La Armada ya diseña su próxima gran fragata: más misiles, más alcance y capacidad para frenar ataques aéreos masivos
La Armada española y Navantia ya trabajan en el diseño de una nueva generación de fragatas que aspira a convertirse en una de las plataformas navales más avanzadas construidas hasta ahora en España. Se trata de la futura F-110 IAMD (Integrated Air and Missile Defence), una evolución de la actual clase Bonifaz concebida para incrementar de forma notable la capacidad de respuesta frente a amenazas aéreas y ataques con misiles.
Según informa Defensa.com, el proyecto nace a partir de los Requisitos de Estado Mayor (REM) establecidos por la Armada dentro de su estrategia Armada 2050 y toma como punto de partida las cinco fragatas F-110 actualmente en construcción.
La futura variante mantendrá las capacidades antisubmarinas, antisuperficie y de guerra electrónica de las F-110 actuales, pero añadirá una arquitectura específicamente diseñada para actuar frente a amenazas aéreas de alta intensidad y escenarios de combate cada vez más complejos.
La iniciativa todavía no cuenta con un número definitivo de unidades ni con un calendario de construcción oficial, pero ya se ha convertido en una de las principales apuestas para la modernización futura de la flota española.
Más misiles, mayor alcance y capacidad para proteger a toda una fuerza naval
Uno de los cambios más relevantes será el incremento de la capacidad de lanzamiento vertical de misiles.
Según las previsiones analizadas por Defensa.com, la futura fragata podría incorporar hasta 64 celdas de lanzamiento vertical, una cifra muy superior a la prevista en las actuales F-110 y que permitiría embarcar una cantidad significativamente mayor de armamento.
La finalidad de este aumento es convertir el buque en una verdadera plataforma de defensa aérea de área, capaz de proteger no solo a sí misma sino también al resto de unidades de una agrupación naval.
Las nuevas fragatas estarán preparadas para detectar, clasificar, seguir y neutralizar múltiples amenazas simultáneamente, incluyendo aeronaves, misiles de crucero e incluso determinados tipos de misiles balísticos.
Además, contarán con una mayor velocidad, más autonomía y mejores capacidades para participar en despliegues prolongados junto a fuerzas aliadas de la OTAN o de la Unión Europea.
Todo ello permitirá que los buques puedan actuar como escoltas de alto nivel para grupos navales, buques anfibios o unidades estratégicas de especial valor.
Una fragata preparada para la guerra naval del futuro
Otro de los pilares de la futura F-110 IAMD será el nuevo sistema de combate SCOMBA Nueva Generación (NG).
La evolución de este sistema permitirá trabajar en una auténtica nube de combate naval, integrando sensores, armas, enlaces de datos, plataformas tripuladas y sistemas no tripulados dentro de una misma red operativa.
El objetivo es que el buque disponga de una imagen táctica compartida en tiempo real y pueda coordinar los medios de defensa de toda una fuerza naval.
Según explica Defensa.com, la arquitectura será abierta, escalable y cibersegura, facilitando la incorporación de nuevos sensores, misiles y sistemas autónomos a lo largo de toda la vida operativa de la plataforma.
La futura fragata también mantendrá el característico espacio multimisión de las F-110, incorporará capacidad para operar con vehículos no tripulados y añadirá la posibilidad de embarcar un segundo helicóptero, aumentando de forma considerable su versatilidad.
A ello se sumarán herramientas avanzadas como el Gemelo Digital, el mantenimiento predictivo basado en sensores y sistemas inteligentes capaces de anticipar averías y optimizar el ciclo de vida del buque.
Con esta nueva evolución, la Armada pretende disponer de un escolta preparado para afrontar las amenazas de las próximas décadas y reforzar una capacidad considerada cada vez más estratégica: la protección frente a ataques aéreos y misiles en escenarios de alta intensidad.


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