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Exposición de tiburones en Cosmocaixa: necesitará un barco más grande

21 October 2026 at 19:14

“Necesitará un barco más grande”. La famosa frase del asombrado Brody al capitán Quint cuando el enorme tiburón blanco hace inesperadamente su aparición en la película de Spielberg por la borda del pesquero Orca viene la cabeza al entrar en la nueva exposición de Cosmocaixa, Tiburones: los guardianes del océano. La muestra, presentada esta mañana en Barcelona, requiere sin duda un barco conceptual más grande del habitual para navegarla, tal es la cantidad de emoción e información que proporciona, incluidas diez reproducciones a tamaño natural de escualos, entre ellos un impresionante tiburón blanco de casi cinco metros, un tigre, un sarda (Carcharhinus leucas), un martillo, un toro (Carcharias taurus ) y un rarísimo y extinto Helicoprion, con una extravagante mandíbula en vertical que parece una sierra circular.

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© Quique García (EFE)

El tiburón blanco de la exposición en Cosmocaixa.

Muere un trabajador forestal por un ataque masivo de avispas velutinas en Ourense

21 October 2026 at 17:16

Un hombre de más de 50 años estaba realizando trabajos de desbroce en una pista forestal del municipio ourensano de Larouco cuando se topó, este miércoles al mediodía, con un nido de avispas velutinas. Los insectos lo atacaron masivamente y falleció casi en el acto, sin que los servicios de emergencias llegasen a tiempo para suministrarle el antídoto y salvar su vida. Al lugar de los hechos se desplazaron una ambulancia medicalizada y un helicóptero, además del médico del ayuntamiento de Larouco y un equipo de emergencias. La víctima, José E.A., natural del municipio pontevedrés de O Porriño, al sur de Vigo, llevaba muchos años residiendo en el ayuntamiento ourensano de Manzaneda. Actualmente trabajaba como alumno en un taller de empleo que daba servicio a varios consistorios de la zona: Larouco, Manzaneda, O Bolo y San Xoán de Río, en Ourense.

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© IVÁN VIEITO (Getty Images/iStockphoto)

This is a Nest of Vespa Velutina in Santander, Cantabria, Spain.

Linces contra milanos: el felino caza al otro depredador con el que compite por los conejos en Doñana

21 October 2026 at 16:00
Los linces y los milanos negros, en la imagen, están en la cúspide del ecosistema en Doñana. Ambos cazan conejos; los primeros de noche, los segundos, de día.

Hay casos documentados en los que un gran depredador ataca a otro. Leones y hienas se atacan mutuamente. Recientemente, se grabó a orcas cazando al gran tiburón blanco. Los biólogos saben de lobos matando a coyotes en Norteamérica o jaguares a ocelotes en Suramérica. Pero lo que han descubierto en Doñana es doblemente sorprendente: un mamífero carnívoro como el lince ibérico yendo a por otro gran depredador del parque, el milano negro, un ave rapaz. Lo más llamativo es que, después de una convivencia pacífica durante décadas, los linces han empezado a cazar rapaces. Todo indica que los humanos tienen mucho que ver.

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Huevos en el sujetador y pasaporte diplomático: así funcionaba el tráfico de loros de Brasil a Canarias

21 October 2026 at 14:01

Es una de esas escenas de los sensacionalistas programas de televisión centrados en los equipos de seguridad de los aeropuertos: la policía revisa a una pasajera con unos bultos extraños en el pecho y descubre que escondía en el sujetador nada menos que 24 huevos. Ocurrió en octubre del año pasado en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, y el inesperado descubrimiento derivó en una operación policial que ha acabado con arrestos en las islas Canarias por tráfico ilegal de especies amenazadas.

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© Polícia Federal no Rio de Janeiro

Imágenes de los animales encontrados en uno de los registros policiales

'Glass surfing' en pogonas: qué sabemos de este comportamiento repetitivo

21 October 2026 at 05:59

Puede que quien convive con un dragón barbudo (Pogona vitticeps) haya observado cómo el reptil se acerca una y otra vez al cristal del terrario, se apoya contra él, intenta trepar o lo recorre repetidamente como si quisiera atravesarlo. Los aficionados a los reptiles llevan años utilizando la expresión inglesa glass surfing para referirse a este comportamiento, pero la razón detrás de esta conducta no estaba clara.

Las conductas repetitivas (estereotipias) en animales mantenidos en cautividad pueden tener diferentes motivaciones y, cuando aparecen de forma persistente, suelen ser señal de que alguna de las necesidades del animal no está siendo adecuadamente cubierta. En el caso de los reptiles, las interacciones repetitivas con las paredes de sus tanques y terrarios se han relacionado habitualmente con un intento de escapar, aunque hasta ahora esta explicación no había sido estudiada específicamente en dragones barbudos.

Esto cambió en 2024, con una investigación que analizó durante tres años el comportamiento de 24 pogonas para averiguar si realmente dirigían estas conductas hacia las posibles salidas del recinto y qué otros factores podían estar relacionados con ellas. Los resultados respaldan en buena medida la idea de que existe una motivación de escape, pero también muestran que la conducta es más compleja de lo que sugiere la expresión glass surfing (surfear el cristal).

Qué es exactamente el ‘glass surfing’

En el estudio, los investigadores no consideraron cualquier contacto ocasional con una barrera como un comportamiento repetitivo. Para que una conducta entrara en el análisis tenía que repetirse al menos tres veces seguidas o mantenerse durante 90 segundos o más. Las 24 pogonas estudiadas, 11 machos y 13 hembras, permanecieron en terrarios con tres paredes opacas y una pared transparente situada en la parte delantera, donde se encontraba la puerta. Los investigadores realizaron seis rondas de observación a lo largo de tres años y grabaron a cada animal durante 12 horas, coincidiendo con el periodo en el que las luces permanecían encendidas.

Además de registrar cuánto tiempo pasaban interactuando con cada una de las paredes, los investigadores compararon estas conductas con otros movimientos que aparecían en las grabaciones, como la alimentación o la defecación. De esta manera podían comprobar si el glass surfing aumentaba alrededor de determinados momentos.

El resultado más claro apareció al comparar las diferentes paredes. Las pogonas interactuaban durante más tiempo con la única superficie transparente del recinto, que además era la zona por la que podían entrar y salir. Es decir, no distribuían estas conductas de manera aleatoria por las paredes del terrario, sino que mostraban una preferencia por la que identificaban como posible vía de salida.

Los investigadores hicieron además una segunda prueba. Cubrieron con papel negro aproximadamente la mitad de la única pared transparente y observaron qué ocurría. Si los animales se limitaran a interactuar con el cristal de forma indiscriminada, cabría esperar que utilizaran las dos mitades de manera similar. Sin embargo, dirigieron una proporción mayor de las interacciones hacia la parte que seguía siendo visible, reforzando la hipótesis de que las pogonas no estaban simplemente recorriendo y frotándose contra cualquier superficie, sino que orientaban su comportamiento hacia una zona que reconocen como una salida.

No siempre hay una sola causa

Aunque los resultados apoyan la relación entre el glass surfing y una motivación para abandonar el terrario, el estudio no encontró una explicación única para todas las situaciones en las que aparece este comportamiento. Una de las asociaciones más llamativas fue la que se produjo con la defecación. Las pogonas tenían alrededor de 15 veces más probabilidades de defecar durante periodos en los que también realizaban interacciones repetitivas. Los investigadores plantean que una posible explicación es que el animal trate de abandonar el espacio antes de hacer sus necesidades, algo compatible con la tendencia de muchos animales a evitar defecar cerca de las zonas que utilizan para descansar o protegerse.

Pero la relación no permite saber qué sucede primero. No está claro si la necesidad de defecar provoca que la pogona intente salir del terrario o si la propia actividad repetitiva favorece que termine defecando. Por tanto, los autores consideran que esta asociación requiere más investigación.

En cambio, no encontraron una relación clara entre el glass surfing y la alimentación, un resultado interesante porque parte de las predicciones del estudio procedían de investigaciones sobre comportamientos repetitivos en mamíferos, especialmente carnívoros, que pueden mostrar actividad relacionada con la anticipación de la comida. Las pogonas tienen una historia natural diferente. Los ejemplares adultos son mayoritariamente herbívoros y presentan periodos de actividad relativamente sedentarios, por lo que desplazarse y alimentarse no están tan estrechamente relacionados como ocurre en otros animales.

También aparecieron diferencias entre sexos y estaciones a lo largo del año. Los investigadores esperaban inicialmente que los machos aumentaran más estas conductas durante la primavera, coincidiendo con la época reproductiva, debido a los desplazamientos y comportamientos territoriales observados en poblaciones en libertad. Sin embargo, sucedió justo lo contrario. Las hembras mostraron un aumento de las interacciones repetitivas durante la primavera.

En invierno, cuatro de las hembras estudiadas realizaron el glass surfing, mientras que en primavera lo hicieron nueve, y además durante periodos de tiempo significativamente más largos. Los autores plantean que esta diferencia podría guardar relación con las estrategias de movimiento de las hembras en libertad, que pueden desplazarse por diferentes zonas en busca de recursos y parejas.

Implicaciones para quien convive con una pogona

El estudio no permite establecer que cada episodio de glass surfing tenga necesariamente el mismo significado y una interacción ocasional con el cristal no equivale por sí sola a un problema de bienestar. Lo que merece atención es que el comportamiento sea repetitivo, persistente o aparezca con frecuencia.

Ante una pogona que pasa una parte importante del tiempo intentando trepar por el cristal, recorriendo una misma pared del terrario o realizando movimientos repetitivos, conviene observar el contexto antes de atribuirlo simplemente a que el animal está inquieto. La temperatura, la iluminación, los refugios disponibles, la distribución del recinto, el acceso a los recursos y las condiciones generales de mantenimiento forman parte del entorno que debe revisarse.

También es importante observar si el comportamiento aparece coincidiendo con determinados momentos. Si se concentra alrededor de la defecación, durante la época reproductiva o después de algún cambio en el terrario, esa información puede ayudar a interpretar lo que está ocurriendo. Del mismo modo, cualquier modificación repentina del comportamiento habitual merece atención, especialmente si aparece junto a cambios en el apetito, la actividad, el peso o el aspecto general del animal.

Referencias:

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