Eric Barone hizo Stardew Valley él solo durante cuatro años y medio, diez horas al día, mientras trabajaba de acomodador en un teatro de Seattle
En el presente, Stardew Valley es un conocido videojuego que se ha convertido en sinónimo de tranquilidad. No hay mejor forma de desconectar que preocuparse por una granja que cuidar, vecinos con los que entablar amistad o cultivos que recoger. En definitiva, seguir una vida sencilla que se adapta a la experiencia que cada jugador quiera tener.
Lo más curioso es cómo esto contrasta notablemente con el que fue el origen de su creación. Esto se debe a que fue mucho menos relajada. A lo largo de cuatro años y medio, Eric Barone trabajó en solitario para dar forma a ese mundo virtual. Pero es que no era su única preocupación, ya que se ganaba la vida como acomodador en un teatro de Seattle.
Diez horas al día para dar vida a Stardew Valley
Tras intentar probar suerte sin éxito encontrando trabajo en el mundo de los videojuegos, él mismo fue quien decidió crear su propio proyecto para mejorar sus habilidades como programador. Lo cierto es que la idea inicial era modesta, pero acabó creciendo mucho más de lo que nunca podría haber imaginado. Y no hay mayor prueba de que el máximo esfuerzo conlleva su merecida recompensa.
Eric Barone comenzó el desarrollo de Stardew Valley en la recta final de 2011. A partir de ese instante, este proyecto en concreto pasó a ser el centro de su vida. Según contó en entrevistas, dedicaba alrededor de diez horas diarias, prácticamente la mayor parte de los días de la semana. Así pues, mientras trabajaba a tiempo parcial como acomodador en el Paramount Theatre de Seattle, aprovechaba el resto de su tiempo para avanzar con este proyecto.
Lo más llamativo es que no se limitó únicamente a programarlo. Él mismo se ocupó personalmente del código, los gráficos, las animaciones, la música, los efectos de sonido, el diseño y los textos. Esto era lo que lo distinguía realmente, sobre todo en una industria en la que los videojuegos suelen necesitar equipos especializados enormes para sacar adelante casi cualquier lanzamiento.
Sin embargo, Eric Barone asumió prácticamente todas las tareas. Como podrás intuir, el proceso estuvo lejos de ser sencillo. Después de todo, se vio obligado a rehacer numerosas partes de Stardew Valley conforme aprendía nuevas técnicas y mejoraba sus habilidades. El trabajo dio sus frutos a principios de 2016, el momento en que Stardew Valley llegó al público como un lanzamiento para PC.
Y es que el enfoque de su propuesta tan personal conectó casi al instante con los jugadores. Por eso, en apenas un par de meses, el juego había vendido más de un millón de copias. Dicho esto, el éxito no se explica únicamente por sus mecánicas. Al final, se esconde algo profundamente humano en el título: escapar del agotamiento y construir un mundo sin la necesidad de tener que correr constantemente.


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