La Asociación de Examinadores: "Detrás de cada prueba hay una decisión con repercusión directa en la seguridad vial"
Los examinadores de tráfico no están bien vistos. Tienen una de esas profesiones con una responsabilidad de decisión que impacta de manera directa en la vida de las personas. Es inevitable que muchos de los aspirantes que no obtienen el resultado satisfactorio que esperaban tras realizar la prueba creen una opinión contraria sobre quien les suspende. Dicha situación, reiterada a diario y prolongada en el tiempo, hace que se asuman y compartan bulos como que existen cupos de suspenso recaudatorios o pluses por "tirar" un determinado número de aspirantes.
En una entrevista para la revista Tráfico y Seguridad Vial de la DGT, explica el presidente de la Asociación de Examinadores de Tráfico (ASEXTRA), Joaquín Jiménez Murillo, que los examinadores son conscientes de la trascendencia de sus decisiones: "Consideramos fundamental que nuestra actuación sea siempre objetiva e impecable, porque detrás de cada prueba hay una decisión que tiene una repercusión directa en la seguridad vial".
Ni cupos de suspenso ni pluses: desmintiendo los mitos de la profesión
El colectivo defiende la máxima transparencia e imparcialidad en sus evaluaciones. "La idea que más prolifera y molesta es la de que engañamos, y/o que tenemos un cupo de aprobados, y/o que recibimos un complemento económico asociado al número de suspensos. Creo que la sociedad no es plenamente consciente del trabajo que hay detrás de nuestra labor, ni de la formación y supervisión permanente a la que estamos sujetos", declara el presidente de ASEXTRA.
La verdadera meta de estos profesionales no es penalizar al alumno, sino certificar que cuenta con las aptitudes necesarias para ponerse al volante de forma autónoma sin poner en riesgo a los demás usuarios de la vía. "Nuestra función no es poner obstáculos, sino valorar si una persona está suficientemente preparada; garantizar que quienes obtienen el permiso tienen las capacidades y los conocimientos necesarios para ser conductores seguros", explica también Jiménez Murillo.
¿Cómo se puede ser examinador de tráfico?
La figura del examinador está estrictamente regulada a nivel comunitario por la Directiva Europea 2025/2205, recogida en el Anexo VIII del Reglamento General de Conductores. Tal y como indica Montserrat Pérez López, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT, la normativa europea detalla los requisitos indispensables, la instrucción inicial y los mecanismos de control que garantizan la calidad del servicio.
El acceso a este cuerpo profesional ha evolucionado considerablemente con los años. Décadas atrás, la DGT nutría sus plazas exclusivamente de funcionarios del propio organismo, pero en la actualidad el itinerario exige superar la oposición al Cuerpo General Administrativo de la Administración del Estado en la especialidad de Tráfico. Según apunta el presidente de ASEXTRA, una gran parte de los aspirantes actuales procede directamente del sector de las autoescuelas y de la formación vial.
La supervisión a la que están sometidos los examinadores
El Reglamento General de Conductores establece que los examinadores deben realizar una formación periódica de cuatro días cada dos años para actualizar conocimientos. Asimismo, en caso de permanecer dos años alejados de la evaluación (por ejemplo, debido a una baja médica prolongada), deben superar una reevaluación antes de reincorporarse.
Además, la DGT aplica mecanismos de control periódicos a sus profesionales. "Esta actividad de seguimiento se realiza de forma anual y quinquenal. En la revisión anual se analizan datos, resultados y toda la información del servicio a fin de identificar acciones de mejora", explica Montserrat Pérez López. En la revisión quinquenal, un supervisor evalúa presencialmente al examinador durante una prueba real de circulación.





















