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El Niño de este año es tan intenso que está cambiando el color del océano... y esta es la trágica razón

El Niño está desmandado y estamos empezando a experimentar sus efectos. Este fenómeno meteorológico, que ocurre cada 2-7 años, se caracteriza por temperaturas del agua más cálidas de lo normal en algunas zonas del Pacífico ecuatorial. Lo que ocurre es que en 2026 está siendo especialmente intenso por efecto del cambio climático. Los científicos le dicen Súper Niño y está cambiando el color del océano.

Científicos de la NASA han observado atentamente El Niño de este otoño, mientras invierte los vientos alisios, redistribuye el calor oceánico, altera los patrones de lluvia y eleva el nivel del mar en varias partes del Pacífico. Y lo que se han encontrado, aseguran, es "un fenómeno más raro que un eclipse solar y más poderoso que cualquier sistema de tormentas".

A través de decenas de imágenes de satélite, han comparado tres tipos de datos oceánicos durante los mismos meses de 2025 y 2026: anomalía de la temperatura de la superficie del mar, longitud de onda visible aparente y anomalía de la altura de la superficie del mar. Y su conclusión es que El Niño de 2026 está haciendo el océano más azul y menos verde.

Autopistas submarinas del calor

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ya ha indicado que existe un 83% de probabilidades de que El Niño más intenso desde 1950 se esté desarrollando actualmente. El último informe del Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago (EEUU), advierte de que este Súper Niño podría causar la muerte por calor de 450.000 personas en los próximos seis meses.

Es un fenómeno más raro que un eclipse solar y más poderoso que cualquier sistema de tormentas"

Una de las primeras señales apareció en imágenes satelitales en enero de 2026, cuando se detectó una masa de agua cálida, conocida como onda Kelvin, cerca de Micronesia, en el Pacífico occidental. Las ondas Kelvin son pulsos de agua de movimiento lento que se extienden a lo largo de miles de kilómetros. Como autopistas submarinas, transfieren calor de oeste a este a través del Pacífico.

El agua caliente calienta el aire que se encuentra directamente sobre ella, provocando su ascenso, explica la NASA. El cambio en la presión atmosférica debilita o incluso invierte los vientos alisios, que normalmente soplan en dirección opuesta, desde América hacia Asia, lo que causa un mayor aumento del nivel del mar en el Pacífico oriental y un calentamiento aún mayor de las aguas. Esta reacción en cadena indica el inicio de El Niño.

La temperatura del mar ya ha subido 1,7º

Las temperaturas del agua de mar superiores a lo normal son uno de los indicadores más conocidos de El Niño. Las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico oriental ya son aproximadamente 1,7º grados más altas que el promedio a largo plazo y podrían aumentar una fracción de grado más en los próximos meses.

A principios de abril, esas ondas Kelvin habían llegado al Pacífico oriental y las temperaturas de la superficie del mar habían comenzado a aumentar. "Las ondas de Kelvin son como el latido del corazón de El Niño", afirma Josh Willis, científico del proyecto de medición del nivel del mar en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California.

El agua más caliente se expande y eleva el nivel del mar en algunas zonas hasta entre 30 y 40 centímetros. Las fotos de la agencia muestran el nivel del agua, superior al normal, avanzando hacia Sudamérica y luego subiendo por la costa hasta California. En Indonesia y el norte de Australia, se aprecian niveles del mar entre 15 y 20 centímetros por debajo de lo normal.

Las fotos de satélite recopiladas el 14 de octubre muestran cómo el calor se ha extendido a lo largo de la costa de Chile y hacia el Pacífico suroriental. Para eso, los expertos de la NASA se han valido del instrumento de color oceánico (Ocean Colour) a bordo del satélite PACE, que observa el océano en color hiperespectral, midiendo longitudes de onda en los espectros visible, ultravioleta e infrarrojo.

Menos fitoplancton, menos verde y más azul

Solemos pensar que el agua es simplemente azul, pero esconde un amplio abanico de colores, como está mostrando El Niño. Sus cálidas aguas cambian el color del océano. Las del Pacífico ecuatorial se han vuelto notablemente más azules en los últimos meses, como ha mostrado un satélite de la NASA.

La comparación de los datos de 2025 y 2026, muestra que, a medida que aumentan las temperaturas del océano, una franja a lo largo del ecuador ha pasado de su típico tono verde a un brillante azul. La explicación está en el fitoplancton, formado por miles de especies de microplantas. El verde habitual de las zonas del Pacífico cercanas al ecuador se explica por su abundancia, pero con el Súper Niño el plancton muere de hambre. Por eso en lugar de color verde las fotos muestran ese tono azul más brillante.

Como explican en la NASA, el fitoplancton prospera en aguas frías y ricas en nutrientes, pero durante un fenómeno de El Niño, el debilitamiento de los vientos alisios reduce el afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes hacia la superficie oceánica. Con una oferta de alimento limitada, la abundancia de fitoplancton disminuye.

Ese declive puede desencadenar efectos en cascada en la red trófica marina, obligando a otras especies marinas a trasladarse a nuevas zonas de alimentación. Y es lo que finalmente ven los objetivos de las cámaras de los satélites: el océano es menos verde y más azul.

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Cocina balear pero moderna en Madrid a solo dos pasos del Retiro: menú de 26 euros

La idea se repite por doquier. Tradición y modernidad mezcladas. ¿Quién va a renunciar a la centenaria historia gastronómica de España? Nadie, por supuesto. Pero, ¿quién no quiere apuntarse a la modernidad y aplicar las nuevas técnicas culinarias? Nadie, por supuesto (no hacerlo penaliza).

En Madrid hay mil y un ejemplos, pero de entre los muchos restaurantes que aúnan tradición y modernidad pocos lo hacen con la base de la gastronomía balear. Eso es lo que hacen en Sa Brisa, a dos pasos del parque del Retiro. Como dicen ellos, "cocina de raíces e innovadora".

Lo suyo es el "producto balear con sabores del mundo". Este establecimiento propone un viaje desde el producto local de temporada y los sabores tradicionales de Ibiza hacia una propuesta que atraviesa España, Asia y Sudamérica. Todo ello toma forma en una amplia carta pero también en una oferta de tres menús, uno del día y dos del tipo degustación.

El menú del día incluye aperitivo, entrante, principal y un postre o café, más una consumición. Lo sirven de lunes a jueves a la hora de comer y cuesta 25,90 euros.

Entre sus entrantes, sobrasada artesana, pan Xeixa y miel, paté de conejo casero con licor de hierbas ibicencas, ensaladilla rusa de bonito fresco, ensalada de tomates ecológicos de temporada con cebolla encurtida y vinagreta de granada, verduras a la brasa con salsa romescu, ensalada de aguacate y fresa con setas shimeji y sésamo tostado y ensalada payesa ibicenca (atún, tomate, patata, pimiento rojo y verde con airbag de pan).

Como plato principal: arroz negro de calamar con alioli de su tinta, cabracho al estilo ibicenco con alioli de patata, pescado del día, arroz con vegetales, quesadillas de gambas con guacamole, dúo de burguers caseras, butifarra artesana de Cal Micalet con setas y caldo de matanza. Con suplemento podemos pedir bullit de peix (guiso de pescado tradicional ibicenco), canelón de cordero o black angus trinchado.

Dos menús degustación

En este restaurante balear pero madrileño hay dos menús degustación. El menú Vive la Posidonia está inspirado en esta planta acuática origen de la vida marina. El precio por persona sin bebida es de 45€ y de 53€ con dos consumiciones. Hay también armonía de 3 vinos baleares (28€ por persona).

Empieza con pan de masa madre con aceite de las Baleares y los aperitivos. Sigue con bocado de ensalada payesa ibicenca con peix sec de Formentera, croqueta de bullit de peix, canelón frío de aguacate con gamba roja y mayonesa de chipotle, ceviche de sirvia, maracuyá y crujiente de maíz, bullit de peix con arroz a banda. Y acaba con flaó, tarta con queso de cabra, hierbabuena y helado casero de licor de hierbas ibicencas.

El otro es el menú Balear. El precio por persona sin bebida es de 54€ y de 65€ con una botella de vino balear tinto o blanco. Hay también armonía de 4 vinos baleares (40€ por persona).

Consta de pan de masa madre con aceite de las Baleares, aperitivos (oli i aigua, ensaimada con butifarró y manzana, y crujiente con paté de conejo y hierbas ibicencas) y carpaccio de gamba roja, crema fría de guisantes con anguila ahumada y almendra, calamarcito a la brasa con garbanzos y sobrasada y canelón de cordero con parmentier de patata y hierbabuena. De postre, greixonera con chantilly de naranja.

Sa Brisa, avenida de Menéndez Pelayo 15, Madrid

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