Este martes salió unas horas el sol en Barcelona después de dos días lloviendo. Y no pocas personas sin techo lo aprovecharon para tender mantas o tiendas de campaña mojadas. Maria Elena, en el paseo de Sant Joan, colgó una manta mojada sobre un banco, y ropa de abrigo bajo una sombrilla. En la parte peatonal de Consell de Cent alguien dejó sus cosas en un aparcamiento de bicis y lo cubrió con una tienda de campaña empapada. En la puerta del Caprabo de la calle de Provença también había una bicicleta y un carro al sol, con sacos de dormir encima. Con tantísima lluvia, a Josep Maria se le han mojado la ropa y las almohadas, pero también documentación con teléfonos de albergues, comedores o recursos municipales y de entidades. “No te quitas la humedad de encima”, decía a primera hora de la mañana Josep Maria, con las calles todavía mojadas y después de pasar la noche “con otros cuatro” en el porche de la entrada de una escuela del Eixample. Un poco más allá, Saliou, guineano que recoge chatarra, explicaba que por las mañanas deja la tienda y sus cosas en la nave donde entrega la mercancía, y la recoge cuando anochece. “Ha habido noches que hemos hecho guardia con mi hermano: uno durmiendo y el otro vigilando que no entrara agua en la tienda. El frío, horrible”, dice hablando medio en francés.
Son horas críticas en el litoral mediterráneo español, donde pueblos y campos se encuentran anegados tras dos días de “precipitaciones extraordinarias e históricas”, en palabras de la Agencia Estatal de Meteorología, poco dada a la exageración. Al menos cuatro personas han fallecido entre el domingo y el lunes, una en Barcelona, dos en Valencia y otra en Alicante. Las fuerzas de seguridad continuaban anoche rescatando vecinos en lanchas y helicópteros en el sur de Valencia y el norte de Alicante, las comarcas más afectadas. La Generalitat Valenciana ordenó el confinamiento en sus casas de unas 850.000 personas en 145 municipios. Una zona tan turística como la costa entre Gandía y Denia era prácticamente inaccesible en muchos puntos. El peligro no ha pasado.
La dana Adam ha golpeado el Mediterráneo y ha obligado a movilizar a la UME en Baleares y en la Comunidad Valenciana. Las imágenes de calles inundadas, barrancos desbordados, vecinos atrapados y mensajes de Es-alert para que los vecinos no salgan de casa recuerdan a las inundaciones de octubre de 2024, aunque el número de víctimas no tenga punto de comparación. ¿Tenemos que prepararnos para vivir una catástrofe así cada otoño?
Poco después de que la Aemet lanzara el pasado viernes el primer aviso sobre la llegada de una dana a la que bautizó como Adam, la Generalitat Valenciana publicó un post en las redes para recordar a la población qué pasos tenía que seguir en caso de que en los siguientes días recibieran un ES-Alert en sus móviles: “Deja el coche en zonas seguras. No atravieses calles llenas de agua. Evita desplazamientos. Infórmate siempre por canales oficiales”. Eran las 14.27 del 16 de octubre y los primeros efectos del temporal en la región valenciana no llegarían hasta dos días después. En esas 48 horas, el Gobierno autonómico actualizó constantemente en sus redes el temporal e incluso envió un mensaje masivo a los teléfonos para anunciar con un día de antelación el riesgo de inundaciones en el litoral norte e interior sur de Valencia. El resto de publicaciones y Es-Alert han sido precisos, insistiendo a la población en que se subiera a plantas altas en zonas inundables.
Dos vecinos achican el agua de una zona residencial inundada en la localidad alicantina de Els Poblets.
Bomberos rescatan a una mujer en Oliva (Valencia), tras las inundaciones provocadas por la dana 'Adam' en una imagen distribuida por el Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia.
Patrulla del puesto de Moraira (Alicante) rescata en Partida Manigues de localidad de Oliva (Valencia) a una persona de 90 años con movilidad reducida de una vivienda anegada
Captura de video que muestra el reconocimiento de vehículos por parte del GEAS de la Guardia Civil en la localidad de Pego,Alicante, para verificar que no hay personas en su interior.
Vecinos intentan achicar el agua de una zona residencial inundada a consecuencia del paso de la dana 'Adam' en la localidad alicantina de Dénia, este lunes.
Vista del Barranco de Beniopa, barrio que fue completamente anegado por las inundaciones de 1987, cuyo cauce está lleno debido al temporal de lluvias intensas que afecta a Gandía este lunes.