Los nostálgicos de Franco disparan los precios en la puja del pazo de Meirás
La casa de subastas Magna Art, que comparte la calle Núñez de Balboa con unas cuantas afamadas galerías de Madrid, es ahora la más concurrida. Público de todas las edades, incluso veinteañeros clásicamente vestidos, peregrina allí y se adentra hasta el fondo del local, donde se mantiene abierto, ante un tapiz antiguo, el despacho del director. De principio a fin, todo el espacio de Magna Art Auctions está invadido por el atrezzo de la dictadura franquista que se retiró del pazo de Meirás este verano, ante la impotencia de las asociaciones por la memoria. Ahora estos colectivos y estudiosos de la historia del palacete escudriñan el catálogo de la galería convencidos de que se han marchado de Galicia muebles y objetos que deberían haberse quedado y ya decoraban el pazo con su primera propietaria, Emilia Pardo Bazán.

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