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"Moscas": ante el dolor de los demás

By: Marta · Moleón
23 October 2026 at 07:15

Cuando le preguntamos con tono pretendidamente naíf a Fernando Eimbcke si es posible hacer un cine hoy en día desde cualquier lugar de Latinoamérica que no esté directa o indirectamente atravesado por la violencia, el cineasta mexicano oriundo de Monterrey –aunque afincado en Berlín desde hace varios años– no necesita ni tres segundos para articular una respuesta acompañada de una elocuente sonrisa de afirmación ladeada y una significativa bajada de mentón.

"Como decía Godard, no se hace cine político se hace cine políticamente"

Fernando Eimbcke

"No, es imposible honestamente. Y en ese sentido yo creo que ‘‘Moscas’’ no es una excepción a pesar del tono que he escogido, pero está atravesado también por la violencia, por una cuestión de seguridad social, de la necesidad de que exista un servicio de salud de la misma calidad para todos. En todo el mundo, no sólo en México, las aseguradoras, los hospitales privados, han generado un negocio alrededor de la salud y eso es violencia, porque se está mercadeando con la humanidad, con la salud de las personas. Se ha dicho mucho, especialmente en los últimos años si el cine debe ser o no político, yo creo que, como decía Godard, no se hace cine político, se hace cine políticamente, y creo que aquí hay mucho de eso".

Destinados a encontrarse

Familiarizado con el acercamiento a la intimidad doméstica y narrativa de los héroes y heroínas anónimas que rara vez aparecen en la construcción de la Historia grandilocuente de las sociedades pero siempre son sus auténticos edificadores, el también creador de la estupenda "Temporada de patos" y "Club Sándwich" –película con la que ganó por cierto en 2013 el premio a mejor dirección en el Festival de San Sebastián, marco donde nos encontrábamos durante la realización de esta entrevista–, Eimbcke vuelve a apostar en "Moscas", su último trabajo que aterriza hoy en salas, por una dignificación tierna –y en este caso divertidamente salpicada con humor– de la gente corriente, que casi siempre suele ser la más importante.

"Esta historia se había escrito hace 18 años y se quedó guardada en una computadora. Volví a ella de forma casi mágica te diría, como empujado por una señal y en ese momento yo ya estaba trabajando con Vanesa Garnica –la guionista– en la película ‘‘Olmo’’, que se presentó el año pasado, y como que ya teníamos la estructura principal de esta película, pero nos entraron ganas de atrevernos a explorar el dolor de manera más frontal", cuenta.

"Los hospitales privados han generado un negocio alrededor de la salud y eso es violencia"

Fernando Eimbcke

¿Los vehículos para materializar dicha exploración?. Una mujer de 55 años, Olga, aquejada de cierta soledad y necesitada de dinero para poder operarse el dedo gordo del pie, así que decide alquilar una habitación de su apartamento a un hombre cuya mujer está ingresada en el hospital de enfrente. Ese nuevo inquilino llega acompañado de su hijo de nueve años que actúa como contrapunto emocional de la protagonista instalándose en el piso sin que ella se dé cuenta al principio hasta que descubre que lleva varios días allí y empieza a desarrollar un vínculo con él que transforma por completo su manera de estar en el mundo. Todo ello impregnado de los códigos de ese cine social que huye deliberadamente de la sensiblería o el miserabilismo cosmético. "Encontramos esta frase de Oscar Wilde que decía ‘‘donde hay dolor hay un lugar sagrado’’ y navegamos con ella todo el camino hasta a acercarnos no sólo a escribir esta historia sino a llenarla de significado", reconoce a modo de remate.

© Imdb

Un fotograma de "Moscas"
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