Alejandro Pérez, experto en salud capilar: "El uso excesivo de planchas y secadores daña la fibra y debilita la cutícula"
Cada otoño ocurre lo mismo, el pelo empieza a caerse más de lo habitual, aparecen las dudas, las búsquedas frenéticas en internet e incluso puede parecer que algo va mal cuando suele ser un fenómeno normal y transitorio. Este drama capilar anual tiene un nombre y es el efluvio telógeno estacional, un fenómeno completamente normal que responde al ciclo natural del cabello y que, aunque es pasajero, puede resultar muy llamativo. Entre la vuelta a la rutina, el estrés, el cansancio acumulado y el daño del verano, el cabello llega a otoño más vulnerable y necesita unos cuidados específicos.
La clave está en entender qué está pasando dentro del folículo, cómo influye la nutrición, qué hábitos pueden agravar la caída y qué gestos ayudan a fortalecer el cuero cabelludo. Y, sobre todo, en evitar prácticas que dañan la fibra capilar y empeoran la situación, como el uso excesivo de herramientas de calor. Alejandro Pérez, dietista y experto en salud capilar, lo explica con claridad y aporta pautas realistas para acompañar al cabello en su ciclo natural.
El efluvio telógeno estacional: por qué el pelo se cae más en otoño
En otoño, muchos folículos entran en fase de reposo y se desprenden de forma simultánea, lo que provoca una caída más visible. El experto capilar y dietista de Synsera Labs, Alejandro Pérez, señala que: "El ciclo natural del cabello hace que una mayor proporción de folículos entre en fase de reposo (telógena) en un periodo concreto, más habitualmente durante la primavera. Unos meses después, esos cabellos en fase telógena se desprenden, por lo que durante unas semanas uno verá muchos cabellos en la ducha, el cepillo o la almohada… El pico suele ser en septiembre y octubre".
Es un proceso fisiológico, no una señal de que el cabello esté enfermo. Sin embargo, puede verse agravado por factores como déficits nutricionales, estrés, cambios hormonales o pérdida de peso. La caída aumenta, pero el folículo sigue vivo, y eso es lo que permite que el cabello vuelva a crecer con normalidad. Lo importante es acompañar al folículo, no luchar contra un proceso que forma parte de su ciclo natural.
Nutrición, suplementación y hábitos: cómo fortalecer el folículo desde dentro
El cabello responde a lo que comemos, a cómo dormimos y a cómo gestionamos el estrés. Una mala alimentación puede debilitar el folículo. "La alimentación también juega un papel decisivo para mantener el folículo fuerte y nutrido: nutrientes como hierro, zinc y vitaminas del grupo B (especialmente la B12) son esenciales para el crecimiento del cabello y se encuentran en alimentos como el marisco, carne roja de calidad, vísceras, huevos, frutos secos y verduras", afirma Alejandro.
Una dieta rica en azúcares, harinas refinadas y aceites de semillas aumenta la inflamación, afecta a la resistencia a la insulina y altera el equilibrio hormonal. "El pelo no falla: avisa de lo que ocurre por dentro", advierte el especialista.
En caso de déficit, la suplementación puede ser útil. El experto señala: "Cada vez hay más evidencia de que quienes sufren más caída capilar presentan niveles bajos de vitamina D, lo que convierte una exposición regular y sensata a la luz solar en un pilar básico para el folículo".
Dormir bien, gestionar el estrés y respetar los biorritmos también son esenciales. El cortisol elevado debilita el folículo y acelera la caída, por lo que el autocuidado emocional es parte del tratamiento capilar.
Cuidado del cuero cabelludo: masajes, sérums fortificantes y terapias de luz
El cuero cabelludo es la base de todo. Si está inflamado, tenso o mal irrigado, el cabello lo acusa. Por eso, Pérez recomienda masajear la zona con un sérum fortificante para estimular la microcirculación: "Masajear el cuero cabelludo para estimular la circulación sanguínea y el crecimiento con la ayuda de un sérum fortificante".
Otra herramienta interesante es la terapia de luz infrarroja. Pérez explica: "Es una herramienta en auge que no ‘inventa’ nada nuevo: el infrarrojo representa casi la mitad del espectro solar y predomina al amanecer y al atardecer. Su uso se ha asociado a una mejor microcirculación y a un aumento del recuento capilar". El cuero cabelludo necesita estímulos suaves, no agresiones, para recuperar su equilibrio en otoño.
Evitar el daño externo: el calor excesivo es uno de los grandes enemigos del cabello
Después del verano, el cabello luce más frágil por factores como sol, cloro, sal, viento, estrés y peor descanso. Si a eso le sumamos herramientas de calor muy agresivas, el daño se multiplica."Muchas veces, cuidar el cabello empieza por dejar de maltratarlo con el uso excesivo de alisadoras, planchas y secadores muy calientes que dañan la fibra capilar, debilitan la cutícula y pueden inflamar el cuero cabelludo", advierte el experto.
El especialista también recomienda evitar el agua muy caliente y no frotar en exceso el cuero cabelludo. La cutícula necesita suavidad, no fricción, para mantenerse íntegra. Reducir las agresiones diarias es tan importante como aplicar tratamientos, porque el cabello no puede regenerarse si cada día se enfrenta a un nuevo daño.





