Golpe mortal a los Grapo
El 26 de octubre de 1976, la Dirección General de Seguridad facilitó una nota a la prensa: las fuerzas del orden habían detenido a 43 terroristas de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (Grapo). Las autoridades identificaron a estos como la rama armada del Partido Comunista de España (reconstituido), formación nacida de la antigua Organización de Marxistas-Leninistas Españoles tras su escisión del Partido Comunista marxista-leninista. Eran las típicas divisiones en la extrema izquierda por una cuestión doctrinal o estratégica. La ofensiva policial permitió neutralizar seis pisos francos e incautar abundante armamento, municiones, vehículos robados con matrículas falsas, material de propaganda y equipos de multicopia para la agitación subversiva. Los arrestos se distribuyeron en tres zonas estratégicas: 22 detenidos en Galicia, 16 en Barcelona y 5 en Madrid. A la organización se le atribuía la autoría de los atentados con explosivos del 18 de julio contra edificios oficiales y monumentos del Movimiento Nacional, así como el asesinato de cuatro policías en Madrid el 1º de octubre de 1975, fecha que tomó la banda terrorista para su nombre. En un año desde su fundación habían conseguido una estructura nacional potente, pero con fisuras de información.
Galicia se reveló como el núcleo logístico de los Grapo al albergar los seis pisos descubiertos por la policía. Allí cayeron 22 integrantes, destacando la captura de Juan Carlos Delgado de Codes. La policía lo situaba como organizador del asesinato de un guardia civil en Madrid en el otoño de 1975, además de su participación en el atentado contra los cuatro policías armados. Junto a Delgado fue detenida su esposa, Guadalupe Núñez Morales. Ambos fueron puestos en libertad por la Ley de Amnistía de 1977, pero volvieron al crimen. Delgado murió en un enfrentamiento con la policía en 1979, y ella fue detenida en 1981 tras organizar el asesinato del general González de Suso.
En Barcelona, la intervención policial de octubre de 1976 se saldó con la captura de 16 miembros de los Grapo, desarticulando una célula activa en sabotajes y atracos. Entre los arrestados figuraba Francisco Gutiérrez Álvarez, responsable de organización y finanzas, acusado de participar en el ataque con cócteles molotov contra la Delegación de Sindicatos de Cornellá el 11 de septiembre. La nómina de detenidos en Barcelona puso al descubierto a Manuel Fraga Sánchez (alias «Toni»), Manuel García González («Tino») y Antonio Tosina García («Luis»), organizadores del atentado del 17 de julio contra la delegación del Movimiento en el distrito de Sants. Tosina salió a la calle también por la Ley de Amnistía del 77 y mató a tres personas en 1979. Del mismo modo, en octubre de 1976 se detuvo a Antonio Pedroso Donoso («Jorge») acusado de sustraer armamento del Parque de Artillería de Madrid. Pedroso fue puesto en libertad condicional por orden del Juez de Instrucción de Barcelona, bajo fianza de 25.000 pesetas. El terrorista aprovechó para escapar y siguió matando. En 1984 asesinó en Sevilla al empresario Rafael Padura de un tiro en la cabeza en el despacho de su empresa de Artes Gráficas. Tenía 37 años.
La caída del grupo terrorista
El aparato de propaganda catalán sufrió otro golpe con la detención de Eugenio Jesús Bueno de Pablos («Santiago»), responsable del grupo de aquella comunidad, arrestado previamente en marzo por el robo de explosivos en el polvorín de La Reigosa, Pontevedra. Asimismo, la lista incluyó a Francisco Aguilar-Galindo Jiménez («Pedro»), y a los atracadores Joaquín Pérez Alcario («Rafa») y Francisco Martín Valero («Vicente»). Finalmente, se aprehendió a José María Álvarez Zurdo, hallado gravemente herido por los disparos de un vigilante durante el atraco al Banco Garriga Nogués. Algunos de estos se beneficiaron de sobreseimientos y amnistías, y volvieron al terrorismo.
En Madrid, la policía detuvo a cinco personas en esa operación de octubre de 1976, que integraban la célula local. Según la DGS, los arrestados en Madrid tenían programados varios atentados durante una «jornada de lucha». Los objetivos seleccionados eran entidades bancarias situadas en la avenida del Generalísimo, hoy, Paseo de la Castellana. La caída de los Grapo el 26 de octubre de 1976 coincidió con el descubrimiento en Sevilla de un artefacto explosivo de gran potencia en la quinta planta de la Organización Sindical, siendo desactivado por artificieros del Ejército. La acción coordinada contra las células de Galicia, Barcelona y Madrid supuso un golpe importante a la infraestructura, finanzas y capacidad operativa de los Grapo, pero no acabó ni mucho menos con la pesadilla terrorista.





