Las Ventas destroza récords en 2026: más de un millón de espectadores y veinticuatro tardes con el cartel de "No hay billetes"
El pulso de la tauromaquia global encuentra en la Monumental de Las Ventas su termómetro más fiable, y el balance oficial de la temporada ha terminado por barrer cualquier atisbo de duda sobre la salud de la fiesta en la capital de España. La catedral del toreo bajó el telón de su ciclo el pasado 12 de octubre tras completar un bloque mastodóntico de sesenta festejos oficiales que arrancaron en el mes de marzo. En este desglose competitivo, que agrupa 41 corridas de toros, 15 novilladas con picadores, tres festejos de rejones y una novillada sin picadores, la empresa contabilizó una afluencia acumulada de 1.018.696 espectadores. Esta brutal respuesta de los aficionados permite encadenar el segundo año consecutivo rebasando la mítica barrera del millón de asistentes, dibujando una media incuestionable de 16.978 espectadores ocupando las localidades del coso madrileño en cada tarde de toros.
La comunión entre el público y el abono madrileño alcanzó cotas insólitas en las taquillas, convirtiendo la adquisición de localidades en una auténtica carrera de obstáculos. El síntoma más evidente de este apetito voraz por el espectáculo se tradujo en veinticuatro tardes con el cartel de "No hay billetes" colgado en las taquillas, lo que representa exactamente media docena más de llenos absolutos en comparación con el ejercicio anterior. La marea humana no se conformó con los carteles estrella de las grandes ferias, ya que hasta treinta y cuatro festejos superaron holgadamente la franja de los 18.000 espectadores, acaparando más del 50% del total de espectáculos organizados. Además, la Feria de Otoño cerró su cupo con exactamente 21.816 abonados computando todas las modalidades, un tope numérico que agotó por completo el aforo reservado a la fidelidad histórica de la plaza.
Dentro del exigente ruedo venteño, la dureza del examen se tradujo en una balanza donde los triunfos debieron ganarse a pulso frente a una afición siempre sobria y fiscalizadora. El balance definitivo contabilizó un total de once puertas grandes. En el apartado de los matadores de toros, la gloria a hombros llevó la firma incontestable de Alejandro Talavante el 8 de mayo, Fernando Adrián el 15 de mayo, Diego Urdiales el 28 de mayo, y un incombustible Antonio Ferrera que descerrajó la puerta grande por partida doble los días 31 de mayo y 11 de octubre. A ellos se sumó el diestro Román, quien firmó idéntica gesta con sendas salidas en triunfal apoteosis los días 6 de junio y 11 de octubre. El escalafón novilleril y el rejoneo también descerrajaron la Puerta Grande de Las Ventas gracias a las actuaciones estelares de los novilleros Álvaro Serrano el 12 de mayo, Julio Norte el 19 de mayo y Julio Méndez el 26 de mayo, además del rejoneador Diego Ventura el 30 de mayo, día en que consiguió su vigésimo éxito en esta plaza.
La Monumental de Madrid funcionó asimismo como el gran trampolín generacional de la temporada española, al ser testigo directo de diez solemnes ceremonias de confirmación de alternativa —protagonizadas por espadas de la talla de Cristian Pérez, Tristán Barroso, Manuel Diosleguarde, Bruno Aloi, Héctor Gutiérrez, Antonio Puerta, Parreirita, Fermín Rivera, Marco Pérez y Aarón Palacio— y hasta veintiún nuevos novilleros que pisaron por vez primera el ruedo madrileño. En el capítulo de trofeos concedidos por el palco presidencial, la contabilidad final recogió cuatro faenas premiadas con dos orejas y treinta y dos con un apéndice, mientras que el esfuerzo general de los toreros se tradujo en ochenta saludos desde el tercio, ochenta y nueve ovaciones con palmas y 144 silencios.
El engranaje ganadero que sostiene la primera plaza del planeta desplegó una variedad sin parangón en el mundo del toro, lidiándose un total de 382 reses —desglosadas en 284 toros, 92 novillos y 6 erales— pertenecientes a 21 encastes diferentes. La báscula dictó pesos medios muy rigurosos, situándose en 563 kilos para los toros lidiados a pie, 506 kilos para los novillos con picadores y 566 kilos para el toreo a caballo. Entre las ganaderías más corpulentas destacó el envío de Pedraza de Yeltes el 27 de agosto con un promedio de 608 kilos, frente a los 519 kilos de la corrida de Adolfo Martín lidiada el 11 de octubre.
La cúspide de la bravura y la selección genética dejó estampas memorables que el aficionado tardará en olvidar. Hasta tres animales fueron reconocidos con la indiscutible vuelta al ruedo en el arrastre: el toro "Ganador", marcado con el número 80 y 552 kilos, perteneciente al hierro de Núñez del Cuvillo y lidiado por Alejandro Talavante el 8 de mayo; "Cantaor", herrado con el número 79 y 572 kilos, de la ganadería de Victoriano del Río, estoqueado por Sebastián Castella el 22 de mayo; y el novillo "Babieco", número 7 y 505 kilos, criado por el Conde de Mayalde y pasaportado por Julio Méndez el 26 de mayo. Así, el coliseo de la calle de Alcalá despide un año soberbio que reafirma, con datos inquebrantables, la vigencia absoluta de la tauromaquia.


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