Estaría inspirada en el modelo de El Salvador, cuestionado por masivas violaciones de los derechos humanos, al que el propio Nayib Bukele le reconoce déficits.
La mandataria encargada de Venezuela revisó con sectores empresariales y centrales obreras los avances en materia de salarización, tabuladores y protección de los derechos de la clase trabajadora.