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Séneca, sobre tener amigos: "El sabio, por más contento que esté consigo mismo, quiere tener amigos"

A día de hoy, se habla constantemente de amor propio, independencia emocional, autosuficiencia, libertad… puede surgir una pregunta: si una persona está realmente bien consigo misma, ¿para qué necesita a los demás? Hace casi dos mil años, el filósofo romano Séneca ya reflexionó sobre esta aparente contradicción y llegó a una conclusión que sigue teniendo plena vigencia: sentirse completo no significa renunciar a la amistad.

En sus "Cartas a Lucilio", el pensador estoico sostiene una idea que, a primera vista, puede parecer paradójica: "El sabio, por más contento que esté consigo mismo, quiere sin embargo tener amigos". Para Séneca, una persona sabia no depende de los demás para ser feliz. Su bienestar nace de su propia forma de afrontar la vida y no de circunstancias externas, como el éxito, el dinero o la aprobación ajena. Sin embargo, eso no significa que deba vivir aislada. La amistad, lejos de ser una necesidad derivada de la carencia, es una elección que enriquece la existencia.

Esta visión rompe con la idea, bastante extendida hoy, de que quien disfruta de la soledad no necesita establecer vínculos profundos. El filósofo defendía precisamente lo contrario: una persona que se siente bien consigo misma está en mejores condiciones para construir relaciones auténticas, porque no busca en ellas llenar vacíos emocionales. Es decir, sus relaciones son más que sanas porque no hay un interés específico más allá de estar cerca de personas que aporten y sumen.

Séneca explica esta diferencia con otra reflexión especialmente significativa: "El sabio está contento consigo mismo, no porque no quiera tener amigos, sino porque le basta poder tenerlos". La clave está en distinguir entre necesitar y desear. Necesitar implica depender de otra persona para mantener el equilibrio emocional; desear, en cambio, supone elegir compartir la vida desde la libertad. Según el estoicismo, la amistad más sólida nace precisamente cuando ninguno de los dos amigos espera que el otro resuelva sus inseguridades o carencias.

Este planteamiento resulta especialmente interesante en una sociedad donde la soledad suele interpretarse como un fracaso personal. Muchas personas sienten ansiedad ante la posibilidad de quedarse sin pareja o de perder determinadas amistades porque asocian esos vínculos con su propia estabilidad emocional. Séneca proponía un enfoque diferente: aprender primero a sostenerse a uno mismo para poder relacionarse con los demás desde la serenidad y no desde el miedo.

Eso no significa restar importancia a la amistad. Al contrario. El filósofo la consideraba uno de los bienes más valiosos de la vida, siempre que estuviera basada en la confianza, la honestidad y la virtud. De hecho, criticaba las relaciones interesadas, aquellas que solo existen mientras proporcionan algún beneficio. En otra de sus enseñanzas afirma: "Ama si quieres que te amen", una frase con la que resume que la amistad no puede construirse desde el cálculo o la conveniencia, sino desde la generosidad y la reciprocidad.

La filosofía estoica tampoco niega el dolor que puede provocar perder una amistad. Lo que propone es no convertir ese sufrimiento en una dependencia que impida seguir adelante. El sabio aprecia profundamente a sus amigos, pero sabe que su paz interior no puede quedar completamente en manos de factores externos. Dos mil años después, el mensaje de Séneca continúa ofreciendo una perspectiva sorprendentemente actual. Estar bien con uno mismo no significa prescindir de los demás; significa poder elegir compartir la vida con ellos desde la libertad y no desde la necesidad.

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Marc Vidal, inversor: "Dos nacionalidades se están marchando de España porque en su país el dinero cunde mejor"

El debate migratorio en España suele estar centrado en las personas que vienen a nuestro país a vivir, pero también hay nacionalidades que abandonan el territorio debido a cuestiones como el encarecimiento del precio de la vivienda o a sueldos que no crecen lo suficiente respecto al nivel de vida. "Es el dato que no suele llegar a los titulares", ha comentado el inversor y analista económico Marc Vidal en el programa Herrera en COPE.

En concreto, Vidal se ha referido al hecho de que aunque haya 2,5 millones de europeos viviendo en España, un tercio de los rumanos y búlgaros que vinieron en su día ya se han marchado, tal y como recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE). "En su censo anual de población, en 2012 había cerca de 900.000 rumanos viviendo en España, y en 2025 ya solo quedaban 609.000, es decir, casi un tercio se ha ido", ha explicado.

El en caso de los búlgaros, prosigue, "empieza a suceder algo parecido". Según el analista, "no es gente cualquiera", ya que forman parte de la Unión Europea y, por tanto tienen pasaporte comunitario y libertad total de movimiento, por lo que no necesitan ningún tipo de permiso para quedarse. Sin embargo, "han hecho las maletas y se van a sus países".

El motivo de este éxodo de rumanos y búlgaros reside en los "salarios estancados, nichos laborales sin recorrido y una vivienda que es cada vez más cara", ha enumerado Vidal.

Sin embargo, en sus países de origen, como en Rumanía, "pagan algo más y el dinero cunde mejor". Estas personas "vinieron, compararon y han decidido volver", ha aclarado.

"Se habla mucho de los que vienen, pero de los que se van no se habla tanto, y esto tiene su factura", ha advertido Vidal. En este sentido, explica que "el que se va no suele ser un jubilado", sino que "es un trabajador en edad activa y muchas veces además cualificado".

En el caso de los rumanos, el sector que más se ve golpeado es la construcción, "justo cuando hace falta levantar más vivienda que nunca". "Es una mano de obra que se vuelve a su país, que aunque no les pague más todavía, sí tiene unos costes de vida que les compensa", agrega el analista económico.

Por ello, Vidal habla de la "gran paradoja" que ocurre en estos momentos en España: "Tenemos récord de turistas, casi 97 millones en 2025, según el INE. Nos llenamos de quien viene a gastar en una semana, y nos vaciamos de quien venía a quedarse décadas".

"Esto es algo que debería de hacernos reflexionar. ¿Qué dice de un país donde una buena parte de la gente que puede irse, se va?", ha sentenciado.

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