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Abel Ferrara, el director maldito que dejó las drogas a los 61: “Mi rehabilitación se basa en dejar de decir mentiras”

19 October 2026 at 04:30

Es un clásico de Brian de Palma, pero hubo un tiempo en que Atrapado por su pasado (1993), el thriller criminal protagonizado por Al Pacino, pudo ser un éxito de Abel Ferrara (Bronx, Nueva York, 75 años). A principios de los noventa el legendario director llevaba un año ensayando con Al Pacino cuando apareció un guionista nuevo. Semanas después, Tom Pollock, jefe de Universal, le llamó aparte durante una cena en un restaurante de Cannes para hablarle de otra nueva versión del guion, lo cual a Ferrara le pareció una tomadura de pelo. Dejó su botella de vino blanco en la mesa de Pollock antes de ir a hablar con él, y al volver la cogió y se la metió dentro de la chaqueta, por esa costumbre neoyorquina de esconder el alcohol al salir a la calle. A los pocos días, le despidieron: alguien fue contando que le había robado una botella a Pollock.

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© Ernesto Ruscio (Getty Images)

El director Abel Ferrara, en una foto de 2024 en Roma (Italia), donde reside actualmente.

Anna Caballé escribe la biografía de su hermano, poeta y víctima de la heroína: “Las drogas eran el símbolo de la modernidad”

16 October 2026 at 04:30

Los ochenta fueron una hipérbole. Después de décadas de vivir en el ascetismo de las costumbres y la represión de los deseos del franquismo, toda una generación se dedicó a derribar lo aburrido, lo normativo, lo prohibido, lo de antes. Los jóvenes rompieron con el pasado sin anestesia y sin saber que algunos acabarían rotos en el empeño. Carlos Caballé fue un destacado representante de aquella hornada sensible, inconformista y rebelde que se quedó por el camino. Cada uno había accedido a la rebelión por su propia puerta. La suya fue la necesidad de sedar el sufrimiento que le provocaba crecer en una casa zarandeada a todas horas por la tormenta. Esta historia arranca en una familia catalana, numerosa, burguesa e infeliz, y concluye en una escritora que ha dedicado lo mejor de su vida a escudriñar con afán de entomóloga las vidas de los otros. Así que comienza en Carlos y acaba en Anna, los hermanos Caballé que protagonizan El soñador de refugios (Galaxia Gutenberg), uno de esos libros caleidoscópicos donde se pueden encontrar múltiples paisajes: los vaivenes de un poeta politoxicómano, la memoria de una biógrafa que rehuía su propio pasado y, también, las pinceladas sociológicas de la hipérbole de los ochenta.

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© Caterina Barjau (EL PAÍS)

Carlos Caballé, cuya biografía ha escrito su hermana Anna, en una fiesta a finales de los setenta.
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