La increíble coincidencia de un oso que entra en una biblioteca en busca de comida justo cuando Winnie the Pooh cumple 100 años
Un oso negro entró en una biblioteca de California, Estados Unidos, y se comió buena parte de los aperitivos que los empleados guardaban en sus instalaciones, incluido un tarro de miel. La visita podría haber quedado en una anécdota más sobre animales salvajes si no fuera porque ocurrió el pasado 14 de octubre, el mismo día en que se cumplían 100 años de la publicación de Winnie the Pooh, el famoso oso de los cuentos infantiles al que tanto le gusta la miel.
Según recoge la revista People, el animal consiguió acceder a la biblioteca de Mammoth Lakes alrededor de las 6.10 horas de la mañana, casi cuatro horas antes de su apertura al público. Las cámaras de seguridad grabaron sus movimientos y permitieron comprobar que, después de encontrar comida, también tuvo tiempo de pasearse entre los libros.
Un tarro de miel, galletas y un paseo entre las estanterías
El oso se dirigió directamente a la zona donde los trabajadores guardaban sus aperitivos y encontró mantequilla de cacahuete, varios recipientes de melocotón, galletas y un tarro de miel, que tampoco dejó escapar.
Después de comer, el oso siguió paseándose por la biblioteca y se detuvo en la sección de novedades, donde las cámaras de seguridad lo grabaron olfateando algunos libros. También se acercó al mostrador de información antes de abandonar el edificio por su cuenta, sin derribar ninguna estantería ni causar daños en los ejemplares.
La Oficina de Educación del Condado de Mono compartió las imágenes en sus redes sociales y bromeó con que el animal quizá había entrado para buscar un ejemplar de Winnie the Pooh. El director de las bibliotecas, Josef Bopp, también se refirió a lo ocurrido con humor y recordó que, aunque todos los visitantes son bienvenidos, los aperitivos no forman parte de los materiales que pueden llevarse prestados.
La historia real que inspiró a Winnie the Pooh
Winnie the Pooh nació de la imaginación del escritor británico A. A. Milne, que se inspiró en el osito de peluche de su hijo, Christopher Robin, y en una osa negra llamada Winnipeg que vivía en el zoológico de Londres. El primer libro, ilustrado por E. H. Shepard, se publicó el 14 de octubre de 1926 y, con el paso del tiempo, las aventuras del personaje y sus amigos del Bosque de los Cien Acres se convirtieron en un clásico de la literatura infantil.
Para celebrar los 100 años de su publicación, las bibliotecas del condado de Mono han invitado a los vecinos a visitar cualquiera de sus siete sedes y llevarse prestado un ejemplar del cuento. Eso sí, después de la inesperada visita del oso, han aclarado entre bromas que la invitación es únicamente para personas.
Aunque el animal se marchó sin causar daños, los responsables han aprovechado lo ocurrido para recordar que los osos son animales salvajes y que nunca hay que acercarse a ellos ni darles comida. También recomiendan mantener los coches cerrados y utilizar contenedores de basura especiales para evitar que se acerquen a buscar alimentos.

