«Superthings»: cuando la animación española puede competir con cualquiera
Los Superthings, esos objetos cotidianos transformados en villanos y superhéroes que llevan una década conquistando a los niños, dan el salto a la gran pantalla. «Superthings: La película» amplía su universo con una aventura que aspira a impulsar la expansión internacional de la franquicia sin renunciar al espíritu de los juguetes. La cinta mantiene la mitología de los muñecos, los cómics y la serie televisiva, pero incorpora nuevos personajes y un humor más gamberro, pensado para los adultos que acompañan a los pequeños al cine. «Hemos creado un producto que tiene mensaje para los niños, para los padres, que es potente, que es un tiro, que va a toda velocidad», explica su director, Víctor Monigote, que ha buscado una combinación de acción y humor capaz de mantener al espectador pegado a la pantalla durante hora y media. «Me he dedicado profundamente a buscar gags y guiños para que los padres que vayan no se aburran», confiesa.
Asimismo, Monigote defiende el potencial de la animación española frente a las grandes industrias internacionales. «En España tenemos una tradición artística muy potente. Somos de los países del mundo que más artistas ha dado», afirma. El cineasta destaca también la capacidad de nuestros profesionales para resolver proyectos con recursos limitados: «con lo que se nos agudiza el ingenio». A su juicio, el sector ha experimentado una notable transformación en los últimos años y debe superar la idea de que los dibujos animados son exclusivamente para niños. «La animación es una técnica, no un género», sentencia.
Un mensaje importante
El relato propone una reflexión sobre la amistad, la cooperación y la necesidad de comprender al adversario. Inspirados en el yin y el yang, héroes y villanos no son enemigos irreconciliables, sino contrarios que se necesitan. «No puede haber luz sin oscuridad», sostiene su director, que rechaza la división entre buenos y malos absolutos. «Hay que mirar todo con perspectiva y quizás puedas llegar a entender al de enfrente sin necesidad de prejuzgarlo antes», afirma. Una enseñanza que invita a los más pequeños a ponerse en el lugar del otro.


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