En busca de inversores para impulsar la riqueza natural
Guinea Ecuatorial empieza a remontar tras unos últimos años en los que la crisis de los precios del petróleo, junto con la depresión ocasionada por la pandemia mundial del covid, han afectado a la economía del país. Sin embargo, a partir del primer trimestre del año 2022 empezó a mostrar síntomas de recuperación, con un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) en más de un 10%, apoyado en el principal sector productivo, la explotación de los hidrocarburos, aunque otros sectores empiezan ya a despuntar gracias a una enorme riqueza de recursos naturales, que permanecen sin explotar plenamente y que el Gobierno ha empezado a buscar una salida a través de acuerdos internacionales y empresas de capital nacional.
Todo ello se ha producido tras la celebración de la Tercera Conferencia Económica Nacional, que a partir del año 2019 ha marcado la agenda económica a través del Plan Nacional de Desarrollo 2035, cuyos objetivos principales pasan por impulsar la diversificación productiva, prestar servicios sociales de calidad a la población sobre la base de mejoras en el funcionamiento del aparato administrativo, ampliar y mejorar las infraestructuras, potenciar el desarrollo del sector privado y formar recursos humanos.
Es este último punto uno de los principales retos del país, ya que la falta de profesionalización y especialización de la mano de obra ha sido uno de los principales problemas para el desarrollo económico de Guinea Ecuatorial por la falta de formación profesional de la población, como herencia de una economía básica, que hasta la llegada del petróleo era totalmente primaria y de subsistencia, basada principalmente en pequeños cultivos familiares, junto con la caza y la pesca. La gran mayoría de los ciudadanos carecían de estudios superiores, ya que la primera universidad no se abrió hasta el año 1995. Por ello, los escasos técnicos con estudios superiores se habían formado en otros países, principalmente España, gracias a la cooperación internacional.
Así, el Gobierno se ha visto obligado a potenciar y generalizar la educación, acelerando la profesionalización de la sociedad para intentar garantizar el trabajo. Es por ello que en las últimas décadas se han creado docenas de miles de empleos públicos en ministerios, instituciones públicas o empresas nacionales de distintos ámbitos, que han conseguido que los ingresos del petróleo se enfoquen en la reconstrucción nacional a través de la economía privada, que ha impulsado el traslado de grandes masas poblacionales hacia las ciudades, propiciando la apertura de miles de pequeñas empresas y negocios.
Con esta base, Guinea Ecuatorial ha reinvertido sus rentas petroleras en la dotación de infraestructuras económicas y sociales, con una agenda que fomenta la recepción de empresas inversoras, que permitirán explotar plenamente todos los recursos. Esta agenda «ofrece un clima atractivo para el inversor, con medidas concretas para el desarrollo empresarial», explican fuentes del Gobierno ecuatoguineano. Para apoyar la llegada de inversiones, el Ejecutivo ha invertido grandes cantidades en infraestructuras de transporte, que facilitan las conexiones nacionales e internacionales.
Ahora mismo, el país cuenta con varios aeropuertos en Malabo (Isla de Bioko), Bata y Mongomeyén (zona continental) y en las islas de Annobón y Corisco.
La red de carreteras se ha modernizado y el Gobierno presume de tenerlas «en el mejor estado de todo el continente, con autopistas y enlaces entre todos los puntos». También se han reconstruido dos grandes puertos, el de Malabo y el de Bata, que ha facilitado el desarrollo del tráfico de mercancías.
Otro de los puntos fuertes de cara a los inversores es el desarrollo de las telecomunicaciones. El acceso a los servicios de telefonía e internet llega a prácticamente toda la población, gracias, entre otras cosas, al servicio del cable de fibra óptica ACE, que une el oeste de África con Europa. El uso de teléfono móvil e internet está extendido, lo que ha propiciado la generalización de las redes sociales y el acceso a canales de televisión nacionales e internacionales. También se ha realizado una enorme inversión para garantizar la energía eléctrica, con un enorme incremento de producción gracias a la construcción de plantas de turbogas, centrales térmicas y plantas hidroeléctricas.
Por todo ello, el Fondo Monetario Internacional (FMI) –organización que trabaja con el Gobierno desde hace décadas– y otras instituciones oficiales internacionales han reiterado la necesidad de combinar la diversificación económica con la explotación de la riqueza de materias primas para reducir la dependencia de los hidrocarburos. Por ello, auspiciado por el FMI, se ha impulsado un plan de urgencia de búsqueda internacional de inversores que ayuden a explotar y rentabilizar todas las áreas económicas. Para ello se han tomado medidas fiscales y legislativas destinadas a crear un ambiente favorable para que la inversión trabaje con plena seguridad jurídica.


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