María Aperador, experta en ciberseguridad, alerta del peligro real de los 'trends' de IA con fotos personales: «Parecen inofensivos, pero no lo son» y explica el riesgo al que se expone quien participa
En un momento en el que el debate sobre los límites de la inteligencia artificial y su falta de seguridad ocupa líneas en prensa y tiempo en televisión, cabe señalar que los riesgos de la tecnología también se viven en el día a día y que no hay que mirar al final de la década para sufrir sus consecuencias.
Así lo advierte María Aperador, experta en ciberseguridad, quien ha lanzado a través de su perfil en redes sociales una contundente alerta sobre los retos virales que utilizan IA para transformar fotos personales: «Nunca te apuntes a un reto de inteligencia artificial. Parecen inofensivos, pero no lo son», avisa ante el uso cada vez más extendido de estas herramientas.
La advertencia de Aperador coincide con la inquietud manifestada por exinvestigadores de laboratorios como OpenAI o Anthropic, entre ellos Jacob Coxon, quienes han denunciado la prioridad que se da a la capacidad de estos sistemas y a alcanzar el más evolucionado antes que la competencia frente a la protección de los usuarios. Una falta de garantías que, a nivel cotidiano, se traduce en la exposición involuntaria de la ciudadanía a través de las tendencias que pueblan las redes sociales.
Una de las que más adopción generó entre los seguidores de ese tipo de tendencias fue aquella en la que se pedía a la IA transformar una imagen en una escena de los años 80, pero antes lo han sido otras como las que mostraban a los usuarios como figuras de vinilo o aquellas que recreaban escenas de series populares o de dibujos con un estilo propio como los que representan al Studio Ghibli, hecho que derivó en un requerimiento legal por parte del estudio de animación japonés contra OpenAI por vulnerar derechos de autor.
El valor de los datos tras una imagen sencilla
Ese tipo de creaciones se basan en la generación de imágenes a través de modelos de inteligencia artificial como ChatGPT Imágenes 2.5 o Nano Banana de Google. La cuestión de fondo reside en lo que dichas herramientas necesitan para crear esa fotografía con la que participar en las publicaciones de moda y lo que supone para información tan delicada como los datos biométricos de quien aporta su imagen con unos fines que, en muchas ocasiones, son desconocidos.
El primer aspecto que señala María Aperador en su vídeo publicado el 10 de septiembre de 2026 es la aparente ausencia de riesgo de estas campañas, que entretienen tanto a la hora de crear la imagen propia como al revisar en redes sociales las de personas conocidas.
La experta en ciberseguridad cataloga esta práctica como «diversión a cambio de datos» y lo explica de manera sencilla para mostrar cuál es el precio real que se paga ante una práctica que sobre el papel le sale gratis al usuario: «Te montan un juego bonito y gratis para que tú les entregues algo que sí vale dinero y es la biometría de tu cara».
Pérdida de control digital, filtraciones y el riesgo de suplantación
El segundo peligro se extiende en el tiempo. Una vez que se incorpora una imagen a un proceso de generación en una herramienta algorítmica, dicha fotografía pasa a formar parte del abanico de información con el que los laboratorios pueden entrenar a sus modelos, con lo que el usuario pierde el control sobre ella. Una situación que puede escalar en cuanto a peligrosidad, pues dicha imagen puede acabar, como bien destaca Aperador, «vendida a terceros o filtrada».
Las herramientas de inteligencia artificial también están acelerando los mecanismos con los que los delincuentes en línea arman sus ataques. La capacidad de los modelos permite que, con una sola imagen, se pueda crear un vídeo de una persona en el que los hackers deciden lo que expone, lo que pide y el tono en que lo hace. Ahí ve la experta en ciberseguridad el mayor peligro de estas tendencias y la concesión de la imagen personal: «Con una sola foto tuya ya se puede fabricar un vídeo falso. Los ciberdelincuentes los usan para extorsionar y para suplantarte».
Tres aspectos que María Aperador considera que se deben tener en cuenta antes de participar en el próximo movimiento viral que inunde las redes sociales y que requiera de herramientas de IA para recrear la imagen según el estilo de moda. La biometría, la cesión de datos y el potencial que alcanzan los modelos generativos en manos ilegítimas exponen a una serie de riesgos que conviene evaluar antes de dar el paso de convertirse en un personaje de una serie de animación o en un habitante de otra época.


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