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Los libros de la semana: de la intimidad de la violencia de Joyce Carol Oates a los reproches a oscura historia de la madre de Ana Rodríguez Fischer

"Frenesí", de Joyce Carol Oates: la intimidad de la violencia

8/10

Por Toni Montesinos

La narrativa de Joyce Carol Oates ha explorado durante décadas las contradicciones de una sociedad que procura mantener intactas sus apariencias mientras convive con distintas formas de violencia. En «Frenesí» (traducción de Ismael Belda Sanchís), la escritora estadounidense vuelve al relato breve para examinar las relaciones humanas en circunstancias de especial vulnerabilidad, cuando los deseos, los resentimientos y las decisiones individuales adquieren consecuencias difíciles de prever. Como es habitual en ella, la autora conserva su interés por los personajes que, protegidos por una posición social aparentemente estable, terminan revelando aspectos inquietantes de su personalidad.

El mejor ejemplo de ello es justamente el cuento que da título al volumen. Cassidy, un hombre casado de cuarenta y seis años, conduce acompañado de Brianna, una joven de casi veinte, hija de unos conocidos de su familia. La relación permite a Oates desarrollar un penetrante estudio de la conciencia masculina, particularmente de los mecanismos mediante los cuales el protagonista justifica sus actos y transforma sus deseos en argumentos favorables a sí mismo.

En esto Oates es una escritora formidable, pues a lo largo de estos relatos el lector asiste a las vacilaciones y fantasías de los personajes, sus contradicciones y recuerdos, lo que a veces origina, como en Cassidy, una imagen perturbadora que ilumina el sentido del título y la naturaleza de sus impulsos. La venganza, la culpa, los celos…, todo lo humano en su turbiedad se dan cita en las páginas de esta autora tan veterana e increíblemente prolífica, siempre interesada en protagonistas que se ven en situaciones que comprometen su estabilidad emocional, muy en especial en torno a episodios que permiten aflorar la crueldad y las desigualdades de poder. .

  • Lo mejor: la construcción de cada protagonista, cuya conciencia deja entrever contradicciones que quieren justificar
  • Lo peor: se necesita un lector que guste de ver narrados ciertos pensamientos obsesivos y perturbadores

"En Alejandría los árboles caminan", de Alaa al Aswani: el autoritarismo que impregnará la Alejandría pluralista

10/10

Por Diego Gándara

Hay una leyenda que cuenta la historia de Zarqá al Yamama, una vidente que anunció que los árboles caminaban y que, en lugar de ser escuchada, fue tomada por loca, con la terrible consecuencia de que el enemigo, que avanzaba camuflado entre ramas, acabó derrotando y destruyendo a su pueblo. La leyenda sirve de base para el título de esta novela. Y no sólo eso: también la atraviesa a lo largo de sus casi quinientas páginas. «En Alejandría, los árboles caminan», nueva novela del escritor egipcio Alaa al Aswani (El Cairo, 1957), esos árboles son la metáfora de que un tiempo de esplendor está a punto de acabarse para dar paso a otro: un tiempo en el que el autoritarismo, lentamente, camuflado, al principio, de buenas intenciones, terminará por impregnarlo todo.

Es que Alaa al Aswani, que debió irse a vivir a Estados Unidos después de que su obra padeciera la censura y la restricción, prosigue en esta novela con su mirada crítica, algo aviesa, de lo que significó vivir en Egipto bajo el régimen de Abdul Náser. La novela, así, se sitúa a comienzos de la década de 1960, unos años después del triunfo de la revolución egipcia y del ascenso de Náser al poder, en un restaurante de Alejandría donde, todas las noches, se reúne un grupo de artistas, intelectuales y sibaritas para debatir sobre la libertad, el autoritarismo y la sumisión social.

Todo dentro de un contexto en el que el espíritu cosmopolita, diverso y libertario que alguna vez caracterizó a la ciudad, se ve amenazado por la paranoia colectiva y por el culto irrestricto que debe réndise a un nuevo líder llamado Náser. A través de una estructura polifónica, de ritmo fluido y estilo clásico, Al Aswani perfila una Alejandría abierta y pluralista que pronto dejará paso a la uniformidad, el miedo y el control, esas amenazas que, aunque no lo parezcan, caminan, caminan, como árboles.

  • Lo mejor: el autor consigue que el lector se vea envuelto en una historia llena de detalles que lo llevan a caminar por una época convulsa
  • Lo peor: nada que reprocharle a esta novela inmensa y que confirma a Alla al Aswani como un importante escritor del mundo árabe

"La historia oscura de mi madre", de Ana Rodríguez Fischer: ternuras y reproches hacia las madres de la cultura

9/10

Por Jesús Ferrer

Se atribuye a Rudyard Kipling esta frase: «Dios no podía estar en todas partes y, por tanto, hizo a las madres». Esta omnipresencia, de protectora y bondadosa actitud, puede tener también sus luces y sombras. Y León Tolstoi proclamaba: «¡Madres, en vuestras manos tenéis la salvación del mundo». Lo que resulta indudable es que pueden tener una poderosa influencia en los hijos, marcando para siempre sus vidas. Ana Rodríguez Fischer (Asturias, 1957) ha abordado, en «La oscura historia de mi madre», la figura materna ficcionando, con impecable rigor documental, su relación con algunos hijos e hijas que son señeros iconos artísticos. Con un tono directo, evocativo, firme y desinhibido, en esta novela personajes tan diversos como Hölderlin, Baudelaire, Van Gogh, Rimbaud, Virginia Woolf, Marina Tsvietáieva, Irène Némirovsky y Marguerite Duras se dirigen a sus madres, en un ejercicio de introspección familiar que va desde el enconado reproche a la tierna efusión sentimental.

Recorre el libro un acusado tono lírico, y una melancólica recreación de ambientes por los corredores de la memoria; en el caso de Marina Tsvietáieva, leemos: «Es así, madre: del más oscuro fondo de aquel salón presidido por el piano aún me llega la cara sonrosada y perpleja de una niña de cinco años que no sonríe: una flor flotando en un estanque de tinta». Y Baudelaire pugnando por su vocación literaria y su independencia personal ante una madre que le exige una convencional forma de vida. No faltan las recriminaciones, como cuando Rimbaud recuerda a su progenitora «tantas heridas como las que me infligiste». En suma, fracturas emocionales que motivaron tanto una aguda creatividad como profundas frustraciones. Esta novela, concienzudamente documentada, lo atestigua con inmejorable estilo literario y aguda sensibilidad crítica.

  • Lo mejor: la configuración de las relaciones materno-filiales que plantea en un contexto de genialidad artística
  • Lo peor: nada a señalar aquí, siendo esta una elaborada novela, de excelente factura literaria

"La casa de la ciénaga", de Mick Herron: batallón no apto para impacientes

7/10

Por Lluís Fernández

Ocho son las novelas publicadas en el Reino Unido de la saga de Jackson Lamb. En España quedaba por traducir la séptima: «La Casa de la Ciénaga». Gracias a la serie televisiva, los personajes creados por Mick Herron se han popularizado, en especial el propio Lamb y esos «caballos lentos» que habitan el relato como fantasmales espías con la autoestima por los suelos. Con el protagonista encumbrado popularmente como un gordo borrachín y guarrindongo –que trasiega comida basura y se pee a la menor ocasión–, sus flatulencias son la forma sinfónica de burlarse, con un cínico sentido del humor, de todas las instituciones representadas por el personaje de Lady Di, «primera mesa» del MI5, el servicio secreto inglés, para quien «¡la Ciénaga es un batallón disciplinario! El sitio al que mandamos a la gente de la que no queremos saber nada».

En la saga de los «caballos lentos», el autor contrapone dos tipos narrativos: uno que describe la acción y a los personajes de forma laberíntica y confusa –heredera del estilo literario de John le Carré–, y otro mucho más directo, con diálogos repletos de ironía, indispensables para clarificar la trama. Así es la prosa excéntrica que practica Mick Herron en toda la saga; esa que el lector paciente aguanta por los chistes y que el impaciente se salta a la torera.

Con todo, hay que reconocer que el batallón ocioso de los «caballos lentos» es mucho más activo que los espías de Regent’s Park. Cuando se ponen en marcha, se revelan como muy eficaces y resolutivos, hasta el punto de actuar como profesionales sin tacha. Esta es la forma con la que Mick Herron se burla del servicio secreto británico, tan chapucero como cuantos ministros y políticos aparecen en la saga: si en la novela anterior se mofaban de Boris Johnson, en ésta lo hace del político Nigel Farage, «el arquitecto del Brexit».

  • Lo mejor: el cínico sentido del humor que posee el personaje Jackson Lamb, creación del autor de la saga de «La casa de la Ciénaga»
  • Lo peor: momentos en los que su prosa, de una manera intencionada, se vuelve tan farragosa que marea

© ICUB

La autora norteamericana Joyce Carol Oates
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Responsable, salvaje, modesto, soberbio, sociable, retraído: vida y obra del gran Álvaro Pombo

Álvaro Pombo (Santander, 1939), Premio Cervantes 2024, es ya un clásico de la literatura española contemporánea. Su narrativa, de fuerte carácter autobiográfico, se caracteriza por el protagonismo de los dilemas morales, el penetrante retrato de los personajes, un estilo de coloquial oralidad, la irónica crítica de prejuicios sociales, una tolerante bonhomía hacia todo lo humano y, procedente de su formación filosófica, un sentido racionalista de la realidad. Precisamente porque su vida y su obra se hallan profundamente relacionadas se precisaba una documentada e íntegra biografía como «Donde Álvaro Pombo. Una enumeración incompleta», de Mario Crespo López (Santander, 1975). Con un tono ágil y desenfadado, lejos de cualquier rígido academicismo, este detallado recorrido vital es también un minucioso examen crítico de una extensa y excelente trayectoria literaria.

Su deriva política

Se muestra con acierto la contradictoria intimidad de nuestro escritor: «Álvaro puede ser al tiempo ordenado y desordenado, responsable y salvaje, de buenas maneras y de buen corazón, así como colérico, soberbio e impaciente, tan sociable como retraído, tan introvertido como exultante, tan exigente y tenaz como grato y amable en la pequeña distancia». En constante conexión con su literatura, se van desgranando las principales referencias biográficas: el irónico rechazo, un punto entrañable también, de su pertenencia a una aristocrática burguesía provinciana; el enfrentamiento, dada su homosexualidad, a discriminantes prejuicios sociales; la liberadora estancia en Inglaterra entre 1966 y 1977, que marcaría profundamente su formación intelectual; su deriva política dentro de una clara convicción liberal; la inmersión en los valores del cristianismo; y el premiado reconocimiento de su literatura, ampliamente admirada por crítica y público; sin olvidar la alusión a sus persistentes y ambiciosas relecturas, como «Ser y tiempo», de Heidegger, y «El ser y la nada», de Sartre. Con un exhaustivo manejo de la bibliografía especializada e inteligente complicidad con el biografiado, este libro resulta imprescindible para el conocimiento profundo de este gran escritor.

9/10

Lo mejor: El minucioso detallismo con el que se encara la vida del biografiado a su tan excelente producción literaria

Lo peor: Ninguna objeción, se trata de un libro de muy rigurosa estructura crítica, documental y también investigadora

© EUROPAPRESS

Álvaro Pombo ha cultivado una extensa trayectoria literaria
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