Este domingo se enfrentan los dos únicos clubes que hasta ahora han superado los 1.000 millones de euros de ingresos en una temporada. El partido escenifica el modelo de crecimiento del fútbol europeo: cada vez más valor concentrado en un puñado de marcas globales.
La Champions puede esperar, el clásico no. En el primer duelo significativo de la temporada, cuando el Barcelona visitó el campo del vigente campeón de Europa, Hansi Flick optó por dar descanso a uno de sus nuevos líderes del vestuario, el fichaje estrella del verano: Rodri. El capitán de España disputó media hora en París, y Pedri jugó solo 60 minutos en el Parque de los Príncipes. “Analizamos el partido y hablamos con los jugadores. Hicimos muchas cosas muy bien, pero hubo situaciones que mejorar. Mañana jugamos contra uno de los mejores equipos del mundo, así que es otra buena oportunidad para ponernos a prueba”, expuso el técnico. El que no descansó fue Lamine Yamal. No parece que le haga falta: es el único jugador de la Liga que suma al menos cinco goles y cinco asistencias (ocho y seis). Solo un futbolista ha participado en más tantos, su compañero Raphinha: 12 goles y tres asistencias.
A José Mourinho no le apetecía mucho hablar este sábado. O menos de lo habitual. Un día y medio antes del clásico (21.00, DAZN), en la sala de prensa de Valdebebas compareció un técnico perezoso, algo desganado y sin muchas ganas de dar explicaciones a primera hora de la mañana. Un patadón para arriba hasta su comparecencia post partido en el Camp Nou. Pero en medio de un repertorio de tópicos sí advirtió del diferente recorrido de ambos equipos.