❌

Normal view

El mar de Canarias es un hervidero: “Si seguimos así, especies desaparecerán y los ecosistemas cambiarán por completo”

18 October 2026 at 04:30

El mar de Canarias es un hervidero: “Si seguimos así, especies desaparecerán y los ecosistemas cambiarán por completo”

El océano que rodea el Archipiélago registra los valores diarios de temperatura más altos de la serie, solo por detrás de los datos del año 2023. Los expertos destacan la influencia de El Niño sobre un planeta ya recalentado por el cambio climático y alertan de sus consecuencias para las especies marinas

La temperatura del océano marca un nuevo récord absoluto empujada por El Niño: “Nunca hemos visto algo así”

El océano que rodea Canarias está registrando este año los segundos datos más elevados de temperatura media desde que hay cifras. Los valores del Sistema de Observación Oceánica del Instituto Español de Oceanografía (IEOOS) muestran que la Demarcación Marina Canaria (el espacio marítimo alrededor de Islas en el que España ejerce soberanía) ha alcanzado picos diarios de temperatura cercanos a los 25,76 grados, el máximo de la serie histórica, contabilizado en 2023.

Los indicadores del IEOOS revelan que la temperatura del océano en el Archipiélago suele alcanzar su punto máximo en los meses de agosto, septiembre y octubre. 2026 comenzó con valores similares a la media, pero a mediados de junio las temperaturas se dispararon y, desde entonces, se han mantenido generalmente por encima de las anotadas desde 1982, con la excepción de 2023. El máximo de este curso se alcanzó el 29 de septiembre, con una temperatura media de 25,54 grados.

Estas cifras no son un fenómeno aislado. A escala global, la temperatura media de la superficie marina (excluidas las regiones polares) alcanzó en septiembre los 21,05 grados, el valor más alto contabilizado para ese mes desde que hay datos, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S). El registro supera en 0,13 grados el récord anterior para un mes de septiembre, establecido en 2023, cuando la media fue de 20,92 grados.

Copernicus también señala que durante ese periodo hubo máximos históricos de temperatura superficial del mar en amplias zonas del Atlántico y en el Mediterráneo occidental.

Buena parte de este sobrecalentamiento se debe a ‘El Niño’, explica Pedro Vélez, investigador del Instituto Español de Oceanografía. Se trata de un fenómeno natural cíclico que eleva la temperatura superficial del agua en las zonas tropicales del Pacífico y altera los patrones de lluvia, lo que puede provocar sequías e inundaciones, especialmente en América. Se produce de forma irregular, generalmente cada dos a siete años, y suele durar entre nueve y doce meses, llegando a alcanzar su apogeo entre noviembre y febrero. Su impacto ahora es aún mayor al actuar sobre un planeta ya recalentado por el cambio climático.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió en septiembre de que ‘El Niño’ este año será “muy fuerte” y, de hecho, la temperatura superficial del mar en el Pacífico Ecuatorial registró ese mismo mes un máximo histórico de 29,7 grados, según Copernicus. Una investigación de Climate Impact Lab, un centro de investigación de Chicago (Estados Unidos), estima que el actual fenómeno podría causar 451.000 muertes relacionadas con las temperaturas extremas.

En Canarias, ‘El Niño’ altera el régimen de vientos. Este es “el principal mecanismo” por el que el fenómeno afecta al resto del planeta, explica Vélez. Es lo que los expertos denominan la “teleconexión” de ‘El Niño’.

Con viento habitual o fuerte, el mar se remueve constantemente. El agua de la superficie se mezcla con las capas profundas y es reemplazada por agua más fría, lo que contribuye a distribuir el calor. Pero cuando el viento amaina, la franja más superficial del océano se mezcla menos con las inferiores y acumula la radiación solar recibida durante días, lo que eleva su temperatura.

Imagen de archivo de la costa de La Palma
Imagen de archivo de la costa de La Palma

Este fenómeno se suma al calentamiento progresivo del océano que rodea Canarias, añade Vélez. Entre 1982 y 1989, la temperatura superficial media fue de 20,92 grados; entre 1990 y 1999, de 21,07; entre 2000 y 2009, de 21,33; entre 2010 y 2019, de 21,41; y entre 2020 y 2026, de 21,96. Según los datos del IEOOS, la tendencia al alza en estos momentos supondría un incremento de 2,65 grados por siglo.

El investigador menciona asimismo otro factor que podría estar contribuyendo de manera reciente al aumento de la temperatura: la normativa internacional que redujo el contenido máximo de azufre permitido en el combustible de los buques, del 3,5% al 0,5%. Esto ha mejorado la calidad del aire, por un lado, pero ha tenido también como consecuencia una fuerte reducción de las emisiones de aerosoles de azufre, lo que afecta a la formación de las nubes y produce una disminución del efecto albedo (la cantidad de luz solar reflejada hacia el espacio), aumentando la temperatura del océano. Ya que cuanto menos nubes, más radiación solar llega a la superficie.

“El impacto de este fenómeno se aprecia más a largo plazo, por lo que sus consecuencias se verán dentro de diez años. Pero poco a poco se va notando”, remacha el investigador, que insiste en la “complejidad” del sistema para dar sentido a estos datos.

“A pesar de que este año todo el océano está registrando temperaturas superficiales históricas, la temporada de huracanes en el Atlántico todavía no ha registrado ni uno solo [la entrevista con Vélez se grabó días antes de la formación del huracán ‘Isaías’], algo que prácticamente no había ocurrido desde que existen registros. Lo que quiero decir es que el sistema es tan complejo que lo que creíamos tener claro a veces ni siquiera lo está”, concluye.

El aumento constante de la temperatura del océano tiene, además, múltiples efectos devastadores bajo el agua: migraciones masivas de peces, cambios en la pesca, blanqueamiento de los corales… El calor extremo provoca que muchas especies “puedan llegar a colapsar”, resume Sara González-Delgado, investigadora posdoctoral en la Universitat de Barceona y miembro del Observatorio Marino de Cambio Climático-Punta de Fuencaliente (OMACC).

La bióloga marina cuenta que su grupo evaluó la respuesta de la estrella de mar ‘Coscinasterias tenuispina’ ante incrementos graduales de temperatura. Y observaron que, a medida que el agua se calentaba, los niveles de estrés aumentaban hasta alcanzar un punto crítico (alrededor de los 30 grados de forma sostenida) en el que el animal directamente dejaba de respirar. Un punto de “no retorno”.

“Preocupa que las especies alcancen su umbral de colapso y no puedan soportar las temperaturas actuales o las que se registren en el futuro. Y que puedan morir, claro”, agrega.

Estrella de mar 'Coscinasterias tenuispina'
Estrella de mar 'Coscinasterias tenuispina'

González-Delgado recuerda que Canarias tiene un ecosistema subtropical que reúne tanto a especies adaptadas al calor como a otras que no tanto. El calentamiento amenaza especialmente a estas últimas, sean endémicas o autóctonas.

Un ejemplo es el musgo amarillo, típico de Tenerife. Estas algas forman bosques submarinos que actúan como criaderos donde se refugian y crecen larvas y juveniles de peces. Y si los perdemos a ellos, enfatiza la experta, el impacto en la pesca artesanal y el marisqueo local sería notorio.

Otra consecuencia que conviene tener en cuenta es la expansión de especies invasoras favorecidas por el calor. En ocasiones, los barcos transportan de manera involuntaria organismos tropicales que normalmente quedan confinados en los recintos portuarios porque el agua exterior está demasiado fría.

No obstante, cuando la temperatura del mar aumenta, estas especies pueden encontrar las condiciones idóneas para colonizar las costas e islas vecinas. Un caso reciente mencionado por la investigadora: el cangrejo nadador rojo ‘Cronius ruber’. Otro ejemplo “preocupante”: el alga ‘Rugulopteryx’, originaria del noroeste del Pacífico y cuya expansión en el Archipiélago también está vinculada al tráfico marítimo.

“De repente ha aparecido esta especie de alga, que nadie se come porque es tóxica, y está sustituyendo a otras algas que tenemos en las Islas”, remarca.

A pesar de la gravedad del diagnóstico, González-Delgado destaca la capacidad de resistencia y adaptación que su equipo ha observado en la fauna marina canaria, en concreto en algunas especies de erizos de mar y lapas. Estos animales pueden activar o desactivar determinados genes en respuesta a los cambios de temperatura, un mecanismo que actúa como una especie de amortiguador y que permite a ciertas poblaciones resistir el calentamiento o desplazarse hacia zonas más frías. Aunque todo tiene “un límite”.

“Siempre decimos que, por ahora, todavía hay especies que pueden luchar, que pueden aguantar. Pero, si seguimos así, acabarán desapareciendo y nuestros ecosistemas cambiarán por completo”, concluye la experta.

Jimmy Choo celebra su 30 aniversario con una colección cápsula de zapatos joya de 'perlas'

16 October 2026 at 14:29

Hace justo 30 años nació una de las firmas de lujo más famosas del mundo. Hablamos de Jimmy Choo, una casa de moda británica especializada en accesorios y zapatos en los que la alta costura artesanal se fusiona con el glamour atrevido y sofisticado. Para celebrar este cumpleaños, la firma ha lanzado una colección cápsula en la que vuelve a sus orígenes y rinde homenaje a uno de sus símbolos más famosos e icónicos: la perla.

Jimmy Choo celebra 30 años con la colección cápsula Pearls of Wisdom

Pearls of Wisdom es el nombre con el que Jimmy Choo ha bautizado a la que, posiblemente, sea una de sus colecciones cápsula más importantes. En ella, la directora creativa Sandra Choi viaja a 1996, año en que se fundó la firma, para tomar prestada la perla, un elemento que inspiró la arquitectura y decoración de las primeras boutiques de Jimmy Choo, y en la que se basó para crear las cajas donde se guardan los artículos.

Así, para esta colección la perla deja de ser una inspiración para convertirse en una pieza más de los zapatos y bolsos. La diseñadora la incorpora tanto a modo decorativo como elemento estructural, pues hay zapatos en los que la perla forma parte del tacón. El resultado es una colección muy original, que evoca a los primeros años de la firma y que tiene un brillo de lo más especial.

Zapatos joya y bolsos con perlas incrustadas

La pieza más exclusiva de la colección Pearls of Wisdom son los zapatos Ithaca 95. Se trata de un salón confeccionado en terciopelo negro y con un original tacón de cuña dorada, en la que aparecen incrustadas perlas de diferentes tamaños. Es un zapato joya que, seguro, pasará a la historia de la firma y que ya está agotado. Su precio es de 1.495 euros.

A juego con él, Sandra Choi ha diseñado un elegante clutch de forma rectangular, confeccionado en el mismo tejido de terciopelo negro y con detalles joya dorados en el cierre, donde vuelven a aparecer las perlas. Su precio es de 2.350 euros y aún está disponible.

El conjunto lo cierran un anillo y unos pendientes que imitan el cierre del clutch y que, al igual que los zapatos, se presentan en una estructura de metal dorado con perlas incrustadas. Dos piezas de joyería de 395 euros y 495 euros, respectivamente.

La colección cuenta con otros modelos de salón y mules más sobrios y discretos en los que las perlas tan solo aparecen en el empeine a modo de decoración. Aunque destaca la sandalia Sacora 100, elaborada completamente a partir de perlas de diferentes tamaños. Su precio es de 1.695 euros.

Ríos secos no son ríos sin vida: un proyecto estudia su funcionamiento en España

16 September 2026 at 06:55
Un proyecto de investigación impulsado por científicos españoles trata de demostrar la importancia de los ríos que pasan gran parte del año sin llevar agua y permanecen secos durante largos periodos. Aunque inicialmente pueda parecer que se trata de cauces sin vida, lo cierto que siguen albergando una importante biodiversidad. DRY-Guadalmed es la iniciativa abordada para investigar esta situación.

Alarma en EEUU por la decisión de Trump de eliminar las restricciones a las emisiones de CO2 de las centrales eléctricas

15 September 2026 at 11:30
La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EEUU) ha anunciado la derogación de los límites existentes a las emisiones de dióxido de carbono de las centrales eléctricas, lo que amenaza con aumentar seriamente los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.

La conexión climática entre el Pacífico y el Índico se está rompiendo: este es el motivo

15 September 2026 at 06:55
Los océanos Índico y Pacífico han estado vinculados climáticamente durante siglos, pero los científicos afirman que esa conexión se está rompiendo. Los registros climáticos del pasado evidencian que las grandes erupciones volcánicas producidas siglos atrás ya alteraron esta conexión, pero el actual calentamiento global impulsado por el ser humano parece estar llevando este fenómeno mucho más allá.

¿Cuál es el canto de ave preferido por los humanos? Un experimento da la respuesta

14 September 2026 at 09:30
Los científicos ya saben desde hace tiempo que escuchar las aves mejora el bienestar humano y ayuda a la relajación y el equilibrio mental. Ahora, un nuevo estudio ha establecido una especie de ránking sobre cuáles son los cantos de las diferentes especies que resultan más placenteros al oído humano. En general, éstos resultan ser los cantos agudos, variados y de volumen moderado.

EU Incorporated: The way to start-up European competitiveness

Platine und Mikrochips Made in Europe
Cover image: picture alliance / SULUPRESS.DE | Torsten Sukrow / SULUPRESS.DE

America has long been the go-to home for emerging tech companies. With this, it has reaped economic and geopolitical benefits such as technological sovereignty, innovation culture, brain gain and standard setting, to name a few. But President Donald Trump’s rule is now eroding some of America’s most competitive assets: predictability and legal certainty. From tariff volatility and political pressure on independent agencies to restrictions on foreign researchers and the politicisation of investment decisions, doing business in America now comes with much higher risks.

For the first time in decades, Europe has a chance to compete by offering emerging companies an alternative: stable institutions, clear rules, independent regulators and a rule-of-law guarantee. To beat the US at its own game, the EU will need to take a much more continental approach.

In some ways, Europe is not too far behind. It currently competes head-to-head with the US and China in the creation of new tech companies, for example. Since 2015, it has produced more start-ups than America and has the same share of founders creating new companies with Asia.  Talent costs are lower than in the Bay Area or New York, and Europe holds advanced positions in quantum technology, climate tech and biotech.

The problem arises at the scaling stage. The fragmentation of 27 member-state markets and the regulatory complexity this brings is an invisible ceiling on the continent’s start-up environment. In 2024, investment rounds above $100m totalled $120.8bn in the US compared to just $18.1bn in Europe. And in 2025, deep tech investment reached $130bn in the US compared to just $16bn in Europe, a gap that widens when looking at AI and other breakthrough technologies.

The US dominates funding for breakthrough tech

Over time, these dynamics have led to a structural decline: Europe’s share of global tech market value has plummeted from 30% in 2000 to just 7% today, even though the tech industry now accounts for 15% of Europe’s GDP, compared to 4% in 2015. The consequences for Europe’s tech sovereignty and geoeconomic sway are unquestionable.

It would be misleading to only blame regulatory fragmentation for this gap. Other factors weigh heavily on European venture capital growth too. There are few deep pockets in public equity markets able to absorb large tech IPOs; European institutional capital, like pension funds, chronically underinvests in venture capital; and the broader institutional culture prices risk more conservatively than America’s.

A lack of European money means that much capital comes from overseas. Nearly half of Europe’s growth-stage funding last year came from abroad, predominantly America. In itself this is not a problem, but it becomes one when those investors push entrepreneurs to relocate their companies once they reach scale. This creates a “high-growth forum shopping”that drains talent, high-quality jobs, innovation capacity and previously invested public funding out of Europe. This has created a familiar pattern of European-born companies ending up incorporated on the other side of the Atlantic.

Creating an EU Inc

To address these issues, the European Commission recently took a decisive step towards approving a European company model: EU Inc., otherwise known as the 28th regime. The idea is to create a harmonised EU-level legal framework to allow companies, especially startups and scale-ups, to operate in the single market under one set of rules rather than facing 27 different national systems. This should create European-born and -raised firms.

The first part is already on the table: a regulation establishing EU Inc. as an optional, automatically recognised and fully digital corporate entity covering commercial, tax, insolvency and labour law. In theory, this should lead to less regulatory fragmentation, more risk investment and better access to capital markets and European talent. The practice, however, is more difficult.

Achieving a broad ecosystem of innovative EU Incs will depend on whether founders choose it and whether investors trust it is consistent and usable. On the attractiveness front, the current proposal faces two big difficulties. First, the regime can only reach its full potential if the EU makes progress on other files including key items of the startup and scaleup strategy, the European Innovation Act, the capital markets union and the transformation of certain merger guidelines.

Second, in the complex institutional negotiations up until 2027, certain countries and stakeholders will likely seek to dilute the regime’s capacity to become a unified standard. This is because it will need to bypass certain domestic legal barriers to make it easier to build, invest, and scale across Europe. Germany, for example, will scrutinise any framework that bypasses its co-determination model (Mitbestimmung). France will defend the centrality of its tech national champions agenda. And the Nordics will protect the favourable tax treatment of stock options and employee share schemes. In June 2026, the Council’s own legal service already advised national delegations that the proposal may need to be downgraded from a regulation to a directive, which would undermine its harmonising ambition from the outset.

Should the 28th regime derail under pressure from national interests, it would be a macroeconomic failure of the first order

Should the 28th regime derail under pressure from national interests, it would be a macroeconomic failure of the first order. To prevent that and keep the capitals on board, the proposal must be preserved as the commission designed it, as a regulation, not a directive. That means EU Inc is optional for entrepreneurs and businesses, but not for member states: national company law stays in place, and companies simply gain a European corporate form alongside it. Capitals therefore retain their legal sovereignty while their most promising firms become less likely to move abroad. Within this, the new legislation must include tax measures to prevent huge imbalances of member states with more attractive tax laws such as Ireland, Luxembourg or the Netherlands.

Moreover, in case of an effective blockage of negotiations, parallel levers should be activated: the move away from unanimity voting suggested by Ursula von der Leyen in April together with fast-track routes such as mutual recognition mechanisms between member states. The European Competitiveness Lab is a good model to inspire this member-state coordination. The geopolitical urgency framing the debate can provide the political tailwind.

Europe has networks of academic research centres and connected clusters such as the AI factories which are already generating projects and spin-offs in critical technologies. There is still time for these spin-offs to be born as EU Incs. The combination is straightforward: AI factories and the EuroHPC joint undertaking provide the scientific infrastructure, EU Inc is the legal vehicle, and the European innovation council and investment bank work as the financing bridge between laboratory and market. This is the most scalable path available to Europe to turn its research strength into corporate strength; it just requires the alignment of institutions and laws that already exist.

The EU can do it again

The potential transformative dimension of the 28th regime has two precedents worth recalling, both of which combined a common legal framework, pooled public investment and continental scale to overcome the limits of national efforts.

In the late 1960s, Airbus emerged as a political-industrial project to equip Europe with a champion capable of competing with the US in commercial aviation. France and Germany agreed in 1970 to a single legal vehicle, joined shortly after by the UK and Spain. They then channelled public funding into a shared corporate structure, and eventually consolidated their fragmented national aerospace industries into one European company.

And in the 2000s, Galileo gave Europe its own global positioning technology based on a system that was open, civilian-controlled and compatible with GPS but more precise. It required EU member states to agree on a common legal and governance framework under EU law, to commit more than €10bn of joint EU-budget funding over two decades and to operate the system as shared European infrastructure rather than as competing national projects. Its development is widely credited as a factor that pushed Washington to end the deliberate restrictions of GPS for civilian use.    

Today, both operate at a global scale. The lesson for the 28th regime is the same: a single legal framework, pooled resources and continental scale turned political ambition into industrial reality. Europe’s competitiveness in the coming decades will depend on its capacity to do this again and support companies, especially those driven by emerging technologies. With this, the EU could achieve a new strategic form of sovereignty and the greatest practical step forward for the single market in decades.

Source

❌