❌

Reading view

Monos en la cara

<![CDATA[

Mi amigo el diseñador Jordi Duró tiene una colección sensacional de micos y monas de plástico. Gorilas canosos, que agitan un garrote, monos con la chica de King Kong agarrada entre los dedos, chimpancés y diversos tipos de homínidos cinematográficos. Además de gorilas canosos tiene monos marrones y uno sin pintar, de plástico amarillo. Los monos tienen grandes pies y se aguantan de pie sin una base. Todos juntos, encajados en una composición que llena un rectángulo, impresionan. Uno abre la boca, otro levanta los brazos. Duró los utiliza ritualmente. Cuando se enfada, mira a sus micos, se ve reflejado en ellos y afloja un poco. “Has vist el de l’angle de dalt, a l’esquerra?” –me dice a ver si le veo el parecido–. Tiene un aire, sí: grandote, con el pelo plateado. Molestar a los monos es una costumbre burguesa del mundo de ayer, como enseñar a decir gamberradas a los loros. En no sé qué país extemporáneo se les comen el cerebro con una cucharilla y para que esté más rico, el mono tiene que estar cabreadísimo, por lo cual le pinchan en la jaula hasta que se vuelve tarumba. Una vez, al director de fotografía Diego Dusuel, le entró una mona furibunda por la ventana del patio de luces de una casa del paseo Sant Joan y le pego un mordisco que todavía se acuerda.

Seguir leyendo...

  •  
❌