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Ni colonia ni "urbe olvidada": las claves históricas que desmontan el relato nacionalista marroquí sobre Melilla

21 October 2026 at 23:09
Melilla desde el mar. Foto de Miguel González Novo

Los hechos históricos son los que legitiman las reclamaciones territoriales de los países. Por ello, la pugna entre Madrid y Rabat por la soberanía de Ceuta y Melilla ya no se libra en la diplomacia, el pulso entra en el terreno de la historia. Un extenso ensayo publicado en el diario marroquí le360 bajo la firma del urbanista e historiador Mohamed Métalsi, ha abierto el debate al calificar a Melilla de "ciudad olvidada" y resume su estatus político a un enclave puramente rifeño, islámico y amazigh (bereber) que fue amputado de su territorio natural.

La "urbe olvidada" del Rif

La tesis de Métalsi sostiene que la historiografía española ha recurrido al término "ocupación" de forma interesada para obviar ocho siglos de presencia islámica y justificar la toma de una ciudad presuntamente vacía. En su artículo, reconstruye la cronología de Melilla desde las primeras comunidades neolíticas y el puerto fenicio de Rusadir, pasando por el reino mauro y la posterior etapa islámica (Malila), vinculada a las tribus de los Guelaya (Iqer'iyen). A su juicio, el "relato colonial" español transformó un puerto mercantil en un presidio militar en guerra permanente con su entorno.

Sin embargo, historiadores como Alberto Bolaños mantienen una postura distinta. Para Bolaños, este lamento responde a una clara intencionalidad política: "Es una forma torticera de utilizar la historia que no tiene base documental". Frente a la pretensión de englobar el pasado medieval de la plaza bajo la soberanía de un Marruecos histórico, el historiador puntualiza la realidad política del Magreb a finales del siglo XV. En aquel momento gobernaban los sultanes watasíes desde Fez, no los alahuitas que ocupan el trono actual de Rabat. El historiador recuerda que Marruecos, como Estado-nación con fronteras delimitadas y control efectivo sobre todo su territorio y sus cabilas, no surge hasta su independencia en 1956.

Intentar atribuirle al Marruecos contemporáneo la herencia de los reinos bereberes es como pretender que el Egipto actual reclame derechos territoriales invocando a los faraones

Seguridad, piratería y la doctrina de frontera

La expedición de 1497 tampoco respondió a un afán de conquista colonial ultramarina, sino a una estricta necesidad defensiva. Con la toma del Reino Nazarí de Granada en 1492, la Corona de Castilla culminaba la Reconquista peninsular, pero la memoria de las sucesivas invasiones norteafricanas que habían alterado el curso peninsular (almorávides, almohades y benimerines) seguía muy viva.

"Castilla y los reinos peninsulares entendían que en el norte de África había un problema crónico de seguridad", explica Bolaños. Y es que la amenaza de nuevas incursiones se sumaba una piratería endémica en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, que asfixiaba el comercio marítimo. Tras conquistar Granada, Isabel la Católica y más tarde el cardenal Cisneros impulsan la política norteafricana con un fin muy concreto: neutralizar las bases de piratería corsaria y asegurar el flanco sur peninsular.

Parte de la Corona, no colonia

Uno de los aspectos medulares donde choca la narrativa marroquí con la posición española es la naturaleza jurídica de Melilla. Desde Rabat se insiste en asimilar las ciudades autónomas a colonias o vestigios imperialistas pendientes de descolonización, equiparándolas en ocasiones al contencioso de Gibraltar, pero existe una diferencia abismal. Gibraltar es una posesión británica cedida por el Tratado de Utrecht (1713), pero nunca ha formado parte del territorio metropolitano del Reino Unido. Ceuta y Melilla, en cambio, se integran desde el primer instante en la Corona de Castilla. "Son tan españolas como pueda serlo Asturias" explica Bolaños.

En el caso de Melilla, el salto de plaza fuerte a ciudad moderna quedó sellado tras la Guerra de África (1859-1860) mediante los tratados bilaterales hispano-marroquíes de 1859, 1860 y el posterior deslinde de 1862, rubricado mediante el célebre disparo de cañón desde el fuerte de Victoria Grande que fijó el territorio de la ciudad.

La frontera del Protectorado

El estatus no colonial de ambas ciudades quedó manifiesto en el siglo XX, durante la vigencia del Protectorado español en Marruecos (1912-1956). Ni Ceuta ni Melilla formaron jamás parte del protectorado.

Eran comandancias generales y territorio español de pleno derecho con siglos de anterioridad. Por eso la capital del protectorado se estableció en Tetuán y no en Ceuta ni en Melilla. "Ambas plazas estaban formalmente fuera del territorio protegido porque eran suelo español soberano", recuerda Bolaños. De hecho, el historiador apunta una anécdota poco conocida sobre la delimitación decimonónica: "El propio Francisco Franco se lamentaba décadas después de que en los tratados de 1860 no se hubiera aprovechado la victoria militar para extender el perímetro de Melilla hasta el monte Gurugú, lo que habría otorgado una mayor profundidad estratégica y defensiva a la plaza".

Frente a los intentos recurrentes de la diplomacia y los medios marroquíes por transformar la historia de Melilla, los archivos y el derecho internacional continúan arrojando el mismo testimonio: Melilla no fue segregada de ningún Estado marroquí preexistente, sino configurada a lo largo de más de cinco siglos como un componente indisociable de la soberanía hispana en el Mediterráneo.

El cibervirus israelí que burló la seguridad española y atacó el Ministerio de Transformación Digital

16 October 2026 at 06:54
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, en un acto este miércoles en Madrid.

La inteligencia Israelí cuenta con una ciberarma que no precisa de que el usuario abra un enlace sospechoso ni responda a un mensaje fraudulento. Le basta con que la víctima navegue por un portal de noticias o abra una aplicación meteorológica para que el virus se ponga en marcha. Instantáneamente, una publicidad automatizada aparece en un espacio de la pantalla y bajo esta inocente fachada, el malware inyecta un código malicioso en el dispositivo. De esta manera, el emisor del virus posee un acceso completo a los datos del mismo dispositivo.

Una reciente investigación internacional liderada por The Citizen Lab de la universidad de Toronto ha destapado lo que ha pasado a denominarse como AdFection. Se trata de una técnica pionera de ciberespionaje que permite infectar dispositivos de forma "invisible" mediante la simple visualización de anuncios en páginas web y aplicaciones comunes, situando a España en el epicentro de la amenaza. Según el informe, la red israelí concentró una actividad inusualmente intensa en la península Ibérica y el Estrecho de Gibraltar. No solo eso, también logró colar anuncios con este código de ataque en las redes del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.

Anatomía de "AdFection"

Hasta la fecha, la mayoría de los ataques atribuidos a la industria del spyware –como los precedentes de Pegasus o las primeras versiones de Candiru detectadas en Cataluña durante el caso CatalanGate– requerían algo de ingeniería social para inducir a la víctima a interactuar con un enlace. Ahora ya no es necesario. "AdFection" cambia las reglas del juego al instrumentalizar la arquitectura global del Real-Time Bidding (RTB). Esto es, el sistema de anuncios de publicidad que gestiona cientos de miles de millones de impresiones diarias en todo el planeta.

Piense el lector en la publicidad personalizada que le aparece en internet. Cuando entra en una web o app, su terminal envía una "puja" con los metadatos específicos (dirección IP, identificador publicitario móvil MAID, ubicación y características del sistema). A través de su plataforma MyDSP o de intermediarios autorizados, una compañía gana la "subasta" y es esta la que muestra un banner en el dispositivo del objetivo preseleccionado.

El anuncio de AdFection contiene una etiqueta que conecta con los servidores de Discover-Tech. Si el visitante coincide con los parámetros fijados por el atacante, el servidor devuelve código JavaScript malicioso; si se trata de un usuario ordinario o de un escáner de seguridad automatizado, devuelve una respuesta vacía (0 bytes) o un anuncio inofensivo. Este sistema lo hace prácticamente indetectable.

"Es una pesadilla técnica porque demuestra que los dispositivos pueden ser infectados por empresas de programas espía simplemente al visualizar un anuncio en una página web o aplicación, de forma totalmente silenciosa", advirtió Wolfie Christl, investigador y coautor del informe.

El impacto en España

Este es el virus que ha proliferado de manera particularmente inusual en la zona sur de nuestro país. Y es que la investigación, que analizó los flujos globales de tráfico de Discover-Tech, localizó una actividad inusualmente densa de estas operaciones sobre la península Ibérica y el área del Estrecho de Gibraltar.

El hallazgo de mayor repercusión para la seguridad nacional fue la identificación de impactos publicitarios con scripts de ataque en terminales conectados a las redes del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. Aunque la recepción de una impresión publicitaria maliciosa no equivale de forma automática a una infección consumada, esto confirma que la red del ministerio estuvo expuesta al vector de intrusión militar.

El hecho de que el ataque alcanzara al ministerio rector de la política tecnológica del Estado español no hace sino evidenciar la fragilidad de los perímetros corporativos públicos frente a un vector que viaja mezclado con el tráfico web general.

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