
Bajo las aguas del Mar Menor se esconde un animal que lleva poblando la tierra desde hace decenas de millones de años. Debido a múltiples amenazas, sin embargo, su supervivencia está en juego. Es el caballito de mar de hocico largo (Hippocampus guttulatus), una especie que se ha convertido en icono de este castigado enclave de la Región de Murcia.
Esta semana, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) una orden ministerial que implica la inclusión del caballito de mar de hocico largo en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) en la categoría de “vulnerable”. Se reconoce así la situación que atraviesa la especie, que ya estaba incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE).
Esta designación llega dos años y medio después de que la Asociación Hippocampus presentase una propuesta formal para su inclusión en el CEEA. “La medida supone un importante avance para la protección de una especie emblemática del Mediterráneo y representa un hito para la Asociación Hippocampus, que lleva cerca de dos décadas trabajando de forma continuada en su estudio y conservación”, ha señalado en un comunicado.

Este paso supone un “avance oficial en el reconocimiento de las amenazas que afectan a la especie”, pese a que la asociación defendía una categoría de protección más exigente, la de “en peligro de extinción”. Su inclusión en el CEEA supone ahora que, para hacer efectiva la protección del caballito de mar de hocico largo, hay que “mantener el seguimiento científico, conservar y restaurar sus hábitats, reducir las presiones que afectan a los ecosistemas litorales y desarrollar medidas de gestión que permitan evaluar la evolución de sus poblaciones”.
Las amenazas del caballito de mar en un enclave castigado por el ser humano
Los caballitos son expertos en el camuflaje, un mecanismo especialmente necesario para protegerse de sus depredadores naturales. Este, sin embargo, no siempre es suficiente para escapar de ellos, especialmente durante sus primeras etapas de vida, cuando aumentan las probabilidades de ser depredados.
Entre las amenazas del caballito de mar se encuentran las lubinas, las doradas, otros peces de mayor tamaño que comparten las praderas marinas, la especie invasora del cangrejo azul y algunas anémonas, que son capaces de capturar crías recién nacidas.

“A pesar de tener diferentes depredadores naturales, los caballitos de mar rara vez intentan huir nadando. Su principal estrategia consiste en permanecer inmóviles y confiar en su extraordinario camuflaje, una adaptación que les ha permitido sobrevivir durante millones de años”, explican desde la Asociación Hippocampus.
Sin embargo, la depredación natural no es la principal amenaza a la que se enfrenta el caballito de mar de hocico largo en el Mar Menor, sino la degradación de su hábitat, pues su supervivencia depende en gran medida de la salud del ecosistema. Así, las crisis de eutrofización y los episodios de pérdida de oxígeno que han afectado a este enclave se han convertido en un grave problema para la especie.
A esto se suman otros eventos de contaminación, la presencia de especies invasoras como el cangrejo azul, el fondeo incontrolado de embarcaciones, determinadas artes de pesca, los efectos del cambio climático y la pérdida de las praderas marinas, que son precisamente las que le sirven en su camuflaje; al desaparecer estas, se pierde también su mejor defensa.

Es por ello por lo que desde la Asociación Hippocampus señalan que “proteger su hábitat es la mejor forma de asegurar el futuro de los caballitos de mar y de todo el ecosistema del Mar Menor”, uno de los enclaves más importantes a nivel histórico para la especie en el Mediterráneo español. “Conservar este ecosistema no solo beneficia a los caballitos de mar, sino también a cientos de especies que dependen de sus praderas marinas para alimentarse, reproducirse y refugiarse”.
Un hito importante para la recuperación de la especie
Hasta llegar a la catalogación del caballito de mar de hocico largo como especie “vulnerable” han transcurrido casi dos décadas de “compromiso ambiental, miles de horas de trabajo submarino y una labor científica construida desde el voluntariado”.
“Durante años, los integrantes de la asociación han recorrido y examinado sistemáticamente los fondos marinos, recopilando información sobre la presencia, abundancia y evolución de las poblaciones de caballitos de mar”, explica la Asociación Hippocampus. “Un trabajo realizado en condiciones muy diversas, soportando frío, calor, temporales y episodios meteorológicos extremos que han afectado gravemente al ecosistema del Mar Menor”.
Los expertos esperan que este hito no solo sirva para reforzar la investigación, la colaboración institucional y la participación ciudadana, sino también para que se impulsen nuevas medidas que favorezcan que esta especie emblemática de los ecosistemas litorales mediterráneos pueda recuperarse.
Otras especies incluidas como amenazadas o invasoras
La Orden TED/1096/2026, de 6 de octubre, a través de la que se ha incluido al caballito de mar de hocico largo en el CEEA, establece otras modificaciones para este catálogo, el LESRPE y el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (CEEEI).
Cuatro especies de insectos polinizadores han sido designados como “en peligro de extinción”: el abejorro confuso (Bombus confusus), el abejorro de Cullum (Bombus cullumanus), el abejorro de los acónitos (Bombus gerstaeckeri) y el abejorro inesperado (Bombus inexspectatus); también el pez de agua dulce sarda (Achondrostoma salmantinum).

En la categoría de “vulnerable” se introducen dos especies de insectos sírfidos: el sírfido de Dusmet (Mallota dusmeti) y Meligramma cingulata. Además, la mariposa hormiguera de las gencianas (Phengaris alcon) ha entrado en el LESRPE.
Con respecto al CEEEI, se han introducido siete nuevos taxones. Dos de ellos son invertebrados, en concreto hormigas: Crematogaster castanea y Messor cephalotes. El resto corresponde a flora, con las especies: el gramalote (Axonopus fissifolius), el trébol o la lenteja de agua —género Hydrocharis, excepto la especie Hydrocharis morsus-ranae, que es autóctona y está amenazada—, la alpargata o cañamazo (Paspalum notatum), Paspalum vaginatum y la hierba de San Agustín o falso-kikuyu (Stenotaphrum secundatum).

También se ha ampliado el ámbito de aplicación de la familia Colubridae al conjunto de las islas Baleares, pues anteriormente solo se recogía para Ibiza y Formentera, así como para Canarias. No afecta la inclusión en el CEEEI de las especies de esta familia que son nativas de España.
Además, el MITECO ha realizado una precisión taxonómica para el caso del cerdo vietnamita. Anteriormente se incluía como “Sus scrofa var. domestica raza vietnamita” y ahora se denomina como Sus scrofa var. domestica para incluir también a los híbridos.