La única cama normal que había en la casa patera desmantelada este martes por la Policía en el barrio del Príncipe de Ceuta era la de un ceutí en la treintena que daba cobijo a 74 inmigrantes a precios que oscilaban entre los 10 y los 20 euros por noche. La vivienda, de unos 80 metros de superficie y de dos plantas, tenía barracones anexos, similares a los que tienen las casas de campo. Por las noches, los migrantes se iban acomodando en las diferentes habitaciones de la casa o en estas construcciones precarias, uno con otro, en el suelo, sobre mantas, entre cojines o en colchones. Se aprovechaba tanto el espacio que algunos objetos personales terminaban colgados en bolsas sobre unos hierros que sujetaban la estructura del techo de los barracones. “Solo había una cama normal, con su mesilla, y estaba donde dormía el jefe, en la habitación del detenido”, señala una fuente policial conocedora de la operación, realizada por la Unidad contra Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF), especializada en investigar delitos relacionados con la inmigración irregular.
El detenido, ceutí de religión musulmana, les cobraba 20 euros por dormir en la casa y 10 euros por hacerlo en barracones. Sólo había un baño sin ducha para todos. Les intimidaba y explotaba a varios de los 10 menores en el grupo Leer
El detenido, ceutí de religión musulmana, les cobraba 20 euros por dormir en la casa y 10 euros por hacerlo en barracones. Sólo había un baño sin ducha para todos. Les intimidaba y explotaba a varios de los 10 menores en el grupo
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