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Qué casa te puedes permitir según tu salario: descubre cuánto deberías ganar

20 October 2026 at 04:00

Antes de empezar a buscar casa, hay una cuestión que necesitas tener clara: ¿qué vivienda puedes permitirte con tu sueldo? Y es que el salario es uno de los elementos clave que los bancos examinan antes de conceder la hipoteca, aunque no el único. También cuentan los ahorros que tengas para los gastos iniciales y tu estabilidad laboral.

De hecho, tener ingresos suficientes para asumir una cuota mensual no significa que el banco vaya a financiarte la compra. Y al contrario, contar con dinero para la entrada tampoco garantiza que puedas pagar la hipoteca sin dificultades. ¿Cómo calcular entonces hasta dónde puedes llegar sin poner en riesgo tus finanzas?

Cuánto puedes pagar de hipoteca según tu sueldo

El punto de partida es sencillo: tus deudas no deben superar el 30-35% de tus ingresos netos mensuales. Es lo que se conoce como tasa de esfuerzo hipotecario y es la referencia de la mayoría de las entidades financieras. Ese porcentaje sirve para calcular qué parte de tu sueldo puedes destinar a la hipoteca o, mejor dicho, qué cuota puedes pagar de hipoteca y, con ella, estimar el valor total del préstamo.

Por ejemplo, si cobras 2.000 euros netos al mes, una cuota hipotecaria de entre 600 y 700 euros estaría dentro de ese margen. Si compras en pareja, puedes hacer el cálculo con los de ambos, siempre que compréis la casa entre los dos. Y si cobras 14 pagas, puedes repartir el salario neto anual entre 12 para obtener una referencia mensual.

Eso sí, el límite incluye todas tus deudas, no únicamente la hipoteca. Si ya pagas 200 euros al mes por el coche, con un sueldo de 2.000 euros y una tasa del 35% te quedarían 500 euros para la vivienda.

Además, este porcentaje es una referencia orientativa y no siempre conviene exprimirlo al máximo. La razón es muy simple: cuanto más ajustado vayas cada mes, menos margen tendrás para otros gastos e imprevistos.

Qué casa puedes comprar según tu salario

Una vez que sabes cuánto puedes pagar de hipoteca al mes, puedes calcular qué precio máximo de vivienda podrías asumir con tu sueldo. Para hacerlo hay que tener en cuenta el importe del préstamo, el tipo de interés y la duración de la hipoteca.

Vamos a verlo con el ejemplo de una hipoteca a 30 años con un interés fijo del 3%, muy próximo al 3,01% de interés medio de las hipotecas sobre viviendas registradas en julio de 2026, según el INE. También suponemos que el banco financia el 80% de la compra y que no tienes otras deudas.

Estos cálculos son orientativos. Una hipoteca a menos años o con un interés más alto reducirá el precio de la vivienda que puedes comprar con la misma cuota mensual. Por el contrario, un plazo más largo permite financiar una cantidad mayor, aunque terminarás pagando más intereses.

Además, la tabla muestra lo que podrías permitirte según tus ingresos. Para comprar también necesitarás disponer de ahorros suficientes, como veremos en el siguiente apartado.

Cuánto dinero necesitas tener ahorrado para comprar casa

Como norma general, es necesario disponer de alrededor de un 30% del precio de la casa como punto de entrada. La razón es que los bancos financian habitualmente hasta el 80% del valor de la casa, por lo que tendrás que aportar el 20% restante, además de pagar los impuestos y gastos de compraventa.

Por ejemplo, para comprar una vivienda de 200.000 euros necesitarías unos 60.000 euros ahorrados, que se distribuirían de la siguiente forma:

  • 40.000 euros para la entrada, el 20% que no financia el banco.
  • 20.000 euros para impuestos y gastos (el 10% adicional).

Ese 10% restante es orientativo, ya que los impuestos al comprar casa dependen de la comunidad autónoma donde compres y de si la vivienda es nueva o de segunda mano. Por eso, puede que tu salario te permita pagar la hipoteca de una vivienda de 200.000 euros, pero que no tengas ahorros suficientes para comprarla.

¿Es obligatorio tener ahorrado el 20% para comprar una vivienda?

Aunque es lo habitual, no siempre necesitas aportar el 20% del precio de la vivienda para conseguir una hipoteca. Hay bancos que pueden financiar el 90%, el 95% e incluso el 100% de la compra, dependiendo de tu perfil financiero y de las garantías que puedas ofrecer.

Una de las opciones para conseguir más financiación son los avales públicos, como la línea de avales ICO para jóvenes de hasta 35 años y familias con menores a cargo. También existen programas autonómicos, como Mi Primera Vivienda de la Comunidad de Madrid. Estas ayudas permiten acceder a hipotecas de hasta el 100% si cumples los requisitos y el banco aprueba la operación.

Además, la tasación de la vivienda puede influir en la cantidad que te presta el banco. Algunas entidades calculan la financiación sobre el precio de compraventa, otras sobre la tasación y otras utilizan el menor de ambos valores. Si la tasación es superior al precio de compra y el banco utiliza ese valor, podrías necesitar una entrada menor.

Eso sí, financiar más también significa pedir una hipoteca mayor y pagar una cuota mensual más alta. Además, aunque consigas una hipoteca al 100%, normalmente seguirás necesitando ahorros para hacer frente a los impuestos y gastos de compraventa.

¿A nombre de quién debe estar el dinero que inviertes para tus hijos?

19 October 2026 at 04:00

El error más repetido de los padres al empezar a ahorrar e invertir para los hijos es contratar el producto que sea a nombre del niño sin pensar antes en las implicaciones de hacerlo. En otras palabras, empezar la casa por el tejado porque la primera decisión debería ser a nombre de quién poner esa inversión: ¿al del hijo o al de los padres?

Y es que cualquiera de las dos opciones es válida para empezar a cimentar el futuro de los pequeños, pero también tienen sus consecuencias. Cambia quién es el propietario del dinero, quién puede decidir sobre él y hasta su tratamiento fiscal.

Qué cambia si la inversión está a nombre de tu hijo

Si abres un fondo o una cuenta de inversión a nombre de tu hijo, el dinero pasa a ser suyo desde el momento en que haces la aportación. Aunque seas tú quien ingrese el dinero y gestione la cartera mientras es menor, legalmente ese patrimonio pertenece al niño. Esto es lo primero que debes tener claro.

Mientras sea menor edad, sus representantes legales, que normalmente serán los padres, se encargarán de administrar sus bienes. Es decir, que invertirás por él y podrás gestionar ese dinero, pero sin perder de vista que no es tuyo: es del niño. El Código Civil obliga a administrar los bienes del menor con la misma diligencia que los propios y limita determinados actos de disposición sobre ellos. Por ejemplo, si quieres vender una inversión que está a nombre de tu hijo y sacar el dinero para destinarlo a otra cosa como cubrir un gasto familiar, puede ser necesaria autorización judicial. Esto es especialmente relevante si hablamos de parejas separadas.

El cambio más importante llega cuando el niño cumple los 18 años. Al ser mayor de edad, el hijo adquiere plena capacidad para decidir qué hacer con ese dinero que está a su nombre y es suyo. Si llevas años ahorrando pensando en pagar sus estudios, ayudarle con la entrada de una vivienda o cualquier otro objetivo, ya no podrás imponer ese destino. El hijo mayor de edad podrá dar el uso que quiera a ese dinero.

Por eso, poner la inversión a nombre del menor tiene más sentido cuando quieres que ese dinero sea realmente suyo desde el principio y estás dispuesto a que, llegado el momento, sea él quien decida qué hacer con él.

Esto puede tener una doble lectura cuando los padres están separados. Por un lado, queda claro que ese dinero pertenece al hijo, independientemente de quién haya realizado las aportaciones, lo que puede evitar discusiones sobre su propiedad. Por otro, esa misma titularidad puede complicar la gestión si los progenitores discrepan sobre qué hacer con la inversión. Dependiendo de cómo se ejerza la patria potestad, determinadas decisiones pueden requerir el acuerdo de ambos y, si no lo hay, llegar incluso a necesitar una decisión judicial.

Qué cambia si mantienes la inversión a tu nombre

La otra opción es invertir pensando en tus hijos, pero mantener el fondo o la cartera a tu nombre. En este caso, el dinero sigue siendo legalmente tuyo y eres tú quien decide qué hacer con él en todo momento.

Esta opción te da más flexibilidad para adaptar el objetivo o uso de ese dinero a lo largo de los años. Puedes empezar invirtiendo para pagar los estudios y terminar utilizándolo para ayudarle con la entrada de una casa o cualquier otra cosa. La ventaja de esta fórmula es que tú escoges cuándo entregárselo y qué cantidad darle en cada momento. No tienes por qué traspasarle todo el dinero cuando cumpla 18 años o puedes reservar una parte después de pagar sus estudios.

A cambio, como ese dinero no pertenece al hijo, cuando quieras que pase a su nombre habrá que pagar impuestos, como vamos a ver a continuación.

En ambos casos habrá que pagar impuestos

Uno de los mitos más repetidos es que si el dinero está a nombre del niño no hay que pagar impuestos por la donación. Nada más lejos de la realidad; lo cierto es que con la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en la mano, esas entregas cuando es menor de edad también serían donaciones por las que tributar. Incluso si hablamos de 100 euros al mes, porque en España cualquier entrega tributa.

Lo que más cambia según tu decisión es el momento de abonar la donación. Si inviertes a su nombre desde pequeño, habrá que ir tributando a lo largo de toda la vida, mientras que si lo pones a tu nombre y lo traspasas después, se hará más adelante al entregarle el dinero.

En este punto sí hay cuatro matices importantes.

  1. La ley exige liquidar cada donación. Si aportas 100 euros al mes a su cartera, habrá que presentar el impuesto cada mes, aunque después la cuota a pagar pueda ser muy reducida o incluso cero según la comunidad autónoma.
  2. Este impuesto es progresivo, por lo que se paga más cuanto más se recibe (quien paga es el donatario). Para evitar que se rompa esa progresividad, las donaciones realizadas por un mismo progenitor al mismo hijo durante un periodo de tres años se acumulan para calcular el impuesto. A muy largo plazo, repartir las entregas sí puede producir un resultado diferente porque las donaciones que quedan fuera de esa ventana dejan de acumularse, aunque dependerá también de la normativa de cada comunidad autónoma.
  3. Pagar la universidad de los hijos no se considera una donación, sino que forma parte del deber de alimento y educación de los progenitores. Si el objetivo del dinero es pagar los estudios, puedes dejarlo a tu nombre y así no habrá impuestos a pagar por la donación.
  4. Si mantienes esa inversión a tu nombre y se lo traspasas después, tendrás que pagar en el IRPF por la ganancia patrimonial obtenida incluso si optas por ponerla a su nombre sin vender Eso es lo que pasa cuando un padre dona una vivienda a su hijo: el hijo paga por la donación y el padre como si hubiese vendido la casa, aunque no haya ganado nada porque es un regalo. La razón es que a efectos de IRPF lo que cuenta es el traspaso de la vivienda.

Con esto claro, la cantidad a pagar por la donación dependerá de la comunidad autónoma y de las reducciones y bonificaciones que tenga previstas. En algunos casos la cuota puede ser muy pequeña o incluso cero, aunque siga existiendo la obligación de liquidar el impuesto.

Qué opción tiene más sentido según el dinero que estés invirtiendo

Ninguna decisión es mejor que otra, todo depende de tus preferencias y visión de futuro. Sin embargo, sí que puede tener más o menos sentido según el uso que quieras hacer de esa inversión. Si hablamos de pequeñas cantidades que quieres que tu hijo aprenda a gestionar, como parte de la paga, regalos de cumpleaños o dinero que recibe de familiares, puede tener sentido que estén a su nombre desde el principio.

En cambio, para las inversiones para pagar sus estudios, ayudarle a comprar una vivienda o darle apoyo cuando sea adulto, mantenerlas a tu nombre te permite decidir más adelante cuánto darle, cuándo hacerlo y para qué utilizar ese dinero.

También puedes combinar las dos opciones: dejar una pequeña cartera a nombre del niño para que aprenda a invertir y mantener el grueso del ahorro a tu nombre. Así separas el dinero que quieres que sea suyo desde pequeño del patrimonio que todavía quieres gestionar como parte de tus propias finanzas.

Las cinco estrategias de Morningstar para recuperar tu dinero en la jubilación

18 October 2026 at 04:00

Invertir y acumular capital para después poder vivir de las rentas en la jubilación. Esa es la hoja de ruta de millones de españoles para su retiro con una misma pregunta al final del camino: ¿cuánto dinero es posible retirar cada año sin correr el riesgo de agotarlo demasiado pronto? Ahí es donde surgen mecanismos como la conocida regla del 4%, que no deja de ser una referencia que puede no encajar con todo el mundo.

En este punto, Morningstar ha analizado distintas estrategias para convertir el patrimonio acumulado en ingresos durante la jubilación. Entre las opciones, algunos métodos flexibles permiten empezar retirando más dinero que con una pauta fija, pero que a cambio exigen ajustes en el gasto según evolucione la cartera.

Cuánto dinero puedes retirar de tu cartera según Morningstar

El punto de partida es el mismo que el de la regla del 4%, solo que Morningstar hace su propio cálculo y llega a una tasa inicial de retirada del 3,9% para una jubilación con una duración estimada de 30 años y un 90% de probabilidades de terminar ese periodo en positivo (en un 10% el dinero se agotaría antes).

En la práctica, con una cartera de 100.000 euros se podrían retirar 3.900 euros el primer año. Después, esa cantidad se actualizaría con la inflación para intentar mantener el mismo poder adquisitivo. Este sistema permite ingresos más estables, pero también obliga a empezar con una tasa de retirada más prudente. Morningstar utiliza ese 3,9% como referencia para comparar las estrategias flexibles. Todas permiten comenzar retirando más, a cambio de aceptar que el dinero disponible pueda subir o bajar según evolucione la cartera.

Retirar siempre el mismo porcentaje

La primera estrategia consiste en retirar cada año el mismo porcentaje sin importar cuánto haya en ese momento. Morningstar calcula que este sistema permitiría partir de una tasa del 5,7%. Con 100.000 euros serían 5.700 euros el primer año, pero la cantidad del siguiente dependería de cómo haya evolucionado la inversión.

Si la cartera sube, recibirás más euros, mientras que si baja recibirás menos. ¿Y qué pasa si con eso no es suficiente? Para limitar esos recortes, Morningstar establece un suelo que impide que el gasto anual baje del 90% de la retirada inicial. Es decir, que como poco cobrarás 5.130 euros con el ejemplo anterior. A cambio de esa flexibilidad, este método no actualiza automáticamente las cantidades con la inflación: cualquier aumento del dinero que recibas depende de que también crezca el valor de la cartera.

Utilizar el valor medio para suavizar los cambios

La segunda fórmula busca corregir uno de los principales problemas del método anterior: que las retiradas pueden cambiar mucho de un año a otro. En lugar de aplicar el porcentaje sobre el valor de la cartera en ese momento, el método endowment utiliza el valor medio de la inversión durante varios años. Morningstar toma como referencia una media de hasta 10 años y también calcula una tasa inicial del 5,7%.

Al principio, cuando todavía no existen 10 años de historial, el cálculo se realiza con los años disponibles. A medida que pasa el tiempo, se van incorporando nuevos valores hasta utilizar la media de la última década. Así se suaviza el efecto de una subida o una caída puntual de los mercados sobre el dinero que puedes retirar. Morningstar mantiene además el mismo suelo del método anterior: la retirada no puede bajar del 90% de la cantidad inicial.

Ajustar las retiradas según suba o baje tu cartera

A diferencia de las dos estrategias anteriores, el método de los guardarraíles o de bandas de seguridad establece unos límites para decidir cuándo hay que subir o bajar el porcentaje de retiradas. En otras palabras, que hay un máximo y un mínimo a recuperar y cobrar cada año. Morningstar parte de una tasa inicial del 5,2% Por ejemplo, con una cartera de 100.000 euros empezarías retirando 5.200 euros al año. A partir de ahí, cada año se compara esa cantidad con el valor que tenga entonces la cartera.

Los guardarraíles se activan cuando esa tasa se desvía más de un 20% respecto al 5,2% inicial. Simplificando y sin entrar en el ajuste por inflación, si la cartera cayese hasta 80.000 euros, retirar 5.200 euros supondría sacar un 6,5%, por encima del límite del 6,24% del guardarraíl superior. En ese caso, la retirada se reduciría un 10% a solo 4.680 euros. Si la cartera subiese lo suficiente como para que esos 5.200 euros representasen menos del 4,16%, ocurriría lo contrario y la retirada aumentaría un 10% a 5.720 euros..

Cambiar el gasto según las probabilidades de que el dinero aguante

La cuarta estrategia también utiliza bandas, pero en lugar de fijarse en el porcentaje de dinero a retirar, revisa cada año la probabilidad de que el dinero vaya a durar suficiente (los 30 años previstos). Morningstar vuelve a calcular esa probabilidad al final de cada ejercicio y ajusta el gasto cuando se aleja demasiado del objetivo.

Si la probabilidad de éxito cae hasta el 75%, la retirada prevista para ese año se reduce un 10%. Si, por el contrario, sube hasta el 95%, la cantidad aumenta un 10%, igual que en el método anterior. Para evitar que varios años buenos disparen demasiado el gasto, Morningstar establece además un límite: la retirada anual no puede superar el 120% de la cantidad inicial, ajustada por la inflación. La tasa inicial de retirada que calcula el estudio para esta fórmula es del 5,1%.

Poner un límite a cuánto puede subir o bajar tu gasto

La quinta estrategia es el método de suelo y techo de Vanguard, que limita cuánto puede cambiar la retirada de un año a otro. Morningstar calcula una tasa de retiro inicial del 5,1%. Después, la cantidad puede subir como máximo un 5% y bajar como máximo un 2,5% respecto al año anterior, una vez ajustada por la inflación.

Con 100.000 euros, la primera retirada sería de 5.100 euros. Simplificando y sin inflación, aunque la evolución de la cartera permitiera subirla hasta 5.600 euros al año siguiente, el límite del 5% la dejaría en 5.355 euros. Si la caída de la cartera llevase la retirada hasta 4.500 euros, el suelo impediría reducirla por debajo de 4.972,50 euros. Así se consigue aumentar el poder adquisitivo los años buenos sin tener que sufrir tanto los malos.

El estudio de Morningstar muestra que retirar más dinero al principio de la jubilación es posible, pero a cambio hay que aceptar más cambios en las cantidades que se cobran cada año. Al final, hay varias posibilidades. La elección final dependerá de cuánto margen tengas para ajustar tus gastos y de la estabilidad que necesites en tus ingresos.

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