Dos décadas en las que todo cambió en el cine... salvo la ley
La última Ley del Cine en España llegó poco después de Papá Noel. Era el 28 de diciembre de 2007 cuando la publicación en el BOE regaló al fin una nueva normativa al sector. Quizás el espíritu navideño ayudara a cerrar un recorrido polémico: hubo hasta una huelga de las salas. Se discrepaba sobre la definición de productor independiente, la cuota de pantalla obligatoria para filmes europeos o la financiación de las televisiones privadas al cine nacional. Tanto que a punto estuvo de no aprobarse: faltaban 17 días para el cierre de la legislatura. Y aun así, de alguna forma, porque entonces no se podía intuir, el flamante texto nacía viejo: ese mismo año debutaban el iPhone y la plataforma online de Netflix. Desde entonces, móviles inteligentes y streaming han revolucionado el mundo, y el cine. En dos décadas, el séptimo arte ha visto cómo cambiaban los hábitos de consumo, la producción, la mirada, la creación, los gustos. Básicamente, todo. Excepto la ley.

© Claudio Álvarez

