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Felipe Sacristán, mecánico: "Hay reparaciones que se solucionan con el aceite"

Muchas de las reparaciones que se realizan a diario en los talleres podrían haberse evitado si sus conductores hubiesen valorado a tiempo una revisión de los líquidos y del estado de los componentes. Como bien es sabido, fabricantes y mecánicos no se ponen de acuerdo muchas veces a la hora de establecer los tiempos en los que cada vehículo requiere mantenimiento, pero algunos de los segundos explican los motivos en vídeos.

En este caso, es el experimentado mecánico Felipe Sacristán el que, según lo que ve día a día en el taller, considera que cualquier vehículo debe cambiar el aceite y el filtro, en primer lugar, a los 90.000 kilómetros y, posteriormente, cada 60.000 kilómetros para evitar averías de incluso más de 4.500 euros en vehículos que no alcanzan ni los 10 años de antigüedad.

¿Por qué considera indispensable el mecánico el mantenimiento en cualquier vehículo?

Sacristán considera la diferencia de costes entre una reparación y una sustitución el mayor problema: "Siempre es muy malo que a alguien que tiene un coche con 9 años le tengan que cobrar 4.500, 5.000 o 6.000 euros por la reparación del cambio, cuando todo se habría solucionado haciendo cada 60.000 kilómetros una sustitución del aceite y el filtro", un paso por el taller que puede salir por una horquilla entre los 60 y los 180 euros.

El mecánico admite que en su gremio se inclinan por realizar mantenimientos en lugar de reparaciones, pese a que el beneficio es menor: "Nosotros preferimos hacer muchas sustituciones de aceite a muchas reparaciones, aunque a vosotros os parezca mentira, porque luego las reparaciones siempre son muy caras".

Respecto a los plazos, el profesional aconseja hacer la primera sustitución a los 90.000 kilómetros porque cuando el coche es nuevo, el desgaste inicial en los primeros 30.000 kilómetros es mínimo; sin embargo, a partir de ahí los componentes sufren mayor degradación, por lo que las siguientes revisiones las rebaja a intervalos de 60.000 kilómetros. Como señala un usuario en los comentarios del vídeo de Sacristán: "Es muy fácil de entender; el aceite es como nuestra sangre; cuanto más limpia está, menos enfermedades tienes".

Las averías que puede provocar un mal mantenimiento del aceite del motor

Prescindir del cambio periódico de aceite y permitir que el lubricante pierda sus propiedades o circule sucio genera un deterioro progresivo que provoca muchas veces fallos mecánicos extremadamente graves. Los más comunes son:

  • Gripado del motor
  • Desgaste prematuro de piezas y corrosión
  • Rotura de los casquillos de la biela
  • Arqueo y desgaste del árbol de levas
  • Ruidos metálicos y obstrucción del filtro

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Los cargadores eléctricos, uno de los objetivos favoritos de los ladrones de cobre

Los ladrones de cobre siempre han tenido una predilección por el presente en la red ferroviaria en España y en los últimos años sigue intensificándose. El Ministerio del Interior contabilizó 5.691 sustracciones de cableado en un 2025, lo que supuso un incremento del 23% respecto al ejercicio anterior y de casi un 150% en comparación con 2021.

En el primer semestre de 2026, Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) ya ha presentado 409 denuncias por este motivo. Sin embargo, el cambio de contexto del automóvil y el consiguiente auge de infraestructura para llenar sus baterías está propiciando que el robo de cable de los puntos de recarga sea una tarea incluso más apetecible para los ladrones.

¿Cuál es el alcance de los robos en la red de recarga y qué coste económico suponen?

La oleada de sustracciones está teniendo un impacto directo en la operatividad del parque de recarga público. Según los datos del barómetro de la electromovilidad de la patronal de fabricantes (ANFAC), de los 74.503 puntos de recarga instalados en España, 17.821 se encuentran fuera de servicio (casi un 24 %), bien por estar averiados, pendientes de conexión a la red o inutilizados por el robo de sus mangueras. El perjuicio económico para las empresas operadoras y los usuarios es desproporcionado en comparación con el escaso beneficio que obtienen los delincuentes. Por un lado, los tres o cuatro metros de cobre que ofrecen las mangueras sustraídas a los ladrones son vendidos en el mercado negro por entre 50 y 90 euros.

En cambio, sustituir las mangueras y reponer el servicio le cuesta al operador unos 600 euros por cable, aunque el coste total, según explican desde Aeodive a ElEconomista, por cada acto vandálico escala entre 5.000 y 8.000 euros, pudiendo superar los 10.000 o 20.000 euros si se contemplan la reparación de daños en la máquina, el desplazamiento técnico y la pérdida de ingresos por indisponibilidad. Cada punto saqueado queda fuera de servicio entre una semana y 15 días por la falta de estocaje inmediato de repuestos, generando una pérdida estimada de 150 euros diarios en recargas no realizadas por cargador.

¿Por qué las electrolineras son un objetivo tan apetecible para las bandas criminales?

Muchas estaciones se ubican en zonas aisladas o polígonos con menor vigilancia y las mangueras de alta potencia contienen un grosor de cobre considerable que puede ser cortado fácilmente. Los delincuentes seleccionan preferentemente los cargadores más potentes porque sus mangueras contienen un mayor grosor y densidad de cobre. El proceso de robo dura aproximadamente un minuto. Los delincuentes operan normalmente en parejas o tríos: mientras uno se cuelga de la manguera para tensarla, el otro utiliza una cizalla o sierra radial para cortarla lo más cerca posible del chasis de la máquina.

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