Normal view
- T NEWS
- Pedro Machado: “Chegaremos a 2035 com 50 milhões de turistas e mais de 53 mil milhões de euros em receitas”
Los destinos más terroríficos de Europa para celebrar Halloween
El mes de octubre es sinónimo de una cosa: Halloween. La ‘spoky season’ ha llegado por fin y la época más terrorífica del año supone pasar unos días de terror absoluta disfrutando de historias de miedo. A pesar de que en España no se viva de manera tan intensa como en Estados Unidos, se trata de una festividad que cada año atrae a más personas, e incluso algunas de ellas lo aprovechan para realizar un viaje.
Muchos de los que viven el día más terrorífico del año de manera más intensa buscan visitar destinos que la noche del 31 de octubre celebran este momento tan señalado por todo lo alto o que tengan una historia aterradora detrás, y por ello Euronews ha elaborado una lista con los mejores destinos de toda Europa para vivir un Halloween inolvidable sin perder un ápice de esa esencia sobrenatural que lo caracteriza.
Del hogar de Drácula al subsuelo de París
El primer destino que señala la publicación es, como no podía ser de otra manera, la región de Transilvania, en Rumanía. El ‘hogar’ del conde Drácula en el castillo de Bran domina una zona llena de leyendas relacionadas con el terror, pero ese aura no hace más que aumentar con los pueblos, iglesias y fortalezas que hay repartidos en el corazón del territorio rumano, que además en otoño cobra un esplendor especial.
Otro destino destacado ha sido la urbe de París, y es que la capital de Francia no solo es la ‘Ciudad del amor’ y la ‘Ciudad de la luz’, sino que también esconde una larga historia de lo escalofriante que se puede notar especialmente en las catacumbas, donde descansan los restos óseos de más de seis millones de personas y que cuenta con cementerios envueltos en un aire tenebroso que conforman un París alternativo incomparable con ningún otro lugar.
También puede ser un buen destino para viajar en Halloween la ciudad de Brujas, que poco tiene que ver con conjuros, pero que sí cuenta con varias historias sobre fantasmas que envuelven el precioso casco histórico de la urbe belga en un aura terrorífica, como la del fantasma del agua que aterroriza a quienes se acercan al Lago del Amor en Minnewater Park, entre muchas otras.
El medio tampoco se olvida de dos maravillosas urbes anglosajonas como son Edimburgo y Derry. La capital de Escocia es uno de los destinos más excepcionales en la temporada otoñal, pero su historia y su folclore local rodeado de mitos hacen que sea un lugar perfecto para vivir la noche más terrorífica del año, mientras que en la urbe norilandesa, ubicada en la ‘frontera’ con Irlanda, se celebra uno de los festivales más grandes relacionados con Halloween fuera de Estados Unidos.

El pueblo medieval que Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias han elegido
Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón han encontrado en una localidad con encanto medieval el escenario perfecto para disfrutar de una escapada romántica lejos del foco mediático. Así, las imágenes publicadas por Diez Minutos y ¡Hola! en las que se les ve cargando el coche con maletas y protagonizando un apasionado beso, han vuelto a poner el foco en una relación que sorprendió y despertó gran interés desde que salieron a la luz sus primeras fotografías juntos.
Concretamente, los actores han elegido Sigüenza, en la provincia de Guadalajara, para disfrutar de unos días de desconexión. El pueblo permite dar paseos por calles empedradas, visitar rincones llenos de historia y disfrutar de una tranquilidad difícil de encontrar en la capital. Y como alojamiento, han optado por Molino de Alcuneza, un hotel boutique de 4 estrellas en un antiguo molino harinero del siglo XV.
Una catedral de aspecto fortificado
Sigüenza es una auténtica joya medieval en el corazón de Castilla-La Mancha. Su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico, refleja el paso de distintas civilizaciones, desde los celtíberos y los romanos hasta los musulmanes y los cristianos. Uno de sus puntos imprescindibles es la Catedral de Santa María la Mayor, cuya construcción comenzó en el siglo XII y se prolongó durante varios siglos.
El aspecto fortificado del templo, con dos torres almenadas en la fachada principal, combina elementos románicos, góticos y renacentistas. En su interior destaca la Capilla de los Arce, donde se encuentra el célebre sepulcro del Doncel de Sigüenza. También merece la pena contemplar la Sacristía de las Cabezas, el claustro, el coro y la colección de tapices, así como visitar el Museo Diocesano de Arte Sacro para conocer mejor la riqueza artística de la villa.
De la plaza mayor al castillo
La visita puede continuar en la Plaza Mayor, creada a finales del siglo XV. Su arquitectura castellana, las galerías porticadas y los edificios históricos, como el Palacio de los Deanes, actual Ayuntamiento, le confieren un encanto especial. Desde allí, la calle Mayor invita a recorrer el entramado medieval y descubrir monumentos como las iglesias de Santiago y San Vicente, ambas de origen románico y del siglo XII. También destaca la Casa del Doncel, una construcción gótica adornada con escudos y almenas, vinculada a la familia de este célebre personaje histórico.
En lo alto del pueblo se alza el Castillo de Sigüenza, una imponente fortaleza construida en el siglo XII como residencia de los obispos y señores de la localidad. En la actualidad, el edificio alberga un Parador de Turismo y su ubicación privilegiada brinda unas vistas únicas del conjunto urbano y el paisaje que lo rodea. Para completar el recorrido monumental, también se pueden visitar el Monasterio de Nuestra Señora de los Huertos, el Palacio Episcopal y la Ermita del Humilladero.
Naturaleza, gastronomía y fiestas locales
Además de sus monumentos, Sigüenza ofrece espacios perfectos para disfrutar de un ambiente tranquilo y de la vida local. El Paseo de la Alameda, junto al río Henares, es un lugar ideal para descansar y pasear, mientras que los alrededores de la villa permiten descubrir paisajes naturales de gran belleza. Entre ellos destaca el Parque Natural del Barranco del Río Dulce, un enclave perfecto para practicar senderismo, observar aves y disfrutar de la naturaleza.
La gastronomía local es otro de sus atractivos: en los bares y restaurantes del casco histórico se pueden degustar especialidades tradicionales, como el fino seguntino, el perdigacho y los torreznillos. Por último, merece la pena conocer las fiestas y tradiciones de Sigüenza, entre las que destacan las Hogueras de San Vicente, en enero; las fiestas de San Juan, en junio, y las Jornadas Medievales, en julio.


Tanzânia passa a exigir declaração de saúde a todos os viajantes
Cabo Verde está mais caro: preços turísticos sobem 7,5% no terceiro trimestre
- T NEWS
- Portugal United leva oferta turística portuguesa à Malásia em ação comercial com 30 agentes de viagens
Património cultural enquanto ativo do presente para territórios com futuro
O património cultural continua a ser pensado como herança, aquilo que recebemos do passado e devemos conservar para o futuro. Essa dimensão é essencial, mas insuficiente. O património é também um ativo estratégico do presente, capaz de produzir identidade, qualificar lugares, reforçar a coesão social e sustentar o desenvolvimento. Em Portugal, porém, permanece uma distância, patente em instrumentos como o PNPOT e a Política Nacional de Arquitetura e Paisagem, que apontam para a necessidade de maior cultura territorial, participação cívica e gestão integrada.
Não existe património sem reconhecimento de valor. Como sublinha Laurajane Smith, o património não reside simplesmente nas coisas, mas nos significados e usos que as sociedades constroem em torno delas. Quando essa dimensão é ignorada, o território tende a ser reduzido a mero suporte de investimento ou consumo. É aí que começam os processos de descaracterização, quando se perdem referências, banalizam-se paisagens e enfraquece-se a relação entre a comunidade e o lugar.
A investigação desenvolvida em diferentes processos territoriais permitiu-me observar que, quando as comunidades reconhecem nos lugares referências da sua história, tende a crescer a sua capacidade de apropriação social, participação e defesa do património. Quando esse vínculo se enfraquece, torna-se mais difícil mobilizar a sociedade em torno do que se perde ou transforma.
A relação é recíproca. O património contribui para construir identidade, mas uma identidade territorial consolidada favorece também a sua apropriação social. Quando as comunidades reconhecem lugares, práticas ou memórias como parte da sua história, tornam-se mais capazes de os defender e de participar no futuro do território. O património deixa de ser apenas objeto de tutela institucional e torna-se matéria de cidadania.
Isto é particularmente relevante num país em que o turismo é um importante motor económico. O património pode diferenciar destinos, qualificar lugares e gerar valor, mas fragiliza-se quando o território é tratado apenas como produto. A pressão imobiliária, a turistificação excessiva e a substituição de usos e populações podem produzir espaços valorizados no mercado, mas territorialmente empobrecidos. Estes territórios descaracterizados tornam visível o custo de não reconhecer o património como ativo para o desenvolvimento.
Por isso, património, turismo, urbanismo, habitação, ambiente, cultura e participação pública não podem continuar a ser pensados de forma autónoma nas políticas territoriais. A sustentabilidade territorial mede-se também pela capacidade de preservar as relações sociais, culturais e simbólicas que sustentam a identidade e a pertença. É também aqui que Marc Augé permanece atual: um lugar constrói-se na relação, na história e na identidade. Quando estas dimensões se enfraquecem, permanece o espaço, mas perde-se parte daquilo que permite reconhecê-lo… e reconhecermo-nos nele.
As agendas internacionais apontam nessa direção. A Agenda 2030 inclui, na meta 11.4, a proteção e salvaguarda do património cultural e natural, enquanto a Convenção de Faro coloca no centro a relação entre património, comunidades, participação democrática e desenvolvimento.
O património não é apenas aquilo que recebemos nem apenas aquilo que deixaremos. É o que, no presente, liga os tempos, ancora as comunidades aos seus territórios e preserva a singularidade que lhes permite continuarem a reconhecer-se como lugares. Quanto mais se consolida internacionalmente este entendimento, mais evidente se torna a distância entre esse reconhecimento e o lugar ainda secundário que o património ocupa em muitas decisões territoriais em Portugal. Saber reconhecer valores, interpretá-los, protegê-los, ativá-los e geri-los será cada vez menos uma competência periférica e cada vez mais uma condição para intervir de forma qualificada no futuro dos territórios. Talvez o desafio já não seja saber se essa mudança acontecerá, mas quanto tempo demoraremos a reconhecê-la.