Inflación en Cuba amenaza con cerrar el año con índices alarmantes



Muchos aficionados a la gastronomía de España están acostumbrados a mencionar recetas como el guacamole, la arepa colombiana, los tacos mexicanos, el ceviche peruano y la bandeja paisa colombiana cuando hablan de la cocina latinoamericana, la cual se compone de un sinfín de platos más que también merecen ser citados, como es el caso de las pupusas, la comida preferida de Nayib Bukele, actual presidente de El Salvador, que es donde son famosas.
Lo cierto es que las pupusas son parecidas a las arepas de Colombia en cuanto a forma, pero hay algunas diferencias entre ambas, como los ingredientes que se usan para elaborarlas o los rellenos.
Las pupusas son un platillo popular de El Salvador, unas tortillas redondas elaboradas a partir de harina de maíz o de arroz. Aunque su origen sea desconocido, hay una teoría que dice que pueden tener una mezcla entre la cocina nativa mesoamericana y las tradiciones gastronómicas procedentes de España en momentos de colonización.
Suelen ir rellenas con ingredientes como los frijoles y los chicharrones, que son las opciones más clásicas. "Las pupusas se sirven con ensalada de repollo ligeramente fermentada (curtido) y salsa de tomates natural fría", explica el Instituto Cervantes en su página web.
No hace falta viajar hasta El Salvador para probar las pupusas, ya que se pueden elaborar en casa. La empresa Remitly tiene publicada una receta en su página web, que la compartimos a continuación.
Aunque las que incluyen chicharrones, queso y frijoles en su interior son las más clásicas, se pueden encontrar diferentes versiones de pupusas en El Salvador. La guía turística Visit El Salvador menciona varios ejemplos de otros rellenos para este platillo:


Una investigación de la Universidad de Granada identifica al gorrión común y al ánade real como las especies mejor valoradas
¿Qué unió a humanos y palomas durante 3.500 años? Un estudio recupera su formidable papel histórico
Los gorriones, los patos y las palomas forman parte del paisaje cotidiano de muchas ciudades españolas, por no decir de todas. Sin embargo, estas aves no despiertan las mismas sensaciones entre los vecinos. Una investigación de la Universidad de Granada ha identificado cuáles son las especies mejor valoradas y cuáles generan más conflictos, además de analizar cómo influye el diseño de los barrios en nuestra relación con la naturaleza.
El estudio, desarrollado en Granada, Madrid y Valencia, ha contado con la colaboración de investigadores de la Universidad de California en Berkeley, en Estados Unidos, y de la Universidad de British Columbia, en Canadá. A través de encuestas a la población, los científicos han analizado los beneficios y las molestias que los ciudadanos asocian a las aves con las que conviven.
Los resultados sitúan al gorrión común y al ánade real entre las especies mejor valoradas, principalmente por las experiencias agradables que proporcionan. En el extremo contrario aparecen la paloma doméstica y la paloma torcaz, percibidas como las más conflictivas debido a los ruidos, la suciedad y los daños materiales que provocan.
La presencia de pájaros en las ciudades puede tener efectos positivos sobre la vida cotidiana. Escuchar sus cantos, observar sus movimientos o contemplar sus colores permite mantener un contacto directo con la naturaleza, incluso en entornos donde predominan edificios, carreteras y mucho tráfico.
Las aves, explica Lucía Izquierdo Extremera, autora principal de la investigación, “pueden hacer nuestra vida más llevadera a través del mero placer de observar su vuelo o sus vistosos colores”. Estas experiencias se conocen científicamente como servicios ecosistémicos culturales, es decir, beneficios no materiales que las personas obtienen de su relación con el medio natural.
Sin embargo, esa convivencia también presenta inconvenientes. Algunas especies pueden provocar molestias acústicas, ensuciar espacios públicos o causar desperfectos en edificios y otras propiedades. Los investigadores denominan estos perjuicios diservicios ecosistémicos, un concepto que permite estudiar los aspectos negativos de la interacción entre las personas y los animales.
La investigación no establece que unas aves sean objetivamente buenas y otras perjudiciales, sino que recoge cómo perciben los ciudadanos su presencia. Esta diferencia resulta importante porque las experiencias personales y el entorno en el que viven los vecinos pueden condicionar su valoración de una misma especie.
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio está relacionado con la organización de los espacios verdes. Los investigadores comprobaron que los habitantes de barrios con grandes parques claramente separados de las zonas construidas tienden a valorar más positivamente las aves urbanas.
En cambio, quienes residen en barrios donde predominan pequeñas zonas verdes distribuidas entre las viviendas mencionan con mayor frecuencia los problemas asociados a la fauna. Los resultados apuntan así a que la configuración de los espacios naturales urbanos puede influir en la convivencia entre personas y animales.
“En un planeta en el que las ciudades están en constante crecimiento, es vital comprender el equilibrio entre los elementos positivos y negativos proporcionados por los animales con los que convivimos de manera más estrecha”, señala Juan Diego Ibáñez Álamo, profesor de Zoología de la Universidad de Granada y coordinador del estudio.
Los autores también destacan la importancia de la conexión personal con la naturaleza, que desempeña un papel relevante en la manera de interpretar las experiencias con las aves. Por ello, consideran necesario incorporar estas relaciones a la planificación urbana e intentar conseguir espacios que permitan disfrutar de la biodiversidad sin incrementar los conflictos.

Los eléctricos puros ganan protagonismo, aunque el precio, la autonomía y la duración de las baterías siguen preocupando a sus propietarios
Un cambio sin vuelta atrás: el futuro de la industria del automóvil en España pasa por el coche eléctrico
El coche eléctrico está dejando de ocupar un papel secundario en los hogares españoles que apuestan por la movilidad enchufable. Aunque muchas familias disponen de otro automóvil, cada vez son más las que utilizan el eléctrico o híbrido enchufable para sus desplazamientos habituales. Así lo refleja un estudio de Mutua Madrileña, que revela que el 79,1% de los hogares con varios vehículos y al menos uno enchufable utiliza este último como coche principal.
La proporción es todavía mayor entre quienes poseen un eléctrico puro, con un 84,1%, mientras que entre los propietarios de híbridos enchufables alcanza el 74,3%. Los datos proceden del informe Uso del Vehículo Eléctrico en España, elaborado a partir de una encuesta de Demométrica a 1.200 propietarios de vehículos eléctricos e híbridos enchufables de todo el territorio nacional.
Uno de los aspectos más llamativos es que, para el 84% de los hogares encuestados, el automóvil adquirido representa su primera experiencia con un vehículo enchufable. Estos conductores, en vez de reservarlo para desplazamientos ocasionales, lo han incorporado como principal medio de transporte. Además, el 64% de estos hogares dispone de más de un coche.
La principal motivación para comprar un vehículo enchufable no es la preocupación medioambiental, sino el ahorro económico. Según la encuesta, el 51% de los propietarios señala el ahorro en combustible como uno de los factores determinantes para dar el paso hacia esta tecnología.
A bastante distancia aparecen la conciencia medioambiental, mencionada por el 32%, y la posibilidad de circular por zonas urbanas con restricciones al tráfico, destacada por el 30%. No obstante, existen diferencias entre los compradores: quienes optan por eléctricos puros conceden más importancia al medioambiente, mientras que los propietarios de híbridos enchufables valoran especialmente las ventajas de acceso a determinadas áreas urbanas.
La tecnología también desempeña un papel relevante en la decisión de compra. El 91% de los encuestados considera importante este aspecto, por delante del diseño del automóvil (85%), la marca (74%) y las ayudas públicas disponibles (64%).
Precisamente, casi la mitad de los participantes afirma haber recibido alguna subvención para adquirir su vehículo. El porcentaje alcanza el 58% entre los propietarios de eléctricos puros, frente al 38% de quienes compraron híbridos enchufables. Además, el 76% tardó menos de seis meses en decidirse desde que empezó a considerar esta posibilidad.
Pese a la buena acogida entre sus propietarios, la movilidad enchufable todavía tiene cosas a mejorar. El precio de adquisición, señalado por el 56,5%, y las limitaciones de autonomía, mencionadas por el 53,9%, aparecen como las principales barreras para su compra.
En cuanto a las preocupaciones relacionadas con el vehículo, destaca especialmente la duración de la batería, que inquieta al 51,1% de los encuestados. Le siguen la disponibilidad de puntos de recarga durante los viajes (17,5%) y los posibles problemas derivados de las actualizaciones de software o los ciberataques (7,1%).
A la hora de regargarlos, los conductores lo tienen claro. Tres de cada cuatro propietarios, el 75%, cargan sus vehículos en casa, mientras que el 33% utiliza puntos públicos. Ambos sistemas pueden combinarse, aunque únicamente el 21% afirma recurrir a la infraestructura pública siempre que tiene ocasión.
A pesar de estas dificultades, los propietarios muestran un elevado grado de satisfacción con su elección. La valoración media de la compra se sitúa en un 7,9 sobre 10, y el 42% de los participantes le concede una puntuación de 9 o 10, según los resultados de la investigación.
Son varios los rostros conocidos en España que han hablado sobre cómo se desenvuelven en la cocina y qué es lo que comen en momentos como el desayuno. Paco León, por ejemplo, explicó en una entrevista cómo es su desayuno preferido. Julia Otero, periodista y presentadora del programa de radio Julia en la Onda, también lo ha hecho.
La comunicadora gallega fue entrevistada en el programa Late Xou, presentado por Marc Giró, el año pasado. En otros temas, habló sobre su desayuno habitual. Explicó que lo que no puede faltar en este momento es la coca, y que es capaz de cocinarla de manera artesanal.
En la conversación con Giró, Otero afirmó que, en los días en los que no tenía coca para la hora del desayuno, ella "es capaz de hacerla". Dio algunas pinceladas de cómo la prepara. "Me la hago con muchos huevos y con poco azúcar, porque el azúcar, todo lo muy procesado, no es bueno. Es muy amigo del cáncer", avisó.
En el año 2021, Julia Otero fue diagnosticada con un cáncer de colon, una enfermedad que ha logrado superar y sobre la que ha hablado en distintas ocasiones. "Aún lo tengo muy presente. Los pacientes oncológicos nunca dejamos atrás del todo la enfermedad. Solo me planteo metas cercanas. El cáncer me ha enseñado que la vida es provisional", aseguró la comunicadora en una entrevista para la revista Pronto.
Además del desayuno, Julia Otero explicó algunos aspectos de su faceta culinaria. "No cocino muchos platos, pero los que cocino, los cocino muy bien. Soy muy de horno y de cuchara. Los potajes de cuchara me quedan como Dios", aseguró la presentadora de radio.
En las siguientes líneas, compartimos algunas recetas para hacer al horno y disfrutarlas con cuchara, especialmente durante los próximos meses, cuando las bajas temperaturas formen parte de nuestro día a día:


La última campaña de excavaciones en Baza 1 ha recuperado 124 nuevos registros fósiles y ha descubierto nuevos restos de hienas y jirafas
Descubren una nueva especie de cocodrilo prehistórico y su nombre se debe a uno de nuestros antepasados más famosos
Hace 4,5 millones de años, el paisaje de Granada era muy diferente al actual. En sus tierras habitaban cocodrilos, elefantes primitivos, jirafas, rinocerontes y enormes osos, junto a caballos que, a diferencia de los actuales, tenían tres dedos en sus extremidades. Esta sorprendente fauna ha quedado registrada en el yacimiento paleontológico de Baza 1, donde una nueva campaña de excavaciones ha permitido recuperar restos que ayudan a reconstruir cómo era el sur de Europa durante el Plioceno.
La décima campaña de trabajos, desarrollada entre el 21 de septiembre y el 11 de octubre, ha terminado con el hallazgo de 124 nuevos registros fósiles, según ha informado el Ayuntamiento de Baza. Con estas incorporaciones, el enclave alcanza un total de 3.375 registros, una cifra que refleja su importancia para conocer los animales que poblaron la península ibérica millones de años antes de la aparición de nuestra especie.
Entre los fósiles recuperados destacan restos de grandes mamíferos, como elefantes primitivos y mastodontes, además de pequeños cerdos y caballos prehistóricos. Sin embargo, uno de los descubrimientos más interesantes ha sido la identificación de restos de jirafas y una mandíbula de hiena muy completa, dos incorporaciones hasta ahora desconocidas en el registro del yacimiento.
Los investigadores han localizado varios fragmentos craneales y mandibulares correspondientes a jirafas, aunque todavía no han podido determinar su especie exacta. Lo mismo ocurre con la hiena, cuyos restos deberán limpiarse y prepararse antes de realizar un estudio detallado.
La presencia de cocodrilos entre los fósiles de Baza 1 constituye una de las principales pistas sobre las condiciones ambientales de aquella época. Estos reptiles dependen de la temperatura exterior para regular su actividad, por lo que su existencia indica que la región disfrutaba de un clima considerablemente más cálido que el actual, con características tropicales o subtropicales.
Los científicos consideran que esta zona de Granada pudo funcionar como un refugio climático para animales adaptados a ambientes cálidos. Entre ellos se encontraban algunos de los últimos cocodrilos que habitaron Europa, cuyos antepasados estaban relacionados con faunas de origen africano.
El ecosistema también acogía una extraordinaria diversidad de mamíferos. Además de rinocerontes y rumiantes con cuernos o astas, aparecen hipariones, unos caballos primitivos que tenían tres dedos en lugar del único dedo funcional de los caballos modernos.
Entre los grandes depredadores destaca Agriotherium, un género extinto de oso de enormes dimensiones. Su presencia, junto a la de otros carnívoros todavía pendientes de identificación, permite conocer mejor la diversidad de animales que compartían aquel territorio.
El yacimiento también conserva restos de 16 especies de pequeños mamíferos, entre ellos roedores, conejos y musarañas. Algunos presentan un origen africano y están relacionados con los movimientos de fauna que se produjeron durante la crisis de salinidad del Mesiniense. Este episodio geológico ocurrió hace aproximadamente entre 6 y 5,3 millones de años, cuando el Mediterráneo experimentó una desecación extrema. Estos cambios en el paisaje facilitaron intercambios de animales entre regiones que actualmente están separadas por el mar.
A esta diversidad se suman fósiles de aves, tortugas, anfibios, peces y restos vegetales, fundamentales para reconstruir el antiguo paisaje. Baza 1 fue descubierto en mayo de 1996, en la Cuesta del Francés, junto a la Falla de Baza, y hasta ahora se han excavado más de 60 metros cuadrados.