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Zeekr 9X: 897 CV y lujo para seis en el SUV chino que desafía a los grandes fabricantes europeos

By: Fran · Castro
21 October 2026 at 10:45

La industria china del automóvil está dispuesta a ocupar todos los segmentos posibles. Fabricantes como Zeekr, perteneciente al grupo Geely (que tiene marcas como Volvo, Polestar o la propia Geely), están demostrando que también quieren hacerse un hueco entre las marcas de lujo, con automóviles que destacan por sus prestaciones, tecnología y equipamiento. El último ejemplo es el Zeekr 9X, un imponente SUV híbrido enchufable de seis plazas que se presentó recientemente en Barcelona y París y que llega con argumentos tan llamativos como sus 897 CV de potencia, una autonomía eléctrica de 179 kilómetros y un sistema de carga capaz de recuperar buena parte de la batería en menos de diez minutos. Al estilo de un cien por cien eléctrico muy avanzado.

La marca quiere conquistar Europa y una de las claves es su equipo de diseño, ubicado entre Goteborg y Shanghai, y en este caso, la silueta del coche está dirigida por el español Javier García-Gallardo, jefe de diseño de la marca. La presentación fue estática, pudimos acceder al coche y las sensaciones era de máximo lujo, detalles muy cuidados y un nivel de confort extremo.

El nuevo modelo, presentado en la Marina Port Vell de Barcelona con la presencia del equipo de Zeekr España, ya está disponible en los concesionarios españoles en una única versión denominada Ultra AWD, con un precio de partida de 121.500 euros. Una tarifa que lo sitúa directamente en el territorio de los grandes SUV premium europeos, aunque con una propuesta tecnológica más innovadora y completa. ¿Quién se compraría un coche así? Pues la marca tiene en España ya al menos cinco pedidos y uno de ellos sustituirá su actual Bentley Bentayga por un Zeekr 9X.

Un híbrido enchufable con prestaciones de superdeportivo

El Zeekr 9X utiliza un sistema de propulsión denominado Super Hybrid, desarrollado sobre una arquitectura eléctrica de 900 voltios (algo que todavía no tienen los cien por cien eléctricos). Cuenta con dos motores eléctricos que desarrollan una potencia conjunta de hasta 897 CV y un par máximo de 935 Nm, mientras que un motor de gasolina turboalimentado de 2,0 litros actúa como generador para ampliar la autonomía.

Las prestaciones resultan especialmente llamativas para un vehículo de estas características ya que acelera de 0 a 100 km/h en apenas 4,1 segundos y alcanza una velocidad máxima de 240 km/h. Sin embargo, uno de sus aspectos más interesantes está en la batería. Con una capacidad de 55,1 kWh, superior a la de numerosos híbridos enchufables convencionales, permite recorrer hasta 179 kilómetros utilizando exclusivamente electricidad. La autonomía total anunciada asciende a 737 kilómetros.

También destaca su capacidad de recarga. Admite potencias de hasta 330 kW en corriente continua y, en condiciones óptimas, puede pasar del 10 al 80 % de batería en solo 9,5 minutos. Una cifra inédita entre los híbridos enchufables y que acerca sus posibilidades de utilización a las de un eléctrico con carga ultrarrápida.

El habitáculo adopta una configuración de seis asientos distribuidos en tres enormes filas de dos plazas. La segunda fila adquiere especial protagonismo, con dos butacas individuales que pueden reclinarse hasta 145 grados y cuentan con reposapiernas eléctricos, calefacción, ventilación y masaje. Y una pantalla que aterriza desde el techo para convertir la parte de atrás en una sala de cine mientras se viaja.

La tercera fila tampoco queda relegada a un uso ocasional, al menos sobre el papel porque sus asientos disponen de regulación eléctrica, calefacción y respaldos reclinables hasta 135 grados.

Entre los materiales utilizados aparecen la piel Nappa y las molduras de madera nórdica. El equipamiento incluye un sistema de sonido Naim con 32 altavoces y ocho transductores hápticos (dispositivos integrados en los asientos que transmiten vibraciones sincronizadas con la música, permitiendo sentir físicamente el sonido), una pantalla OLED de 17 pulgadas integrada en el techo y un frigorífico capaz de mantener temperaturas entre −6 y 50 grados.

Delante encontramos dos pantallas OLED de 16 pulgadas, una para el conductor y otra para el acompañante, además de un sistema de proyección de información sobre el parabrisas equivalente a 47 pulgadas. Además, el Zeekr mantiene algunos mandos físicos para las funciones principales.

Para controlar las inercias de un SUV de este tamaño y planteamiento, el 9X incorpora suspensión neumática adaptativa de doble cámara y amortiguadores electromagnéticos de doble válvula y también dispone de diferentes programas de conducción, incluidos modos específicos para circular fuera del asfalto.

En cuanto a seguridad, el sistema Zeekr Assisted Drive combina un sensor LiDAR con cámaras y otros dispositivos para interpretar el entorno. Incluye control de crucero adaptativo y funciones de mantenimiento y centrado de carril, aunque continúa siendo un sistema de asistencia que requiere supervisión del conductor.

Con el 9X, Zeekr da un paso importante en el mercado español y plantea una alternativa a los grandes SUV de lujo tradicionales. Su principal desafío será convencer a compradores acostumbrados a fabricantes consolidados de que una marca china relativamente joven puede competir también en este exigente segmento. Y visto lo que vimos, puede hacerlo perfectamente.

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Zeekr 9X: 897 CV y lujo para seis en el SUV chino que desafía a los grandes fabricantes europeos

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Raül Refree, de producir a Rosalía a poner música a ‘La bola negra’: “Se exagera la figura del artista, como si tuviera una conexión con Dios”

19 October 2026 at 20:54

Raül Refree, de producir a Rosalía a poner música a ‘La bola negra’: “Se exagera la figura del artista, como si tuviera una conexión con Dios”

El músico, que firma la banda sonora de la película de los Javis, reflexiona sobre la emoción como motor creativo y alerta de que las pantallas están provocando la pérdida de la capacidad de escucha

Análisis - Cinco claves por las que ‘La bola negra’ puede hacer historia para España en los Oscar

Raül Refree (Barcelona, 1976) va a la panadería y escucha lo siguiente: “¡A ver si nos traes el Oscar!”. Es algo que el músico nunca había podido llegar a imaginar y que, sin embargo, se ha convertido en una enorme posibilidad tras el estreno de La bola negra. La película con la que Javier Ambrossi y Javier Calvo conquistaron el Festival de Cannes se ha convertido en una de las grandes favoritas de Hollywood en la próxima temporada de premios. Tanto, que todos los que participaron en el filme también empiezan a acaparar los focos.

El productor es el responsable de la banda sonora de La bola negra, un trabajo en el que ha tenido que encontrar el equilibrio para acompañar una historia marcada por la represión y el miedo a ser homosexual sin subrayar demasiado las emociones. No era una tarea sencilla. “Siempre sentía que caminaba por la cuerda floja”, explica sobre el proceso de composición. Después de trabajar con los Javis en La Mesías, Refree vuelve a colaborar con ellos en una cinta en la que cantantes como Judeline o Guitarricadelafuente embellecen lo que se ve gracias a lo que suena.

Siendo reconocido por su trabajo en Los Ángeles de Rosalía, disco debut de la artista a la que le acaban de otorgar el Premio Nacional de las Músicas Actuales, y tras colaborar con Rodrigo Cuevas, C. Tangana o Niño de Elche, Raül Refree recuerda la fuerza de cantar en comunidad y la importancia de escuchar de verdad. Lo hace en su libro Cuando todo encaja, pero es algo que lleva constantemente al estudio. En una industria que parece exigir resultados inmediatos, el productor prefiere perseguir otra cosa: hacer música que pueda sobrevivir al momento en el que fue creada.

Raül Refree conversa sobre la banda sonora de ‘La bola negra’
Raül Refree conversa sobre la banda sonora de ‘La bola negra’

¿Se ve ya en los Oscar?

Intento no pensar mucho en los Oscar. Quieras o no, vas recibiendo inputs no solo de lo que está pasando aquí, sino también del interés en EEUU, y trato de vivirlo con toda la alegría, como algo nuevo que llega a mi vida. Aparte de que la gente le dé mucha importancia a los premios, lo que más satisfacción me da es ver cómo la película y la música han llegado a un público tan variado, desde gente muy joven hasta personas mayores. Estoy recibiendo un montón de mensajes y esa es la mejor sensación que puedes tener.

¿Lo esperaba?

Confiaba y creía que la película llegaría a mucha gente. Si tanta o no, es difícil de decir, pero la primera vez que leí el guion tuve la sensación de que era una película necesaria.

En su libro Cuando todo encaja dice que su primer recuerdo de la música es el de escuchar a su abuela tocando a Mozart. ¿Qué hay en esa escena que le sigue emocionando?

Me costó mucho encontrar la forma de explicar cómo entiendo la música, y fue entonces cuando recurrí al recuerdo de la infancia de ver a mi abuela tocar el piano. Ella ya era muy mayor, le fallaban las manos y hasta la memoria, pero me resultaba profundamente emocionante verla tocar, todo lo contrario a lo que sentía con mi profesora de piano, que tocaba con la posición y la técnica perfectas, pero no me despertaba ninguna emoción. A través de esa historia me vi capaz de explicar que para mí el objetivo fundamental de la música es la emoción; la técnica y todo lo demás no dejan de ser herramientas que, si no logran emocionar, no sirven para nada.

¿Esa profesora le hizo querer abandonar la música?

Que viviera una mala experiencia con la educación más clásica y con la forma rígida de enseñar a un niño a tocar el piano no significó que mi amor por la música disminuyera. Entiendo que en la educación clásica deben establecerse métodos generalizados, pero mi forma de acercarme a la música era muy libre y puramente emocional. Me resultaba mucho más fácil inventarme una pequeña melodía, aunque fuera una tontería, que reproducir algo exactamente como ellos querían. Eso me alejaba del método y me hacía sentir incómodo, hasta el punto de que me provocaron cierto trauma con el piano. Tardé muchos años en volver a tocarlo, pero mi amor por la música seguía intacto. Hoy me sigo considerando más melómano que músico; lo que más me gusta es escuchar, y así es como más he aprendido a componer.

Hace hincapié en la emoción. ¿Cómo puede una banda sonora transmitir el miedo a ser gay y a la represión?

La música tiene una potencia emocional enorme. Es el arte más abstracto de todos: no se ve, no se toca; la percibimos por pura abstracción y quizás por eso puede llegar a lo más profundo de nosotros. Pero eso también entraña un peligro: en una película con una carga emocional tan fuerte, la música puede pasarse de frenada y subrayar demasiado la emoción. En La Mesías encontré el equilibrio musical con cierta facilidad, pero en esta película siempre sentía que caminaba por la cuerda floja: si me inclinaba un poco a la derecha o a la izquierda, me caía. Tenía que encontrar el punto exacto, porque la historia no te permitía irte hacia los extremos para no subrayar de más ni resultar demasiado frío.

Judeline interpretó Soldadito español en La Revuelta y recibió muchas críticas, acusándola de embellecer un tema ligado a la guerra colonial.

No he visto mucho sobre el tema. Sí vi que ella la cantó muy bien. Al final, lo hace porque es parte de la historia de la película, tiene un significado concreto dentro del relato y simplemente está interpretando lo que ocurre en La bola negra. Con Soldadito español, los directores me pidieron una versión para ver qué se me ocurría; les mandé una demo con mi propia voz de fondo que era muy parecida a lo que terminó siendo. Recuerdo que me dijeron que era increíble porque les ayudó a visualizar el inicio de la película a partir de la música, y esa es la idea que ha sobrevivido hasta la pantalla.

Estamos tan sobreestimulados que la escucha real se ha vuelto un acto revolucionario

Raül Refree — Productor y cantante

Ha sido elogiado por La Nieve, que canta Guitarricadelafuente.

Los Javis tenían claro que, a pesar de que Álvaro [Guitarricadelafuente] actúa en la cinta, querían que cantara la canción original, pero sin que pareciera un paréntesis; querían que formara parte del diálogo narrativo y musical de toda la película. Álvaro me enseñó un primer esbozo de melodía antes de irse de gira, y yo pude trabajar con total libertad para que funcionara tanto como canción como banda sonora. Acompaña uno de los momentos más emocionantes de la película: cuando el personaje sube la montaña y van cayendo los esquiadores. Es preciosa y, aunque la he visto miles de veces, me sigo emocionando.

Usted suele trabajar en equipo. ¿Hemos perdido la capacidad de disfrutar la música en comunidad?

El espacio público es cada vez menor. Me sorprende ver plazas nuevas, de esas duras, donde los bancos no están enfrentados para mirarse los unos a los otros, como si pretendieran que toda la comunicación fuera digital y la presencial se redujera al mínimo. A lo largo de la historia, la música ha sido un gran factor cohesionador. El sentimiento de pertenecer a una comunidad nos hace fuertes, y cantar junto a alguien por el simple disfrute de hacerlo no solo es placentero, sino un nexo de unión poderosísimo que estamos perdiendo.

¿Este individualismo deriva de las pantallas?

Lo veo exactamente así. Estamos sobreestimulados, y eso complica la reflexión, la observación, la escucha y el silencio. Muchas veces hablo con mis amigos sobre cómo la “escucha real” —y no me refiero a oír algo de fondo, sino a estar escuchando a la persona frente a ti, como espero que estemos haciendo nosotros ahora— se ha vuelto un acto superrevolucionario. Hoy en día se escucha y se observa poco, dándole prioridad a ese estímulo constante y a ese crecimiento absurdo de querer estar haciendo cosas todo el rato.

Raül Refree, en la redacción de elDiario.es
Raül Refree, en la redacción de elDiario.es

Rosalía ha ganado el Premio Nacional de las Músicas Actuales.

Lo recibí con muchísima alegría. Rosalía me parece una superartista; aparte de nuestra historia común y de que me llevo bien con ella, le tengo una admiración inmensa. Ojalá se lo dieran siempre a artistas de su envergadura.

¿Siente que el premio también es, en parte, suyo?

No, para nada.

¿Usted podría haber estado en los créditos de Lux?

Me considero un músico muy versátil y con muchas ganas de probar cosas nuevas. Ahora, con perspectiva, creo que he sido muy valiente al meterme en según qué proyectos, y me veo capaz de adaptarme a muchos sitios distintos. Al final tomo mis decisiones de forma muy poco racional y muy intuitiva; si siento algo especial por un artista o proyecto, me tiro de cabeza, sin importarme si es exactamente el estilo que domino.

Como músico, no me creo mejor que la persona que tiene una tienda de costura o que hace zapatos al lado de mi casa

Raül Refree — Productor y cantante

¿Hacemos bien en ver a los músicos como genios?

Desde el Romanticismo se ha exagerado la figura del artista, subiéndolo a un pedestal casi como si tuviera una conexión superior con Dios. Yo creo cien por cien en la figura del artesano, y me siento como tal. Me gusta aprender, le dedico muchísimas horas a mi trabajo, pero no me creo mejor que la persona que tiene una tienda de costura o que hace zapatos al lado de mi casa. Al final, son trabajos útiles; el mío emociona, pero un buen mueble o el trabajo de cualquier otro profesional también te puede emocionar. Lo fundamental es que el trabajo de los demás nos llegue y nos toque.

¿La industria musical se ha vuelto elitista?

Me ha ocurrido infinidad de veces que alguien se me acerca tras un concierto y me dice: “Me ha encantado, pero bueno, yo es que no sé de música”. ¡Como si no pudieras dar tu opinión sin haber estudiado un montón! La música y el arte tienen que traspasarnos y convertirse en emoción. Si te llega, no hace falta haber estudiado nada para expresar lo que sientes.

En esta era de TikTok, donde la música se consume y se desecha, ¿cómo alcanza la atemporalidad?

La gran obsesión de mi vida siempre ha sido que la música que hiciera me pudiera sobrevivir. Me ha importado mucho menos lo efímero de la moda actual y siempre he trabajado para conseguir cierta inmortalidad a través del arte. Últimamente, me he dado cuenta de que, en el fondo, hay una parte de ego importante en ese deseo de trascender, algo que antes no quería admitir. No existe una receta mágica para la atemporalidad. Intento estar conectado con el día a día y me encanta trabajar con gente mucho más joven, pero en el momento de tomar una decisión creativa final, nunca pienso en si va a ser un éxito inmediato o si se va a poner de moda; siempre tomo la decisión buscando lo que considero mejor para la música en sí misma.

El PP se prepara para un gobierno en minoría en Algeciras tras la dimisión de Landaluce por las acusaciones de acoso sexual

19 October 2026 at 20:54

El PP se prepara para un gobierno en minoría en Algeciras tras la dimisión de Landaluce por las acusaciones de acoso sexual

La moción de censura saldrá adelante con el apoyo de Vox, que no entrará en el ejecutivo, mientras queda por aclarar el papel de los concejales que aún respaldan al alcalde saliente y qué pasará con Jacinto Muñoz, candidato a suceder a Landaluce y que declara un día antes como testigo en la supuestas agresiones sexuales

Landaluce anuncia su dimisión como alcalde de Algeciras el domingo para evitar la moción de censura

La dimisión de José Ignacio Landaluce, anunciada este lunes por él mismo para el próximo 25 de octubre, abre una nueva etapa en el Ayuntamiento de Algeciras, pero no despeja las incógnitas sobre la gobernabilidad de la ciudad. El Partido Popular se encamina a recuperar la Alcaldía con Jacinto Muñoz como candidato y los cuatro votos de Vox, aunque el acuerdo no contempla la entrada de la formación de Santiago Abascal en el gobierno municipal. El resultado apunta a un ejecutivo popular en minoría, pendiente de cómo se articule el respaldo del resto de la corporación.

La primera certeza es que la renuncia de Landaluce, que declara este viernes imputado por agresión sexual, no impedirá la votación de la moción de censura. El pleno extraordinario está convocado para el 28 de octubre y se celebrará aunque el actual alcalde formalice su dimisión tres días antes. La legislación electoral establece que la renuncia del regidor no suspende la tramitación de una moción de censura ya registrada, por lo que el relevo podrá consumarse conforme al calendario previsto. Este domingo, Landaluce entregará el bastón de mando al Cristo de Medinaceli, “un gesto de profunda fe, respeto y amor a nuestras tradiciones”, según ha dicho este lunes.

El PP cuenta con los votos necesarios para sacar adelante la iniciativa junto a Vox. De los 27 concejales que componen la corporación, 14 constituyen la mayoría absoluta. Los populares han optado por sumar los cuatro votos de Vox, que bastan para alcanzar esa cifra con sus propios ediles, pese a que el PSOE también había ofrecido sus siete concejales para respaldar una moción alternativa. La decisión política del PP ha sido, por tanto, apoyarse en la formación de derecha, pero sin compartir con ella el gobierno municipal.

Esta fórmula deja una cuestión fundamental por resolver: cómo gobernará el PP después de la moción de censura. Si Vox mantiene su compromiso de limitarse a apoyar el relevo y no asume responsabilidades municipales, el nuevo ejecutivo no dispondrá de una mayoría propia garantizada para el funcionamiento ordinario del Ayuntamiento. El respaldo que permita investir al nuevo alcalde no implica necesariamente un acuerdo estable para aprobar presupuestos, ordenanzas o las principales decisiones municipales.

A ese escenario se añade la posición de los tres concejales del PP que continúan respaldando a Landaluce, cuya situación en la nueva etapa todavía no está aclarada. Aún está por ver si Landaluce mantiene el acta como concejal raso, junto a los otros tres ediles del PP que le mantienen el apoyo, o si renuncia al acta. Su papel puede resultar relevante para determinar la capacidad del futuro gobierno para sacar adelante sus iniciativas, aunque por ahora no se ha definido cómo se integrarán políticamente tras la salida del alcalde. La composición definitiva del ejecutivo y las alianzas con las que contará siguen, por tanto, abiertas.

Un sucesor con el respaldo del PP

Jacinto Muñoz, antiguo primer teniente de alcalde y ahora candidato del PP a la Alcaldía, se perfila como el encargado de pilotar esta transición. Los populares mantienen su apuesta por él y el objetivo es recuperar la estabilidad institucional tras la crisis que ha fracturado el equipo de gobierno.

Mano derecha de Landaluce, responsable de Recursos Humanos y del protocolo antiacoso, el juez ha citado a Jacinto Muñoz como testigo un día antes de tomar declaración a Landaluce. En el PP no contemplan que Muñoz pase a ser investigado y apuntan que será alcalde con absoluta seguridad, si bien en la oposición aseguran que lo sabía todo y lo tapó.

Muñoz se reunió este lunes con militantes del partido para explicar los motivos de la moción de censura contra el actual regidor, José Ignacio Landaluce. Durante el encuentro, defendió que había sido una decisión “dolorosa pero necesaria” ante los hechos que estaban ocurriendo en los juzgados.

Muñoz explicó que la iniciativa respondía a la necesidad de cambiar el foco de la actualidad política de la ciudad. “Creemos que Algeciras necesita seguir avanzando, necesita que los titulares de Algeciras sean otros, que los titulares de Algeciras sean el progreso y los avances y los grandes proyectos que estamos haciendo”, afirmó. También señaló que la reunión pretendía aclarar a los afiliados algunas informaciones difundidas en redes sociales que consideraba incorrectas y explicarles el posicionamiento de los concejales que habían firmado la moción.

El futuro alcalde reconoció que la decisión había provocado inquietud entre los militantes, al suponer una ruptura con una etapa política de larga duración. “Es una ruptura, una situación que la gente tiene que saber porque es evidente que produce gran inquietud, en un sentido y en otro”, manifestó. No obstante, rechazó que se estuviera produciendo una salida masiva de afiliados y aseguró que, según los datos que manejaba, solo ocho personas habían solicitado la baja de los algo más de mil afiliados del partido. “No creo que sean esas avalanchas que se han dicho en algún medio”, añadió.

Preguntado por el anuncio de dimisión de Landaluce, Muñoz aseguró que, personalmente, le habría gustado que esa decisión se hubiera tomado antes de llegar a la moción de censura. “A mí personalmente me hubiera gustado que esa decisión se hubiera tomado con anterioridad y no haber llegado al punto de la moción de censura”, afirmó, aunque recordó que el procedimiento debía continuar.

Incógnita de apoyos

La operación de relevo se produce después de que 12 de los 15 concejales que formaban parte del equipo de gobierno de Landaluce hayan abandonado ese núcleo de confianza. La crisis ha dividido al PP local en dos sectores: quienes mantienen su fidelidad al alcalde saliente y quienes consideran que su continuidad resultaba insostenible. La fractura también ha alcanzado a la militancia, con afiliados próximos a Landaluce que han solicitado la baja del partido.

El trasfondo de esta ruptura es la causa judicial abierta contra el alcalde. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer ha admitido a trámite una denuncia presentada por una mujer contra Landaluce por un presunto delito contra la libertad sexual. El regidor está citado a declarar como investigado el 23 de octubre, dos días antes de la fecha en la que ha anunciado que dejará la Alcaldía.

En la misma resolución, la jueza ha citado como testigo a Jacinto Muñoz, que deberá declarar sobre los hechos denunciados. Su comparecencia tendrá lugar antes del pleno en el que aspira a convertirse en alcalde, lo que añade un elemento de incertidumbre política a una sucesión que el PP quiere cerrar cuanto antes. La formación no contempla por ahora que Muñoz pase a tener la condición de investigado.

Así, la salida de Landaluce resolverá quién ocupa la Alcaldía, pero no necesariamente la crisis de gobernabilidad que ha dejado tras de sí. El PP podrá recuperar el bastón de mando con los votos de Vox, aunque sin incorporar a sus concejales al ejecutivo y con la incógnita de los apoyos que tendrá a partir de entonces.

Por los pelos

17 October 2026 at 23:00
Keiko Fujimori, presidenta de Perú, habla durante la presentación del 'comando unificado' para enfrentar la delincuencia.

En mi generación, la oferta televisiva y las pantallas disponibles en casa eran, por decirlo de alguna manera, limitadas. Aunque existían tres canales, la señal no cubría el país entero por falta de repetidoras, aquellas torres hacia las que había que orientar la antena colocada sobre unos largos tubos que despuntaban de los tejados. En uno de los pueblos en los que viví de niño, solo se podía sintonizar uno de los canales porque estaba en el fondo de un valle. Gracias a esa falta de alternativas, vi programas que quizá me habría perdido en otra circunstancia. Uno de ellos fue Soul Train, "el tren del alma", como se apresuraba a aclarar el presentador, Osvaldo Valencia, en cuanto terminaban las imágenes algo psicodélicas de una locomotora acercándose a la estación.

El programa era una franquicia del show que conducía en Estados Unidos Don Cornelius. Con los años supe que la idea de traerlo a la televisión ecuatoriana partió de los dueños de la discográfica J. D. Feraud Guzmán, que encontraron en aquel medio la oportunidad de introducir géneros y artistas nuevos en un país entonces más rural que urbano. Así nos llegó, a quienes vivíamos en la periferia, lo mejor de los músicos afroamericanos de finales de los setenta. Quizá fue allí donde escuché por primera vez soul, R&B o funk, aunque lo que de verdad me impresionaba eran los números de baile. Era deslumbrante ver ese grupo de chicas y chicos, tan felices, moverse y disfrutar como si estuviesen en una fiesta.

Además, eran bellos, estaban en plena forma y desbordaban elegancia. Muchos lucían el afro, esa cabellera que, por lo apretado de sus rizos, no cae, sino que crece en todas direcciones hasta dibujar una especie de globo. Me llamaba la atención que lo llevaran hombres y mujeres, porque en mi entorno estaba muy claro qué cortes correspondían a cada sexo. Era un tipo de peinado que vi también en algunos futbolistas afroecuatorianos, cuyas fotos aparecían en la revista Estadio. Pero aquel estilo fue desapareciendo, y varias de las cantantes que había admirado con unos afros preciosos empezaron a mostrarse con melenas lacias que, como descubrí mucho después, eran pelucas.

Todo esto no pasaría de anécdota si detrás de aquellos peinados no hubiera habido, como luego comprendí, bastante más que una moda. En los años sesenta y setenta, el afro se convirtió en símbolo de afirmación de la identidad negra, ligado al movimiento por los derechos civiles y al Black Power. Dejar el pelo al natural, sin los tratamientos químicos que lo alisaban para acercarlo a los cánones de belleza blancos, suponía reivindicar el orgullo por los propios orígenes y rechazar los patrones estéticos de una sociedad racialmente jerarquizada. Aquellas cabezas no respondían a una mera cuestión de peluquería. Eran también una declaración política.

Más adelante, sin embargo, el afro fue cediendo terreno ante los alisados, las extensiones y los postizos, sobre todo entre las mujeres, sometidas a una doble exigencia por su raza y por su género. No se trataba de que ellas decidieran simplemente cómo llevar el pelo, sino de lo que pasó a significar para muchas mostrar los rizos. Dejar su pelo natural podía implicar ser vistas como descuidadas o impropias en un entorno profesional, un obstáculo a la hora de conseguir empleo, ascender o ser aceptadas en determinados espacios. En algunos países latinoamericanos se llega al colmo de llamar "pelo malo" al rizado y crespo propio de buena parte de la población afrodescendiente. Peor aún, entre los argumentos para alisar el "pajón" a toda costa figura el de que, en su forma original, parece sucio.

Estos adjetivos despectivos no se quedan en la superficie ni son reflejo de una costumbre pasajera. Que algo tan aparentemente trivial como un peinado condicione la consideración social de una persona se explica porque el pelo esconde una jerarquía, y esa discriminación golpea en América Latina, con especial dureza al Caribe. En la República Dominicana han trascendido varios casos de alumnas presionadas en sus centros educativos para arreglarse de determinada manera. En 2019 se difundieron los audios del director de un liceo que, a gritos y golpeando la mesa, recriminaba a las estudiantes que habían acudido con sus rizos al natural y les advertía que aquello era una escuela "para la formación y el empleo, no para la chabacanería". Ese mismo año, la directora de Género del Ministerio de Educación, impulsora de la campaña "Ni pelo bueno ni pelo malo", fue destituida poco después de disponer la readmisión de una niña a la que habían suspendido por llevar el cabello afro. Las autoridades atribuyeron su salida a reiteradas ausencias en el trabajo y negaron que tuviera relación con la campaña o la confrontación con los gestores del centro docente.

Cuando a una persona le repiten desde pequeña que tiene "pelo malo", aprende que algo con lo que nació está mal. Lo escucha en casa, en la peluquería, en el colegio y en la publicidad, hasta que el mensaje se instala en su manera de mirarse al espejo. De ahí que desde muy niñas sean sometidas a desrizados y secadores, las quemaduras en el cuero cabelludo y esa sensación, que tantas mujeres evocan al recordar su infancia, de no resultar nunca presentables tal como son y que por eso tienen que aguantar el dolor que esos tratamientos implican. Por eso, cuando una adulta decide dejar de alisarse, no está cambiando de peinado sin más, sino desaprendiéndose de años de vergüenza. No es casual que en varios países de las Antillas hayan surgido iniciativas que reivindican el cabello afro como expresión de identidad y, ante todo, de libertad.

Cada vez que alguien con poder dicta cómo debe peinarse un menor, le está indicando qué tipo de persona se espera que sea"

Con todo, el control sobre la cabeza ajena no se limita a las afrodescendientes. En El Salvador, el Gobierno de Nayib Bukele impuso en 2025 un "corte de cabello adecuado" en los colegios públicos como parte de su cruzada contra las pandillas, con catálogo de cortes incluido, cual Corea del Norte. Y esta semana, la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, ha anunciado un reglamento escolar según el cual "los hombrecitos" deberán ir con el pelo corto. Como si la violencia, la indisciplina o el fracaso académico se solucionasen con tijera y una raya bien marcada.

Cada vez que alguien con poder dicta cómo debe peinarse un menor, le está indicando qué tipo de persona se espera que sea. En mi infancia, aquellos afros que veía en la televisión proclamaban algo tan sencillo como que así eran y que no pensaban esconderlo. Lo inquietante es que medio siglo después sigamos discutiendo si una alumna puede ir a clase con el cabello tal como le crece, o si un chico rendirá peor por llevar flequillo. El orden impuesto a golpe de tijera es el más fácil de exhibir y el más barato, porque no exige más maestros, ni mejores aulas, ni reflexión alguna sobre el racismo. Mientras tanto, la dignidad de miles de niñas sigue pendiendo de un pelo.


Francisco Sánchez es director del Instituto Iberoamericano de la Universidad de Salamanca. Aquí puede leer todos los artículos que ha publicado en www.elindependiente.com

Thomas Piketty: 'The future billionaires are preparing for us is dystopian'

17 October 2026 at 05:00

Most of the planet with incomes equivalent to €5,000 a month (nearly $5,600) by 2100. Average temperatures only 1.8 degrees Celsius above preindustrial levels. Less meat, industry and mining. More health care and education. And who would lose out? The world’s Jeff Bezos, Larry Ellisons and Elon Musks. A tiny group of billionaires representing 0.001% of the population would see their share of global wealth fall from the current 6.4% to 0.05%, while the poorest 50% of the planet would rise from holding just 2% to 30%.

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© Edgar Sapiña Manchado (EFE) (EL PAÍS)

French economist Thomas Piketty in Paris.

Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar

16 October 2026 at 23:28

Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar

Lo que había sido una vía de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga difícil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayoría de los jóvenes, expulsados. Tener empleo y acceso a los demás servicios del bienestar dejó de asegurar una vivienda asequible

El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución

La vivienda no estuvo ausente de la construcción del Estado del bienestar, pero su incorporación fue desigual en Europa desde el principio y, en la mayoría de los países, quedó al margen de sus principales garantías. Mientras se aseguró colectivamente una parte importante de la educación, la sanidad, las pensiones, las infraestructuras y la protección social, el acceso a la vivienda siguió dependiendo del mercado, del crédito o del patrimonio familiar. 

La vivienda se concibió como un bien que forma parte del patrimonio y una forma de ahorro. La intervención pública se circunscribía a facilitar la compra, promover la protegida o atender situaciones de necesidad, sin crear una garantía universal. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta finales de siglo, los países europeos se fueron incorporando a estos escenarios de abundancia. El aumento de los salarios y el acceso al crédito permitieron convertir la casa en el principal componente del patrimonio familiar.

Sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo de los europeos desde 2005 ha coincidido con el inicio de la escalada del precio de compra de la vivienda, que a mediados de 2026 se había duplicado, según Eurostat.

Lo que había sido una vía de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga difícil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayoría de los jóvenes expulsados. Tener empleo y acceso a los demás servicios del bienestar dejó de asegurar una vivienda asequible.

Evolución de los modelos

El informe Beveridge de 1942, referencia del Estado del bienestar británico de posguerra, identifica cinco grandes problemas: necesidad, enfermedad, ignorancia, desempleo e insalubridad. Sería incorrecto afirmar que sus promotores ignoraron la vivienda. La cuestión es por qué aquella preocupación inicial no se convirtió en ese y en la mayoría de los países en una protección residencial suficiente y duradera. El Estado intervino en la construcción, la financiación y la regulación, pero no aseguró siempre una oferta asequible.

Algunos países desarrollaron la propiedad municipal, las entidades sociales, los alquileres ligados a costes o la compra bajo condiciones públicas. En los Países Bajos, por ejemplo, las woningcorporaties son asociaciones y fundaciones que poseen y gestionan viviendas, principalmente para personas con ingresos bajos. El Estado establece las reglas y supervisa su actuación; municipios y organizaciones de inquilinos participan en acuerdos sobre sus objetivos. La gestión puede realizarse fuera de la administración sin perder la supervisión pública ni su finalidad social.

En Viena, el Ayuntamiento conserva un gran parque municipal y apoya la promoción de vivienda subvencionada. La continuidad de este patrimonio ofrece una alternativa al alquiler privado y mantiene la intervención pública a lo largo de generaciones. En contraposición, el Right to Buy británico, impulsado por la Housing Act de 1980, permitió a numerosos inquilinos comprar sus viviendas municipales con descuentos, sin establecer inicialmente la obligación de reemplazarlas. La venta sin reposición redujo el parque disponible: el beneficio inmediato de unos hogares debilitó la capacidad de atender a los siguientes.

Irlanda vincula el alquiler al coste de la vivienda. El sistema Cost Rental, introducido en 2021, fija rentas para cubrir promoción, financiación, gestión y mantenimiento. Participan entidades de vivienda autorizadas, administraciones locales y la agencia pública de suelo. Los alquileres deben situarse al menos un 25 % por debajo de los de viviendas privadas comparables de la zona. Ofrece una alternativa a quienes no cumplen los requisitos de la vivienda social, pero tampoco pueden afrontar el mercado.

La voracidad

Excepto estos casos, en buena parte de Europa predomina un modelo mixto: las familias compran o alquilan en el mercado privado, mientras el Estado regula, facilita financiación mediante hipotecas, concede ayudas y ofrece vivienda social con una cobertura variable. Las diferencias entre los países son pequeñas. Se relacionan con la condición del propietario o el inquilino, el tipo de gestión, el destinatario de la subvención o servicio y la duración de la función social.

España participa de este modelo mixto que ha conducido a la burbuja de precios que lleva años hinchándose. En esta escalada confluyen varios factores. El primero es la fragmentación de las responsabilidades. Los gobiernos nacionales fijan buena parte de la fiscalidad, la financiación y las reglas del alquiler; las administraciones regionales y locales intervienen en el suelo, la planificación y la promoción. En Alemania, Francia o España, las distintas competencias necesitan coordinarse para que los objetivos de vivienda asequible se traduzcan en terrenos, presupuestos y proyectos. La descentralización permite responder a necesidades locales, pero sin una dirección compartida también dispersa responsabilidades y retrasa soluciones. Las derechas tiran hacia un lado, mientras las izquierdas conciben la accesibilidad residencial como un rol social.

El segundo es confundir las ayudas al acceso con una política suficiente de oferta. Facilitar crédito, subvencionar la compra o ayudar a pagar el alquiler puede aliviar la situación de un hogar. Sin embargo, cuando escasean las viviendas disponibles, parte de esas ayudas puede trasladarse a precios más altos. El dinero público mejora entonces los ingresos del vendedor o del arrendador sin resolver la escasez que justificó la intervención.

Y el tercer factor es la perennidad de las fórmulas de vivienda asequible. Inglaterra redujo su parque municipal mediante ventas sin reposición suficiente; en Alemania, parte de las viviendas subvencionadas pasa al mercado libre cuando vence su protección. En ambos casos, hay que construir nuevas viviendas sociales. 

Preservar esa oferta exige inversiones más allá de cada legislatura: promoción, rehabilitación y mantenimiento necesitan financiación estable y gestores especializados. Los Países Bajos, Austria, Francia y Dinamarca muestran que entidades sociales, cooperativas y organizaciones de lucro limitado pueden compartir esta tarea con las administraciones, siempre con reglas claras, supervisión y compromisos que garanticen la función social de las viviendas para las siguientes generaciones.

La voracidad del capital encuentra en estas rendijas el espacio adecuado para las grandes rentabilidades. Amplía la oferta, pero exige precisar qué recibe la sociedad a cambio: precios asequibles, calidad, estabilidad del alquiler y duración de la protección. 

Completar este pilar del Estado del bienestar, que hunde a las clases medias, exige reformar urgentemente la deriva de la construcción. El objetivo consiste en que los Estados recuperen la iniciativa de universalizar y perennizar para las generaciones futuras una vivienda digna y asequible. Esto es lo que reza la mayoría de las constituciones de los países europeos. Claro que deben intervenir las empresas en las distintas fases de producción y delivery, pero dentro de un marco estricto de servicio público. ¿Se imaginan ustedes la sanidad, educación o pensiones exclusivamente en manos privadas desde el principio? No habría existido nunca el Estado del bienestar.

US ambassador to Greece resigns over corruption after pressure from Trump

On Tuesday, three weeks before the midterms, the White House went back to its news conferences after a 47-day hiatus following the departure of former press secretary Karoline Leavitt. Her successor, Katie Zacharia, made a very brief appearance in which she only took three questions and fell short of the cool aplomb with which Leavitt made a name for herself defending the policies of her boss, President Donald Trump, resorting to lies when necessary.

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© WILL OLIVER (Pool/EFE)

Kimberly Guilfoyle and Donald Trump last March in the White House.

Challenging the neoliberal agenda from the left: The proposals of the world’s leading progressive economists

10 October 2026 at 05:00

Between global warming, a rampant inequality whose clearest expression is the housing crisis, and artificial intelligence (AI), much of the world lives with a sword of Damocles hanging over its head. No wonder. The era we live in is seasoned with forest fires that make even the most stubborn believe in a climate hell, professionals who fear imminent replacement by server farms that neither get sick nor protest, young people moving back in with their parents because they cannot afford their own homes, billionaires talking about sending us to Mars, and a global south of 3.5 billion poor people who increasingly have less to lose.

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© Sr. García (EL PAÍS)

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