Targeted by Trump, International Criminal Court wins top EU rights prize
As emissões brutas de gases de efeito estufa da agropecuária brasileira ficaram praticamente estáveis em 2025, pelo segundo ano consecutivo.
O setor emitiu 626,3 milhões de toneladas de CO₂ equivalente (MtCO₂e) em comparação com as 626,7 milhões de toneladas em 2024, uma queda de apenas 0,07%.
Os dados são do Instituto de Manejo e Certificação Florestal e Agrícola (Imaflora).
O resultado foi influenciado por movimentos opostos entre as atividades do setor. Enquanto as emissões da pecuária recuaram 1,68%, para 494,1 MtCO₂e, as da agricultura avançaram 6,45%, chegando a 132,1 MtCO₂e.
Segundo o Imaflora, o aumento das emissões agrícolas está associado à expansão da produção e da área cultivada.
Já na pecuária, o recorde de abate de bovinos contribuiu para reduzir as emissões por meio da diminuição dos níveis de fermentação entérica, processo digestivo dos ruminantes que libera metano na atmosfera.
O gado de corte permaneceu como a principal fonte de emissões da agropecuária brasileira, com 410,7 MtCO₂e, o equivalente a 65,6% do total do setor.
A bovinocultura leiteira respondeu por outros 48,6 MtCO₂e. As emissões dessas duas atividades caíram 1,7% e 2,9%, respectivamente.
De acordo com Gabriel, Quintaca,coordenador de Ciência do Clima no Imaflora, parte da redução das emissões de gases de efeito estufa da atividade pecuária foi compensada pelo aumento das emissões da agricultura, decorrente da alta na produção agrícola.
A fermentação entérica, que contabiliza principalmente o metano liberado pelos bovinos durante a digestão, foi o principal fator por trás da redução das emissões da pecuária. Em 2025, as emissões desse processo somaram 396,8 MtCO₂e, queda de 1,8% em relação aos 404,1 milhões registrados em 2024.
No período, o Brasil abateu 42,94 milhões de bovinos, alta de 8,2% em relação ao ano anterior. A produção de carcaças atingiu 11,1 milhões de toneladas, avanço de 7,2%.
Ao mesmo tempo, o rebanho nacional caiu para 234,2 milhões de animais, recuo de aproximadamente 1,7%. O rebanho leiteiro também diminuiu, com queda de 2,7% no número de vacas ordenhadas, para 14,7 milhões.
Apesar da redução do rebanho leiteiro, a produção de leite cresceu cerca de 2,7% e alcançou o recorde de 36,7 bilhões de litros, segundo dados do IBGE (Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística).
Na agricultura, o principal avanço ocorreu no subsetor de solos manejados, que reúne emissões relacionadas ao manejo dos solos agrícolas, ao uso de fertilizantes nitrogenados e calcário, aos dejetos animais e à decomposição de resíduos agrícolas.
As emissões associadas a esse conjunto de atividades chegaram a 188,6 MtCO₂e em 2025, alta de 3% sobre os 183,2 milhões de toneladas registrados no ano anterior. Foi o maior volume da série histórica para o subsetor.
O aumento ocorreu em um ano de forte expansão da produção agrícola brasileira.
A safra de grãos alcançou 345,4 milhões de toneladas, um crescimento de 18,2% em relação a 2024. A área cultivada aumentou 4,1 milhões de hectares, chegando a 101,3 milhões de hectares.
As emissões associadas ao uso de fertilizantes sintéticos nitrogenados somaram 33 milhões de toneladas de CO₂ equivalente, enquanto as relacionadas ao uso de calcário atingiram 29,2 MtCO₂e. Juntas, essas duas fontes responderam por 9,9% das emissões brutas da agropecuária.
Também houve aumento nas emissões do manejo de dejetos animais, que somaram 29,4 MtCO₂e, alta de 0,7%, e do cultivo de arroz irrigado, com 11,2 MtCO₂e, avanço de 13%.
Na direção contrária, as emissões decorrentes da queima de resíduos agrícolas da cana-de-açúcar caíram 30,3%, para cerca de 0,3 MtCO₂e, a maior redução percentual entre os subsetores analisados.
Para o Imaflora, os resultados mostram que o aumento da produção agropecuária pode ser acompanhado por medidas de mitigação das emissões, desde que haja avanço na adoção de tecnologias e boas práticas de manejo. Segundo Quintana, é uma oportunidade de conciliar aumento de produção com mitigação das emissões.
El nivel de radicalización de la campaña electoral se constata con lo que está sucediendo desde que se convocaron las elecciones. Es cierto que es una legislatura que Sánchez ha radicalizado hasta extremos inimaginables. La realidad es que los problemas que afectan a su gobierno, su partido y su familia explican esta espiral. Ha sido imposible que mantuviera relaciones mínimamente razonables con el Partido Popular. Las cloacas representan muy bien cuál ha sido la estrategia real diseñada desde la Moncloa. Otra cosa es que canten o no sus ejecutores que están incursos en la investigación de la Audiencia Nacional. A pesar de ello todo el mundo sabe cuál es la X. La suciedad del ventilador sanchista la han sufrido sus enemigos, tanto internos como externos, y, especialmente, la presidenta de la Comunidad de Madrid. Ayuso ha sido el objetivo prioritario y la obsesión del inquilino de La Moncloa, aunque le ha salido mal. Es muy significativo que Felipe González haya anunciado que votará en blanco y lo justifique diciendo que «no es una abstención, es un voto positivo». La realidad es que el que fue secretario general del PSOE y presidente del Gobierno es un adversario implacable de Sánchez. No voy a entrar en el proceso de santificación de un líder político que hizo cosas positivas, pero también muy negativas y reprobables.
No podemos olvidar los escándalos de corrupción y los GAL. Es cierto que ahora es útil para el discurso de la oposición en contra de Sánchez, que es un problema y un riesgo objetivo para la democracia española. Es cierto que se puede considerar un voto positivo, porque es necesario recuperar un socialismo que sea más afín a lo que es en Alemania o el Reino Unido. No me gusta el socialismo que representó González, aunque es cierto que hizo cosas positivas. Es malo no tener memoria. Me sucede lo mismo con la etapa de Zapatero, aunque siempre he destacado como aspectos positivos sus nombramientos para RTVE y el CGPJ. Hay otras cosas que no comparto como el disparate de la memoria histórica o su política económica. González simboliza el PSOE que fue y Sánchez, el PSOE que nunca tendría que haber gobernado. Esperemos que después de las elecciones desaparezca el sanchismo y regrese la socialdemocracia.
Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).


© EFE
La noche del lunes se convirtió en una auténtica pesadilla para Alba Silva y Sergio Rico. Cinco encapuchados armados con pistolas irrumpieron en la vivienda en la que el futbolista y la influencer residen con sus dos hijos, Carla y Sergio, de dos años y cuatro meses, respectivamente, en una exclusiva urbanización a las afueras de Sevilla.
Eran alrededor de las 22:00 horas y la familia se encontraba cenando junto a la madre de Alba cuando se produjo el asalto. Los criminales actuaron con una violencia extrema, revolviendo la casa y haciéndose con objetos de valor como joyas, relojes y dinero en metálico, además de golpear y amordazar a los miembros de la familia.
Al tratarse de una urbanización con seguridad privada y ser temprano, la alarma todavía no estaba activada. Los cinco individuos, con el rostro cubierto y guantes, accedieron por la puerta principal. En un intento por protegerse, la familia se refugió en una de las habitaciones, pero los asaltantes derribaron la puerta y agredieron tanto a la pareja como al portero de la vivienda antes de huir.
Tras el suceso, la pareja denunció los hechos ante la Guardia Civil de Sanlúcar la Mayor y las autoridades recomendaron prudencia a la hora de realizar declaraciones públicas mientras la investigación continúa abierta. Sin embargo, poco después, fue la propia Alba quien se pronunció sobre lo ocurrido para asegurar que, aunque seguía “en shock”, poco a poco iban retomando sus vidas. Ahora, la influencer vuelve a sincerarse sobre uno de los momentos más traumáticos de su vida ante sus más de 250.000 seguidores.
“Estos días necesitaba desconectar de redes pero os doy las gracias por tantísimos mensajes de apoyo. Estamos empezando a normalizar cosas que no deberían pasar jamás y siento una mezcla entre miedo, pena y rabia en el corazón muy difícil de explicar”, comienza expresando Alba.
Aunque asegura que “no es fácil”, parece que la influencer intenta justificar su próxima entrevista en un programa de televisión, en el que se abrirá sobre la pesadilla que ella y su familia vivieron el pasado lunes: “Necesito daros la versión real después de todo lo que estoy escuchando estos días, y visibilizar algo terrible que, lamentablemente, estamos sufriendo muchas personas, y lo peor es que está empezando a ser parte del día a día”.
Por último, Alba Silva comparte una reflexión sobre lo más valioso que le han robado. No son las joyas ni el dinero, sino la sensación de encontrarse en un lugar seguro: “Nadie debería arrebatarte la tranquilidad de sentirte a salvo en tu propia casa”.


© EUROPAPRESS
El PSOE ha aceptado este jueves la propuesta lanzada inicialmente por el PP de celebrar un cara a cara electoral entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe de la oposición, el popular Alberto Núñez Feijóo, el lunes 16 de noviembre, tres días después de iniciarse la campaña electoral, en “medios privados”, pero el PP, que había propuesto celebrarlo en Mediaset, ha rechazado celebrar un debate con los cuatro candidatos principales (PSOE, PP, Vox y Frente Amplio) en RTVE el día 26, a tres días de los comicios, como exigen los socialistas a cambio. Los populares exigen que este se celebre ese mismo día en Atresmedia, como habían propuesto.


Desde hace unos años, la etiqueta ‘boomer shooter’ se usa de forma indiscriminada para meter en la misma bolsa a todo juego que presente un apartado gráfico con píxeles gruesos y pasillos llenos de enemigos. Es una etiqueta cómoda en la que encasillar a este tipo de propuestas, pero también un poco injusta, porque sugiere que estos juegos viven de la nostalgia y poco más. Warhammer 40,000: Boltgun 2 es un buen caso para repensar esta idea. Considero que es necesario detenerse a mirar qué es lo que realmente hace funcionar a este tipo de juegos. Porque al final del día, más que una cuestión de estética, se trata de entender cómo se juega y ajustar las expectativas.
La historia de Warhammer 40,000: Boltgun 2 continúa exactamente desde el punto en que concluye su predecesor. Una vez más, nos ponemos bajo la pesada armadura de Malum Caedo para viajar a mundos desconocidos en los que debemos purgar a las fuerzas del Caos, solo que ahora a lo largo de una campaña que se ramifica según el camino que elijamos. La trama dista de presentar una narrativa rebuscada o profunda: con el bolter en mano, tenemos que cazar a los herejes y pasarlos a mejor vida. Es un planteo sumamente sencillo que funciona como excusa para pegar tiros. Lo mejor es que el juego no pretende esconder eso, sino que lo exalta introduciendo un arsenal todavía más devastador que el de la primera parte y un nuevo personaje, Nyra Veyrath, que aporta una movilidad más ágil a la jugabilidad.
Dicho esto, lo primero que llama la atención es que, más allá de su apariencia, el trabajo de Auroch Digital no se siente para nada viejo. La velocidad con que se mueven los personajes, el diseño de niveles, la variedad de armas, los secretos y la forma de administrar la munición responden al ‘ABC’ del diseño del shooter. Era efectivo antes y lo sigue siendo ahora. No es como dijo Favalli que ‘lo viejo funciona’, sino que se mantiene vigente y al jugar no parece que estamos visitando un museo digital, sino que estamos frente a un juego con ideas actuales. Esa sensación de actualidad aparece desde los primeros minutos y no se va hasta ver los créditos.
El apartado visual es una elección de diseño y no una limitación. Los sprites pixelados y la sangre en baja resolución le aportan al juego una identidad muy marcada dentro del violento universo de Warhammer 40,000. Es un estilo que acompaña la brutalidad en lugar de volverla más suave. De hecho, el título cuenta con varios filtros que permiten volver la experiencia todavía más retro o eliminar por completo el efecto pixelado, denotando que se trata de una decisión estética y no de una barrera técnica. Con esto, el juego adquiere un aire más moderno de lo que su aspecto sugiere, teniendo entonces un título que parece arrancado de los años noventa, pero que responde con mucha más soltura.
Una de las grandes novedades de Warhammer 40,000: Boltgun 2 es que ahora podemos elegir entre dos protagonistas. Por un lado, tenemos a Malum Caedo, el veterano Sternguard que controlamos en el primer juego y que representa la fuerza bruta. Ofrece un estilo agresivo, para ir de frente partiendo enemigos al medio con la Chainsword mientras aguantamos lo que nos tiren. Casi se siente como controlar un tanque de guerra con piernas que puede demolerlo todo a su paso. Incluso cuenta con una habilidad especial que nos permite lanzarnos de cabeza a la batalla realizando una especie de dash seguido de un puñetazo. Es un personaje ideal para meterse de lleno en el caos sin pensar demasiado.
En cuanto a Nyra Veyrath, la Hermana de Batalla, propone el camino contrario. Es ágil, se desliza por el escenario, puede ralentizar el tiempo en el aire y dejar un reguero de ceniza a su paso gracias al uso de un lanzallamas. Al contrario de Caedo es un personaje que demanda más movilidad y menos choque frontal. Si bien los niveles y la campaña son similares jugando con un personaje u otro, por momentos se siente como un juego diferente. No obstante, es justamente en dicha dualidad que reside la mejor razón para volver a jugar la campaña.
Independientemente del personaje, el gunplay es maravilloso. Las armas tienen impacto, suenan y se sienten potentes, y hacen que los enemigos estallen de forma muy satisfactoria. Darle un escopetazo en la cara a un engendro del caos y ver como este se convierte en una masa de sangre y miembros mutilados es fantástico, manteniendo ese tono de brutalidad que uno espera de este universo. Es el tipo de respuesta física que no se explica bien con palabras, pero que se nota con el control en mano. El diseño de niveles es otro de los puntos altos de la propuesta, teniendo escenarios más variados y bastante menos retroceso que en el primer juego. Cada bioma propone sus propios desafíos y evita que el recorrido se sienta calcado del anterior.
La campaña ramificada suma además otro motivo para volver, porque no todos los caminos son iguales. Gracias a esta estructura Warhammer 40,000: Boltgun 2 adquiere un aire diferente al de su predecesor, pero sin traicionar esa intensidad que lo caracteriza. En el primer Boltgun los niveles parecían menos ‘inspirados’ con una estética que se repetía bastante. Sin embargo, ahora tenemos entornos mucho más amplios y llenos de secretos. El resultado es una experiencia más fluida que respeta lo que ya funcionaba y pule varias asperezas sin intenciones de reinventar nada. Dicho de otro modo, no se sube al trencito de las tendencias añadiendo elementos innecesarios, sino que mantiene un criterio en su diseño.
Warhammer 40,000: Boltgun 2 es un gran videojuego, pero no está libre de asperezas. Ofrece lo que uno espera de un shooter en primera persona, sin rodeos ni relleno. Esa honestidad pesa mucho a favor, porque uno siempre sabe qué esperar y si algo se repite, al menos lo hace con convicción, del mismo modo que renuncia al trasfondo de este universo. La mitología de Warhammer es maravillosamente rica, pero acá apenas si tenemos un par de líneas de diálogo. No obstante, acá se viene a pegar tiros y a ver como los enemigos explotan como piñatas de sangre. Por lo tanto, entiendo que, si bien es una decisión que puede dividir opiniones, resulta coherente con todo lo demás.
En definitiva, Warhammer 40,000: Boltgun 2 es una secuela que entiende qué hace bien y lo hace mejor. No necesita demostrar que lo clásico todavía sirve, porque se juega con una vigencia que casi no necesita apelar a la nostalgia. No pretende ni quiere alcanzar la perfección, pero resulta consistente, directo y muy divertido. Tampoco es un juego que deba pedir disculpas por sus límites: los asume y los convierte en algo propio. Cuando el bolter resuena, es porque llegó la hora de purgar. El Emperador pide, el Marine obedece y los enemigos sufren con la furia de cada disparo. Boomer o retro, un buen disparo sigue siendo un buen disparo.
