Los toros cornean a Pedro Sánchez
Según afirma Diego Sánchez de la Cruz en The Objective, Pedro Sánchez, recién elegido secretario general del PSOE, comunicó a Sálvame su rechazo a la tauromaquia. «Nunca me verás en una corrida de toros», aseguró para subrayar luego que si algún día llegaba a presidente tomaría medidas contra la tauromaquia. Y así ha sido. En los ocho años de gestión sanchista se han suprimido las ayudas públicas del Gobierno a la fiesta nacional, perseguida con saña por Sánchez y el ministro Urtasun. La respuesta del mundo taurino ha sido espectacular. Los toros han corneado repetidas veces a Pedro Sánchez y a su ministro. En Madrid, Las Ventas cerró la temporada 2026 con 1.018.696 espectadores, el mayor registro de su historia. En 24 ocasiones, la plaza colgó el cartel de «no hay billetes». Y los abonados crecieron nada menos que el 36 por ciento.
En la Real Maestranza de Sevilla se manejaron cifras porcentuales todavía mejores. Y lo mismo en la Malagueta y en otras muchas plazas. Las retransmisiones audiovisuales en TeleMadrid, Canal Sur, CMMmedia, Aragón TV, A Punt y otras muchas conocieron cifras insospechadas de espectadores.
Enrique Múgica, gran líder del PSOE, se hubiera frotado las manos y con él los innumerables socialistas aficionados a los toros. Por otra parte, la consideración de la tauromaquia como forma de cultura se robusteció, encabezada por Francia, entre los intelectuales de todo el mundo. Ortega y Gasset, primera inteligencia del siglo XX español, afirmó en su día que no se podía entender al homo hispanus sin la significación taurina. El arte y la literatura se engrandecieron con los toros. Inolvidable la aportación de Goya. Y la del comunista Picasso. Y la del comunista Alberti. Y la de Federico García Lorca. Y la de Salvador Dalí. Y la de Mariano Benlliure. Y la de Mario Vargas Llosa. Y la de centenares de pintores, escultores, poetas, dramaturgos y filósofos, tan bien estudiados por Gonzalo Santonja. Desde el Rey hasta el más humilde campesino, todos piensan que los toros han integrado la cultura española. En la carta 531 de su Opus epistolarum (Alcalá, 1530) Pedro Mártir de Anglería da testimonio de que Fernando el Católico tomó un brebaje compuesto por testículos molidos de un toro con la esperanza de tener hijos de su segunda mujer Germana de Foix.


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