I. Iba Cernuda por una calleja de Londres y una sombra lo seguía. El poeta sevillano acababa de llegar al exilio, ese mundo sin raíces lleno de cartas por escribir y recuerdos que llorar. Atrás quedaba su tierra sangrante y en ruinas mientras él se preguntaba qué puede el hombre contra la locura de todos.
Se acuerdan del famoso “¿Por qué no te callas?” El rey Juan Carlos se lo gritó a Hugo Chávez en 2007 durante una Cumbre Iberoamericana. El entonces presidente de Venezuela había llamado “fascista” a José María Aznar. José Luis Rodríguez Zapatero, entonces jefe del Ejecutivo español, defendió a Aznar: “Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto”.
Tres ciudadanos españoles residentes en el extranjero se han personado ante el Tribunal Supremo para pedir que anule las medidas cautelares que mantienen suspendidos los efectos electorales de la inscripción en el censo de parte de los nacionalizados por la llamada ley de nietos. Lo han hecho representados por el despacho del exjuez Baltasar Garzón, después de que el Tribunal Constitucional rechazara el recurso de amparo presentado por el Defensor del Pueblo y antes de que expirara el plazo dado por el alto tribunal para que los afectados comparecieran y formularan alegaciones en el procedimiento.
Se mantiene la incertidumbre sobre la suspensión del voto de la 'ley de nietos', mientras el Gobierno sigue sin reunir los datos de todos los afectados Leer
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La magistrada desoye la petición de la Fiscalía de Madrid de no investigar la actuación de la alto cargo de Justicia cuya instrucción a los consulados facilitó la concesión de la nacionalidad Leer
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Los políticos son valientes. Sobre todo en la acepción de la palabra que apunta a lo animoso. La valentía es de esas virtudes de ocasión, que sólo se tienen si llegada la hora de demostrarlas cumples. Mientras tanto son más bien una ficción personal, una autoidealización. Como la de esa gente que cuando le piden en una entrevista que reconozca su peor defecto dice: la sinceridad, la independencia o la debilidad de dejarse llevar por la ira ante las injusticias. Vamos, que su defecto es no tener ningún defecto. Los políticos son, en general, valientes porque estando las personas tan llenas de contradicciones como estamos, salir a la plaza pública a gritar certezas, convicciones y valores morales intransferibles resulta de lo más atrevido. Como decían nuestras abuelas, dime de lo que presumes y te diré de lo que careces, pensamiento filosófico más contundente que toda la obra de Byung Chul Han. Cada vez que se pilla a un político en una contradicción, los que no nos dedicamos a esa tarea sentimos por dentro una satisfacción inconfesable. Ahí va otro valiente al humilladero, nos decimos. La portavoz de los socialistas prefirió dimitir que explicarnos la incoherencia entre su discurso y el negocio familiar. La portavoz conservadora por suerte aún no ha dimitido, pero se sinceró al decir que van a privatizar un segmento de las pensiones, sin entender que la campaña electoral también va de ocultación y disimulo de las reales intenciones.