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El seguimiento de los profesores se desgasta en la quinta jornada de huelga y marcharán desde Delegación a Alcalá contra las cargas

La quinta jornada de huelga indefinida de los profesores en la Comunidad de Madrid se desarrolla con marchas y protestas locales en varios puntos de la región. El seguimiento de los paros ha bajado debido al desgaste del profesorado tras varios días de movilizaciones. Tras las concentraciones de la víspera y las cargas policiales en el escrache contra Ayuso, los docentes han fijado una manifestación para este martes. La marcha partirá desde la sede de la Delegación del Gobierno hasta la calle Alcalá (frente a la Consejería de Educación). Esta concentración se ha convocado para denunciar la actuación policial y exigir que se abra una investigación. Asimismo, los sindicatos vuelven a reclamar a la Consejería de Educación abrir las negociaciones para abordar la bajada de ratios, horas lectivas, así como mejoras salariales.

Este martes los piquetes informativos en los colegios e institutos de Madrid han vuelto a inaugurar una nueva jornada de protestas del profesorado. Durante la mañana, las movilizaciones se han desarrollado de forma descentralizada con marchas en los municipios. Así, en Alcobendas y San Sebastián de los Reyes se ha organizado una bicicletada para reclamar mejoras en la pública. En la capital se ha repetido la misma escena. Medio centenar de docentes ha sacado sobre las 11.40 horas la bicicleta o utilizado el servicio de BiciMAD. El punto de partida ha sido la Plaza del Dos de Mayo desde donde se han desplazado a otros centros bajo un coro de silbatos.

Tras cinco días de huelga, el desgaste de los paros entre el profesorado se refleja en los datos de seguimiento. La Comunidad de Madrid cifra el seguimiento en un 10,4%, mientras que los sindicatos han decidido no hacer pública este martes la cifra. Durante el arranque de los paros el 14 de octubre, los sindicatos contabilizaron que el 70% de los docentes secundaron la huelga, mientras que la Comunidad situó este porcentaje en un 44,6% de la plantilla de los centros públicos.

El día estará marcado por los sucesos de la víspera, tras las cargas policiales contra los profesores en el escrache contra Ayuso. Debido a estos sucesos, se ha convocado una manifestación para las 20.30 horas para exigir "que investigue las cargas policiales sufridas, esclarezca las responsabilidades correspondientes y garantice que no vuelvan a repetirse actuaciones de esta naturaleza". El comité de huelga denuncian "desproporción" en la intervención. Por ello, los docentes marcharán desde la sede de la Delegación del Gobierno, en Chamberí, hasta la Consejería de Educación, en la calle Alcalá.

"Es inadmisible que la falta de diálogo y negociación por parte de la Administración educativa vaya acompañada de una respuesta policial desproporcionada frente a quienes ejercen pacíficamente sus derechos fundamentales", han señalado desde el comité de huelga. Asimismo, han reprochado las alusiones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para "desacreditar una movilización legítima" y "proyectar una imagen de violencia". En esta línea, han recalcado que las concentraciones organizadas son pacíficas: "No vamos contra nadie. Estamos defendiendo la educación pública". Asimismo, los sindicatos han recordado que el resultado de estas movilizaciones son años de deterioro en la educación pública que han llevado al profesorado "a una situación límite".

En este contexto, se ha vuelto a reclamar a la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, que reconozca al comité de huelga como interlocutor legítimo y abra una negociación para alcanzar mejoras. "La escuela pública es de toda la sociedad. Defenderla es una responsabilidad compartida. Escuchar a quienes la sostienen cada día también debería serlo. Seguimos dispuestos a negociar. Consejera, estamos esperando su respuesta", han expresado. El calendario previsto por los sindicatos para el miércoles centra la actividad en la celebración de asambleas informativas y acciones descentralizadas. Para el jueves, se prepara una concentración en la Asamblea de Madrid, coincidiendo con el pleno semanal, y la tercera manifestación que empezará a las 18.00 horas en Atocha y finalizará en la calle Alcalá.

Reivindicaciones del profesorado

El profesorado madrileño se está movilizando para presionar a la Comunidad de Madrid a aprobar mejoras laborales. Las reivindicaciones se articulan a través de dos convocatorias que se desarrollan en paralelo: una organizada por el comité de huelga (en la que participan UGT y CC OO junto a asociaciones de familias, alumnos y otras plataformas) y otra programada por CSIF con paros parciales a lo largo de todo el curso.

Desde el comité de huelga demandan reducir el número de alumnos por aula para establecer ratios de 13 estudiantes en Infantil, 15 en Primaria, 20 en Secundaria, 23 en Bachillerato y 15 en Formación Profesional. Además, se recoge la necesidad de establecer cupos específicos para los alumnos con necesidades especiales. Dentro de las demandas, también se plantea implantar las 17 horas lectivas en Secundaria (en la actualidad está en marcha un proceso para aminorar la carga hasta las 18 horas semanales) y las 22 horas en Primaria (reduciendo las 25 horas semanales vigentes).

Además, los profesores consideran un agravio comparativo el hecho de que en otras autonomías esta profesión esté mejor retribuida, a pesar de que Madrid tiene la mayor renta per cápita de España y uno de los costes de vida más elevados. En este contexto, consideran necesario incrementar en 600 euros mensuales el salario. A su vez, entre las prioridades, se expone la necesidad de alcanzar una mayor "equidad y recursos para los centros de especial complejidad". En este listado se contemplan otras medidas como eliminar el actual modelo bilingüe o elaborar un plan de climatización de los centros, entre otras.

Por su parte, CSIF sitúa entre las prioridades abordar en la mesa de negociación la reducción de las ratios y las horas lectivas, así como la mejora salarial. En esta línea, una de las principales reclamaciones es crear un complemento de capitalidad para mejorar la retribución de los docentes y compensar las condiciones económicas de la región. Desde la plataforma consideran que esta opción es más adecuada que la propuesta del Ejecutivo autonómico de incluir la carrera profesional. Asimismo, plantean eliminar la carga burocrática del profesorado, reducir a 23 horas lectivas en Infantil y Primaria, reconocer como horas lectivas las funciones de jefatura, tutorías y labores de coordinación, mejorar la atención a la diversidad con más recursos o crear un plan integral de infraestructuras y climatización. Por otro lado, el sindicato ha reclamado que se introduzcan los nuevos permisos y licencias acordados.

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La Delegación analizará las cargas contra los profesores en el escrache a Ayuso y abrirá investigación si hay falta de proporcionalidad

La quinta jornada de huelga indefinida de los profesores en la Comunidad de Madrid estará protagonizada por una manifestación frente a la Delegación del Gobierno y la Consejería de Educación. Los sindicatos han convocado estas concentraciones para protestar por las cargas policiales de este lunes durante el escrache a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso. Los docentes exigen que se estudien y sancionen estas actuaciones. Desde la Delegación del Gobierno en Madrid se ha señalado que desde la Administración central se abrirá otra investigación si las actuaciones de los agentes no se ajustan a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad. Por su parte, desde los sindicatos policiales han acusado a Delegación de "poner en riesgo la seguridad" de los agentes por "falta de previsión".

Este lunes las protestas de los profesores se toparon con la actuación de la Policía Nacional, tensando la situación en las calles. Tras el escrache a Díaz Ayuso, los agentes cargaron contra los docentes y manifestantes para despejar la entrada de la sede que la Cámara de Comercio tiene en la calle Huertas. En esta ubicación la presidenta de la Comunidad de Madrid asistía a un acto cuando los docentes rodearon el edificio para reclamar la apertura de una negociación en la que tratar sus reivindicaciones. Debido a la aglomeración de cientos de personas, se desplegó a la Policía para despejar los accesos.

En este momento, se produjeron las cargas policiales para desviar a los profesores hacia un lado de la calle. "Es inadmisible que la falta de diálogo y negociación por parte de la Administración educativa vaya acompañada de una respuesta policial desproporcionada frente a quienes ejercen pacíficamente sus derechos fundamentales", expuso el comité de huelga sobre las imágenes de la jornada. Debido a ello, este martes se ha convocado a las 20.30 horas una manifestación frente a la Delegación del Gobierno, que se trasladará luego a la Consejería de Educación.

"Exigimos a la Delegación del Gobierno que investigue las cargas policiales sufridas hoy, esclarezca las responsabilidades correspondientes y garantice que no vuelvan a repetirse actuaciones de esta naturaleza", han expresado los sindicatos. Ante esta petición, desde el departamento encabezado por Francisco Martín se ha señalado que "Delegación siempre se reclama que las actuaciones policiales atiendan a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad que marca la ley, y que se analice y responda cuando pueda incumplirse cualquiera de estos principios".

"La respuesta a las legítimas reivindicaciones del profesorado no puede ser la confrontación ni el intento de desacreditar una movilización ampliamente respaldada", han comentado desde el comité de huelga. Las imágenes de este lunes acompañan a las cargas que se produjeron el pasado 14 de octubre en la Universidad Complutense de Madrid, donde los agentes recurrieron a la violencia contra unos manifestantes.

En este último caso, la Delegación del Gobierno inició una investigación urgente para esclarecer lo ocurrido en el inicio de la huelga indefinida de docentes. "Vamos a analizar y vamos a tomar las decisiones que correspondan porque tiene que saber la ciudadanía que el derecho de protesta, el derecho de manifestación, es un derecho fundamental y todas las instituciones, también las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben velar porque ese derecho se pueda ejercer en libertad", señaló en esta ocasión.

Por su parte, el sindicato Justicia Policial (Jupol) ha vuelto a cuestionar las decisiones adoptadas desde la Delegación del Gobierno en en los dispositivos desplegados durante esta huelga. En su opinión, "la falta de coordinación y previsión impide dimensionar adecuadamente los recursos humanos necesarios y obliga a los agentes a reaccionar cuando la situación ya se ha deteriorado". Esta situación, han expuesto, pone en riegos a la seguridad de los agentes. Asimismo, han criticado las declaraciones del delegado sobre su intervención en las protestas. "Francisco Martín no puede cuestionar públicamente a los policías cuando intervienen y, al mismo tiempo, privarles de la información y de las instrucciones necesarias para trabajar con garantías. La seguridad no puede depender de decisiones políticas ni de improvisaciones de última hora", han añadido.

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Los economistas del BCE prevén un "fuerte impacto" del alza de la energía en los precios de los cereales, el pan o la pasta

La inflación escaló el mes pasado hasta el 3,8% en la Eurozona a causa de la subida de los precios energéticos, que se dispararon cerca del 19% con respecto al año anterior por efecto de los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania. Sin embargo, el efecto del alza del petróleo o el gas apenas se percibe aún en los precios de los alimentos, que venían de registrar un incremento notable en la crisis anterior. Los economistas del Banco Central Europeo (BCE) advierten, sin embargo, de que es demasiado pronto para dar por sentado que la inflación de los alimentos ha perdido fuerza.

En un artículo publicado este martes en el blog de la entidad explican que el impacto del aumento de los precios de la energía no se propagará de un modo uniforme en todos los productos alimenticios, que están expuestos por una doble vía: la de los costes energéticos en sí y la de los insumos que requieren mucha energía. "Se espera un fuerte impacto en los productos vinculados a la agricultura intensiva en energía. Esto incluye cereales como el trigo, el maíz y la cebada, y productos derivados como el pan, la pasta y otros productos de panadería", detallan en el artículo, donde puntualizan además que la transmisión se extenderá a los piensos para animales y que el aumento de los precios de los cereales acabará afectando a los productos lácteos y a la carne.

La reciente crisis energética está teniendo un impacto significativo en los precios energéticos que soportan los productores, pero todavía no terminan de apreciarse en las etapas posteriores, en los lineales de los supermercados. El gas se ha encarecido menos que después de la pandemia de coronavirus, si bien lo ha hecho con más fuerza desde este verano. Los expertos del BCE explican que esto repercute en los precios de los alimentos, ya que el gas es un insumo fundamental en la producción alimentaria, especialmente para la fabricación de fertilizantes.

"Unos precios más altos del gas pueden incrementar los costes de producción de cultivos como cereales, oleaginosas, hortalizas frescas y patatas, además de aumentar los costes de calefacción para los productos cultivados en invernaderos", puntualizan. Mientras, el el aumento del precio del petróleo afecta a los precios de los alimentos a través del transporte y otros costes indirectos, aunque no se manifiestan de inmediato y pueden tardar años en repercutir plenamente en los precios de los alimentos.

El efecto del clima extremo en los precios de los alimentos

Otro factor relevante en el coste de los productos de la cesta de la compra es el clima. El calor y la sequía han afectado a los cultivos en una etapa crítica de la temporada de 2026. Las condiciones extremadamente secas y persistentemente calurosas en gran parte de Europa han empeorado "gravemente" las perspectivas de suministro agrícola en la región, por lo que los economistas del emisor ven probable que esto eleve la inflación de los alimentos el próximo año.

En el BCE calculan un efecto de entre 0,3 y 0,8 puntos porcentuales en la inflación de los alimentos en la zona del euro en 2027, si bien el impacto variará según los países y los productos. "Es probable que los efectos climáticos se manifiesten más rápidamente que los efectos energéticos, ya que el clima influye directamente en el suministro de alimentos no procesados", apuntan Elena Bobeica, Gerrit Koester, Friderike Kuik y Christiane Nickel, autores del artículo. Así, estiman que el IPC de estos productos básicos alcance el 3,4% en el tercer trimestre de 2027, para luego descender.

Los alimentos se encarecerán más en 2027

Con todo, la actual crisis energética difiere de la de 2022. Es de menor magnitud y, hasta el momento, está más influenciada por el petróleo y sus derivados que por el gas, lo que respalda la idea de que la inflación alimentaria será más moderada que tras la invasión rusa de Ucrania. "En general, se espera que el pico de la inflación alimentaria sea aproximadamente una quinta parte del registrado tras el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania", añaden los economistas del BCE.

Eso sí, dejan claro que la trayectoria exacta de los precios de los alimentos dependerá de la evolución de las crisis energéticas y las condiciones climáticas. El hecho de que la Unión Europea produzca parte de los fertilizantes que consume puede servir de atenuante y están las ayudas a los agricultores para que puedan sortear su escalada.

El hecho de que los precios de los alimentos hayan subido más que los de otros productos desde 2022 -la brecha que se abrió entre ese año y 2025 fue "excepcional y persistente"- ha hecho que a estas alturas sigan muy por encima del nivel previo a esa crisis, lo que se refleja en el poder adquisitivo de los hogares. En el conjunto de la zona euro son alrededor de un 30% más elevados que a finales de 2021, si bien la subida varía mucho entre territorios y va desde cerca del 24% en Finlandia hasta cerca del 48% en Estonia.

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Las protestas se extienden por Europa mientras la derecha culpa a la migración de los disturbios en Francia

Las protestas se extienden por Europa mientras la derecha culpa a la migración de los disturbios en Francia

Las protestas estudiantiles en Francia han dado paso a un movimiento más amplio que abarca desde descontento por el coste de la vida hasta los recortes en los servicios públicos, problemas que resuenan en otros países, como Italia o Portugal

Fin de semana caótico de disturbios y reivindicaciones en París: “Esto es lo que pasa cuando el Gobierno no escucha y reprime”

Un edificio del siglo XIX devorado por las llamas. La imagen del campanario del ayuntamiento de Limoges derrumbándose consumido por el fuego ha causado conmoción dentro y fuera de esta ciudad del centro de Francia después de que el sábado un grupo de individuos aprovechara la protesta que discurrió de forma pacífica en la pequeña localidad para atacar el edificio, provocando un incendio. En Lyon, otro edificio histórico, la oficina de Turismo, es ahora un cascarón humeante.

Los disturbios, los choques con la policía y los saqueos en varias ciudades francesas durante las protestas contra el encarecimiento del coste de la vida de este fin de semana, desarrolladas en un clima de fuerte tensión, han acaparado los titulares. Pero antes, cientos de miles de personas, muchas de ellas escolares y padres de familia, se habían unido a marchas en todo el país que congregaron a numerosos grupos, incluidos sindicatos y simpatizantes del antiguo movimiento de los ‘chalecos amarillos’.

Algunos líderes políticos europeos han aprovechado las imágenes de los altercados para reconducir el debate sobre las políticas migratorias. Tras el fracaso político en el pasado Consejo Europeo de Dinamarca, Polonia e Italia, que intentaron que la UE censurase la regularización migratoria de España, los disturbios en las calles francesas han llevado a varios dirigentes europeos a colocar a la inmigración en el centro del origen de la violencia, aunque no hay ninguna prueba de que hayan sido protagonizados por inmigrantes. Los discursos siguen la estela que han marcado el presidente de EEUU, Donald Trump, al relacionar a la población inmigrante con los violentos disturbios: “Los migrantes han tomado Francia. ¡Deben CERRAR LAS FRONTERAS, RÁPIDO!”, indicó en su red social Truth Social.

Los estudiantes franceses llevan un mes protestando contra el estado del sistema educativo y exigiendo la reparación de edificios deteriorados –especialmente en los barrios más desfavorecidos–, clases con menos alumnos y reformas en un sistema de admisión universitaria muy criticado. Desde entonces, las protestas y bloqueos estudiantiles se han convertido en el centro de una constelación de cuestiones diversas, que van desde el coste de la vida hasta el precio del combustible y los recortes en los servicios públicos. Problemas que cobran vida en otros países, desde Italia a Portugal, donde los jóvenes también han salido a la calle en los últimos días en protestas que se multiplican por Europa. 

“Las derechas tratan de islamizar todo y en el caso francés presentan la violencia como un mero resultado de la inmigración musulmana. Uno de los elementos que unen a las extremas derechas –bastante diferentes entre sí– es la idea de la decadencia de Occidente, pensada en clave identitaria: una élite globalista le abre la puerta a los bárbaros para mantenerse en el poder”, explica a elDiario.es el historiador Pablo Stefanoni, autor de los libros ¿La rebeldía se volvió de derechas? y Un fantasma recorre el mundo.

De Bruselas a Milán, pasando por Lisboa

Los estudiantes franceses han inspirado protestas en la vecina Bélgica, donde los jóvenes están expresando su preocupación por los recortes en materia de educación, así como por las condiciones laborales, los servicios públicos y la desigualdad. Varios cientos de personas protestaron en Bruselas el sábado entre consignas antifascistas. También salieron a la calle en Lieja. Las manifestaciones se iniciaron pacíficamente, formadas por jóvenes, profesores y sindicalistas. Sin embargo, a mediodía se empezaron a producir enfrentamientos con la policía durante la marcha de los manifestantes. La policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos contra los participantes en la capital, mientras que algunos de los asistentes destrozaron mobiliario público, vehículos y prendieron fuego a un contenedor.

En Milán, así como otras ciudades cercanas como Turín o Bolonia, se han vivido este fin de semana manifestaciones contra el encarecimiento de la vida. La marcha que tuvo lugar el sábado en el centro de la capital económica del norte italiano también comenzó pacíficamente y derivó en disturbios y enfrentamientos con la policía, que respondió con cargas, gases lacrimógenos y cañones de agua. Un total de 271 personas fueron detenidas, el 80% de ellas menores de edad, según informa Ansa. 

La primera ministra Giorgia Meloni declaró que los “delincuentes” se “aprovechan” de las “manifestaciones para buscar el enfrentamiento y sembrar el caos”. En las redes sociales ha nacido un nuevo perfil, llamado ‘Movimiento 17 de octubre', que ha convocado a una concentración todos los sábados a las 15:00 “hasta la caída de este Gobierno”. “Somos los de las plazas. Los que solo vemos violencia en la porra de los polis. Violentos sois vosotros, que nos habéis negado el futuro: lo vamos a recuperar”, dice.

El descontento de los jóvenes llega hasta Albania, donde los manifestantes están exigiendo la dimisión del primer ministro del país, Edi Rama. Las movilizaciones comenzaron con marchas de estudiantes universitarios y alumnos de secundaria, que denuncian el elevado coste de los estudios, el deterioro de las instalaciones educativas, la falta de ayudas económicas y las escasas oportunidades laborales tras la graduación. Sin embargo, las reivindicaciones han evolucionado hasta convertirse en un movimiento más amplio contra la corrupción y el Gobierno. 

Las protestas abordan cuestiones diferentes (la educación en Francia, la vivienda en Portugal). Y, si bien es cierto que las demandas no son tan uniformes como lo fueron, por ejemplo, en la oleada de manifestaciones contra la austeridad, en el fondo comparten características similares: un descontento ante los elevados niveles de desigualdad y la imposibilidad de acceder a derechos que antes se consideraban pilares de la ciudadanía, como la educación o la vivienda

Vicente Valentim — Profesor adjunto de Ciencias Políticas en IE University

El sábado, los asistentes arrojaron adoquines, cócteles molotov y artefactos pirotécnicos a los agentes, e incendiaron coches y papeleras, utilizándolos como barricadas en llamas para impedir el avance policial. La policía disparó balas de goma y gases lacrimógenos. Los disturbios se producen tras meses de protestas antigubernamentales en la nación balcánica, la llamada Revolución de los Flamencos, desencadenada inicialmente por un controvertido proyecto turístico vinculado a la familia del presidente estadounidense, Donald Trump.

Entretanto, en Lisboa, los manifestantes han instalado un campamento de tiendas de campaña siguiendo la estela de las acampadas en España por el derecho a la vivienda, así como en la ciudad de Oporto. Cientos de personas se congregaron por la noche en la plaza del Rossio para denunciar la imposibilidad de acceder a una vivienda asequible y las políticas del Gobierno conservador de Luís Montenegro. Lo hicieron tras una marcha que había reunido a miles de asistentes en todo el país para reclamar mejoras salariales y medidas contra el aumento del costo de la vida. Los acampados, en su mayoría jóvenes, han decidido mantener la ocupación de la plaza mientras no obtengan respuestas concretas a sus reivindicaciones.

Decenas de manifestantes este 17 de octubre, en la Plaza Rossio, durante la protesta de vivienda '¿Harto? ¡Entonces monta tu tienda de campaña!'.
Decenas de manifestantes este 17 de octubre, en la Plaza Rossio, durante la protesta de vivienda '¿Harto? ¡Entonces monta tu tienda de campaña!'.

“Las protestas abordan cuestiones diferentes (la educación en Francia, la vivienda en Portugal). Y, si bien es cierto que las demandas no son tan uniformes como lo fueron, por ejemplo, en la oleada de manifestaciones contra la austeridad, en el fondo comparten características similares: un descontento ante los elevados niveles de desigualdad y la imposibilidad de acceder a derechos que antes se consideraban pilares de la ciudadanía, como la educación o la vivienda”, dice a elDiario.es Vicente Valentim, profesor adjunto de Ciencias Políticas en IE University

El experto recuerda que, históricamente, ha sido frecuente que las protestas se propaguen en diferentes países. “Sin embargo, esto solo ocurre cuando las causas estructurales que las originan son similares. En algunos casos, la reivindicación es exactamente la misma. En otros, aunque la demanda concreta difiera, existe una insatisfacción subyacente común respecto a la capacidad de respuesta de los sistemas políticos, la desigualdad y el acceso a derechos fundamentales; es precisamente este trasfondo compartido lo que permite que dichas protestas se extiendan”, añade.

Discurso antimigración

A juicio de Valentim, es la derecha la que tiene “mucho que perder”. “El clima político actual en Europa se inclina claramente hacia la derecha; no obstante, resulta sorprendente lo desconectados que han estado los partidos de derecha ante esta situación”. Según su análisis, estas protestas “tienen el potencial de seguir produciéndose y de dominar el debate político durante muchos meses”. “A menos que la derecha rectifique su rumbo, tiene mucho que perder en el plano electoral”, concluye.

Pero, durante las últimas horas, el rumbo de buena parte de la derecha europea ha sido aprovechar la expansión de las protestas para colar el discurso antimigración. El canciller austriaco, Christian Stocker, ha señalado en la red social X que “lo que comenzó en Francia e Italia como protesta fue apropiada por vándalos violentos. Las manifestaciones han dado paso a violencia cruda, saqueos y destrucción intencionada”, para posteriormente vincular estas actuaciones “con la migración de los últimos años”. “Se han traído a Europa actitudes y conflictos que no son los nuestros. Defenderemos de manera consecuente nuestra forma de vida. Quien no comparta nuestros valores no tiene cabida en Austria”, ha añadido. Stocker ha sido uno de los dirigentes europeos que ha colocado las políticas más duras contra la inmigración como eje de su Gobierno.

En la misma línea, con las imágenes del ayuntamiento de Limoges en llamas, el primer ministro de Hungría, Peter Magyar, apuntaba en X que “ante esta destrucción sin sentido y esta violencia injustificada, quizá ahora todo el mundo comprenda por qué Hungría defiende el enfoque más estricto posible en materia migratoria y por qué no cederemos a ninguna presión para relajar la protección de nuestras fronteras ni nuestra política de inmigración”. Pese a que en el Consejo Europeo pasado no se aprobaron medidas para endurecer aún más las políticas contra la inmigración, Magyar subrayó: “Me alegra que la actual cumbre de la UE haya dejado claro que la inmensa mayoría de los países europeos han abierto los ojos y quieren romper con las políticas permisivas del pasado. Esperamos que no sea demasiado tarde”.

También el primer ministro polaco, Donald Tusk, aunque sin mencionar a Francia, publicó en X que “Polonia no repetirá los errores de otros países europeos, ni pagará por ellos”. “Defendemos con firmeza la frontera contra la migración ilegal, tenemos nuestra propia política de asilo (no aceptamos solicitudes), deportamos a quienes violan la ley polaca. En materia de seguridad seremos implacables. Esto es lo que les dije a los líderes de Europa en Bruselas”. Polonia fue uno de los países, junto a Dinamarca e Italia, que plantearon sin éxito una declaración enérgica contra la regularización llevada a cabo por el Ejecutivo de Pedro Sánchez durante la cumbre europea.

En España, la formación de ultraderecha Vox ha sido la que ha recogido la estrategia de relacionar la inmigración con los actos vandálicos en Francia. Isabel Pérez Moriño, portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, señalaba en X: “Lo de Francia es el preludio de lo que ocurrirá en España si no frenamos la invasión este 29N. ¡Es la hora de la remigración masiva!”.

Mientras que el eurodiputado de ultraderecha, Hermann Tertsch, acusaba a la Comisión Europea de intentar “ocultar las acciones criminales de la ultraizquierda y las hordas africanas en toda Europa es el ejemplo más sórdido y perverso de desinformación que se da en este continente”, a pesar de que en la mayoría de los medios de comunicación se han podido ver las imágenes de los destrozos. Los dirigentes de Vox han estado especialmente activos recogiendo imágenes de los sucesos violentos en Francia. Tanto que el líder de la formación de ultraderecha, Santiago Abascal, lanzó en redes unas imágenes falsas como si fueran hechos ocurridos en Francia, cuando realmente estaban creadas con inteligencia artificial.

“La derecha suele intentar centrar el debate en la inmigración porque eso les beneficia. Cuanto más se centre el debate en ese tema, más posibilidades tienen de ganar las elecciones. Por eso, cuando no pueden evitar otros temas, a veces intentan que esos temas también giren en torno a la inmigración”, dice Valentim.

“El grado de enojo aumenta en Francia”

Mientras tanto, Aitana, vecina de París, lleva participando en las movilizaciones desde el 17 de septiembre, cuando se produjo la primera protesta en un instituto de las afueras de la capital por “solidaridad” con las demandas de los estudiantes, entre ellas un aumento del presupuesto para la educación. Pero a la joven de 27 años también le mueve este malestar más amplio en el que convergen varias luchas. “El sábado me manifesté contra los 10 años de neoliberalismo de Macron y contra todo lo que ha supuesto en términos de destrucción de los servicios públicos”, dice a elDiario.es. “La vida está carísima. Es imposible encontrar pisos a precios normales, asequibles. Es imposible hacer una compra por menos de 35 euros. Es imposible desplazarse porque el coste del transporte público es elevadísimo”.

Asegura que no ha visto tal nivel de intensidad en las movilizaciones desde que llegó al país en 2017 –poco después, estalló el movimiento de los ‘chalecos amarillos’–. “Las protestas del sábado fueron completamente inéditas, por la intensidad y por la determinación de los jóvenes, me ha sorprendido muchísimo”, afirma la joven, de origen español, que vive cerca de la Plaza de la República, epicentro de las protestas. “Es cierto que ha habido daños. Mi barrio está destrozado, pero la mayoría de los manifestantes no cometen actos de vandalismo. El 99% de las personas que se manifestaron lo hicieron de manera pacífica y legítima. Y pienso que la situación la creó en parte el propio ministro del Interior, porque prohibió el recorrido inicial de la manifestación y lo cambió varias veces en los días previos, lo que también generó mucha confusión entre los manifestantes e hizo que desde el principio fuese un caos”.

La represión policial, con varios casos de adolescentes gravemente heridos desde que comenzaron las protestas, también ha alimentado la ira de muchos manifestantes. Este sábado, otro joven que participaba en una manifestación en la ciudad de Saint Étienne perdió una mano al explotarle una granada que, según algunas informaciones, recogió después de haberla lanzado la policía. Una chica de 17 años ha perdido un ojo en el marco de las protestas en la localidad de Mulhouse, una lesión que la Fiscalía ha encargado investigar a la Inspección General de la Policía Nacional. El número de detenciones ha sido notablemente alto.

La vida está carísima. Es imposible encontrar pisos a precios normales, asequibles. Es imposible hacer una compra por menos de 35 euros. Es imposible desplazarse porque el coste del transporte público es elevadísimo

Aitana — Manifestante y vecina de París, 27 años

“El Gobierno no hace más que avivar el fuego respondiendo con una represión policial que no hemos visto en años, también contra menores de 13, 14 y 15 años. Antes dejaban que la gente se manifestara y luego reprimían. Ahora, incluso antes de llegar a la manifestación, tiran pancartas a la basura, inspeccionan las mochilas y prohíben entrar directamente en la manifestación. Desde el minuto uno hubo maniobras de intimidación. A mí me identificaron por primera vez en mi vida porque me puse a grabar cuando estaban zurrando a un chico”, cuenta Aitana. “Esto genera mucho enfado. Y la represión es cada vez más dura, es toda la respuesta que tienen”, opina.

El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, ha estado bajo presión por la actuación policial. Este lunes, ha admitido que las fuerzas de seguridad “perdieron el control” en algunas grandes ciudades durante los disturbios y ha dicho que los efectivos policiales desplegados fueron insuficientes ante la magnitud de los saqueos y otros actos violentos registrados al margen de las manifestaciones. El presidente Emmanuel Macron ha rechazado su dimisión y le ha pedido que introduzca “nuevos métodos de actuación”, según el Elíseo.

“El grado de enojo aumenta año tras año y este verano, según algunos indicadores, ha superado la ansiedad como sentimiento dominante. El conflicto social a menudo comienza donde no se espera. Este es el caso de los estudiantes de secundaria que, sin embargo, expresan una profunda incomodidad (disminución de la salud mental, condiciones de trabajo, perspectivas de vida, etc.)”, dice a este medio Olivier Rouquan, profesor asociado del Centro de Estudios e Investigaciones de Ciencias Administrativas y Políticas (Cersa) de París. “El Estado es ineficaz frente a la violencia y se ha vuelto débil para responder rápidamente a las expectativas específicas de los estudiantes de secundaria”.

En un contexto preelectoral, con las presidenciales en seis meses, desde el Gobierno y la presidencia han culpado a la “ultraizquierda”, mientras la extrema derecha de Marine Le Pen se frota las manos, asegurando que son ellos los que representan “la Francia del orden”. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha comparecido este lunes ante los medios tras una reunión de crisis y ha anunciado la puesta en marcha de toques de queda “parciales”.

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