¡Peugeot se ha vuelto loca! Dos deportivos eléctricos, 1.316 CV y un regreso inesperado
Otra de las novedades que hemos podido ver en persona en el Salón de París ha sido el impresionante Peugeot E-T16 Concept y la impresión es clara: es absolutamente brutal. Un ejercicio de diseño y potencia que, seguramente, no llegue a la calle tal cual, pero también pensábamos lo mismo del Renault 5 Turbo 3E, que sería su rival perfecto… y mira cómo ha acabado la cosa.
Peugeot ha aprovechado el 40 aniversario de las dos coronas del 205 T16 en el Mundial de Rallyes (1985 y 1986) para presentar el coche más potente de su historia. Es un prototipo eléctrico que reinventa el mito del Grupo B con un diseño radical y una cifra que asusta: 816 CV.
El aspecto sigue el mismo lenguaje que nos encontraremos en el próximo E-208. Delante y detrás hay tres largas barras horizontales iluminadas, con el logo de la marca iluminado en el frontal. El capó lleva dos grandes tomas de aire, el paragolpes otras tres entradas generosas, los pasos de rueda están muy ensanchados y las aletas delanteras tienen aperturas para extraer aire. Detrás destaca un difusor doble con dos palas aerodinámicas ajustables y un gran alerón partido que es de lo más destacado del coche. Por cierto, toda la sección trasera de la carrocería se abre para dejar a la vista los componentes mecánicos; así como las barras de seguridad y dos cascos.
No faltan los guiños al T16 original: el gris Winchester Matte, las llantas de 21 pulgadas de diseño exclusivo, la toma de aire delante de las ruedas traseras, el pilar C flotante y una línea roja retroiluminada que recorre el coche de punta a punta.
Por dentro se ve la nueva generación del i-Cockpit y el volante Hypersquare, inspirado en el 9X8 de resistencia. Este volante ya lo probamos en persona hace unos meses en un prototipo y, aunque parece un poco raro a primera vista, es bastante más ergonómico de lo que sus formas dicen, especialmente porque no es necesario girar más de la cuenta, es como en un Fórmula 1. También hay una pantalla táctil central (que no llegará al E-208 de producción), otra panorámica de 21 pulgadas, asientos baquet, jaula antivuelco y materiales como fibra de carbono, aluminio anodizado y malla técnica. El techo, con una malla roja que se desvanece a negro, recuerda al suelo del E-208 GTi.
Más de 800 CV de potencia
La propulsión suma tres motores eléctricos (uno delante y dos detrás) para esos 816 CV y una relación peso/potencia por debajo de 2 kg/CV. El 0 a 100 se despacha en 2,5 segundos y llega a 300 km/h en 16 segundos. Un sistema de vectorización reparte el par entre ejes y entre las dos ruedas traseras. Desde el Hypersquare se puede ajustar la entrega de potencia, la distribución del par, la regeneración, el modo track de la suspensión o el launch control. A la derecha del conductor hay un freno de mano hidráulico vertical que actúa sobre discos de 380 milímetros.
La batería es de 85 kWh, con refrigeración lateral desarrollada por Peugeot Sport. Según la marca, permite tres vueltas completas al Nordschleife sin limitar potencia. Homologa hasta 400 kilómetros y, con arquitectura de 800 V, carga del 10 al 80% en menos de 15 minutos.
Visto en París, el E-T16 no parece un simple show car tibio: tiene presencia, detalle y una ficha técnica de auténtico hypercar eléctrico. Que llegue a producción es otra historia, pero después de lo del R5 Turbo 3E, mejor no descartar nada demasiado pronto.
Y junto a él, el RCZ Vision
Pero lo mejor de todo es que Peugeot no se ha limitado a traer solo este brutal E-T16, en el mismo stand tenían otro concept que no se quedaba atrás en espectacularidad: el RCZ Vision. Es una relectura eléctrica del deportivo que en su día quiso plantarle cara al Audi TT y que, a nuestro juicio, el mercado no valoró como merecía. Conserva el techo de doble burbuja y los arcos que enmarcan el habitáculo, ahora más finos y flotantes, y acentúa el perfil para ganar algo de espacio atrás. Silueta baja, hombros marcados, firma de tres garras en horizontal, alerón trasero activo que se oculta al detenerse y llantas de 21 delante y 22 detrás.
Anuncia 500 CV, hasta 600 kilómetros de autonomía y un consumo de 11,5 kWh/100 km, con batería de estado sólido desarrollada con Factorial Energy (solo 110 milímetros de grosor), arquitectura de 1.000 V y carga del 10 al 80% en 10 minutos. Se apoya en la plataforma STLA One, con dirección y frenos electrónicos, y el mismo volante Hypersquare sin conexión mecánica con las ruedas. Dentro hay cuatro plazas individuales y un i-Cockpit con pantallas Micro LED transparentes, manteniendo mandos físicos para el clima y los modos de conducción.
Tampoco hay confirmación de producción ni precio, pero sí que nos parece que Stellantis ha pisado el acelerador respecto a los últimos años de recortes y circunstancias complicadas, y este Salón de París nos ha confirmado que, por primera vez en cierto tiempo, el Grupo ha querido hacer algo así como un: ''¿coches nuevos aburridos?, sujétame el cubata''.

