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Un responsable de climatización, uno de los puestos más demandados en el mundo, sobre los aprendices: «No contratamos a ese estudiante como mano de obra»

23 October 2026 at 12:30

Nathan Coker desconfiaba de que un adolescente pudiera llegar a reparar equipos de aire acondicionado. Su opinión cambió cuando conoció el programa de un instituto de Georgia y aceptó formar a un alumno. En Stanfield Air Systems, el aprendizaje empezó antes de exigir autonomía al joven que acababa de entrar en la empresa.

«No contratamos a ese estudiante como mano de obra», explicó el responsable de operaciones en una columna de Anne Lackey publicada en ACHR News el 23 de noviembre de 2025. La declaración, traducida del inglés, describía un programa formativo. El puesto tenía que servir para aprender, con supervisión y objetivos que fueran más allá de completar tareas auxiliares.

Ashton Hill se incorporó con 17 años y dedicó tiempo adicional a estudiar. Una de las pruebas llegó al enviarlo a atender a un cliente habitual. La buena respuesta reforzó la confianza en el aprendiz. En el relato de 2025, Hill había llegado a ser un técnico destacado después de varios años de aprendizaje en la compañía.

De acompañar a resolver averías

La diferencia entre tener a un estudiante cerca y prepararlo para intervenir está en qué aprende durante ese tiempo. Observar una reparación permite familiarizarse con el equipo; hacerse cargo exige entender el diagnóstico y comprobar el resultado. En la incorporación de trabajadores, la supervisión debe cambiar con la experiencia para que las responsabilidades no lleguen antes que los conocimientos.

La empresa trabaja en calefacción, refrigeración, calidad del aire y mantenimiento en Athens y sus alrededores. Su oferta incluye instalaciones y reparaciones, tareas con tiempos y dificultades distintos. El manejo de la climatización necesita relacionar lo que percibe el cliente con lo que ocurre en el sistema. La formación tiene que cubrir situaciones diferentes, porque conocer un equipo no resuelve todas las incidencias.

En el caso de Hill, la preparación también ocupaba los viernes: llegaba al despacho con el cuaderno y pedía revisar lo que estudiaba. Coker recordaba sesiones que terminaban a las seis, las siete o las ocho de la tarde. La confianza se construyó durante ese aprendizaje, antes de atender por su cuenta al cliente que el responsable había seleccionado.

Un puesto con recorrido

En su página de empleo, Stanfield presenta oportunidades en instalación y servicio, y señala la formación dentro de la empresa entre sus condiciones de desarrollo profesional. Ese recorrido aporta contenido a la búsqueda de especialistas. El aprendizaje necesita un lugar dentro del negocio, con tiempo de otros trabajadores y tareas que permitan comprobar cómo avanza quien empieza.

Para un alumno, el contacto con una empresa permite descubrir qué exige una jornada real y qué conocimientos faltan. Para quien lo incorpora, supone asumir ese periodo antes de disponer de un técnico independiente. Es una dificultad también presente en los equipos de obra. Preparar a alguien requiere trabajo de otros, que tendrán que acompañar, revisar y corregir durante su incorporación.

La frase de Coker sitúa ahí la decisión del empresario. Si el contrato se concibe como formación, el rendimiento inicial no puede medirse como el de una persona experimentada. El recorrido de Ashton Hill necesitó años hasta convertir aquella oportunidad de instituto en un puesto técnico con responsabilidades ante los clientes de la compañía.

© José Andrés Pacheco Cortes / Pexels

Un técnico comprueba una unidad exterior de aire acondicionado. Imagen de recurso; no es Nathan Coker

Olvídate de pagar miles de euros: la TCL Q7D Pro demuestra que tener la máxima calidad visual en casa no tiene por qué costar una fortuna

23 October 2026 at 10:31

«Mini LED» aparece ya en buena parte de las fichas de televisores de gama media y alta, y ahí empieza la confusión. La etiqueta, por sí sola, dice poco: dos modelos pueden compartirla y comportarse de forma muy distinta en cuanto apagas la luz del salón y empieza una película nocturna.

Lo que los separa es el control de la luz. Un Mini LED sigue siendo un LCD que necesita retroiluminación, y su calidad depende de en cuántas zonas independientes se divide esa luz y de lo bien que se gobierna cada una. Antes de mirar el precio, merece la pena revisar el número de zonas de atenuación, el brillo en HDR, el tratamiento antirreflejos, la tasa de refresco si juegas y, algo que se suele olvidar, el sonido.

Con esa lista en la mano, la TCL Q7D Pro ocupa un lugar muy concreto. Este modelo acerca el SQD-Mini LED, la generación más reciente de la tecnología Mini LED de TCL, a la gama media-alta en versiones de 55 y 65 pulgadas. La idea es sencilla: ofrecer prestaciones propias de los modelos más caros sin pagar lo que cuesta un tope de gama.

Equilibrio en 55 y 65 pulgadas

Televisor TCL integrado en un salón luminoso / Imagen de TCL Televisor TCL integrado en un salón luminoso / Imagen de TCL

TCL presentó el SQD-Mini LED en el CES de Las Vegas, en enero de 2026, como el Mini LED más avanzado que ha desarrollado hasta la fecha. No parte de cero: la compañía lanzó en 2019 el que considera el primer televisor QD-Mini LED del mundo, y esa trayectoria es la que ahora llega a un modelo más asequible.

Según TCL, la Q7D Pro alcanza hasta 2.000 nits de brillo en HDR, con panel HVA 2.0 Pro, procesador TSR AiPQ y Google TV como sistema operativo. Ese brillo es el que da intensidad a un destello, al sol en un parabrisas o a los focos de un estadio sin que el resto de la imagen se vea lavado.

Las zonas son el dato decisivo. El modelo de 55 pulgadas divide su retroiluminación en 480 zonas de atenuación y el de 65 sube hasta 646, de forma que cada una controla una superficie parecida en ambos tamaños: unos 17 o 18 centímetros cuadrados, un cuadrado de poco más de cuatro centímetros de lado. El formato grande no resta precisión a la iluminación.

Para elegir entre uno y otro, la mejor guía es la distancia al sofá. Con la horquilla habitual en cine en casa, un ángulo de visión de entre 30 y 40 grados, el de 55 pulgadas encaja si te sientas a entre 1,7 y 2,3 metros, y el de 65 pulgadas, entre 2 y 2,7 metros.

Sonido Onkyo 2.1: voces claras y graves sin barra externa

Una imagen así pierde efecto si el audio no acompaña, y ese suele ser el punto débil de los televisores delgados, con poco espacio para altavoces. La Q7D Pro integra un sistema Onkyo 2.1 Hi-Fi, con unidades de graves independientes en la parte trasera del chasis y el sello de una marca de origen japonés con décadas de historia en el audio doméstico.

La primera mejora se nota en los diálogos. Al encargar los graves a unidades propias, los altavoces principales quedan más libres para las voces, y el televisor suma un ajuste para realzar los diálogos cuando la música y los efectos tienden a taparlos. Así se reduce la necesidad de subir y bajar el volumen entre un susurro y una persecución.

La segunda es la contundencia. Compatible con Dolby Atmos y DTS:X, el sistema da cuerpo a explosiones, motores y bandas sonoras, en películas y videojuegos, sin necesidad de comprar una barra de sonido ni buscarle sitio bajo la pantalla.

El Mini LED, explicado sin tecnicismos

Los televisores LCD más sencillos usan retroiluminación Edge LED: los diodos van en los bordes y un difusor reparte la luz, así que apenas pueden oscurecer una parte de la imagen sin afectar al resto. Los Direct LED los colocan detrás del panel y ganan uniformidad, aunque muchos modelos de entrada no tienen atenuación local.

El salto llega con el FALD (full array local dimming, o atenuación local de matriz completa), en el que los diodos traseros se agrupan en zonas que se encienden, se atenúan o se apagan por separado según la imagen. El Mini LED lleva la idea más lejos con diodos mucho más pequeños, que caben en mayor número y permiten dividir la luz en más zonas. Por eso, a igualdad de etiqueta, cuentan más las zonas que el eslogan.

Esquema de una retroiluminación con atenuación local por zonas / Imagen de TCL Esquema de una retroiluminación con atenuación local por zonas / Imagen de TCL

Ahí entra el SQD-Mini LED. Las siglas corresponden a Super Quantum Dot, una evolución de los puntos cuánticos, los nanocristales que convierten la luz azul de los diodos en rojos y verdes más puros. TCL anuncia con ella hasta el 100 % del espacio BT.2020, el definido para la ultra alta definición y el HDR, y la plantea como la forma de equilibrar brillo, contraste y color.

Queda contener el blooming, el halo que rodea un objeto brillante sobre fondo negro cuando la zona encendida ilumina también lo que tiene al lado. Para eso, TCL combina en la Q7D Pro microlentes de alta concentración, que dirigen la luz de cada zona con más precisión, con una distancia óptica muy reducida entre diodos y panel (Micro OD). Busca un negro más limpio alrededor de textos, estrellas o faros.

TCL Q7D Pro 65 pulgadas

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Del cine nocturno al partido del domingo

Cine con la luz apagada

Sala a oscuras y subtítulos blancos sobre una escena negra: es la situación que más delata a un Mini LED con poco control, porque cada línea de texto arrastra una mancha gris. Con zonas de unos cuatro centímetros de lado y el control de halos, la Q7D Pro puede mantener apagado el fondo que rodea las letras, y los subtítulos se leen limpios.

Estrellas y pasillos en penumbra

Las películas espaciales y de terror piden el otro extremo del contraste. Cada estrella debe brillar sin encender el cielo que la rodea, y la sombra de un pasillo tiene que ser profunda sin que se pierdan la textura de la pared o la silueta del fondo. Ahí trabajan juntos los 2.000 nits que anuncia TCL y la gestión zona a zona.

Una escena de acción vista desde distintos puntos del salón / Imagen de TCL Una escena de acción vista desde distintos puntos del salón / Imagen de TCL

El partido, a plena luz del día

El domingo por la tarde, con el sol entrando por la ventana, el enemigo es el reflejo. La Q7D Pro incorpora una película de baja reflexión que, según TCL, solo devuelve el 0,5 % de la luz que recibe, y su brillo deja margen para seguir el balón o la Fórmula 1 sin tener que bajar las persianas. Dolby Vision IQ, que adapta el HDR a la luz de la habitación, empuja en la misma dirección.

Sesiones largas de videojuegos

Para jugar, lo primero es la tasa de refresco. La Q7D Pro funciona a 144 Hz nativos en 4K con frecuencia variable (VRR), lo que evita cortes en la imagen con consolas y ordenadores compatibles, y su modo Game Accelerator llega a 288 Hz a resolución reducida. Ese modo funciona por las entradas HDMI 1 y 2, las mismas que conviene reservar para la consola o el PC. En juegos oscuros, la atenuación por zonas impide que cada explosión aclare toda la pantalla.

Black Friday en Amazon: el momento de dar el salto

Un televisor acompaña a una casa durante muchos años, así que lo sensato es elegirlo pensando en lo que vendrá. Con 144 Hz, VRR, Dolby Vision IQ, sonido Onkyo y el Mini LED más reciente de TCL, la Q7D Pro está preparada para cine, deporte y videojuegos durante años, desde un escalón de precio inferior al de los modelos más ambiciosos de la marca.

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Las versiones de 55 y 65 pulgadas estarán entre las ofertas que TCL prepara en Amazon para esta campaña, una buena ocasión para pasar a un Mini LED de última generación sin estirar el presupuesto. Descubre la TCL Q7D Pro en Amazon y aprovecha las ofertas disponibles durante el Black Friday.

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© Difoosion

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James Rainey, general de EE UU, sobre rescatar heridos con robots: «Evacuar a cuatro heridos en un robot con un sanitario y telemedicina»

23 October 2026 at 05:30

Sacar a un herido de una zona peligrosa puede comprometer a varias personas solo para mover la camilla. James Rainey planteó cambiar esa cuenta con vehículos terrestres no tripulados. El entonces responsable del Army Futures Command proponía reservar al sanitario para atender pacientes mientras una plataforma se ocupaba del desplazamiento.

«Evacuar a cuatro heridos en un robot con un sanitario y telemedicina» fue la posibilidad que expuso en una mesa redonda recogida por National Defense el 13 de diciembre de 2023. La cita está traducida del inglés. Era una propuesta para desarrollar capacidades, no la presentación de un modelo ya certificado para transportar a cuatro personas.

La presencia de un sanitario es parte de la idea. El vehículo aportaría movilidad y la telemedicina permitiría consultar con personal situado en otro lugar, siempre que existiera un enlace adecuado. Transportar y prestar asistencia son tareas distintas: quitar peso a un equipo no resuelve por sí solo las necesidades clínicas de quien viaja herido.

La camilla tiene que poder pasar

La propuesta obliga a mirar el recorrido desde el suelo. Un paso estrecho, un obstáculo o una pendiente pueden impedir la circulación de la plataforma, incluso aunque una persona logre cruzarlos a pie. Al estudiar la autonomía de las máquinas, la ruta forma parte de la capacidad que se pretende utilizar para retirar a una víctima.

Un caso relatado por ArmyInform, del Ministerio de Defensa ucraniano, en agosto de 2026 muestra esa dificultad. El responsable sanitario Maksym Shtrul describió una evacuación en la que se emplearon varios robots para sacar a un herido. Su testimonio mencionaba cráteres, árboles y ataques durante el trayecto. Como sucede con otros vehículos sin tripulación, el terreno puede imponer más medios de los que sugiere la carga inicial.

Se trata de un relato de una de las partes del conflicto, no de una medición independiente sobre todas las evacuaciones. Su utilidad está en el problema que describe: disponer de un vehículo no garantiza que pueda completar el recorrido. Recuperar una plataforma detenida también exige recursos y puede retrasar la llegada de ayuda al paciente.

Asistencia a distancia con apoyo cercano

El Ejército estadounidense documentó en 2017 trabajos para permitir que un solo sanitario cargara una camilla en un vehículo no tripulado. La investigación reunía robótica, telecomunicaciones y sensores para apoyar la atención y el traslado. Los distintos diseños de robots responden a funciones diferentes. Cargar al paciente es otra operación que debe resolverse antes de que empiece el desplazamiento.

A esa tarea se suma mantener información sobre la víctima. El personal que recibe al herido necesita conocer su estado y las actuaciones realizadas durante el trayecto. Un enlace de telemedicina puede ayudar, pero requiere equipos y conectividad. En una misión con máquinas, la comunicación debe acompañar al movimiento para que el transporte se integre con la atención posterior.

La cuenta de Rainey planteaba reducir la exposición de quienes cargan a los heridos, conservando asistencia humana. Para llevarla al terreno deben encajar el vehículo, el recorrido y el equipo médico. El trayecto termina ante otro sanitario, que necesita recibir a la persona y continuar su tratamiento; llegar sigue siendo el objetivo de toda la operación.

© Duke Edwards / U.S. Army · Dominio público · Recorte 16:9

El general James Rainey durante una visita a Fort Stewart, en febrero de 2025. Imagen de archivo

Rabat compra bombas guiadas para la flota de drones junto a Melilla

23 October 2026 at 02:06

Los drones de combate de Marruecos recibirán munición guiada del conglomerado emiratí EDGE, la compra se formalizó el 9 de octubre en el salón aeronáutico de Marrakech y comprende bombas planeadoras Desert Sting 16 (DS-16) y kits Thunder P-31, capaces de dotar de guiado a bombas convencionales de 250 libras. Así lo recogen la prensa marroquí y la especializada, sin que hayan trascendido el precio del contrato ni los plazos de entrega.

De los aproximadamente 23 kg que pesa la DS-16, 12 corresponden a la carga explosiva. El fabricante sitúa su alcance en unos 15 km; el del P-31 oscila entre 10 y 27 km, en función de la aeronave que lo lance. El contrato abarca también la adaptación de los drones, la integración del software y el mantenimiento. La Administración de la Defensa Nacional marroquí suscribió también un memorando con el grupo emiratí para estudiar la producción en Marruecos de armas ligeras y motores para aeronaves no tripuladas.

El inventario que recoge la publicación especializada Army Recognition da una idea del tamaño de esa flota: al menos 19 Bayraktar TB2 turcos, junto a Wing Loong chinos y Akinci, el modelo pesado de la también turca Baykar. Queda por conocer qué munición llevará cada aparato. La DS-16, en cualquier caso, ya fue adaptada por EDGE al TB2.

La llegada de los primeros TB2, en 2021, se presentó como un refuerzo para la vigilancia de las fronteras de Ceuta y Melilla, la inmigración irregular y el narcotráfico. Los aparatos se distribuían entre una base de la región de Tánger-Tetuán y otra de Al Aroui, el Monte Arruit de la toponimia española, próxima a Melilla. Comparando las distancias vía satélite, está a unos 30 km de la ciudad y señaló que recibiría al menos tres drones. Durante estos años, se consideró que la inversión de la base era de 60 millones de euros para la adquisición de una docena de aparatos, con hasta 26 horas de autonomía. Por entonces, la prensa marroquí aseguraba que no tendrían un uso ofensivo.

También a finales de 2021, Carles Mulet, senador de Compromís, se dirigió al Gobierno para preguntar por una base militar que Marruecos proyectaba a unos 40 km de Melilla. No hay constancia de que llegara a construirse.

Cinco años después de aquellas primeras entregas, un dron marroquí obligó a retrasar el aterrizaje de un avión de Iberia en Melilla. Ocurrió el 22 de septiembre: el aparato vigilaba el perímetro desde el lado marroquí y volaba «más bajo de lo habitual». Tras el incidente, el Gobierno español solicitó a las autoridades de Marruecos que revisaran y ajustaran la altitud de vuelo de sus drones.

En el Sáhara Occidental, Marruecos emplea drones armados contra el Frente Polisario desde 2021. El representante del movimiento en España atribuyó al último ataque conocido, el 7 de junio, la muerte de tres de sus miembros. Entre ellos estaba Lehbib Mohamed Abdelaziz, hijo del expresidente saharaui Mohamed Abdelaziz. Rabat no se ha pronunciado sobre ese ataque.

La presencia de estos aparatos ya había suscitado preguntas en el Congreso. En 2022, Vox pidió explicaciones por las aeronaves no tripuladas «equipadas con misiles» que, según el partido, sobrevolaban las fronteras de Ceuta y Melilla con un alcance de 14 km. En su respuesta escrita del 21 de marzo, el Ejecutivo afirmaba que España «defiende y defenderá siempre la integridad territorial». Añadía que cada país es soberano para vigilar sus fronteras «con los medios que considere conveniente». En esa misma respuesta describía a Marruecos como «socio estratégico». El 9 de abril, el diputado Pablo Cambronero registró otra pregunta. Advertía de que en Ceuta y Melilla «no hay sistemas contra drones» y señalaba la necesidad de artillería antiaérea de medio alcance, al menos en Melilla.

Con la nueva compra, Rabat incorpora munición capaz de igualar o superar, sobre el papel, aquellos 14 km. Los medios antiaéreos que el Ejército ha mostrado en ambas ciudades son de corto alcance. En julio, el Grupo de Artillería Antiaérea II/32 de Melilla se adiestró con misiles portátiles Mistral, de muy corto alcance, concebidos para hacer frente a helicópteros, aviones de ataque o drones a baja cota. En abril, el Grupo de Artillería Antiaérea II/30 de Ceuta había ensayado con cañones 35/90 y puestos de Mistral ante dos Eurofighter que simulaban amenazas aéreas. A ese despliegue se añade, en las Chafarinas, un sistema antidrón AUDS para aparatos pequeños, instalado por rotaciones según el Memorial de Artillería de diciembre de 2023. Defensa no hace públicos los detalles de otros medios que puedan proteger Ceuta y Melilla.

La firma del contrato coincide con las tensiones por la entrada de buques de la Marina Real marroquí en aguas de Ceuta a finales de julio y con un gasto militar de Rabat en máximos. Las cuentas de 2026 lo elevaron a 157.000 millones de dírhams, más de 14.000 millones de euros. El siguiente presupuesto, el de 2027, llegó al Parlamento marroquí el pasado 20 de octubre y comenzará a debatirse este mismo viernes.

© EDGE GROUP

Bombas guiadas Desert Sting 16 como las compradas por Marruecos
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