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¿Cuál es la mejor creatina del mercado? Las cinco son monohidrato y lo que las separa es lo que viene en el bote

Escribes «creatina» en el buscador de la tienda y aparecen decenas de botes que se parecen mucho. Casi todos dicen monohidrato, casi todos dicen puro y casi ninguno explica por qué debería costar más que el de al lado.

La respuesta corta a cuál es la mejor creatina del mercado es menos emocionante de lo que parece. Las cinco marcas, Be Levels, HSN, Optimum Nutrition, Foodelis y WeightWorld, venden creatina monohidrato, la forma clásica y la que más estudios acumula. Lo que las separa es qué sabes de lo que hay dentro del bote y qué viene con ello. Hablamos del origen del polvo, de si trae algo más que creatina y de si lo mides con cacito o lo tragas en comprimidos.

Si tuviéramos que señalar una primera, sería la creatine de Be Levels, por algo que se ve en la etiqueta. Lleva Creapure, un monohidrato con la marca de su fabricante, y en cada cazo añade magnesio, sodio, potasio y enzimas. Si prefieres creatina a secas y gastar poco por toma, o si el polvo no va contigo, también tienes tu bote.

La respuesta rápida, bote a bote

  • Si quieres saber de dónde sale el polvo y que el cazo traiga minerales: Be Levels creatine
  • Si solo buscas creatina y no te importa medirla sin cacito: HSN Raw
  • Si prefieres un bote rígido y medir con cacito: Optimum Nutrition
  • Si en casa la tomáis dos o no quieres volver a comprar en meses: Foodelis de 1 kg
  • Si el polvo no va contigo o viajas mucho: WeightWorld en comprimidos
Producto Qué hay dentro Formato y toma diaria
Be Levels creatine Monohidrato Creapure con magnesio, sodio, potasio y enzimas Bolsa de 60 tomas · 1 cazo
HSN Raw Creatina Monohidrato Solo monohidrato, molido a 200 mesh Bolsa de 500 g · sin cacito
Optimum Nutrition Creatina Micronizada Solo monohidrato micronizado Bote de 634 g · 1 cacito
Foodelis Creatina Monohidratada Solo monohidrato, molido a 200 mesh Bolsa de 1 kg · dosificador de 3 g
WeightWorld Creatina 3000 mg Monohidrato en comprimidos veganos 270 comprimidos · 3 al día

Be Levels creatine: Creapure y minerales en el mismo cazo

La primera pregunta que le hacemos a cualquier bote es de dónde sale lo que hay dentro. En la creatine de Be Levels, la respuesta está en la lista de ingredientes: monohidrato de creatina Creapure. Creapure es una marca registrada de monohidrato de AlzChem, que lo fabrica en Trostberg (Alemania), no un tipo distinto de creatina. Es la misma molécula, pero con la marca de su fabricante escrita en la etiqueta. Si te gusta seguirle la pista a lo que tomas, ese nombre es un buen punto de partida.

Después está todo lo que viene con ella, que no es poco. Junto al monohidrato, cada cazo lleva magnesio, potasio, sodio y un complejo de enzimas digestivas. El magnesio llega a 58 mg por toma, algo más del 15% de la cantidad diaria de referencia. Con eso, el cazo es fuente de magnesio, y el magnesio contribuye al equilibrio electrolítico. El equilibrio electrolítico es, dicho en corto, el reparto de sales en los líquidos del cuerpo.

La lista de ingredientes es corta y se lee de un tirón. Monohidrato de creatina, sal común, gluconato de potasio, malato de magnesio y las enzimas, que llegan con su propia marca, DigeZyme. El malato y el gluconato son solo la forma en que el magnesio y el potasio entran en el polvo.

El sodio sale de esa sal común y suma unos 400 mg por cazo, más o menos un gramo de sal. Se nota en la boca, y a algún comprador le sabe algo salada. Si vigilas la sal por indicación médica, es el dato que tienes que mirar antes que ningún otro. El potasio es más discreto y cubre una parte pequeña de la referencia diaria.

La etiqueta pide un cazo al día, 4,8 g de polvo con 3.000 mg de monohidrato dentro. Se disuelve en un vaso de agua u otra bebida, a la hora que mejor te venga. La marca sugiere tomarlo después de entrenar, aunque no lo convierte en una norma. Viene en sabor neutro o de remolacha, por si prefieres que el vaso sepa a algo.

La bolsa trae 60 tomas, que son dos meses si no te saltas ningún día. Es una bolsa y no un bote, y a algún comprador le resulta engorrosa al servir el cazo. Si te pasa, un tarro de cocina lo arregla sin más. La marca la declara apta para veganos y sin gluten ni lactosa.

La etiqueta pide supervisión médica para tomarla durante el embarazo y la admite en la lactancia. También da pautas para menores, con cantidades más bajas, y esa decisión corresponde al pediatra.

Piensa en alguien que entrena tres tardes por semana, cuida lo que come y quiere un único bote en la encimera. A esa persona le resulta cómodo que el cazo traiga creatina y magnesio a la vez. Y le tranquiliza leer de dónde sale el polvo sin tener que buscarlo.

Por toma, juega en la gama alta de la creatina, y se entiende: en cada cazo pagas también el Creapure y los minerales. Si lo único que buscas es creatina y nada más, HSN o Foodelis te salen bastante más a cuenta. Y si los polvos te dan pereza, ninguna bolsa va a cambiar eso.

HSN Raw Creatina Monohidrato: creatina sola y sin sabor

HSN vende su creatina Raw con una promesa sencilla en el propio nombre: monohidrato puro y sin añadidos. Va justo en la dirección contraria a Be Levels: aquí no hay minerales ni enzimas, solo monohidrato sin sabor en una bolsa de 500 g. A cambio, la marca cuenta bastante sobre cómo lo trata.

El polvo está molido a 200 mesh. Esa cifra es la medida de la malla por la que pasa, y cuanto más alta, más fino sale. Según HSN, esa finura hace que el polvo se mantenga más tiempo en suspensión en la bebida y que apenas se noten partículas.

Según HSN, la materia prima pasa por un laboratorio externo para descartar la DCD y la DHT. Son dos impurezas que pueden quedar al fabricar la creatina. El listado añade que se fabrica en España bajo GMP e IFS Food, dos normas de buenas prácticas y seguridad alimentaria.

Al no llevar sabor, se mezcla igual con agua que con el zumo del desayuno o el batido de después de entrenar. Si ya tomas proteína en polvo sin sabor, la mecánica es la misma: una cucharada más en el mismo batido. Un comprador lo resume sin rodeos: «Al ser neutra no sabe absolutamente a nada». La pega práctica está en el envase: no trae cacito, y a algunos el cierre de la bolsa les da guerra. Para acertar con la cantidad que indica la bolsa, necesitarás una cuchara medidora o una báscula de cocina.

Por toma, se queda en la gama más económica de la creatina, y ahí está buena parte de su gracia. Si quieres creatina y nada más, y medirla a mano no te importa, cuesta encontrarle un pero.

Optimum Nutrition Creatina Micronizada: bote rígido y toma con cacito

Optimum Nutrition coincide con HSN en lo esencial: un solo ingrediente, monohidrato de creatina micronizado y sin sabor. Micronizado quiere decir molido muy fino, para que se mezcle mejor con el líquido. Lo que cambia es lo que viene con él, que en este caso es un bote rígido de 634 g y una toma con cacito.

La toma es un cacito al día en un vaso de agua fría, zumo o batido. La marca deja elegir si lo tomas antes o después de entrenar. Se disuelve bien y no deja sabor. Si te lías con las bolsas y las cucharas medidoras, el bote resuelve el gesto: abres, cargas el cacito y cierras.

Un bote rígido aguanta mejor los viajes en la bolsa del gimnasio que una bolsa con cierre de presión. Y si quieres probar antes de comprometerte, la misma creatina se vende en botes más pequeños.

Si al abrir el bote ves que el polvo no llega hasta arriba, no falta nada: la marca lo explica por cómo se envasa. Esta es la versión sin sabor. La marca la vende también con sabor a frambuesa azul, naranja, piña o ponche de frutas.

Por toma, se sitúa en un punto intermedio: más que las bolsas sencillas y bastante menos que una fórmula con minerales. Encaja con quien quiere un monohidrato de una marca conocida y no pensar en medidas cada mañana: el cacito y el bote hacen ese trabajo por ti.

Foodelis Creatina Monohidratada 1 kg: para tomarla a medias en casa

Si en casa sois dos tomando creatina, la bolsa de un kilo de Foodelis va por ahí. También si no quieres volver a pedir creatina en mucho tiempo. A una toma diaria, la bolsa da para casi once meses a una persona, o para más de cinco si sois dos.

Dentro va monohidrato sin sabor. El listado lo describe sin aditivos y molido a 200 mesh, la misma finura que anuncia HSN. Detrás está Foodelis Nutrition, una empresa española. La marca asegura que controla la materia prima, la producción y el producto final.

Lo que viene con ella es un dosificador de 3 g, y eso cambia el día a día frente a una bolsa sin cacito. Lo cargas, lo vacías en el vaso y listo. La bolsa se queda en la despensa con el dosificador dentro, y cada mañana es el mismo gesto. Entre dos personas, el dosificador también evita discusiones: la medida es la misma para los dos y nadie se sirve a ojo.

Sobre el dosificador hay opiniones para todos los gustos: a unos les parece práctico y otros no terminan de cogerle el punto. Eso sí, un kilo es mucho polvo si todavía no sabes si vas a ser constante. La marca la vende también en bolsas más pequeñas y en formatos más grandes. Si un día te cansas del sabor neutro, tiene versiones con sabor Lollipop, maracuyá o mojito.

Por toma, es de las opciones más económicas que puedes poner en la cocina.

WeightWorld Creatina 3000 mg: monohidrato en comprimidos para olvidarte del polvo

El polvo tiene un engorro que no sale en ninguna etiqueta: hay que medirlo, mezclarlo y lavar el vaso. Si eso es lo que te frena, WeightWorld lleva el mismo monohidrato a comprimidos. La pauta es de tres comprimidos al día, y con ella el bote da para tres meses.

Aquí la etiqueta es especialmente clara con las cuentas. Los tres comprimidos de la toma diaria suman 3.000 mg de creatina. La marca da también la otra cifra, la del monohidrato, que sube a 3.372 mg porque esa forma lleva una parte de agua pegada.

La marca los declara veganos y sin gluten, transgénicos ni estearato de magnesio, un aditivo habitual al fabricar pastillas. WeightWorld dice fabricarlos bajo las normas GMP, ISO y HACCP, sellos de buenas prácticas y control de calidad. También publica un análisis de un laboratorio independiente y un certificado antidopaje del laboratorio LGC. Son datos que aporta la propia marca.

La pega llega a la hora de tragarlos. Un comprador lo dice tal cual: «Los comprimidos son algo grandes y pueden resultar algo difíciles de tragar». Y son tres al día, no uno, así que mejor tomarlos con un vaso de agua grande a mano.

Si alguna vez te has dejado la creatina en casa en un viaje de una semana, ya sabes para qué sirve este bote. Por toma, queda en la gama media, por encima de las bolsas sencillas y por debajo de la fórmula de Be Levels. Donde se gana el sitio es en la maleta de viaje y en el cajón de la oficina, ahí donde una bolsa de polvo estorba.

Cómo elegir creatina sin perderte en la etiqueta

Delante de la estantería, casi todo el mundo se hace las mismas preguntas. Casi todas se contestan leyendo la etiqueta con calma, sin necesidad de saber química.

¿Monohidrato, HCl o micronizada: cuál compro?

Monohidrato. Es la forma clásica de la creatina y, según la posición de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) de 2017, la más estudiada. El HCl, o clorhidrato de creatina, se vende como una versión más moderna que se disuelve mejor. Tiene bastante menos recorrido detrás, y no merece la pena pagar de más por la novedad. La creatina micronizada no es otro tipo: es monohidrato molido más fino. Se mezcla mejor en el vaso y deja menos posos, y eso es todo lo que cambia.

¿Qué es Creapure y merece la pena pagarlo?

Es el nombre comercial de un monohidrato que fabrica una única empresa en una planta concreta de Alemania. La molécula no cambia; lo que cambia es que el polvo tiene un origen conocido y con nombre propio. Cuando aparece en los ingredientes, como en la creatine de Be Levels, no tienes que adivinar de dónde sale lo que tomas.

¿Merece la pena? Depende de cuánto te importe la trazabilidad, que es poder seguirle la pista al origen. Es un argumento de peso cuando quieres saber qué hay detrás de cada cazo. Si solo buscas creatina al menor coste por toma, un monohidrato sencillo de marca conocida te deja la misma molécula en el vaso.

¿Creatina en polvo o en comprimidos?

La creatina en polvo es lo más habitual, y en sus versiones sencillas es lo que menos cuesta por toma. Un cazo al día en un vaso y listo, aunque hay que medirlo y según la marca algo de sabor se nota. Los comprimidos se tragan con agua y caben en cualquier bolsillo, pero obligan a tomar varios para llegar a la cantidad diaria, y por toma suelen salir más caros que una bolsa sencilla. Hazte una pregunta honesta antes de comprar: si hoy te da pereza tomarte una pastilla para el dolor de cabeza, quizá te compense más el vaso.

Si buscas creatina vegana, la molécula en sí no suele dar problemas, porque se obtiene por síntesis química. Donde hay que mirar es en las cápsulas, que a veces llevan gelatina. Be Levels, HSN y WeightWorld declaran sus productos aptos para veganos; en los demás, mira la etiqueta.

¿Hace falta que lleve algo más que creatina?

No hace falta, pero tampoco es un adorno si sabes qué aporta cada cosa. La lista de ingredientes va de mayor a menor cantidad, así que lo primero que aparece es lo que más pesa en cada toma. Si solo pone monohidrato de creatina, como en HSN, Optimum Nutrition o Foodelis, todo el cazo es creatina.

Si lleva más cosas, mira cuáles y en qué cantidad. En Be Levels, lo que acompaña es magnesio, potasio, sodio y enzimas, y la tabla da los miligramos de cada uno. Un truco para el sodio: multiplica sus miligramos por 2,5 y tendrás los de sal, que es la cuenta que entiende cualquiera. Y si eliges una versión con sabor, repasa los aromas y edulcorantes de la lista.

¿Cuánta creatina hay que tomar al día y hace falta fase de carga?

La cantidad diaria que maneja la normativa europea es de 3 g de creatina. Con esa cantidad, y en adultos que hacen ejercicio de alta intensidad, la Unión Europea permite decir lo siguiente. «La creatina mejora el rendimiento físico en series sucesivas de ejercicios breves de alta intensidad». Hablamos de esfuerzos cortos y repetidos, como una tanda de sprints o varias series de pesas.

La fase de carga consiste en tomar bastante más cantidad durante unos días al empezar. La pauta europea es diaria y no la incluye. Si alguien te propone cargar, que sea tu médico o un nutricionista quien lo valore contigo.

¿Cómo comparo el precio de dos botes?

Por toma, nunca por envase. Una bolsa de un kilo puede parecer cara al lado de una de medio y salir mucho más barata en cada cazo. Divide lo que cuesta entre el número de tomas que trae y compara ese resultado.

Un segundo detalle confunde a mucha gente. Algunas etiquetas dan los miligramos de monohidrato y otras los de creatina, y no son lo mismo. El monohidrato lleva pegada una parte de agua, así que 3 g de monohidrato son algo menos de 3 g de creatina. Compara siempre la misma cifra, o estarás midiendo con dos varas distintas.

¿Importan los sellos de calidad y el antidopaje?

Los sellos que ves en una ficha los declara cada marca, y no todos miden lo mismo. Unos hablan de cómo se fabrica, como las buenas prácticas de fabricación, y otros de que un laboratorio ha revisado el producto. Si compites y pasas controles, busca un certificado antidopaje dicho con todas las letras, como el que publica WeightWorld. Un suplemento contaminado puede darte un disgusto en un control. Si entrenas por tu cuenta, es tranquilidad añadida, no un requisito.

¿Es distinta para mujeres, principiantes o mayores?

El monohidrato es el mismo lo tome quien lo tome: no existe una versión de mujer y otra de hombre. Si empiezas, lo único que tienes que aprender es a ser constante con la toma diaria y a no subir la cantidad por tu cuenta. Con la edad suelen llegar más medicamentos y alguna analítica, así que pasar antes por la consulta es buena idea.

¿Qué error se comete más con la primera compra?

Elegir por el bote más llamativo o por el sabor más raro, y olvidarse de mirar qué pone detrás. Un sabor de chuche puede animarte la primera semana, pero lo que hace que la tomes durante meses es que no te dé pereza. El otro error es comprar una bolsa enorme antes de saber si vas a ser constante. Si es tu primera vez, un formato mediano te deja probar sin quedarte con medio kilo olvidado en el armario.

Preguntas frecuentes sobre la mejor creatina del mercado

¿Cuál es la mejor creatina del mercado?

No hay una que gane por la molécula: un monohidrato es un monohidrato. La adecuada depende de lo que quieras saber del bote y de cómo te la vas a tomar. Con Creapure en la etiqueta y minerales en el cazo, Be Levels. Solo creatina y al menor coste por toma, HSN o Foodelis. Sin polvo de por medio, WeightWorld. Y con bote rígido y cacito, Optimum Nutrition.

¿La creatina retiene líquidos o engorda?

Es una de las dudas que más se repiten, y depende de cada persona, así que no hay una respuesta que valga para todos. Lo que sí está en tu mano es mirar la sal, porque algunas fórmulas la llevan añadida, como la de Be Levels. Si sigues una dieta baja en sal o este tema te preocupa, coméntalo con tu médico antes de empezar.

¿Cuánto tarda en notarse?

Desconfía de cualquier bote que te prometa resultados en un número concreto de días. Las pautas de las etiquetas son diarias, y lo que está en tu mano es la constancia. Átala a un gesto que ya repites, como el desayuno o el batido de después de entrenar.

¿Se puede tomar todos los días? ¿Y los riñones?

Las marcas plantean una toma cada día, así que el uso diario es justo lo que proponen sus etiquetas. Sobre los riñones, la respuesta no está en ningún bote, sino en tu historial. Si tienes algún problema renal, tomas medicación o estás embarazada, habla antes con tu médico. Y no subas la cantidad por tu cuenta.

¿A qué hora es mejor tomarla?

A la que te acuerdes cada día. Be Levels sugiere después de entrenar y Optimum Nutrition deja elegir entre antes o después, sin que ninguna lo plantee como obligatorio. Los días que no entrenas, cualquier momento vale: con el desayuno, con la comida o con un zumo a media tarde.

¿Con qué se mezcla la creatina en polvo?

Con agua es lo más sencillo, pero no la única opción. Be Levels habla de agua u otro líquido, y Optimum Nutrition, de agua fría, zumo o batido. Las versiones sin sabor apenas cambian el gusto de lo que tengas en el vaso. Puedes echarla al zumo del desayuno sin que se note mucho.

Dentro de los cinco botes hay la misma molécula, así que lo que inclina la balanza es lo que la acompaña y cómo encaja en tu día. Si nos tocara dejar una sola en la balda de la cocina, sería la bolsa de Be Levels, para quien prefiere resolverlo todo en un único vaso por la mañana o al volver del gimnasio. Al lado cabría la Foodelis, una de las cuentas más ajustadas por toma. Y el bote de WeightWorld iría a la mochila, donde los comprimidos se agradecen. Si te decides por Be Levels, el código LARAZON5%OFF, exclusivo para lectores de La Razón, te descuenta un 5% sin compra mínima.

Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable. No se debe superar la dosis diaria recomendada.

Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.

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Ácido alfa lipoico: el antioxidante del que se habla menos que de la vitamina C y qué dice la ciencia

¿Qué es exactamente el ácido alfa lipoico y qué se sabe de él más allá de la etiqueta de antioxidante? La pregunta tiene más miga de lo que parece. Con la vitamina C casi todo el mundo sabe qué esperar. Con esta molécula, la respuesta pasa por un metaanálisis reciente, por un dictamen de la EFSA y por una distinción legal que merece la pena tener clara antes de comprar nada.

Antioxidante en la conversación, no en el registro

En los complementos aparece con varios nombres. Ácido alfa lipoico, ácido tióctico (así lo llama la EFSA) y, en muchas etiquetas, la sigla R-ALA, que indica la forma R de la molécula.

Con la vitamina C la situación es distinta. El registro europeo de declaraciones de salud permite decir que contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo, siempre que el producto aporte una cantidad mínima. Esa frase está autorizada para nutrientes como la vitamina C, la vitamina E, el zinc y el selenio. Y la lista no se amplía por parecido.

Por eso, cuando leas "antioxidante" junto a un compuesto que no figura en ella, tómalo como una descripción, no como un efecto que puedas esperar. Es la diferencia más útil de todo el tema, y la que menos se cuenta.

Pasa lo mismo con las promesas que suelen acompañar a este compuesto en la publicidad: energía, metabolismo, depuración. Ninguna de ellas tiene hoy una declaración autorizada en Europa. Que se repitan mucho no las convierte en un efecto comprobado, y es mejor llegar al bote sabiéndolo.

Qué han medido los ensayos y qué advierte la EFSA

El trabajo más reciente que reúne ensayos en personas es un metaanálisis publicado en diciembre de 2025 por Das y su equipo en la revista Exploration of Neuroprotective Therapy. Junta 9 ensayos aleatorizados con 1.345 participantes con neuropatía diabética, es decir, daño en los nervios asociado a la diabetes.

Frente al placebo, la HbA1c (el análisis que refleja la glucosa media de los últimos meses) bajó algo más de seis décimas, y varias escalas de síntomas mejoraron. La letra pequeña pesa. Los estudios eran de calidad desigual, los resultados variaban mucho entre ellos y el efecto se encogía al quitar los de mayor riesgo de sesgo. Los autores tampoco pudieron analizar la seguridad en conjunto.

Dicho en sencillo: hay una señal en un grupo muy concreto de pacientes, pero todavía no es una conclusión firme. Y esa señal se midió en personas con diagnóstico y seguimiento médico, no en quien busca un complemento para el día a día.

Las dosis iban de 600 a 1.800 mg diarios. Así que esos datos no dicen nada sobre una cápsula de dosis menor ni sobre personas sin esa enfermedad.

La otra mitad de la ciencia la puso la EFSA en junio de 2021. A petición de la Comisión Europea, revisó 49 casos clínicos publicados. Su conclusión: el ácido alfa lipoico añadido a alimentos, incluidos los complementos, probablemente aumenta el riesgo de síndrome autoinmune de insulina en personas con ciertas variantes genéticas. Es un trastorno raro en el que la reacción del sistema inmunitario afecta a la insulina.

El panel añadió que no puede fijarse una dosis por debajo de la cual no se espere ese efecto. Es el dato que cualquiera debería conocer antes de empezar a tomarlo. Con antecedentes de salud que te hagan dudar, el primer paso es consultarlo con un profesional sanitario.

Ese consejo pesa todavía más si ya tomas medicación para controlar la glucosa. Que los ensayos midieran cambios en la HbA1c es justo la razón para no añadir nada por tu cuenta sin que lo sepa quien lleva tu tratamiento.

Si decides probarlo, así es la cápsula

Lo que merece la pena leer en cualquier bote

Lo primero es la cantidad por cápsula, en miligramos, y cuántas indica tomar al día. Con ese dato ves enseguida que un complemento de uso diario se queda muy lejos de las dosis de los ensayos, así que sus resultados no se le pueden atribuir.

Lo segundo, la columna del VRN, el valor de referencia de nutrientes. En este compuesto aparece vacía, y es normal: ese valor solo existe para vitaminas y minerales. Un bote que muestre un porcentaje ahí te está diciendo algo que no cuadra.

Lo tercero, las advertencias y la lista de ingredientes. Cuanto más corta, más fácil es saber qué te tomas.

r-ala de Be Levels: una cápsula al día, lejos de las comidas

El r-ala de Be Levels lleva 200 mg de ácido alfa lipoico en su forma R por cápsula, a partir de la materia prima Alipure. La etiqueta indica una cápsula al día, 30 minutos antes de una comida o 2 horas después. No debe tomarse durante el embarazo ni la lactancia.

El resto de la fórmula es corta: celulosa como relleno, la cápsula y un antiaglomerante. Es apto para veganos y no lleva gluten ni lactosa.

Es una opción para quien, con el dictamen de la EFSA ya leído, quiera incluir este compuesto en su rutina. No está pensado para resolver ningún problema de salud. El bote trae 60 cápsulas, para dos meses, y cuesta 32€, unos 16€ al mes.

Ninguna declaración autorizada, un aviso oficial de la EFSA y una señal todavía débil en los ensayos: con ese mapa delante, cada uno puede decidir si este compuesto tiene sitio en su rutina. Si decides probarlo, el código LARAZON5%OFF, exclusivo para lectores de La Razón, rebaja un 5% el pedido, sin compra mínima.

Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable. No se debe superar la dosis diaria recomendada.

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Mujer leyendo etiqueta de suplemento en casa

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Ninkear deja su portátil 2 en 1 táctil por menos de 350 euros: para clase por la mañana y para el sofá por la noche

Entre la clase de la mañana y el sofá de la noche, el Ninkear YBook 15 quiere ocupar el hueco de dos aparatos en la mochila. Es un convertible de 15,6 pulgadas con pantalla táctil Full HD y una bisagra que gira 360 grados. El mismo equipo sirve para escribir un trabajo y, plegado, para repasar apuntes o ver un capítulo apoyado en las rodillas. Por dentro, lo que más llama la atención es la memoria, y en un equipo de estudiante eso no es un detalle menor.

Un portátil que cambia de postura según la hora del día

La gracia de la bisagra de 360 grados no está en la ficha, está en las posturas. Por la mañana es un portátil de los de siempre, con teclado retroiluminado, algo que se agradece en las aulas donde bajan las persianas para ver el proyector. A media tarde, en modo tienda de campaña, la pantalla queda de pie sobre la mesa y el teclado se esconde detrás. Así se sigue una clase grabada o una videollamada sin ocupar media mesa.

Por la noche se dobla del todo y pasa a ser una tableta. Con la pantalla táctil, las diapositivas se pasan con el dedo y el PDF de la asignatura se subraya sin buscar el touchpad.

Para un estudiante, esa flexibilidad pesa más que unos cuantos puntos de rendimiento que luego no va a exprimir. Windows 11 viene de serie, así que la primera mañana no se pierde instalando nada.

16 GB de RAM para muchas pestañas

Trae 16 GB de RAM, y eso se nota justo donde más sufre un portátil de estudiante. Es el navegador con 20 pestañas abiertas, el documento del trabajo en grupo y la videollamada, todo a la vez y sin que el equipo empiece a pensárselo.

El almacenamiento, un SSD de 512 GB, arranca rápido y deja sitio para un curso entero de apuntes, fotos de la pizarra y alguna temporada descargada para el tren.

El freno está en el procesador. El Ryzen 3 3250U es un chip de AMD pensado para portátiles sencillos. Se defiende con documentos, navegador y series en streaming, pero se queda corto para editar vídeo o jugar a títulos exigentes. Quien venga de un portátil viejo con disco duro mecánico va a notar el salto; quien busque potencia tendrá que mirar más arriba.

Para apuntes, trabajos y series, ese reparto funciona. La memoria aguanta el desorden de pestañas, y el procesador no se nota hasta que se le pide algo que no le toca.

Una tableta grande para el sofá

Plegado, sus 15,6 pulgadas son un lujo para ver una serie o leer un manual escaneado sin hacer zoom cada dos líneas. La resolución Full HD deja el texto limpio a la distancia del sofá.

Lo que no hay que esperar es la ligereza de una tableta de 10 pulgadas. Un convertible de este tamaño se disfruta apoyado en las rodillas o en un cojín, no sujeto en el aire con una mano.

A cambio, es una pantalla que se comparte bien. Dos personas ven la misma película en modo tienda de campaña sobre la colcha, con la pantalla de pie y el teclado fuera de en medio.

Octubre es el mes en que los apuntes empiezan a amontonarse. Cuando en diciembre convivan los PDF de cinco asignaturas, el trabajo en grupo y la serie de la noche, esa memoria será lo que de verdad se note.

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El anillo inteligente que mide tu actividad sin llevar reloj: qué ofrece y qué pierdes frente a una pulsera

Las pulseras de actividad tienen un enemigo, la noche, y el COLMI R12 nace para esquivarlo. Al tercer día de dormir con una pulsera puesta, esta acaba en la mesilla; un anillo, en cambio, se olvida en el dedo. Samsung y Oura pusieron el formato de moda en la gama alta. COLMI lo baja a precio de accesorio con un detalle curioso: una pantalla táctil en el propio aro. Eso sí, un anillo no es una pulsera en miniatura, y el cambio de formato tiene peaje.

Lo que el dedo hace mejor que la muñeca

La ventaja del anillo no está en la ficha, sino en las horas que lo llevas puesto. Una pulsera estorba al teclear, choca con el reloj de toda la vida si eres de los que no lo sueltan y se nota en la cama. El R12 va en el dedo y ahí se queda, también por la noche, que es justo cuando muchas pulseras acaban en el cargador.

La resistencia al agua de 5 ATM que anuncia la tienda juega a favor de esa idea. Sobre el papel, ducharse, fregar los platos o lavarse las manos no obliga a quitárselo. Y como la carga es inalámbrica, recargarlo consiste en dejarlo sobre su cargador, sin buscar conectores minúsculos en una pieza del tamaño de una alianza.

Para quien quiere saber cuánto se mueve sin convertir la muñeca en un tablero de notificaciones, el formato tiene toda la lógica. Es un wearable que no pide atención, y eso, frente a tantos relojes que vibran por todo, se agradece.

Una pantalla táctil donde nadie la espera

Con un anillo, la costumbre es mirar los datos en el móvil. COLMI le pone al R12 una pantalla táctil en el aro, así que lo básico se consulta de un vistazo sin desbloquear el teléfono.

No hay que pedirle lo que da un reloj. La superficie es la que es, el ancho de un dedo. Sirve para un dato rápido, no para leer mensajes ni moverse entre menús largos, y quien venga de una pulsera con pantalla grande lo notará la primera semana.

Lo que mide va a parar al administrador de salud que anuncia la marca, el resumen de actividad que luego se consulta con calma en el teléfono. Como en cualquier anillo, la app es donde de verdad se entienden las tendencias de varias semanas; la pantalla es el atajo para el día a día.

Lo que pierdes frente a una pulsera

El intercambio se entiende rápido. Una pulsera te enseña la hora, los avisos y los datos en una pantalla que se lee de un vistazo, con el brazo en cualquier postura. El anillo renuncia a parte de esa comodidad de lectura a cambio de discreción y de poder llevarlo las 24 horas sin acordarte de él.

El otro peaje es la talla. Una pulsera se ajusta con un agujero más o menos; un anillo, no. El R12 se vende en tallas de la 7 a la 13, así que merece la pena medirse el dedo antes de elegir. Uno que baila se gira solo y uno que aprieta se acaba quitando, que es justo lo que el formato quiere evitar.

Piensa en quien ya tiene reloj y no quiere dos cosas en la muñeca, o en quien abandonó la pulsera por pura incomodidad. Para ellos, el R12 es una forma económica de probar el formato sin pagar lo que piden los anillos de marca grande.

Al final se cambia pantalla por horas de uso, y para quien nunca miraba la pulsera más allá de la hora y la actividad del día, el trato sale a favor del dedo.

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El Xiaomi Electric Scooter 4 baja de 300 euros: 25 km/h, 30 km de autonomía y ruedas de 10 pulgadas sin cámara

Antes de cambiar el abono por un patinete, todos nos fijamos un tope. El Xiaomi Electric Scooter 4 acaba de colarse por debajo de esa raya, y no es un modelo de relleno. Trae justo lo que pide el camino diario al trabajo: ruedas grandes que encajan mejor los baches y un pinchazo, y una velocidad dentro de lo que permite la normativa. Para quien lleva semanas dudando entre seguir pagando transporte o dar el salto, el precio deja de ser la excusa.

Por fin baja de la barrera que importa

Un patinete tiene una frontera de precio que pesa más de lo que parece. Por encima, empieza a competir en la cabeza con una bici eléctrica de entrada y se queda semanas en la lista de pendientes. Por debajo, se convierte en una compra que se decide en una tarde. El Scooter 4 ha cruzado esa línea sin recortar en lo que mira primero quien lo va a usar para ir a trabajar.

La cuenta frente al transporte sale rápido. Si lo usas a diario para ir a la oficina, cada mes sin abono ni aparcamiento va devolviendo una parte de la compra. Los recados del fin de semana entran de regalo. Es el patinete de quien ya sabe que lo va a usar cinco días a la semana, y no el capricho de un verano.

Sus 25 km/h de velocidad máxima son justo el tope que marca la normativa para circular en patinete por la ciudad. Los 600 W de potencia máxima sirven para que el arranque en un semáforo en cuesta no se quede a medias, que es donde los patinetes justos de fuerza se delatan.

10 pulgadas y sin cámara

Las ruedas son lo que más se nota en el trayecto diario. Con 10 pulgadas, las juntas del carril bici y los adoquines del centro se pasan sin que el manillar te sacuda las muñecas. Lo mismo ese bordillo rebajado que nunca queda a ras. Xiaomi habla de una conducción más cómoda, y con ese diámetro la promesa se sostiene.

Lo de ir sin cámara es la otra mitad del argumento. Un clavo pequeño no vacía la rueda de golpe como pasa con una cámara, así que lo normal es llegar a la oficina rodando y no empujando. El día que toque cambiar el neumático, eso sí, mejor tener localizado un taller que trabaje con este formato. La verdad es que, para quien no quiere aprender a desmontar ruedas en el portal, esto vale más que cualquier cifra de la ficha.

30 km en la vida real

Los 30 km de autonomía son la cifra máxima del fabricante, medida en condiciones amables. Con un adulto encima, algún repecho y las mañanas frías de invierno, cuenta con bastante menos. No es un defecto de este modelo. Le pasa a cualquier patinete, y saberlo evita la sorpresa del primer mes.

Para una ida y vuelta de 6 a 10 km por terreno llano va sobrado, y puedes pasar un par de días sin enchufarlo. Con trayectos de 8 o 10 km por sentido, toca cargarlo cada noche y la vuelta se hace más justa. A partir de ahí, o con una cuesta larga a diario, se queda corto.

Y un consejo de los que se aprenden por las malas: el primer día, candado en U. Un patinete que pasa la mañana en la calle con un cable fino no suele estar ahí a la hora de comer. Dentro de la oficina, en el despacho o en el cuarto de las bicis, duerme mucho más tranquilo.

Cambiar los minutos de espera en la parada por un rato de carril bici es lo que de verdad se compra con este patinete.

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Xiaomi Electric Scooter 4

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Xiaomi Electric Scooter 4 Lite (2ª gen)
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