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La prima de riesgo de Francia alcanza los 170 puntos y marca un nuevo máximo desde el año 2011

La volatilidad regresa al mercado con el petróleo en el punto de mira. La cotización del oro negro ha superado este jueves la barrera de los 110 dólares, máximos desde el pasado mayo, en medio de la tensión en Oriente Próximo. El Brent, la referencia en Europa, se coloca en los 111 dólares, un 2,2% más, en línea con el West Texas Intermediate (WTI), que avanza un 1,2% y se coloca sobre los 98 dólares el barril. El rebote se produce después de que haya trascendido que Estados Unidos e Israel preparan una nueva ofensiva militar contra Teherán para después de las elecciones legislativas de Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.

El 'oro negro' acumula una subida superior al 80% en lo que va de año después de que los flujos procedentes del Golfo Pérsico se vieran interrumpidos. No obstante, las exportaciones de crudo han aumentado recientemente y se colocan cerca de los niveles previos al conflicto, ya que los petroleros están apagando sus transpondedores para evitar ser detectados, aunque los envíos de productos petrolíferos siguen limitados.

El crudo ha arrastrado otras cotizaciones en el mercado. El euro ha caído por debajo de los 1,12 dólares, al tiempo que el oro corrige un 2% hasta el nivel de los 4.000 dólares la onza. Las bolsas han vivido una jornada de ventas generalizadas. Al cierre de los mercados en Europa el FTSE MIB italiano y el Ibex 35 lideraban las caídas con un 2,5% y un 2,1%, respectivamente. En el caso del Dax alemán el retroceso ha sido del 1% y del FTSE 100 del 0,26%. Por último, en lo que respecta a CAC40 francés, ha saldado la sesión con un descenso del 1,4%.

Los disturbios en Francia no han pasado desapercibidos para los mercados. El coste de la deuda francesa sigue sin encontrar techo en medio de la preocupación de los inversores, que ven difícil que el país galo pueda atajar la crisis política, fiscal y social en la que está inmersa. En este sentido, el mercado ha llegado a exigir un interés de más del 5,1% por el bono a diez años, el porcentaje más alto desde 2002, el año en que entró en funcionamiento el euro. Esto ha empujado al alza la prima de riesgo, el diferencial con respecto a Alemania por adquirir su deuda, hasta los 170 puntos, una cota que no veía desde la crisis financiera de 2011. Concretamente, al cierre de los mercados en el Viejo Continente, se situaba en los 174 puntos. De su lado, el alemán se mueve sobre el 3,33%.

Francia se ve castigada por la inestabilidad, situación que se ha agravado tras un fin de semana de protestas que acabaron en violencia urbana. Además está prevista otra jornada de manifestaciones para el próximo 24 de octubre. Todo esto se produce mientras el Gobierno galo, que carece de mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, encara el proyecto de presupuestos 2027 con difíciles negociaciones con la oposición (izquierda y ultraderecha). La segunda mayor economía del euro cerrará este año con un déficit del 5,4% y una deuda pública próxima al 120% del PIB.

La alerta sobre la deuda francesa se produce en una semana en la que una de las tres grandes agencias de calificación de riesgos estadounidenses, Moody's, se pronunciará sobre la situación financiera de Francia, en un esperado informe que se publicará este viernes tras el cierre de los mercados en Wall Street. La firma mantiene la deuda soberana francesa a largo plazo en Aa3 con "perspectiva negativa", un escalón considerado todavía de alta calidad. De producirse una rebaja, la solvencia gala caería al peldaño más alto del grado medio superior (A1) y seguiría los pasos de las otras dos grandes firmas del sector: Fitch y Standard & Poor's (esta última volverá a evaluar a Francia el 27 de noviembre de 2026).

La importancia de esta calificación radica en que constituyen una guía fundamental para los grandes inversores institucionales, incluidos Estados, fondos de pensiones y aseguradoras, ya que muchos de ellos tienen por mandato estatutario invertir únicamente en deuda con las máximas calificaciones crediticias.

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Bankinter confía en que Francia reconducirá la tensión en la deuda y descarta un efecto contagio

La consejera delegada de Bankinter, Gloria Ortiz, ha hecho un llamamiento a la calma acerca de la situación en Francia tras los disturbios, que corre el riesgo de entrar en una crisis de deuda con la prima de riesgo en máximos de quince años después de que el bono a diez años se haya disparado a su nivel más alto desde la entrada al euro tras sobrepasar el umbral del 5%. "Es un país enorme con unas finanzas públicas que requieren atención, pero es una economía fuerte. Estamos convencidos de que no habrá problemas más allá de que estamos en un momento volátil", ha expresado tras descartar que se pueda producir un efecto contagio al resto de países de la eurozona.

Durante la presentación de los resultados trimestrales, que arroja una ganancia de más de 900 millones, con un repunte del 11%, la directiva también se ha referido a la situación de España tras el adelanto electoral y la crisis de vivienda que sufre. A este respecto, ha pedido que, con independencia de quien forme Gobierno, los partidos políticos sean capaces de alcanzar un acuerdo estructural enfocado en medidas a largo plazo para resolver esta problemática. "La banca ha estado financiando de manera efectiva la adquisición de vivienda a las familias. Hemos (Bankinter) sido uno de los más activos en el programa del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y lo seguiremos siendo con cualquier iniciativa que venga a solucionar el problema, pero lo fundamental es contar con un plan detallado", ha expresado.

Asimismo, la directiva también se ha pronunciado sobre la cuenta de ahorro e inversión europea (CAIFE, por sus siglas). A este respecto, Ortiz ha indicado que si bien la iniciativa todavía está en pañales, ve positivo contar con instrumentos financieros que ayuden a desviar el ahorro de los ciudadanos a proyectos que ayudarán a financiar la economía real, como infraestructuras o defensa. "Vamos por el buen camino", ha indicado".

Preguntada por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que la semana pasada dictaminó que una negligencia grave cometida por el cliente no exime a un banco de devolverle inmediatamente el importe de una operación no autorizada, Ortiz ha destacado que el banco invierte "mucho en fraudes", pero en cualquier caso, no es de aplicación inmediata. "Cada vez identificamos más casos de fraude digital y el objetivo pasa por minimizarlos a cero, pero para ello tienen que colaborar más agentes pasando por las empresas de telecomunicaciones, y concienciar a los clientes de que deben tomar precauciones. Es un tema que nos preocupa y nos ocupa mucho tiempo", ha expresado.

En clave del negocio, Ortiz ha puesto el foco en las expectativas de subidas de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) para contener la inflación, un escenario al que Bankinter cuenta con sesgo "positivo", por lo que anticipa un incremento del margen de intereses y clientes en los próximos doce meses. No obstante, descarta que los mayores costes de financiación redunden en un freno en la demanda de hipotecas con tendencia a revertir la tendencia a la baja. En este sentido, ha resaltado la mejora en la nueva producción en el último trimestre, que suma un 8% en comparativa interanual, hasta los 1.500 millones.

Uno de los últimos movimientos estratégicos acometidos por Bankinter en los últimos meses ha tenido como epicentro Holanda con la adquisición de Tulp Group, un bróker hipotecario. El banco madrileño ya trabaja en el desarrollo de la infraestructura con el objetivo de que empiece a funcionar a finales del próximo diciembre o enero de 2027.

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Bankinter dispara un 11% el beneficio y gana más de 900 millones hasta septiembre

Bankinter ha obtenido un beneficio neto de 901 millones durante los nueve primeros meses del ejercicio, lo que supone un 11% más con respecto al mismo periodo de 2025, en línea con las previsiones de los analistas. Desde la entidad destacan que esta cifra se apoya en el crecimiento de la actividad con clientes, la diversificación de los ingresos y una gestión "disciplinada" del negocio.

En este sentido, las comisiones se incrementan por encima incluso de las ganancias con una mejora del 13%, hasta los 651 millones. A este comportamiento han contribuido los negocios como la gestión de activos, la intermediación bursátil o los ingresos extraordinarios procedentes de inversión alternativa, que suma un patrimonio de 5.400 millones. De su lado, el margen de intereses repunta un 6% y cierra en los 1.762 millones, que atribuyen tanto a los mayores volúmenes de negocio como a la "buena" gestión de los diferenciales. Como resultado, el margen bruto, que integra todos los ingresos, repunta un 6,5% y suma 2.397 millones.

Esta mayor actividad tiene su reflejo en todas las geografías en las que Bankinter opera. En España destaca el comportamiento de la cartera de inversión crediticia, que se ha elevado un 3%, hasta los 69.000 millones, a la vez que el patrimonio en clientes ha subido un 9%, con 238.000 millones, incluyendo recursos minoristas, recursos gestionados fuera de balance y activos bajo custodia.

En cuanto a Portugal, la segunda geografía por volumen de negocio y de ingresos, experimenta una tendencia de crecimiento superior. La cartera crediticia se ha situado en los 12.000 millones, un 9% más, al tiempo que el patrimonio gestionado de clientes se coloca al término de septiembre en los 21.000 millones, un 18% más. Todo ello da como resultado un beneficio de 178 millones, un 13% más.

En Irlanda, por su parte, mercado que ha contribuido al beneficio con 41 millones (+21%), contabiliza un volumen de negocio con clientes de 5.600 millones, un 26% más. La mayor parte de su actividad son créditos (+23,4%) y aunque los fondos y activos todavía representan una parte menor del negocio, Bankinter confía en que la actividad irá tomando velocidad en los próximos trimestres al calor de las ofertas comerciales del banco en ese país.

La nueva producción hipotecaria crece un 8% en verano

Por áreas de negocio, Bankinter hace énfasis en el área de empresas, segmento en el que siguen "consolidando" su crecimiento y ganando cuota de mercado. Hace unos meses lanzaron una nueva estrategia de segmentación por la que pasan de catalogar a las empresas de tres a cinco ramos en función de su facturación. De forma paralela, el área comercial, que agrupa el negocio con clientes particulares, exhibe una expansión centrada en la gestión de los márgenes y el uso eficiente del capital.

Así, la nueva producción hipotecaria en este tercer trimestre suma algo más de 1.500 millones, un 8% superior en comparativa interanual. De esta cantidad, casi la mitad (720 millones) se corresponden con el negocio en España y empujan el saldo total de la cartera hipotecaria a los 40.000 millones (+5%). De su lado, la pata de consumo se eleva un 4% y alcanza los 4.000 millones.

Bankinter ya anticipó que iba a adoptar una política más selectiva en los criterios de concesión de hipotecas, decisión ante la que poco después la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) abrió un expediente a los seis grandes bancos españoles para analizar su actuación y si habían incurrido en prácticas anticompetitivas. La investigación está en curso y se puede demorar hasta dos años.

Por último, los activos bajo gestión también desempeñan una parte relevante del negocio. Los fondos de inversión propios alcanzan los 21.300 millones, un 11,8% más. El incremento roza el 18% y rebasa los 32.700 millones en el caso de los fondos de inversión de otras gestoras con las que Bankinter tiene acuerdo y comercializa dentro de su oferta comercial. En esta línea, la gestión patrimonial y las sicavs suman 10.849 millones (+22,1%) y los fondos de pensiones (5.500 millones, un 13,4% más). Tras estos resultados, los títulos de Bankinter se desploman más de un 5%, hasta los 14,4 euros por acción.

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Grupo Mutua amplía distancia con Mapfre en el seguro de coche y refuerza su liderazgo con una cuota de casi el 20%

Grupo Mutua recoge los frutos de su estrategia en el área de automóviles. La mayor aportación de otros negocios diferentes al asegurador ha permitido a la compañía encabezada por Ignacio Garralda congelar tarifas en nichos clave como el seguro de coche a alrededor del 40% de sus clientes, tal y avanzó el directivo en la última junta de accionistas. Como resultado, la política de contención de precios que les ha permitido tanto retener usuarios como ganar nuevos clientes, les ha empujado a cerrar septiembre con una cuota cercana al 20%.

Los datos recabados por ICEA a los que ha tenido acceso La Información Económica, recogen que entre enero y septiembre, Grupo Mutua, que engloba Mutua Madrileña y SegurCaixa Adeslas, han experimentado un crecimiento en primas que roza el 12%, hasta sumar más de 2.247 millones. Como resultado, ya copa casi una quinta parte de la actividad aseguradora de los vehículos en España. La proporción mejora con respecto a hace un año después de contabilizar en septiembre de 2025 un 18,8%.

Amplía así la brecha con Mapfre, con el que lleva varios años disputando el trono. La primera vez que Mutua le adelantó fue en el primer trimestre de 2024. Desde entonces, el avance ha sido gradual con un aumento de tres puntos a lo largo de este periodo. En contraste, en el caso de la firma encabezada por Antonio Huertas, retrocede en cuanto a cuota a pesar de que ha seguido creciendo en primas, hasta un total de 1.887 millones. La cifra incluye Mapfre España, además de su filial Verti y la alianza con Banco Santander.

Hay que tener en cuenta que el parqué automovilístico en España ha crecido en los últimos años al calor del aumento de la población, por lo que puede darse que una compañía crezca en facturación pero pierda negocio. El freno de la cotizada en este ramo se produjo en medio de la crisis que atravesó el seguro de coches entre 2021 y 2023 como consecuencia de la alta inflación y el incremento de la siniestralidad una vez que el tráfico retomaba la tranquilidad superada la pandemia.

Mapfre no logró cerrar esta crisis hasta el año pasado, cuando esta actividad volvió a ser rentable a costa de perder clientes por el camino. El plan estratégico de Mapfre 2024-2026 contempla una mejora de la eficiencia y de la competitividad en este ramo. Aunque en los últimos trimestres los esfuerzos han estado dirigidos a recuperar parte del terreno perdido, no quieren crecer a cualquier precio, sino que prefieren priorizar la rentabilidad frente al volumen.

En cuanto al resto de la clasificación, Allianz crece un 3,6% en primas y totaliza 1.417 millones, equivalente al 12,5% de cuota; seguido de Grupo Axa, que dispara más de un 10% la cifra de negocio en el acumulado de los nueve primeros meses. Esto se traduce en 872 millones de primas y un 7,7% de cuota. Generali (7,55%) completa el podio de los cinco primeros a pesar de que retrocede un 5% en primas (854 millones). Llama la atención el repunte de Zurich Seguros, que dispara su actividad a doble dígito (17%) ante el refuerzo de su alianza estratégica con Banco Sabadell para crecer en seguros con una oferta de productos de mayor valor.

Los últimos dos trimestres han venido condicionados por la guerra en Oriente Próximo y el bloqueo en el estrecho de Ormuz, que ha disparado los costes energéticos y, en consecuencia, la inflación en toda Europa. Este tipo de escenario suele presionar el margen de las aseguradoras por los mayores costes, anticipando un posible encarecimiento de cara a 2027. Con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el pasado mes de septiembre, el seguro de coche se incrementó de media un 4,5%, cuatro décimas por debajo de la tasa de IPC general en España (4,9%), siendo la primera vez que rebotaba menos que el conjunto de precios desde mayo de 2023.

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Los inversores en corto se ceban con Francia ante la ola de protestas y el riesgo político

Cuando todos venden, ellos buscan razones para comprar. Los inversores bajistas sacan rédito de la crisis en Francia y aprovechan para hacer caja. Para los inversores de Barclays, el riesgo político ha aumentado tanto en el país galo que este mercado bursátil ya se ha convertido en la mayor posición para los shorts sellers -como se conoce en la jerga- en Europa, pero también en Estados Unidos. El clima de tensión que se respira en las calles de París tras las protestas del fin de semana se ha trasladado a las bolsas y la deuda.

Tanto los fondos sistemáticos como los discrecionales evitan cada vez más el CAC40 francés -el índice de referencia del parqué parisino-. Una menor exposición a la renta variable que viene liderada por los fondos que siguen tendencias, denominados Commodity Trading Advisors (CTA), y que toman posiciones largas o cortas en futuros sobre los índices en función de las señales de mercado. "Los CTA mantienen una posición prácticamente neutral a la renta variable de la Unión Europea, con una posición corta máxima en el CAC40. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, la mayoría de los mercados se enfrentan a entradas de capital a corto plazo", indican desde Barclays.

El mercado financiero francés se ha visto lastrado por la inestabilidad política desde que el presidente del país, Emmanuel Macron, convocó elecciones legislativas anticipadas en junio de 2024. Desde entonces, el país ha tenido hasta cuatro primeros ministros mientras el déficit y la deuda iban en aumento, incrementando los costes de refinanciación. Francia presenta una de las ratios de deuda pública más altas de toda Europa, con un 119% del PIB. La previsión de cerrar con un déficit para el conjunto del ejercicio del 5,4% del PIB tampoco ayuda.

Las últimas protestas contra el aumento del coste de la vida han desembocado en una oleada de violencia y disturbios que se están atajando con medidas de seguridad como toques de queda. La situación no ha pasado desapercibida para los inversores bajo la amenaza de que desate una crisis de deuda en toda Europa. La prima de riesgo del país -que mide el diferencial de los bonos de un país con respecto a la renferencia, en este caso, Alemania- se ha disparado por encima de la barrera de los 150 puntos, aunque hace unas semanas llegó a colocarse en los 159, máximos desde la crisis del euro de 2011. En este sentido, la rentabilidad del bono a diez años ronda el 5% de rentabilidad a la espera de conocer avances en las negociaciones para sacar adelante los presupuestos del próximo año.

Patrick Barbe, gestor de Neuberger, ve en la perspectiva de un acuerdo presupuestario un posible catalizador para la reducción parcial de la prima. "Aunque en el pasado la necesidad de reducir el déficit presupuestario pasaba desapercibida para la mayoría de los ciudadanos -puesto que Francia podía financiarse fácilmente a tipos bajos-, la subida generalizada de los tipos de interés y el repunte de la prima ha provocado un cambio en la opinión pública. Ahora la mayoría de franceses reconoce la necesidad de recortar el gasto", especifica.

En un mercado de bonos global tensionado, Francia se ha convertido en el eslabón más débil de la cadena. "El aumento del diferencial respecto a los bonos soberanos alemanes demuestra que los inversores también exigen una compensación adicional por los riesgos fiscales y políticos de Francia", comentan los analistas de BlackRock. La mayor gestora de activos hace un llamamiento a la calma y asegura que la eurozona se encuentra mucho más preparada que hace quince años para afrontar cualquier turbulencia en la renta fija, si bien matizan que una intervención por parte del Banco Central Europeo (BCE) no está garantizada. "Siguen siendo posibles nuevas turbulencias y efectos contagio", agregan.

La última encuesta de gestores de fondos de Bank of America señalan a Francia como la plaza bursátil menos atractiva para invertir. Un 56% de los encuestados prevé infraponderar el país durante el próximo año, el porcentaje más elevado desde que se tienen registros. Más de seis de cada diez cita la sostenibilidad fiscal y el ciclo electoral para suceder a Macron la próxima primavera como el mayor riesgo político para la renta variable europea.

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¿Sabías que los seguros existen desde hace miles de años? Te lo contamos en un minuto

Los seguros no se inventaron hace décadas en una oficina, sino que son más antiguos de lo que parece. Mucho antes de que existieran las compañías aseguradoras y el sistema financiero tal y como hoy lo conocemos, las personas ya buscaban la manera de protegerse frente a las pérdidas económicas y los accidentes. Hay que retroceder al año 3.000 antes de Cristo para encontrar la primera póliza de la que se tiene constancia.

En China, los comerciantes ya aseguraban la mercancía que transportaban por los ríos. Para mitigar el riesgo de perder la carga se les ocurrió distribuir la mercancía de cada vendedor en diferentes barcos. De este modo, si uno se hundía, se repartían las pérdidas y se evitaba una mayor para una única compañía. Funcionaban bajo el principio de la diversificación: divide y no perderás todo.

Otro ejemplo lo tenemos en la Antigua Babilonia. El famoso Código Hammurabi recoge que si un comerciante solicitaba un préstamo para enviar mercancía al barco y la nave naufragaba, la ley establecía que el crédito quedaba cancelado. Hay que avanzar un poco más en la historia para encontrar el contrato de aseguramiento que sentó las bases para el sistema actual. Concretamente al 1347.

Ese año se dejó constancia mediante escritura notarial del navío de Santa Bárbara, que realizaría un viaje entre Génova y la isla de Mallorca. Las cláusulas recogidas en este documento detallaban aspectos como el riesgo, la valoración de los elementos a los que se daba cobertura o el tiempo de duración.

La Información Económica lanza este nuevo episodio de 'Economía Indiscreta', una serie de contenidos audiovisuales de carácter divulgativo con la que buscamos contribuir al debate público-económico. En el anterior, publicado hace justo una semana, explicaba el número de viviendas que se pagan al contado en España.

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El inversor extranjero eleva un 38% sus compras de deuda desde la pandemia

El inversor extranjero gana protagonismo en el mercado de deuda pública española. La estrategia de financiación del Tesoro Público para este 2026 contempla entre sus objetivos que la base de extranjeros pasara de representar el 48% a situarse por encima del 50%. Una meta que ya se ha conseguido tras cerrar el pasado mes de junio en el 50,8%, una cota récord. Esto equivale a que de los casi 1,5 billones en circulación, casi 760.000 millones están en manos de ahorradores no residentes en España, según datos del Tesoro Público. Refuerzan así su apuesta por esta economía, que ha ido en aumento de manera sostenida desde la pandemia con un incremento del 38% desde entonces.

Félix López, gestor de renta fija en Abante Asesores, destaca que aunque su peso en el conjunto del apalancamiento público siempre ha sido relevante, este comportamiento evidencia el atractivo de la renta fija española. No obstante, avisa de que el dato se puede ver distorsionado porque también se incluye dentro de esta categoría a las gestoras españolas con sede en Luxemburgo que adquieren bonos.

En cualquier caso, el porcentaje supera el contabilizado en 2007, antesala del estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando se movía sobre el 45%. En aquel momento, la economía vivía los últimos coletazos de una época dorada asentada sobre el boom del ladrillo. En el momento actual, el escenario de crecimiento es totalmente diferente. Al margen de que la crisis de vivienda, que ahora es de escasez y no de exceso de oferta, la expansión de la actividad por encima del resto de la eurozona se asienta sobre la robustez del mercado laboral y el aumento de la población, que roza los 50 millones de habitantes.

Estos factores avalan la confianza en la economía española, que viene refrendada también por la mejora de su 'rating'. La estadística del Tesoro recoge el dato solamente hasta julio, cuando las principales agencias de calificación (Moody's, Fitch y S&P) aún no habían actualizado su visión sobre España a 'A+' con perspectiva estable después de seis años sin novedades. El cambio de posición a finales de verano se produce después de que el año pasado la colocaran en el nivel A, un umbral que no tocaban desde 2012, justo en plena crisis de deuda que tuvo en el foco a los países periféricos de la eurozona, entre ellos, España.

Catorce años después, el país da por enterrado este capítulo y el inversor internacional se ha rendido a los encantos de la deuda española en un contexto en el que busca calidad, tal y como afirma Juan Vilarrasa, senior portfolio manager en Miraltabank. Esto también tiene su reflejo en la prima de riesgo, el principal indicador de estrés financiero de una economía, que recoge el diferencial del interés de la deuda española con respecto a la alemana, considerada la referencia. En este caso, tras el ligero repunte experimentado en los últimos días como consecuencia de los disturbios producidos en Francia, que está al está al borde de una crisis de deuda, ha repuntado hasta los 65 puntos a escala nacional, cuando en agosto oscilaba en la franja de los 40 puntos.

"No es algo necesariamente positivo ni negativo, pero la mayor presencia de inversores extranjeros hace a España más vulnerable a los movimientos de los mercados y más dependientes de su percepción sobre el país", señala Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance, compañía de asesoramiento independiente, quien resalta la dependencia del ahorro externo que esta radiografía arroja. El mayor papel de los extranjeros en la compra de deuda ha ayudado a compensar la retirada gradual del Banco Central Europeo (BCE), representada en la muestra a través del Banco de España (BdE) y que con los últimos datos disponibles acaparan un 20% de toda la deuda en circulación. Durante el pico registrado en 2021 como consecuencia de la pandemia de Covid-19 llegó a ser del 33%.

En la misma línea, las administraciones públicas también han acometido una reducción paulatina de compras de títulos hasta pasar del 11,6% de 2010 a un testimonial 2,5% actualmente, que se traduce en 37.700 millones. El particular, en contraste, apenas supone el 1,7% del total y viene condicionado por su alto peso en la deuda a corto plazo a través de las Letras del Tesoro.

Por último, las entidades de crédito, que históricamente han tenido un papel relevante en este sentido, comienzan a ganar de nuevo terreno. La tendencia a la baja arranca en 2014 para alcanzar el valle en 2021 (12,2%), cuando empiezan a remontar y ya rozan el 15%. En cualquier caso, es la mitad de lo que llegaron a concentrar hace doce años con 223.000 millones ahora mismo. La exposición a la deuda pública por parte de las entidades le sirve para blindarse frente a la evolución de los tipos de interés a la vez que gestiona el control del riesgo. Asimismo, en la lista también aparecen las aseguradoras, que canalizan un 6,4% del total, equivalente a 95.000 millones, así como los fondos de inversión con un 2% (30.409 millones).

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BME ve en la cuenta de ahorro una palanca para impulsar al inversor minorista en los mercados

El gestor de la bolsa española, Bolsas y Mercados y Españoles (BME), ve en la Cuenta de Ahorro e Inversión Financia Europa una palanca para promover la participación del inversor minorista en los mercados, ya que esta iniciativa sentará las bases para el desarrollo del ahorro financiero de las familias y ampliará las alternativas disponibles en España. El sector financiero lleva tiempo pidiendo el fomento de una mayor presencia por parte de los particulares en aras de que se facilite su acceso al mismo mediante instrumentos sencillos y con el foco en el largo plazo.

"Esta prioridad se enmarca en un reto europeo más amplio. Europa necesita movilizar una parte mayor de su abundante ahorro privado para financiar el crecimiento, la innovación y sus prioridades estratégicas. La iniciativa Finance Europe y la Unión de Ahorros e Inversiones persiguen precisamente acercar el ahorro de los ciudadanos a la economía productiva y a los mercados de capitales", exponen desde BME en un informe publicado este lunes. El Consejo de Ministros aprobó el pasado 30 de septiembre este producto financiero a través del Real Decreto-ley 29/2026, que incorpora varios elementos "alineados" con lo que defienden desde BME.

Entre ellos se encuentra la creación de una cuenta específica de inversión, pero también la orientación hacía la financiación empresarial europea, la inclusión de ETF elegibles o la posibilidad de reorganizar una cartera sin tributación inmediata en cada operación. CAIFE -corresponde a sus siglas- cuenta con ventajas fiscales si las aportaciones se mantienen durante cinco años. A modo de ejemplo, un inversor aporta 10.000 euros y compra acciones elegibles. Dos años después las venden por 12.000 euros y reinvierte todo el importe en otro activo elegible. La ganancia obtenida de 2.000 euros no se integrará todavía en el IRPF porque el dinero permanece dentro de la misma.

Existirán dos modalidades. Por un lado, la ordinaria, que permitirá realizar aportaciones dinerarias e invertirlas en activos por un límite de 150.000 euros. Sin embargo, este umbral no se aplicará cada año ni impedirá que la cartera crezca por encima de esa cifra, ya que lo que se controla es cuánto dinero ha ingresado el titular y todavía no ha recuperado con retiradas. Es decir, si un ahorrador deposita 100.000 euros y su cartera aumenta hasta los 140.000, todavía puede aportar 50.000 euros adicionales.

Por otro lado, la cartera específica de reinversión está destinada exclusivamente a reinvertir determinadas cantidades procedentes de transmisiones de vivienda que cumplan las condiciones establecidas en la norma. En este caso, el límite asciende a 800.000 euros. Dado que está pensada para canalizar la inversión hacia la economía europea, en ambos supuestos solamente admitirá los activos expresamente previstos en la normativa. Además, las aportaciones deberán realizarse exclusivamente en dinero.

Respecto a su entrada en vigor, todavía falta el desarrollo reglamentario y la orden ministerial. Una vez aprobada, la cuenta podrá comercializarse con acciones y otros activos elegibles. Los fondos y ETF se incorporarán más adelante, cuando estén inscritos en el Registro de Instituciones y Fondos de Inversión Colectivas Elegibles de la CNMV. "La educación financiera será igualmente esencial, el inversor deberá comprender qué puede comprar, cuándo tributa, cómo se calcula una retirada y qué condiciones debe cumplir para beneficiarse de los incentivos a largo plazo", señalan.

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La gran banca española apunta a un nuevo récord de beneficios por encima de 29.000 millones

La gran banca española abre la veda de la temporada de resultados trimestrales y, como viene siendo costumbre desde 2022, previsiblemente también serán récords. El panel de expertos de Bloomberg proyecta que BBVA, Banco Santander, CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter y Unicaja superarán los 29.200 millones de beneficio conjunto durante los nueve primeros meses de 2026. De confirmarse esta cifra, las ganancias serán un 15% superiores a las obtenidas en el mismo periodo del ejercicio anterior.

Aunque el tercer trimestre suele caracterizarse por un periodo de menor actividad coincidiendo con las vacaciones de verano, el acumulado de los nueve meses debería arrojar crecimientos en todas las líneas de negocio. En este sentido, Marisa Mazo, subdirectora de análisis de GVC Gaesco, espera que estos resultados no dejen espacio para sorpresas. La temporada viene marcada por los mayores tipos de interés ante las subidas aplicadas por el Banco Central Europeo (BCE), que han presionado al euríbor por encima de la barrera del 3%, pero también por las comisiones.

Si bien la venta de fondos de inversión y seguros no es algo nuevo para la banca, ha encontrado en la potenciación de este negocio una vía con la que reducir la independencia de su balance del margen de intereses, con diferencias por entidades. Más de la mitad de las nuevas primas de seguros se distribuyen a través de operadores de bancaseguros y ya representan alrededor de un 36% de la cuota de distribución, según datos de Amaef, la patronal de este nicho.

"Ante la competencia cada vez es más feroz en todos los segmentos, el entorno económico actual es más favorable para un banco global que para uno doméstico", señala Nuria Álvarez, analista de banca de Renta 4. Si se cumplen los pronósticos del consenso, Banco Santander reportará un beneficio de 12.740 millones, un 23% más con respecto a los 10.337 millones contabilizados en el mismo periodo del ejercicio anterior.

Las cuentas de los nueve primeros meses se ven condicionadas por la plusvalía neta que le ha generado la venta de su filial polaca (1.895 millones), así como los 250 millones de costes de reestructuración derivados de la integración de TSB en Reino Unido, cuya venta se cerró el pasado mayo. En cambio no incluye la adquisición de Webster Bank, que empezará a reflejarse en la actividad del banco a partir de 2027.

En contraste, la transacción penalizará a Banco Sabadell, que al no contar ya con este negocio, podría experimentar una ligera caída interanual y quedarse sobre los 1.320 millones, frente a los 1.390 millones registrados hasta septiembre de 2025. El grupo catalán, que ha reducido su perímetro de actuación al ámbito nacional, ha sorprendido al mercado con el acuerdo amistoso con el grupo cooperativo francés BPCE, alianza que se ha materializado con la entrada en el capital del vallesano tras adquirir un 10% de participación.

"Las diferencias en la composición de la cartera, la exposición geográfica y los criterios de concesión de crédito pueden dar lugar a cierta variación en los costes de riesgo -que mide la probabilidad de impago- que, sin embargo, sigue mostrando resistencia. Consideramos que la calidad de los activos debería seguir respaldando la estabilidad de los beneficios", indica Deutsche Bank. En su informe sobre el sector nacional, destacan que el desempeño vendrá determinado por la combinación de negocios y la asignación de capital.

Las preocupaciones sobre la mora no se han materializado

Las preocupaciones en torno a un posible deterioro de la calidad de los activos en un escenario de tipos más altos combinado con alta inflación no se han materializado. Como prueba, la morosidad se mueve sobre el 2,5%, mínimos desde 2008. La resiliencia "superior a la prevista" se ve complementada por los colchones de capital acumulados durante la pandemia. No obstante, en un entorno de incertidumbre como el actual, la gestora alemana coloca a Bankinter como su favorito, decisión que viene respaldada por su "segmento minorista de perfil acomodado y el carácter altamente defensivo, así como por unos criterios de concesión de crédito", sostienen.

La entidad liderada por Gloria Ortiz proyecta una mejora de las ganancias en alrededor un 10% y pondría a tiro de piedra los 900 millones. En una línea similar, para BBVA se estima que podría acercarse a los 9.000 millones (+8,8%) aupado por la evolución de su negocio en algunos de sus principales mercados como México, Turquía o España. El grupo de origen vasco ha pasado página tras la OPA fallida al Sabadell y está enfocada en el crecimiento orgánico. Completan la lista CaixaBank, que podría rozar los 4.800 millones de beneficio (+8,8%) y Unicaja con 530 millones (+5,3%).

Con la vista en las guías que ofrezcan para los próximos meses, Álvarez comenta que las entidades afrontan un entorno más difícil para gestionar el margen de intereses y abre la puerta a una posición más prudente. A este respecto, Joaquín Robles, responsable de ventas de Banco Big, subraya que el mercado mirará con lupa el citado indicador después de varios trimestres de desaceleración, dado que han sido uno de las principales catalizadores de las cifras récords que vienen cosechando. "Va a ser una temporada para reforzar las valoraciones en bolsa, pero obviamente el potencial de crecimiento se va a ir acotando poco a poco a medida que ese margen se va estabilizando y se ve amenazada la demanda de crédito", precisa.

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