones en 2030. En España, el objetivo mínimo planteado por Bruselas es del 36%.

Las ayudas, vinculadas a la fabricación europea

T&E defiende que la regulación limite, a partir de enero de 2028, las ayudas públicas y los incentivos fiscales destinados a los coches de empresa a aquellos vehículos de bajas o cero emisiones fabricados en Europa. La organización considera que esta condición es clave para garantizar que el incremento de la demanda se traduzca también en actividad industrial y empleo dentro de la Unión Europea.

El debate cobra especial relevancia en un momento en el que los fabricantes europeos afrontan una creciente competencia de las marcas chinas y anuncian ajustes de plantilla para adaptarse a la transformación del sector. T&E pone como ejemplo a Volkswagen, que prevé recortar hasta 100.000 empleos hasta 2030, mientras que la aplicación de la nueva normativa podría generar hasta 56.300 puestos de trabajo directos adicionales para el grupo durante ese mismo periodo, según sus cálculos.

La entidad ecologista advierte de que rebajar los requisitos de fabricación europea reduciría los incentivos para localizar la producción en el continente y limitaría los beneficios industriales de la electrificación. Por ello, insta al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE a mantener una regulación ambiciosa que vincule la renovación de las flotas corporativas con el desarrollo de la industria automovilística europea.

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