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Feijóo sí da entrevistas: rechaza lecciones "de ética" por pactar con Vox y quiere que 'La Bola Negra' gane el Óscar

Los pactos con Vox, un candidato con pasado "neonazi" por Tarragona, el aborto, la eutanasia. "¿Se considera usted feminista?". La cancelación de la cultura, el 'escándalo' de los vídeos del PP en las redes hechos con inteligencia artificial, Javier Milei, el nombramiento de Cayetana Álvarez de Toledo. El salario mínimo, las pensiones. Hasta un pronunciamiento político sobre la 'Bola Negra'. Sobre todo esto, y sobre mucho más, tuvo que responder Alberto Núñez Feijóo en la entrevista que protagonizó esta mañana con Aimar Bretos en la Cadena SER.

Cuarenta y cinco minutos de preguntas, más preguntas y repreguntas. Y de respuestas. Escasas horas después de la actuación de Pedro Sánchez en el programa estrella de entrenamiento de la televisión pública española: La Revuelta. "A ver, David, el futuro del programa depende de esta entrevista", escribía el PSOE a Broncano en su cuenta de X por si acaso se le ocurría someter a un 'tercer grado' al presidente del Gobierno.

Llegó el candidato del PP a los estudios de Gran Vía de la antigua Radio Madrid más que puntual. No habían sonado las señales horarias de y media y: ¿gobernará con Abascal de vicepresidente cuando hasta hace poco prometía lo contrario? "Quiero pactar un gobierno con los ciudadanos y con los votantes, no me presento en coalición con Vox".

Se negó a comprometer su futuro cuando, todavía, ni siquiera está sentenciado. Quedan muchos días para que se abran las urnas. Y todavía muchos más para que se destapen y se conozcan los resultados definitivos. "No, yo no puedo descartar hacerle caso a lo que me mandan los españoles. Si lo que me mandan es completar la mayoría y darle estabilidad a mi país con la tercera fuerza... yo soy un demócrata", resolvió Feijóo.

Recordó que a partir del reciente ciclo electoral autonómico, los populares han normalizado la relación con el partido de Santiago Abascal. Por otra parte, también incidió que existe un "marco claro" con unas "líneas rojas" concretas. Y, en todo caso, diferenció: "No es un pacto encapuchado, no es los pactos de Bildu que luego nos hemos enterado, que es que salgan de la cárcel. Es un pacto transparente. No tengo nada que ocultar en los pactos que hemos hecho". Así pues: "Después de lo que hemos vivido, cuestiones de moral o de ética, no acepto".

Bretos inquirió a Feijóo por el cabeza de lista de Vox en Tarragona. Se llama Jordi de la Fuente y, recalcó el presentador de La SER, tiene un pasado político y penal turbio. "No conozco a esa persona". Aunque, de ser ciertas las acusaciones, Feijóo concluyó: "No debe ser fácil ponerlo. Allá cada cual con su responsabilidad".

A quién sí dijo conocer es a Mertxe Aizpura, portavoz de Bildu en el Congreso durante las tres últimas legislaturas. "Directora de GARA, que cuando ponía una persona en una diana, esa persona era asesinada por ETA". Es el "señor Sánchez" quien ha sido presidente "porque Bildu ha querido". Y porque amnistío "a una persona a la que iba a traer delante del Supremo".

De las negociaciones entre su partido y Vox para sellar un acuerdo en el Senado, apuntó: "No está cerrado, no lo puedo confirmar. Sí le confirmo que hay conversaciones. Dependerá de la voluntad de Vox si quiere renunciar a presentarse en provincias donde no tiene senador. Estoy de acuerdo con buscar una solución para rentabilizar los votos no sanchistas". Desde su punto de vista, "sería lógico que Vox, en aquellas provincias donde no va a tener senador, valore no presentarse. Y que el PP corresponda con este gesto". Hace dos días, mantuvo una llamada con Abascal.

El mismo día en que estuvo Javier Milei de visita por Madrid. "¿Su llamada con Abascal fue una videollamada como la que tuvo con el señor Milei?", bromeó Bretos. Y Feijóo, que no entendió bien la pregunta, entró al trapo con el presidente argentino. "El señor Milei está haciendo una política económica en Argentina bastante más sensata que el peronismo. Los Kirchner son unos corruptos, todos amigos del señor Sánchez. El señor Sánchez cuando iba a Argentina se reunía con los Kirchner. Milei lo que ha hecho es rebajar la pobreza".

Por otra parte, aclaró a modo de autopregunta-respuesta. "Si me dice: ¿usted se siente cómodo con su forma de expresarse y con su forma de referirse al presidente del Gobierno? No. Usa un lenguaje que no me gusta".

De Mieli, a la economía. Proclama el Gobierno que PP y Vox arrasarán con todo: el salario mínimo, las pensiones. "Me comprometo a mejorar la economía de mi país, a que crezca de forma sana", a modo de preámbulo. Su promesa para el SMI es que se revalorice gracias a un acuerdo de todos los agentes sociales. Aunque su preocupación va más allá. "Mi objetivo es que suba el salario medio". Explicó que con semejante tormenta de precios, la clave no es igualar por abajo, sino hacia arriba por el centro.

Tres cuartos de lo mismo con las pensiones. Feijóo recordó su premisa: "Voy a garantizar las pensiones. Vamos a buscar un sistema de viabilidad". Para todos: mayores y jóvenes. La fórmula, no obstante, se la encargará a todos los agentes implicados: sindicatos y partidos políticos. Quiere que la clave de bóveda del Estado del bienestar español se negocie en el Pacto de Toledo, en las Cortes. "Compromiso prioritario", remachó.

En las cuestiones más morales: avanzó que si gobierna integrará Igualdad en otros Ministerios, se declaró "feminista" y prometió seguir trabajando para reducir una "brecha salarial entre el hombre y a mujer" que todavía existe; se mostró partidario de abrir un debate en el aborto: el consentimiento de los padres para que las niñas menores de 16 años puedan abortar -aunque cerró filas con la ley de Zapatero que avaló el Constitucional-, y consideró una revisión de la eutanasia.

Feijóo no quiso ser otra cosa más que Feijóo. Reconoció ser "analógico". Pareció no estar muy a favor de algunos vídeos que se publican en la cuenta de X del partido que dirige. Algunos, que ni los ve. Su única directriz es que si son montajes artificiales, haya una indicación previa. Aun así, se responsabilizó "de todos los vídeos que se saquen" y aseguró que le llegan comentarios positivos del comunity manager. "Dicen que es muy bueno".

Bretos no quiso introducir la corrupción en la conversación. Feijóo sí. Martillo pilón con sus dos preguntas a Sánchez. Desde hoy tres: "¿Quién dio la orden de eliminar a la jueza de Badajoz? ¿Es verdad que las primarias se financiaron con el dinero de la prostitución? ¿Por qué el PSOE no ha denunciado a Leire Díez?".

Para el último tramo de la entrevista: cultura y censura. Cultura estandarte de la izquierda y censura, inquisición de la derecha. "La cultura no admite censura y ha de ser reivindicativa", precisó Feijóo. Otra cosa son las subvenciones. "¿Used cree que con dinero público un gobierno del PP podría hacer una película contra el PSOE?". Confrontó dos modelos: "La cultura, sin censura, reivindicativa, absolutamente a favor. La cultura partidista, sectaria, financiada con fondos públicos...".

En los mismos micrófonos de La SER, ayer, la sucesora de Santos Cerdán en el PSOE, Rebeca Torró, alertó de que con un gobierno del PP la película más taquillera de la historia del cine español, 'La Bola Negra', film homenaje a la figura de Lorca y a la homosexualidad, hubiera sido censurada. Quiso saber Bretos si Feijóo la había visto. No. "La última película que fui a ver al cine fue la de Michael Jackson, con mi hijo". Para no dar pie a la polémica: "Mi hijo, normalmente, tiene algún poder de decisión en mi casa". Tampoco es que haya tenido mucho tiempo en las últimas semanas.

Eso sí, no tuvo inconveniente el presidente popular en celebrar el éxito del filme de los Javis. "Es muy buena película, me han dicho". Y repreguntó Bretos, suspicaz: "¿Pero quiere que gane el Óscar?". A lo que Feijóo, un señor analógico de sesenta y cinco años -prácticamente la edad de jubilación en España-, que promete mantener las pensiones, gobernar con Vox si no le dan los números y se considera feminista, respondió: "Por supuesto".

© EUROPAPRESS

Feijóo cree que los padres deben conocer si su hija de 16 años quiere abortar y dice que abrirá el debate si gana
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Cayetana Álvarez de Toledo, el antídoto del PP para neutralizar a Vox: «Vamos con todo y con todos»

Se enteró ayer por la noche, estando en Sevilla, donde remató una breve gira andaluza de precampaña. La fuerza del rumor ya había cristalizado en noticia, pero, hasta entonces, Alberto Núñez Feijóo no le había contado ni al cuello de su camisa que su número dos por Madrid iba a ser ella: Cayetana Álvarez de Toledo. Un nombre propio en la política española. Por su marcada personalidad, su implacable lucha contra el nacionalismo y el Gobierno de Pedro Sánchez y por su verbo afilado.

Junto a ella irá de número tres el portavoz nacional del partido: Borja Sémper, referente del «moderantismo» por su talante conciliador. Los dos comparten un nexo: la militancia en unas siglas y la identificación con el liberalismo. Sus caracteres son tan diferentes como complementarios, y se han convertido en los dos pilares de la candidatura de Feijóo, su terna para ensanchar el partido desde el centro hasta la derecha de aquí al 29 de noviembre. «El mensaje es que vamos con todo y con todos», resumen en el comité de campaña.

Para neutralizar la fuga de votos del PP hacia un Vox que las encuestas sitúan al alza, Feijóo aúpa a una persona que gusta a la derecha. Por la manera en la que se enfrenta a la izquierda. Sus rifirrafes en el Congreso de los Diputados con Félix Bolaños o José Manuel Albares ya forman parte de la antología del sanchismo.

La paradoja, sin embargo, es que la retórica de Cayetana contrasta con los postulados de Vox. «Es la dureza bien entendida», dice de ella un colega de su partido. «Nunca deja a nadie indiferente. Es de las políticas que cuando suben a la Tribuna, se hace el silencio. Genera expectación», apostilla otro. «En realidad es lo contrario de Vox: libertad, razón y ciudadanía frente al nacionalismo y el populismo identitario», defiende un miembro del Comité Ejecutivo.

Nacida en Madrid, Cayetana eligió ser española tras pasar su infancia y su adolescencia a caballo entre dos países históricamente enfrentados: Inglaterra y Argentina. Doctora en Historia por la Universidad de Oxford, saltó de las páginas de opinión a la política en 2006. «Cuesta abajo y sin frenos», se compadeció de ella su maestro, John Elliott.

Durante años, estuvo en la sombra de los gabinetes, con Ángel Acebes. Estrenó escaño en el Congreso en 2008, y dejó el partido por sus discrepancias con Rajoy en 2015. Años más tarde, regresó por la puerta grande: como cabeza de lista por Barcelona en las generales de 2019 y como portavoz parlamentaria. Un idilio que duró poco. Su creciente popularidad, su apuesta por la batalla ideológico y su rechazo a decisiones como el reparto del Poder Judicial le enseñaron la puerta de salida.

Hasta que Feijóo, cuando llegó, apostó por mantenerla en el Parlamento. Su nombramiento es el reconocimiento a una trayectoria que encontró su segunda vida en la extinta legislatura. Miguel Tellado decidió devolverle los trastos y en estos años se ha consagrado como uno de los principales arietes de su bancada contra el Gobierno de Sánchez.

Ironías del destino, en el pasado, los caminos de Álvarez de Toledo y Sémper se cruzaron. De forma casi simultánea ella era elevada a los altares y él daba un paso atrás, por su malestar con el rumbo que tomaba la dirección. Años más tarde, Feijóo lo rescató para convertirlo en uno de sus principales exponentes. Es la voz del partido y el vicesecretario de Cultura. Dirigente de fuste resucitado tras haber atravesado el «túnel oscuro» del cáncer, que a punto estuvo de enseñarle la puerta de salida de la vida. Ahora, los dos se reconocen en un mismo equipo y recorren de la mano un camino: el del candidato popular hacia la Moncloa.

«Gracias, Núñez Feijóo, por el liderazgo y la confianza. España necesita un Gobierno decente, inteligente y valiente. Y lo tendrá», escribió Álvarez de Toledo nada más conocerse su nombramiento como dos por Madrid. «Contar con la confianza de Feijóo es un honor y, sobre todo, una inmensa responsabilidad. Haremos una España mejor y repararemos el daño causado. Unidad, esperanza e ilusión», añadió Sémper.

«El Partido Popular es un proyecto amplio en el que caben todas las sensibilidades. No somos el PSOE. Somos una formación abierta donde los matices y los acentos no incomodan a nadie, sino que enriquecen a todos», recalcan desde la cúpula de la formación. «Las diferencias en el PP no se combaten, se respetan. Y Feijóo es un candidato en el que pueden confluir españoles de diferente signo y condición. Como siempre dijimos, la España sin muros».

© EFE

Alberto Núñez Feijóo inaugura jornada "Contra la impunidad"
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Feijóo y Abascal ultiman el pacto para el Senado con un cruce de sondeos

«Lo siento. No compartimos nada. Entendedlo». Silencio. En las filas del Partido Popular. En las filas de Vox. La directriz es clara: nada de filtraciones a la prensa. El objetivo es llegar a un acuerdo para evitar que el «Frente Popular» –como denominan ambos partidos a la alianza política entre el PSOE y el Frente Amplio– tomen el control del Senado.

Lo único que confirman desde Génova y desde Bambú es que las conversaciones avanzan. Y que la sintonía entre los interlocutores es buena. Pero es mucho lo que hay que analizar. La negociación, de hecho, está ahora centrada en el cruce de sondeos internos, para ver cuál es la mejor fórmula de entendimiento. Hay varias opciones encima de la mesa y el plazo para registrar las candidaturas finaliza en apenas tres días: el próximo lunes.

PP y Vox analizan provincia a provincia tanto los números de las anteriores elecciones como los que obtendrían ahora según las proyecciones de los sondeos. En realidad, la decisión es simple: si Vox decide dar un paso atrás y renuncia a presentar candidatos a la Cámara Alta en algunas provincias o si lo hace, directamente, en toda España.

Desde la dirigencia popular recuerdan un aspecto clave: la votación al Senado, a diferencia del Congreso, no se rige por la Ley D’Hont. El reparto es el mismo en casi todas las provincias: cuatro senadores por cada una. Por norma general, suelen ser elegidos los tres que figuran en la lista del partido que gana las elecciones y el cuarto es el cabeza de cartel del que queda en segunda posición.

Con su coalición «Senado de Progreso», la izquierda no sólo pone en jaque una hipotética mayoría de tres quintos de PP y Vox que permitiría a ambos partidos acometer nombramientos de calado, como los magistrados del Tribunal Constitucional, sino que amenaza incluso a la actual hegemonía del PP, que domina la Cámara con su mayoría absoluta.

«La alianza de Sánchez con la extrema izquierda exige sacrificios para los partidos de la oposición y nosotros mantenemos la voluntad de algún entendimiento que proteja el Senado», expuso a comienzos de semana Santiago Abascal en una declaración institucional breve. Y concisa. «Creo honradamente que no es el momento de pedir más sacrificios a los españoles. Hay que sacrificar las políticas que nos han traído hasta aquí. Y hay que recuperar las instituciones para el pueblo español», dijo.

En el PP sitúan la pelota «en el tejado de Vox». Aunque no existe pacto sin contrapartidas. En ello están. Una opción es que el PP incorpore en sus listas a dirigentes de Vox a cambio de que Vox no se presente. El dilema es si la renuncia debería ser en las provincias donde la izquierda muestra más fortaleza o en toda España.

Cierto es que en las anteriores generales Vox no logró ni un solo senador. Tan cierto como que sus perspectivas electorales ahora son bien distintas. El promedio de estudios demoscópicos realizados hasta la fecha –salvo el CIS– muestran al partido verde en plena subida, por lo que podría lograr un puñado de escaños.

Irónicamente, Núñez Feijóo y Abascal trabajan con la misma empresa electoral. El pasado miércoles, en los micrófonos de COPE, el presidente popular reconoció: «Sería un error facilitar al sanchismo el control del Senado». Entonces, se mostró optimista con la consecución de un acuerdo que todos dan por hecho.

Aunque prima el sigilo. «Es fundamental para que salga bien», dicen en Vox. Una vez analizado el panorama electoral, falta ponerle el lazo a un pacto que, previsiblemente, se anunciará sobre la bocina.

© Europa Press

Alberto Núñez Feijóo
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Feijóo elige a Cayetana Álvarez de Toledo, verbo del PP, como su número dos por Madrid y Sémper completa el tridente

La fuerza del rumor cristalizó en el nombramiento: Cayetana Álvarez de Toledo, perfil propio en la política española por su marcada personalidad, su arrojo y su verbo pesado, es la elegida de Alberto Núñez Feijóo para ser su número dos en la lista del PP por Madrid para el Congreso de los Diputados en las próximas elecciones del 29 de noviembre.

Un puesto clave que reconoce una trayectoria que encontró su segunda vida en la extinta legislatura, cuando Miguel Tellado decidió devolverle los trastos. Desde entonces, se ha consagrado como uno de los principales arietes de la bancada popular contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que ha combatido con determinación. Para la antología del sanchismo quedarán sus rifirrafes con Félix Bolaños o José Manuel Albares.

Completa el tridente madrileño Borja Sémper, dirigente de fuste resucitado del "túnel oscuro" del cáncer, que a punto estuvo de enseñarle la puerta de salida de la vida. Ironías del destino: fueron dos personas que marcaron una etapa concreta de la formación conservadora. La primera, por su fulgurante auge y posterior caída en desgracia, como consecuencia de su popularidad y sinceridad. El segundo, porque decidió dar un portazo a un proyecto político en el que había dejado de creer.

Ahora, los dos forman parte de una misma candidatura y no solo: son los dos pilares que sostienen a Alberto Núñez Feijóo en su batalla final contra Sánchez. Dos políticos de ideas similares y con caracteres tan distintos como complementarios. Este jueves, a primera hora, la dirección de Génova comunicó sendos nombramientos. "El Partido Popular es un proyecto amplio en el que caben todas las sensibilidades. No somos el PSOE. Somos una formación abierta donde los matices y los acentos no incomodan a nadie, sino que enriquecen a todos".

En una nota remitida a los medios, fuentes de la formación popular destacaron: "Las diferencias en el PP no se combaten, se respetan. Y Feijóo es un candidato en el que pueden confluir españoles de diferente signo y condición. Como siempre dijimos, la España sin muros".

Por eso, los populares muestran su satisfacción por que "las personas que acompañan al presidente representen perfiles distintos de ciudadanos diversos. Y, sin embargo, unidos ante el reto de hacer de nuestro país un lugar mejor". De Cayetana Álvarez de Toledo y Borja Sémper, destacan en la cúpula: "Representan formas distintas de entender España y ambos han atravesado por diferentes etapas en el PP".

Por eso, resumen en la formación: "Estamos muy orgullosos de que los dos sientan que el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo sea su casa y además decidan dar la cara por sus ideas encabezando, junto al candidato a la Presidencia del Gobierno, la lista de Madrid en los puestos dos y tres".

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